viernes, febrero 17, 2012

Luces de Asia

Las celebraciones por el Año Nuevo chino, que en 2012 cayó a mediados de enero, son más o menos conocidas fuera de Asia. Sin embargo, no es tan difundida su continuación, la Fiesta de la Linterna. Esta se realiza un par de semanas después y dura unos quince días.


Durante este período, en varias partes de Asia es tradicional armar faroles hechos de cañas y papel y colocarlos en las vías públicas. En Taiwán, este festejo ha ido evolucionando. Cada vez, los faroles, auspiciados por diversas instituciones y empresas, han ido ganando tamaño y refinamiento.

Aprovechando la gran convocatoria que genera este festejo, el Gobierno de Taiwán, desde hace unos años, escoge una ciudad de la isla para que ella acoja las principales actividades. Este año le tocó el turno a Lugang, una ciudad a un par de horas por carretera de la capital Taipéi y que es conocida principalmente por sus templos.

Para tener una idea, en la inauguración, hecha hace una semana, esta localidad acogió entre 600 mil y un millón de personas, según cálculos oficiales.

Recorrido
Para un peruano, ver los faroles le recordará los paseos de antorchas que en nuestro país se realizan en los colegios o en ciertas localidades. Claro que las dimensiones, en algunos casos, son muy superiores. Por ejemplo, en Lugang, el atractivo principal, coincidiendo con el símbolo de este año del horóscopo chino, es un dragón que alcanza la altura de veinte metros. Este fue encendido simbólicamente por el presidente de la isla, Ma Ying-jeou.

Durante este período, las principales calles del pueblo se convierten en una especie de populosa feria en donde se puede comer en puestos ambulantes desde stinky tofu (literalmente tofu apestoso, uno de los platillos más curiosos de este lado del Asia) hasta diversos tipos de bocadillos tradicionales, pasando por familiares –a nosotros– helados y gaseosas.

Para ordenar los faroles, cada uno más grande que el otro, se les agrupa dependiendo de las temáticas que traten o las entidades que los auspicien. Algo que llamará la atención de los visitantes latinoamericanos es el pabellón dedicado a las religiones. En él se rinde un curioso homenaje a diversas doctrinas de fe de una manera muy lúdica, incluyendo en ella a cristianos, budistas y demás.

Una multitudinaria fiesta que no obstante la cantidad de público, por lo que pudimos apreciar, no genera caos ni destrozos en la propiedad privada. Más bien, es una fuente generosa de recursos para los lugareños. Como si fuera poco, cada noche se corona la velada con impresionantes fuegos artificiales.

miércoles, febrero 15, 2012

El rescate del cine taiwanés


Un reportaje al archivo fílmico de Taipei
En una zona céntrica de Taipei, capital de Taiwán, se encuentra la oficina principal del Chinese Taipei Film Archive. Una institución, cuya mayor financiación proviene del gobierno de su país pero que también tiene fuentes privadas, y que se dedica a poner en valor el acervo fílmico de la isla.

Es un local sobrio desde el que se vela por la conservación y puesta en valor de miles de horas de filmación. La meta, a futuro, es digitalizarla, pero eso aún demandará tiempo nos comentan voceros de la institución. En ese sentido, es curioso constatar cómo el tema económico marca el desarrollo de iniciativas culturales como ésta, al igual que sucede en nuestro país.

El Chinese Taipei Film Archive maneja un acervo impresionante de películas de todo tipo. La más antigua data de los inicios de 1930 y corresponde a un documental de la isla en época de la ocupación japonesa. Pero tiene más, desde largometrajes de ficción hasta cortos experimentales, pasando por noticieros para cine y otros productos similares.

Desde hace un tiempo, vienen restaurando los rollos que tienen en su poder para que las nuevas generaciones de taiwaneses puedan disfrutar y conocer de su tradición. Subrayan, sin embargo, que la restauración y digitalización de cintas responden primero a consideraciones artísticas antes que a hacer propaganda a una idea política determinada. No obstante, reconocen que es un aporte a la cultura de Taiwán.

Pero no sólo para el público interno está pensada la actividad del Chinese Taipei Film Archive. Ellos realizan una constante labor de difusión en otras latitudes. Por ejemplo, hace poco, gracias a una labor conjunta, llegaron al Lincoln Center de Nueva York un lote de 20 copias de películas de su colección. En nuestra región se han visto ciclos dedicados al Sétimo Arte de Taiwán en países como Argentina o Brasil.

