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martes, junio 05, 2012

Versos de la calle


Se suele decir que las revistas de literatura difícilmente superan el segundo número. Por eso, que una publicación artesanal dedicada a la literatura y las artes en general llegue a los 82 números como acaba de hacer el fanzine contracultural Poetas del asfalto es todo un logro. Una novedad es que anuncian para el siguiente ejemplar, que saldrá posiblemente en julio, dejarán su tradicional fotocopia para tener portada a full color.

Nacido hace 17 años "como producto de gente salida de las canteras del rock subterráneo", comenta al diario El Peruano Richi Lacra, uno de los impulsores de esta iniciativa. "Mucha gente se ha ido integrando a lo largo de los años. La esencia del fanzine es publicar textos de gente que no salía en los medios oficiales u oficiosos o de línea académica; gente de la calle, anónima", añade precisando que también autores que han pasado por la universidad pero acordes con su propuesta.

Asfalto a color
Para el número 83 abandonarán por  primera vez la estética de la fotocopia, tan propia de los fanzines de los años 80, para una edición de mejor calidad y con portada a color. Esto es gracias a la cooperación de Trápero Editores de Ángel Yzquierdo Duclós, uno de los tantos amigos de los Poetas del Asfalto. "Ya somos dos los que van a ayudarlos, el de arriba y yo", comenta el también escritor y librero. El lanzamiento está pensado para julio durante un homenaje que organiza este colectivo a los Rolling Stones.

Muchos recordarán a Yzquierdo Duclós por ser quien encontrara hace un par de años la obra perdida de Enrique Verástegui El saber de las rosas. Ese manuscrito, extraviado por más de una década y por el que varios coleccionistas ofrecían sumas considerables, fue devuelto al autor en un recital organizado por los Poetas del Asfalto sin que mediara pago alguno, sólo por puro cariño a la poesía.

Sobre sus influencias menciona Primo Mujica, otro de los impulsores de este movimiento, que "nosotros rescatamos a todos los grandes poetas como Enrique Verástegui, que es para nosotros un ícono, Pimentel, Hinostroza, así como a consagrados como Miguel Ildefonso, Rodolfo Ybarra, Virginia Benavides, como gente nueva que vamos conociendo en el camino". Pero no descuidan la difusión de literatura internacional con autores como Charles Bukowski, a quien dedican algunos números.

Con algo de ironía, comenta Richi Lacra que, mientras algunos los descalifican por no ser apegados a la tradición peruana, ellos han publicado una traducción de Bukowki dedicado a César Vallejo. 

miércoles, mayo 25, 2011

Rock sin etiquetas

Hace poco está circulando “Camarada”, disco debut de la banda Armada. Aunque esta agrupación tiene apenas dos años junta, sus integrantes tienen un largo recorrido en la escena musical. Tres de ellos – Luis Sanguinetti, Aldo Toledo y Adrián Arguedas – han formado parte en diferentes momentos de Leuzemia, un ícono del rock alternativo local. Sanguinetti, por su parte ha participado de Sor Obscena y de Dolores Delirio. A ellos se suma Janio Cuadros, ex guitarrista de Mortem, referente del metal peruano.
Ellos señalan que beben de diferentes influencias que van desde el new wave, el dark, progresivo y el metal, incluyendo hasta música andina. Sin embargo, consideran que sus temas recogen los elementos necesarios de cada tradición de forma natural.
No se encasillan en un género, pero siguen una propuesta. “Somos un grupo de rock con las clásicas canciones de tres minutos”, precisa Luis Sanguinetti. Prueba de ello es su disco, en el que la decena de temas que lo componen se pueden escuchar en poco más de media hora.
Las letras son de autoría de Sanguinetti, mientras que la música corresponde a Aldo Toledo más el aporte de los demás miembros. El compositor añade que aborda asuntos personales. Por ejemplo, Camarada, que da nombre al disco, lejos de tocar la política como se podría pensar, se inspira en la relación que tuvo con su padre y en lo que éste le podría decir ahora. Confiesan que tienen varias canciones más pendientes de ser grabadas, pero que por el momento están moviendo esta primera incursión.

