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lunes, junio 17, 2013

Eduardo Lalo: "El comercio de la narrativa dañó a la literatura"

A Eduardo Lalo la noticia de haber ganado el Rómulo Gallegos lo encontró sin esperárselo leyendo un ensayo sobre Cioran. No fue el único sorprendido. En las librerías de San Juan de Puerto Rico, su novela premiada, Simone, está agotada a la espera de un nuevo tiraje. En esa obra narra el romance entre dos amantes de la literatura, una de ellos de origen oriental. Lalo, una de las atracciones de la próxima Feria Internacional del Libro de Lima, conversó con el diario oficial El Peruano.

La literatura de Puerto Rico no se conoce mucho en el resto de América Latina. Además, su editorial - Corregidor de Argentina - no es de las grandes.
- No es un hecho casual. Yo le he quitado libros a Alfaguara y otros sellos que me habían aceptado pero decidí hacerlo con otros. Contrario a la mayoría de la gente, no creo que sea la mejor idea publicar en las grandes editoriales. La comercialización de la narrativa ha hecho mucho daño a la literatura.

¿Por qué?
- Porque esos sellos han absorbido a los editores histórico de antaño. Son una cuestión de mercadeo. Se plantean publicar un libro de tantas páginas, de tal tono, formato, temática, pensado para entretener al lector durante un tiempo. Están pensando muy poco en un proyecto literario como tal, que responda a sí mismo y no a otros asuntos. Aparte de eso, es una literatura muy efímera. Si algo es importante el premio Rómulo Gallegos para mí es que he llegado a él en mis propias condiciones. Corregidor es la última editorial histórica de Argentina.

La historia con la que gana el premio no es del tipo de las que uno relaciona con lo caribeño.

- Claro, habría que ver qué es el Caribe. Uno piensa, por ejemplo, en el Perú, y no se imagina que hay japoneses y son tan peruanos como cualquiera. Lo mismo acá. No es una novela sobre la comunidad china, pero uno de sus personajes es de esta comunidad. Literariamente es muy interesante. En cada esquina hay un restaurante chino. Pero no se integran fácilmente, no sabemos mucho de ellos. Pero más que una novela sobre la comunidad china, es más sobre la pasión de la literatura. Lo que puede hacer la cultura en la vida de gente que sobrevive de forma precaria en ciudades perdidas en el mundo.

El tema recuerda a libros sobre apasionados por la literatura como Madame Bovary o El Quijote.
- Sí. Simone, con las diferencias obvias de importancia y calidad, puede estar inscrita en esa tradición sobre la escritura misma. Lo que une a los personajes de mi novela es la seducción por la palabra.




(Entrevista publicada hoy en el diario El Peruano)

jueves, julio 14, 2011

La importancia de apellidarse Piglia

En América Latina, uno de los premios más longevos y de mayor prestigio es el Rómulo Gallegos. Este año lo recibió el argentino Ricardo Piglia por su novela Blanco Nocturno. Un galardón esperado, tratándose de un narrador muy influyente en la literatura en lengua española, pero que tuvo que lidiar curiosamente con la fama del escritor.

Así lo reveló Roberto Hernández, presidente de la Fundación Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos, institución responsable del galardón. Como se sabe, una de las características de este premio es que participan en él obras ya publicadas en los últimos dos años.

Pero a pesar de conocerse el nombre de los participantes se ha dado el caso que autores poco difundidos se impongan a consagrados y catapulten su carrera. El caso más recordado es el del chileno Roberto Bolaño con Los detectives salvajes, quien se convirtió en autor de culto recién con ese título.

Sin embargo, con Ricardo Piglia su trayectoria iba a jugar en contra. Hernández revela que el jurado, al recibir los libros en competencia, hizo a un lado Blanco Nocturno, publicado en la editorial española Anagrama. “No queremos dejarnos llevar por su fama”, fue el motivo esgrimido.
No obstante, al momento de debatir, terminaron decantándose por el título del argentino. “No había más vuelta que hacer, porque la novela es buena”, manifestó Hernández.

El jurado estuvo conformado por el escritor venezolano Freddy Castillo, el ganador de la edición pasada del galardón, el colombiano William Ospina, anterior ganador de la distinción, y la autora mexicana Carmen Boullosa.