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martes, septiembre 27, 2011

Madres de hoy, modelo para armar

La dramaturga Mariana de Althaus vuelve a abordar la maternidad. Pero lejos de mostrar el tema agotamiento luego de otras tantas obras con similar premisa, la autora entrega quizás su obra más creativa.


Se plantea como el testimonio real de tres artistas sobre su rol de madres y, de paso, sus experiencias como hijas. Curiosamente, el estar atada a hechos – o al menos una versión de ellos – no es impedimento para hacer una obra más libre y experimental que la pieza netamente de ficción Entonces Alicia cayó, también de de Althaus.

Alejandra Guerra, parte de una familia de artistas, narra los vaivenes de su vida entre varias ciudades. Mientras, en paralelo, Lita Baluarte revela los desencuentros con sus padres y parte de su historia personal. Matiza el espectáculo la intervención de Sandra Requena, conocida vocalista de grupos de rock, quien da algunas pistas de su intimidad y aporta la banda sonora a la pieza. Su versión de I’ll be your mirror de Velvet Underground es precisa. También se da, en voz de Requena, información complementaria a lo sucedido en escena como estadísticas y demás. Incluso se cita a Efímero, otra pieza de la dramaturga.


En Criadero se echa mano de distintas estrategias para narrar de forma ágil estas personales cuitas, desde danza hasta pintas en las paredes y video, pasando por las apropiadas canciones escogidas. De Althaus conjuga estas diferentes artes, sin que sean sólo juegos de artificio. Muy atinadas las coreografías, las cuales se cumplen a pesar de estar Baluarte enyesada. Tal vez por ese motivo se da la intervención de un personaje encapuchado en varias partes de la obra.


La autora ha sabido escoger de cada testimonio lo más relevante, sorteando el riesgo de hacer una obra expositiva con poca trama o interés dramático. Además, trascendiendo el tema de la maternidad, da cuenta sobre la generación que se crió entre apagones e hiperinflación. Un fresco de época que recuerda a otra buena obra de de Althaus, Ruido. Buen teatro que invita reflexionar sobre nuestra sociedad.


Ficha técnica
Criadero, instrucciones para (NO) crecer
Escrita y dirigida por Mariana de Althaus
Actúan Alejandra Guerra, Lita Baluarte y Sandra Requena.
En el centro cultural de la Universidad Católica (avenida Camino Real 1075, San Isidro). De jueves a lunes a las 20.00 horas. Entrada general 25 nuevos soles.

miércoles, septiembre 07, 2011

Difícil ser madre, peor ser tu hija

En el decrépito hotel Wonderland tres mujeres viven una crisis relacionada con el tema de la maternidad. Una escritora no sabe lidiar con su adolescente hija durante un fin de semana. Una cuarentona se obsesiona con tener un hijo poniendo en riesgo su matrimonio. Una cantante ya entrada en años, en una noche que debía ser de placer conyugal, se entera que su esposo ha embarazado a una estudiante.


A estas tres historias – fuertes por si solas – se le añade el juego con referentes de Alicia en el país de las maravillas. La escritora, por ejemplo, está haciendo una adaptación de esta historia, combinando en ocasiones lo que ella reescribe con lo que los demás personajes dicen.

La escenografía – una habitación de hotel con cierto aire fantástico – sirve de locación para las tres historias. Ayuda a dar esa sensación medio de sueño o pesadilla que los personajes coincidan en el mismo espacio aunque siguiendo relatos distintos.

Se trata de una obra irregular que no logra mantener el mismo nivel en todo momento. Una línea narrativa – la de la madre e hija – es la más lograda y a la que se deben los mejores momentos. Las dificultades de una escritora para criar sola a una chica son mejor presentadas que la histeria de la cuarentona apurada por su reloj biológico o la sorpresa de la dama engañada. A eso se suma que la joven Patricia Barreto, en su papel de la rebelde Paz, sabe dar buena réplica a Sofía Rocha, una de nuestras actrices más talentosas.


Por otra parte, hay que anotar que aunque al inicio las citas a Alicia en el país de las maravillas funcionen para introducirnos en las diferentes historias, pronto las angustias de estas mujeres en problemas se desbordarán, dejando a las referencias librescas como mero adorno. Las intervenciones del conejo, por ejemplo, son irrelevantes y distraen de la trama.