Los representantes que nos atienden señalan que les gustaría llevar una muestra de su cine a naciones como la nuestra. Sin embargo, puntualizan que de darse sería en colaboración con alguna institución peruana que apoye con los envíos y la logística.

domingo, febrero 12, 2012

Soundtrack viajero


O la relación entre Voz Propia y un paisaje asiático

Una de mis manías, de mis tantas manías, es asociar los lugares que visito con alguna canción o grupo. Estar, en la mayoría de las ocasiones, parapetado entre dos auriculares, ajeno al ruido exterior, me permite fantasear que lo que ocurre delante de mis ojos es una especie de video clip aún en bruto. Tal vez no sea lo más fino e indicado viajar con los audífonos pegados, pero así lo hago muchas veces, y me siento bien.

Me pasó hace una década, cuando luego de unos cambalaches conseguí pasaje con descuento para estudiante europeo (y supongo que chalaco) para  ir a París. En ese entonces estaba viviendo y estudiando en Bilbao – la mejor ciudad europea por mucho, desde mi subjetivo punto de vista – desde cuyo centro de operaciones hice una que otra excursión como ésta. Recuerdo que, mientras esperaba el tren en una estación del lado francés del País Vasco, sonó en mi fiel walkman esa de “En Francia hay un París y en él se rinde culto al dios Amor…”. Sonó como una epifanía.

En esos tiempos en que mi vida sonora lo regían los casets, a ese en particular lo llegué a estudiar de tal forma que sabía con precisión qué canción (y en qué estribillo de la misma) del otro lado de la cinta debía dar vuelta a la cinta para volver a escuchar a “El Parisién”. Llegué a discernir, con sólo ver la cantidad de cinta magnetofónica en cada carrete cuánto faltaba para llegar a ese tema, y premunido de un lapicero, adelantar manualmente el caset de marras hasta el lugar deseado (1). Tal fue mi preparación, que al llegar a la Ciudad Luz escuché, como era de esperarse, eso de “En el salón, en el salón / En el café, en el café / cuando se oyen las notas de un vals, / al parisién ahí se le ve / seguir el ritmo con voluptuosidad”. Vi, en mi visita, infinidad de turistas, muchos inmigrantes de países árabes, incluso a simpáticos parisinos. Pero nunca encontré a, digamos, algún parisién. Sin embargo, la capital francesa tendrá para mí el ritmo de los Troveros Criollos entonando un himno al quimérico Parisién.




Una situación parecida me sucedió cuando visité Hamburgo, también colándome como estudiante europeo chalaco en alguna promoción de tren. Allí el tema era Nostalgia chalaca. Para la anécdota contaré que, aprovechando que nadie entendía ni jota de lo que hablaba, me la pasaba canturreando a regular volumen eso de “Noche chalaca de luna majestuosa / ausente y lejos te veo siempre hermosa…” con la cuerda idea de no olvidarme cómo sonaba mi voz.




Por esas épocas, siempre desde Bilbao, pude irme también a Galicia. Estando en Santiago de Compostela, descubrí en Internet que había un pueblo gallego, pero bien metido, que lo habían bautizado con mi apellido. No lo pensé mucho y me embarqué hacia allí. Tren, bus, taxi, caminata, etc. hasta dar con esa aldea. El tema que asocié con esa travesía fue Galicia Canibal, tema de Os resentidos interpretados por la gloria local – y del mundo mundial – Siniestro Total. Y, siendo honestos, con cada kilómetro que me introducía en esa Galicia lejos de la zona turística, cada vez más verde el paisaje, el temita éste adquiría mayor sentido.




El bendito pueblo de Carlín era tan rebuscado que en cada ocasión en que preguntaba por las referencias para llegar a él, el interlocutor de turno me decía lo mismo: “Para qué quieres ir allí”. Al revelarles el motivo de mi viaje, que Carlín era mi apellido, todos, toditos, a quienes consulté por ayuda me retrucaron igual: se les iluminaba el rostro, y como si percibieran algo que ni mi marcado acento y ni mi piel morena les permitían saber sin dudas, me preguntaban “Eres latinoamericano, ¿verdad?”. Días después, un compañero de estudios gallego me tradujo la letra. Y sí, pues, “Galicia Canibal de Monforte a Nepal…”