miércoles, febrero 16, 2011

Regreso subterráneo

Hace alrededor de dos décadas desapareció Eutanasia, una de las bandas más representativas del rock subterráneo. Sus integrantes partieron a diferentes países del extranjero para continuar sus andanzas. Hace poco, Quique Eutanasia, el cantante, estuvo de visita en Lima. Aprovechamos la oportunidad para hablar con él. Para setiembre de este año volverán a escenarios. Los esperamos.
¿Cuáles son sus principales recuerdos de la movida subte?
- Hay buenos y malos recuerdos, como todo en la vida. Los más punzantes que tengo son los últimos tiempos de los ochenta, en la que la gente se empieza a sentir más comprometida. Lo lamentable de ese tiempo era que nadie quería asumir responsabilidades. Había demasiados coqueteos con ciertas ideologías bastante radicales, y que nosotros como banda optamos por otra. Nosotros llevábamos más la línea del socialismo libertario, para entender un poco más el supuesto anarquismo que se pregonaba en esa época. Gente mayor que nosotros estaba en otro mundo preocupada más en mejor tocar.
¿Dejó escuela la movida subte?
- No. Esta vez que he estado más tiempo en Lima, me invitaron a participar en conciertos y me gustó porque volví a ver a amigos cercanos. Pero en general, no lo he visto. Es lamentable porque habiendo tanta infraestructura y más alternativas. A pesar de tener todos los medios al alcance, nadie hace nada. Será que la juventud es demasiado nihilista o aburrida, o simplemente sólo quiere llenarse de guita y estar en un vacilón eterno. Las bandas suenan igual. Lo que he visto que están más por el intelectualismo barato o por el virtualismo en la música, qué última guitarra tienen, antes en preocuparse de qué van a decir. Postura no hay ninguna, solo pose. Es un poco aburrido, es hora que cambie un poco.
¿En los ochenta qué música escuchaban?
- Nosotros como banda nos autodenominábamos punk. La movida subte – nunca fue un movimiento – había muchos que sólo querían hacer guita y pasar el tiempo. En ese tiempo había de todo. Era un conglomerado de músicos, pintores, escritores, vagos, folkloristas.
Curioso que los subterráneos rescataran antes que nadie a Los Saicos.
- Claro, ahora son conocidos en todo el mundo. Se llama que son los padres de la rama fuerte del rock, la vertiente dura del rock sicodélico. La canción Demolición que interpretamos ya era conocido. Lo conocía por mi padre que tenía el disco. Después la vi tocar en vivo por Kola Rock, y después Leuzemia con sus integrantes originales en el 85. En el 87decidimos tocar de nuevo el tema pero cambiándole un poco el texto. Y pego bastante, tanto que alguna gente de los 80 lo recordaba con nuestra letra.
¿Se puede repetir una experiencia como la movida subte ahora?
- Una propuesta similar siempre estará en pie. Claro que el contexto es otro. Yo veo un Perú más estable. Claro que antes es incomparable con los toques de queda. Mientras que existan ese tipo de injusticias e indiferencias que tiene la sociedad peruana, llena de envidias e hipocresías, creo que pegaría un arte con una postura más fuerte. Sobre todo para la gente joven. Los jóvenes de ahora son más nihilistas. Tienen todo a la mano y no hacen un culo. Se preocupan en su página de facebook y en guerritas más que mover cosas.

miércoles, noviembre 24, 2010

Canto subterráneo

En la década de 1990, mientras las radios locales transmitían pop, salsa o technocumbia, un puñado de personas se resistía a los gustos masivos y seguía fiel a un género surgido una década atrás: el rock subterráneo. Sobre este colectivo trata Incendiar la ciudad, novela de Julio Durán que se editó artesanalmente en el 2002 y que cuya versión más formal acaba de llegar a librerías junto con la selección de relatos La forma del mal.

El artista, cantante y guitarrista de Los Lanzallamas, cuenta que le atraía retratar esa movida de la que formó parte. Menciona que algo que le atrajo de la escena rockera subterránea era la percepción de ser parte de un grupo humano sin jerarquías. “”Me atraía la fuerza de la mancha, a pesar de no estar en los medios y ser pequeña”, agrega.


Guitarras callejeras
En los años en los que ambienta sus ficciones nacía la tercera hornada de bandas de rock subterráneo. El espíritu, aunque contestatario, ya no era igual al de la década anterior. Por eso Julio Durán persiguió en sus textos atrapar ese hálito rebelde que se estaba acabando. “Trato de dar un testimonio de esa época, en los primeros años de los 90”. Pero puntualiza que no trata de calcar la realidad ni ser exacto con los hechos que le inspiran.


Indica que la movida subterránea que conoció era un espacio donde no sólo se hacían conciertos. También se discutían de libros, se gozaba apreciando murales y otras manifestaciones artísticas y en la que los temas sociales eran recurrentemente abordados. Gracias a estas variopintas inquietudes es que Durán leyó a autores que, confiesa, fueron decisivos para que se animara a escribir. Uno de ellos, recalca, fue Jean Paul Sarte y su novela La nausea.


El artista adelanta que no quiere encasillarse. Planea para sus próximas entregas escribir textos sobre temas que atañen a la adultez, como la paternidad, el abandono y las relaciones de pareja.
Foto en las puertas del Averno, Quilca. Tomada de aquí