Más allá de sus imperfecciones, esta pieza tiene buenos momentos. La lectura de la obra de teatro de Paz, a dúo con su madre, es uno de ellos. La discusión entre ambas en las que la adolescente le replica con la frase que sirve de título a esta columna, también.

Ficha técnica
Entonces Alicia cayó

Escrita y dirigida por Mariana de Althaus. Con Vanessa Saba, Paul Martin, Ana Cecilia Natteri, Carlos Mesta, Sofía Rocha y Patricia Barreto.
En el teatro Británico de jueves a lunes a las 20.00. Entrada general a 50 nuevos soles.

Entrevista con la directora

jueves, agosto 18, 2011

Mariana de Althaus: Arte más allá del placer

En estos días está en cartelera Entonces Alicia cayó, obra ganadora del tercer concurso de dramaturgia convocado por el centro cultural Peruano Británico y que escribiera Mariana de Althaus, un nombre habitual en este tipo de certámenes. En estos días se presentó la publicación impresa de esta pieza. Conversamos con la autora sobre su visión sobre el teatro.
La temática de sus obras va desde lo íntimo como puede ser la maternidad hasta un retrato de época como en su pieza Ruido. ¿Con qué vertiente se siente más cómoda?
- En cada obra me siento cómoda con cosas diferentes por el contexto en el que me encuentro. Ahora me siento cómoda o incómoda, depende de cómo lo veas, inmersa en un mundo que tiene que ver con la maternidad, y el choque que da el ser mamá o papá en un mundo competitivo como éste. Es un tema que a mí me toca, porque lo estoy viviendo.
Por sus palabras se sugiere que uno debe sentirse incómodo con algo para que sirva de inspiración.
- Efectivamente. Es un sufrimiento. Tiene que haber un montón de sufrimiento para que tenga sentido. El arte no es sólo placer. Tal vez alguien ha encontrado sólo placer en el arte y a ése yo lo admiro. Porque al enfrentarse a esos temas uno escarba en zonas donde uno naturalmente no suele escarbar, y encuentras sorpresas.
Después de haber pasado por varios roles como actriz, dramaturga y directora, ¿cuál le motiva más?
- En la dirección, definitivamente. Uno nunca debe decir nunca, pero nunca creo que vuelva a actuar. La dirección te permite tomar decisiones. A mí me cuesta mucho seguir las órdenes de los demás. Me gusta crear mi propio mundo. La actuación me parece un acto de valentía del cual no soy capaz. Es otro tipo de valentía, porque ser director te exige otro tipo de valor al afrontar otras responsabilidades. Depende del carácter de cada uno.
Usted ha estado en talleres de actuación, ha estudiado literatura, entre otras cosas ¿Qué aspecto de su formación le ha servido más para escribir teatro?
- Creo que todo sirve. En un momento creí que había perdido el tiempo estudiando literatura en la Católica. Pero ahora me he dado cuenta que yo no podría ser la persona que soy, ni podría escribir ni aproximarme a mis actores de la forma que lo hago, sino hubiera tenido una formación académica como la que tuve en literatura en la Católica. Y haber vivido la historia que he vivido, tener los padres que he tenido. Todo influye, se acumula.
Hace un par de décadas no se veía tanta obra de teatro en Lima. ¿Cómo vive esta especie de boom?
- Maravilloso. Lo bueno es que hay mayor nivel de exigencia, porque hay más oferta. Hay un peligro que, por la competencia, uno tienda a ser más complaciente, hacer obras sólo para que el público venga. Pero también te exige ser mejor en tu trabajo, dentro de tu esencia. Cómo captar al público sin traicionarte. Yo creo que cada vez va a haber más teatro en los conos, en otras zonas de Lima, donde se hace mucho teatro, pero que no se difunde esa información. Se puede crear otro circuito.
¿De qué va la obra que está ahora escribiendo?
- Es una obra que aborda el tema de la maternidad, pero desde otro punto de vista. Es una pieza totalmente testimonial. No es ficción, no me la he inventado yo. Es la historia de tres actrices respecto a su crianza y a su maternidad. Ellas son Lita Boluarte, Alejandra Guerra y Kareen Spano. Es un experimento para mí, algo que nunca he hecho. Algo que me aterra y a la vez me fascina. Es un teatro documental, biodrama. Me provoca romper con el estilo que he hecho estos años.