Años después, ya trabajando para el diario El Peruano, tuve la suerte de ir de comisión a Huamanga. Allí recibimos, mi compañero de viaje Norman Córdova y yo, el apoyo de la oficina del INC en la zona para ver diversos sitios arqueológicos durante unos días. Nos atendieron muy bien, a pesar que nuestra excursión había tenido al inicio otros fines. La última jornada fuimos a Vilcashuamán, sitio a unas horas de la capital ayacuchana. El camino es bien pesado. De varias curvas de subida y bajada. Sin embargo, la vista era alucinante. Allí estaba sin audífono alguno, por respeto a mis acompañantes. En ese trayecto de algunas horas escuchamos un caset, una y otra vez. El que impartía su dictadura musical, por decirlo de cierta forma, era el chofer de la camioneta, “como corresponde” gatillaría más de uno. La cantante que escuché de forma tan obsesiva no lo hacía nada mal. Era Rosita de Espinar, una cantante folklórica.




Yo, lo confieso, no he investigado mucho esta corriente ni me es habitual que la escuche. No obstante, no es impedimento para reconocer que Rosita de Espinar tiene un encanto particular. Un amigo más involucrado en este género, me aseguró que era una de esas divas de éxito asegurado, que apenas empieza a cantar, se acaban las cajas de cerveza. Apreciando el paisaje ayacuchano, teniendo en el oído el ritmo de esta cusqueña, a pesar de ser abstemio por casi una década, no podía más que comprender la razón de tanta sed musical. Qué bien encajaba esa música con el panorama. Muy buena elección la del chofer. “A mi corazón le debes 2500 suspiros… si alguna vez le pagas muéstrame tu recibo…”




“Cruel ansiedad que domina el aire”
Y así, después de esta cháchara nostálgico musical, llegamos al tema que motivó este post. Si revisamos mis anteriores experiencias, alguna excusa tenía para pegarme a cada grupo, a cada tema. Pertenecían, de cierta forma, al tipo de experiencia que estaba teniendo. Criollos cantándole al París de su imaginación, chalacos glorificando la nostalgia al terruño, gallegos describiendo con ironía su patria chica, una cantante cultivando los ritmos andinos.

Pero qué habrá sido de mis chips internos, algún cortocircuito que aún no he podido solucionar, que durante mi reciente visita a Taiwan, tuve entre ceja y ceja los temas de un grupo peruano: Voz Propia. Es verdad, no pude sacarlos de mi mente.  “Te veo corriendo a través de océanos y estás tan feliz / pienso para qué vivir sino está en ti ni en mí”.  Definitivamente no es el tema más alegre para emprender una excursión. Intenté cabecear mi obsesión con temas de Pestaña, pero no dio un resultado muy prolongado.




Cuando era mocoso  recuerdo haberme pegado mal a “Fiestas negras”.  Ahora, mi abanico de pegada era más amplio. Y no tenía relación con el viaje. Acompañado de buenos colegas, amables guías, apreciando muy bonitos lugares…  Quisiera lanzar alguna explicación al azar, ensayar alguna razón que sonara bien. Tal vez decir que a pesar de la distancia, seguía atrapado por el filin, digamos que depresivo festivo, que da Lima. Por algo, uno de los temas que más repetía cual mantra era el dedicado a “Tu ciudad, pura soledad, tu ciudad, espectros que no tienen lugar…”. Ojo, una de sus frases la uso ahora de intertítulo.

Pero no. En verdad fue un viaje provechoso. No  solo por conocer un bello país, distinto en algunas cosas al nuestro y similar en otras. Sino también por acercarme a otras experiencias, con tantos lazos con las mías. Conversar con entrañables amistades que lastimosamente lo más probable nunca vuelva a ver, en el malecón de un río del que no tomé nota su nombre, es algo que atesoraré siempre con mucho cariño de este periplo. Al final, unos escapan de la vorágine con meditación, y otros esperando el próximo gol del Boys, y así nos va. Y en conclusión, una buena canción, puede ser verdad o puede ser mentira sin importar en qué latitud te encuentres.



Una última acotación. En una de las últimas jornadas, pregunté a una de las anfitrionas por grupos de rock locales. Me recomendó los dos que pongo a continuación. Están bien, según mi gusto. Tal vez les sirva a alguien en un viaje a Taiwan o a cualquier otro lugar.


