lunes, mayo 27, 2013

Una selva de color

Desde hace un par de décadas el arte plástico realizado en el oriente peruano ha ido conquistando cada vez más espacio en el mundo de las galerías y de las exposiciones. Pero, ¿de dónde surge este boom? ¿Cuál es su origen? Tratando de responder estas interrogantes, Christian Bendayán y Alfredo Villar acaban de presentar el libro El milagro verde.

Este proyecto tiene varios años de gestación, según comentó Bendayán al diario oficial El Peruano. El principal problema era la falta de información. Tan es así que los únicos antecedentes bibliográficos a su estudio que llegaron a encontrar fueron dos catálogos de pocas páginas. Uno del periodista Alfonso Navarro Cauter de 1979, y otro de 1984, titulado Pintores de Loreto, a cargo de Humberto Morey Alejo. Aparte, algunos reportes hallados en la Biblioteca Amazónica de Iquitos y poca cosa más.

Las principales fuentes a la que recurrieron para su libro El milagro verde, auspiciado por la municipalidad de Magdalena del Mar, fueron las orales. Conversaciones, vivencias, anécdotas que pasaron de boca en boca que les ayudó a los autores a hacerse un esquema de cómo arraigó la pintura en estos lares y la manera en que alzó vuelo.

Lo primero que nos recuerda Bendayán es que las expresiones artísticas siempre han estado presentes en la selva peruana, a través de pintura corporal, arte utilitario, o lo que fuere. Sin embargo, el objetivo era centrarse en la pintura tal como se le entiende en occidente. Por eso incluye antecedentes como los dibujos del gobernado de Maynas a fines del siglo XVIII, Francisco de Requena.

Una propuesta del libro es proponer a Otto Michael, un viajero del que se tiene pocos datos y que arribó a Iquitos a fines del siglo XIX, como el pionero de la pintura en esta parte de nuestro territorio. El perfil de Michael será una constante entre los cultores de este arte en estos primeros años. Esto quiere decir extranjeros o hijos de inmigrantes que se formaban en el exterior que trataban de aplicar moldes europeos a lo que veían.

No sería hasta unas décadas después, con la aparición de algunos artistas claves, en que según este estudio, la pintura de estas latitudes descubriría su propio rumbo. Al primero que destaca Bendayán es a César Calvo de Araujo, padre del escritor del mismo nombre.


 
"Abre un mundo de posibilidades a la pintura amazónica, tanto que sigue influyendo hoy en día a nuevos artistas", dictamina Bendayán sobre su colega. Agrega que con los lienzos de este creador, el espectador se "transporta a la Amazonía, se siente la atmósfera, y además de eso es un gran retratista".

Él es, junto a su amigo Américo Pinasco, uno de los baluartes de una de las principales tendencias pictóricas de la selva: la corriente realista surgida en Loreto. Los autores identifican a tres más. Una, de carácter más surrealista, que gira alrededor de creadores de Pucallpa, da nombres como Pablo Amaringo, Eduardo Meza Saravia, Eduardo Ríos, entre otros.

Aparte, también está la vertiente de los artistas indígenas. Su figura pionera es Víctor Churay, quien falleciera joven pero que aún hoy influye en la escena actual. Una última, más reciente, es la pintura urbana popular, con exponentes como Luis Aquirai, Achuco, Lu.Cu.Ma. Esta se formó teniendo de escuela la reproducción de afiches de cine.

(Nota publicada originalmente en el diario El Peruano el sábado 25 de mayo de 2013)

1 comentario:

Iván FD dijo...

extraordinario calvo de araujo