domingo, julio 01, 2007

Cartografía personal


Luis Hernán Castaneda, escritor

Publica su primer libro de cuentos después de dos comentadas novelas

Escritor rehúsa la etiqueta de metaliterario por simplista y superficial

Luis Hernán Castañeda (Lima, 1982) es uno de los escritores de la nueva hornada que dan más que hablar. Sus dos primeros títulos –Casa de Islandia y Hotel Europa– cosecharon buenas críticas. Con motivo del lanzamiento de su primer libro de cuentos, Fotografías de sala, conversamos con el autor.


En sus novelas, los lugares se describen despojados de atributos, pero igual son bautizados con nombres de sitios reconocibles. ¿Por qué usa esta estrategia?

–Tiene que ver con nombrar sin nombrar. Los espacios en los textos son lugares familiares, que he visto, que he experimentado vivencialmente. Nunca he escrito sobre lugares que sólo haya leído. Los nombré de forma distinta a como existen en la realidad para remarcar su carácter independiente. Cualquier lector que haya estado en el mismo sitio lo reconocería. Calles de Lima, Ica, ciudades de la Sierra.
¿El pueblo de su novela Hotel Europa es Ayacucho?

–No. El diseño de la ciudad en Hotel Europa tiene que ver más con Ica que con Lima. Es casi un pueblo, una ciudad pequeña. El hecho de nombrarlo de manera distinta no le quita su contacto con la realidad.
¿Su nuevo libro –una selección de cuentos titulada Fotografías de sala– en qué lugar está ambientado?

–Todos los cuentos se ambientan en un lugar que para mí es familiar y es el barrio en que yo crecí, la urbanización La Encantada, de Chorrillos. Es un espacio de puertas cerradas, un espacio protegido de cierta forma, pero, al igual que en mis anteriores libros, evito nombrar específicamente el lugar. Así, puede ser La Encantada o cualquier otra urbanización similar.
A usted se le relaciona con lo metaliterario, ¿qué significa para usted este término?

–Para mí tiene que ver con una división un poco simplista de la literatura entre metaliterario opuesto a lo vitalista. Me parece absurdo, pues desde cierto punto de vista todos los vitalistas son metaliterarios y viceversa. Me parecen que son etiquetas que no explican los libros. Son maneras fáciles de entender, de presentar a los escritores.
¿No se siente identificado?

–No, para nada. No creo que ningún escritor de mi generación o de cualquiera piense, a la hora de escribir, en esos términos como guías o metas por conseguir. Son maneras superficiales de leer.
¿Qué rasgos vitalistas reconoce en su prosa?

–No sé si vitalista, pero en lo que escribo siempre hay una transformación de la biografía en ficción. La ficción a veces se parece y en otras se distancia de mi propio relato de vida, pero también hay emociones, personajes, situaciones, atmósferas que tienen que ver conmigo o con personas cercanas a mí. Ese es mi lado vital. Mi lado metaliterario es la manera en que trato de reflexionar sobre los medios con que se cuenta para transformar esta materia prima en un texto que pueda leer y comunicar a los demás.


Claves

Sobre Fotografías de sala
- El autor considera que, para estos cuentos, Borges fue “una influencia central”.
- Reconoce también haber tenido presente Huerto cerrado, de Bryce Echenique, y Otras tardes, de Luis Loayza.
- La selección de cuentos tiene como tema recurrente los conflictos familiares en un lugar aislado.
- Están ambientados en la urbanización La Encantada, de Chorrillos, pero sin nombrarla directamente.
(Foto: Ricardo Choy Kifox de El Peruano)

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