Tizzy Bac





Y Fire Ex



(   (1)    Toda esta explicación sonará a chino para quienes han nacido en la época del mp3. Pobres. No saben lo que significaba ser moderno en la era del caset

miércoles, febrero 01, 2012

Fernando Bryce: Retratando la historia


Una de las mejores muestras que se han presentado en Lima últimamente ha sido la retrospectiva dedicada al peruano Fernando Bryce, la cual está en sus últimos días. El artista, radicado hace bastante tiempo en Europa, exponía en el país luego de varios años. Su estilo se caracteriza por reproducir a través de dibujo documentos históricos como diarios, folletos y demás. Conversamos con él aprovechando que ayer se presentaba un libro sobre su obra.

¿Cómo llegó a esta propuesta?
- Fue un proceso de búsqueda. En los ochenta, estando en Berlín, pintaba pero estaba descontento con lo que hacía. Faltaba contenido al trabajo. Empecé a dibujar. En mis libretas de apuntes había ideas que tenían más que ver con aquello que yo me imaginaba que podía ser lo mío. Cosas relacionadas a temas que no estaban en la pintura. El dibujo me ha acercado a los temas que siempre me interesaron. Historia, política, etc. Luego ha sido un proceso de sistematización.

¿Luego de haber llegado a este método, no extraña un trazo más libre?
- En realidad no lo extraño. Antes tenía un trazo más libre, aunque en esa época no tenía clara mi idea. Cuando tenía clara la idea, se volvió más sistemático, manierista incluso. Lo que sí me gustaría es explorar otras vetas del dibujo. Pero no necesariamente hacer algo libre que sea abstracto, desligado de algún tipo de contenido, no me interesa tanto.

Por lo que cuenta que busca explorar otras vetas del dibujo, asumo que es para no repetir una propuesta exitosa y estancarse.
- En parte sí. Pero en parte también pienso como principio que el medio debe adecuarse a una idea, adecuarse al fin. Este tipo de dibujo tiene sentido con el trabajo que estoy haciendo. Hubiera sido absurdo hacer todo esto en pintura. La pintura tiene sus especificidades. Una construcción de la imagen distinta que la efectividad que me da el dibujo. Este dibujo también tiene una parte pictórica, al trabajar con claroscuros. La relación con las imágenes originales es un uno a uno algo extraño, no son las mismas. Para lo que estoy haciendo, está muy bien. Pero se me plantea otro tipo de ideas, siempre bajo la lógica de trabajar con el archivo y la historia. Allí pienso que puedo explorar otras variantes del dibujo, no tanto sólo por cambiar. Los medios están sujetos a la dirección por la que uno va.

En una columna de hace unas semanas Vargas Llosa mencionaba que ahora la teoría ha pasado de explicar a reemplazar a las obras de arte. ¿Qué opina?
- En parte tiene razón, aunque es muy esquemático. El arte contemporáneo es muy variado. Sí, ciertamente cuando hay que conocer una teoría para apreciar una obra de arte, es un poco tonto. Pero también la extensión del concepto arte tiene cosas interesantes. En mi caso hay una paradoja en tanto trabajo con un medio tan tradicional como el dibujo. Pero la práctica artística no es tradicional, porque utilizo métodos de investigación que puede ser de historiador o de periodista. Pensar en los géneros clásicos canónicos sería un poco limitado hoy en día. Hay que meterse en el mundo del arte contemporáneo para tener un criterio más ajustado a lo que realmente es.

Además se van adecuando a los tiempos.
- Claro. Ahora se usa mucho el video. Y cómo no, es un medio de nuestro tiempo. Eso no invalida los géneros más antiguos. Ahora hay un renacimiento del dibujo, por ejemplo. Siempre habrá quién se queje que ya no hay un Leonardo Da Vinci. Ese es un cliché de una crítica conservadora al arte contemporáneo. Puedes encontrar excelentes artistas que aplican el dibujo como William Kentridge.

Novela gráfica de exportación


Hace unos años el historietista Carlos Lavida creó los bocetos de un personaje: una especie de asesino en serie con algo de humor irónico. Le mandó correo a unos cuantos amigos para ver quién se animaba a hacer una historia de él. Ese fue el inicio de Las moscas no vuelan de noche, novela gráfica que ahora se está vendiendo en Chile y que planean presentar en ese país próximamente.

Quien respondió a la convocatoria de Lavida fue César Santivañez, otro apasionado de los cómics. Él cuenta que su primera idea fue hacer una reseña de esos dibujos de su amigo Lavida. Pero antes, para soltar la mano, fantaseó con alguna historia para ese personaje tan particular. Sin darse cuenta, ya tenía un borrador entre manos.

El trabajo de ambos quedó finalista del premio Librería Contracultura de Novela Gráfica 2010. Gracias a ello llegó a librerías peruanas, cruzando las fronteras poco después.

Los dos cuentan que el proceso creativo fue rápido porque se entienden en muchos aspectos. Por ejemplo, además del gusto común por los cómics, también son aficionados a la música clásica. Su novela gráfica tiene la peculiaridad de incluir partituras como parte de los elementos gráficos de la historia. Según mencionan, es una forma de darle "sonido" al papel. Una curiosidad es que esa partitura es una composición original de Santivañez especialmente hecha para este libro.

También recuerdan que eran muy respetuosos con los aportes de cada uno. En ese sentido Lavida reconoce la ayuda de su socio en hacer un perfil sicológico más marcado del protagonista. A su vez, Santivañez aceptó de buena gana los cortes en su texto al ser convertida su historia de boceto en novela gráfica.


Los dos autores indican que no les desagradaría volver a trabajar juntos. No obstante, no se sienten por el momento motivados a hacer una segunda parte de Las moscas no vuelan de noche.
Tanto Santivañez como Lavida lamentan las pocas oportunidades de cultivar su arte en el Perú. Indicaron que en el país si no fuera por Internet sería difícil estar al día en este género. Además, Santivañez debe ejercer su oficio de abogado para vivir, mientras que Lavida sí hace humor gráfico de tinte político.

lunes, enero 30, 2012

El poder y la gloria tras bambalinas


Stephen Meyers (Ryan Gosling) es la mano derecha del jefe de campaña del precandidato demócrata Mike Morris (George Clooney). Cree sinceramente que este político de verdad puede hacer lo que promete. Y hay muchas posibilidades que logre llegar a la Casa Blanca. Pero cuando mejor se presentaba el panorama, dos hechos alteran la situación: le ofrecen al protagonista trabajar con el rival y en paralelo empieza una relación amorosa con una becaria.
La cinta habla del poder, de cómo éste deslumbra y hace que todo gire alrededor de él. Pero en especial, del poder detrás del trono, que juega con el resto sin nunca dar la cara. Las primeras escenas dan pistas de ello. Meyers ensayando, como si fuera el propio candidato, haciendo pruebas de sonido en un local sin público. Momentos después, las palabras que dice con aire socarrón, son pronunciadas con pasión por su candidato.
El cinismo domina este mundo, incluido a personajes que parecen sinceros en sus intenciones como el candidato o su publicista. Todos se usan entre sí, incluida esa reportera interpretada por Marissa Tomei, coquetea o chantajea dependiendo de la situación.
Es clara la evolución del propio protagonista, de ser un chico astuto pero bienintencionado, hasta convertirse en un ser cada vez más calculador. Su gesto va cambiando. La vaguedad moral y la sed de resultados van sepultando en él los deseos de hacer algo distinto. También hay que alabar el ritmo de la narración, que va in crescendo.
Sin embargo, no sale de lo previsible. Sabemos o intuimos de qué parte vendrán los problemas y, lo que es más importante, cómo progresarán desde el inicio. El buen elenco mitiga y sirve de contrapeso a este problema. Philip Seymour Hoffman y Paul Giamatti haciendo de jefes de campaña rivales, cuya corrupción se nota desde su aspecto físico, están en un gran nivel, por ejemplo.
Una cinta de interés, que muestra una visión ácida del poder y de su uso, siempre tras bambalinas. Gran metáfora de la cinta es cómo el  protagonista resuelve sus problemas laborales en una cocina casi a oscuras, pisoteando honras y recuerdos como quien cambia figuritas.

Ficha técnica
Poder y traición (The Ides of March)
Dirige George Clooney.
Actúan Ryan Gosling, George Clooney, Philip Seymour Hoffman, Paul GIamatti, Evan Rachel Wood y Marisa Tomei.

jueves, enero 26, 2012

Cuando el periodismo es lo más cercano a Indiana Jones


Tintín, un joven periodista, se ve involucrado en una serie de correrías en pos de un quimérico tesoro. En el trayecto entabla amistad con el capitán Haddocky se viven diversas trepidantes persecuciones y peleas.
Adaptar un personaje entrañable, creado para un público menor de otra época, significa varios retos a superar. En qué medida serle fiel y en qué aspectos sacarle la vuelta al modelo original es uno de los principales. En esta versión en 3D de Tintín, un clásico del cómic europeo, se sabe sortear estos inconvenientes.

Por el lado visual, es indiscutible que se ha sacado provecho de lo que la tecnología actual brinda. Se ha mantenido en cierta forma la estética de cada personaje pero adecuándolos al formato. En ese sentido, es significativo el arranque de la cinta. Un pintor al paso le hace un retrato a Tintín: una caricatura.

Es importante este gag porque da una pista importante del tono de la narración. La ironía no abandonará la película. Frases como “hay cosas peores que la sobriedad” o “descuide, una vez entrevisté a un piloto” momentos antes de despegar un aeroplano, son muestras de un guión inteligente que no subestima a su público.

Pero junto al humor, tampoco la acción está ausente. El ritmo es incesante, haciendo difícil distraerse. Un detalle que varios han notado es que no existen casi fundidos a negro en la cinta. Para cambiar de una  locación a otra, se juega con las imágenes de forma sugerente, saltando cualquier posibilidad de pausa.

Sin embargo, una deficiencia que se le puede observar es que no hay mucha profundidad en los personajes, en especial en el héroe. Son seres de una sola dimensión – valga la ironía para una cinta 3D – que no tienen conflictos. El único que tiene una mayor espesura humana, por llamarla de alguna manera, es la del capitán Haddock. Él es un ebrio, por momentos dubitativo, por momentos desbordante de valentía. No es el prototipo del héroe virtuoso, y por eso hace buen contrapunto con el bienintencionado Tintín. Una cinta muy apreciable que, inexplicablemente, ha sido descartada en la competencia a Oscar por mejor película animada. Misterios de la Academia que no resuelve ni Tintín.

Ficha técnica
Las aventuras de Tintín
Dirige Steven Spielberg

lunes, enero 23, 2012

Qué difícil es ser Papa


Muerto el Papa, los cardenales de todo el mundo se reúnen en el Vaticano a decidir quién será el próximo Pontífice. Luego de un par de votaciones se elige a uno de ellos que no estaba entre los favoritos. Ante la súbita responsabilidad, éste – interpretado por Michel Piccoli – tiene una crisis instantes previos a salir al balcón a dar la bendición tradicional a los fieles. Para superar la situación convocan al mejor sicoanalista de Italia – protagonizado por Nanni Moretti, el director de la cinta – iniciándose un contrapunto entre el drama humano y un humor absurdo y delirante.

Es una cinta peculiar, que escapa de la crítica fácil. No se trata de la crisis de la fe, ni del contrapunto entre religión y sicoanálisis – salvo algún duelo verbal irrelevante – como algunos han querido ver la cinta. Ni es, menos, un ataque a la iglesia católica, tratada en la película con humor pero respeto. Es, más bien, el drama de un hombre abrumado por las responsabilidades.
Pero mientras este conflicto se desarrolla, otro escenario, más farsesco, también se presenta. El cónclave debe seguir sin contacto con el exterior mientras el Papa se decida a salir en público, obligando a los cardenales – y de paso al sicoanalista – a matar el tiempo guardando las apariencias. Situaciones como un guardia suizo fingiendo ser Papa, un campeonato de voley entre cardenales o discusiones sobre calmantes sirven para bajar la tensión a la historia principal.

No es tan redonda como la anterior cinta de Moretti El caimán, en la que abordaba de forma ácida el tema del poder político y la corrupción en la actual Italia, pero no deja de tener interés. Por momentos puede dar la sensación que el cineasta cede ante la broma que se le presenta, rompiendo con la ilación del relato y mostrando cierto caos en la narración. Pero esa es parte del encanto. Juntar elementos tan disímiles sin un orden establecido, como en la vida misma. El final, totalmente inesperado, va en esa línea.
Mención aparte merece el tema de Mercedes Sosa que se cuela entre las paredes del Vaticano, haciendo que los cardenales lleven el ritmo. Imposible no recordar a Nanni Moretti en Caro Diario cantando desafinado “Buscando visa para un sueño”.

Ficha técnica
Un papa en apuros (Habemus Papam)
Dirige Nanni Moretti
Actúan Michel Piccoli, Nanni Moretti, Jerzy Stuhr, Renato Scarpa, Margherita Buy, Franco Graziosi.


Yapa
La escena de Caro diario en la que Nanni Moretti "canta" una de Juan Luis Guerra: