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miércoles, octubre 11, 2017

Arte actual a discusión *

Opiniones divididas generó en el ambiente de la plástica local las declaraciones de Fernando de Szyszlo, quien aseguró que el arte actual era decepcionante. Creadores como Marcel Velaochaga o Shila Alvarado quienes comentaron en contra de ciertas propuestas en que se le da mayor importancia a la curaduría. Mientras que por su parte Herbert Rodríguez consideró que el afamado pintor no entiende los nuevos planteamientos.

Fernando de Szyszlo, en entrevista con el diario oficial El Peruano, declaró que "lo que se hace en este momento en materia de arte es decepcionante y no me interesa. Son gestos, conceptos que no tienen nada que ver con la pintura".

Rodríguez, quien fuera uno de los administradores de El Averno y animador de la escena contracultural, opinó que de Szyszlo es un representante de la década de 1940 en el que la abstracción se imponía al indigenismo y que con sus opiniones sobre lo que se hace en este momento evidencia su desconocimiento.

Herbert Rodríguez lamentó la opinión de De Szyszlo y consideró que "no puede ver la potencialidad de lo que se está haciendo ahora porque su referente es el punto de vista de su generación". Indicó que hacer arte con nuevas tecnologías con computadoras o multimedia no sería arte para de Szyszlo, porque cree que hacer arte es hacerlo como lo hacían los artistas en su época.

Una posición similar tiene Marcel Velaochaga, quien consideró que a de Szyszlo le cuesta entender el arte que se hace ahora y que nunca pudo entender algunas corrientes como el Pop. Sin embargo reconoció que parte de su crítica tiene asidero.

Mencionó por ejemplo que ahora el arte "necesita traductor". "Hay más curadores que artistas", ironizó Velaochaga, autor de una conocida reelaboración de Los funerales de Atahualpa de Luis Montero.

En ese sentido, comentó que en algunas ocasiones una persona no especializada puede confundir una muestra con un catálogo de ferretería y ser llevada a error.

Para todos
Por su parte, la artista plástica Shila Alvarado indicó que existen diferentes corrientes artísticas para que puedan disfrutar todas las personas. Ella confesó que prefiere las obras de autores clásicos como Monet y Picasso, pero eso es una opción personal.

"Me gusta el arte que todos puedan comprender", añadió. "Si tienes que leer un texto antes de apreciarlo, me parece que no está abierto a todo el mundo", agregó la conocida pintora.


Por otro lado, recordó que la propuesta de de Szyszlo, ahora aceptada por el consenso, fue en su momento nueva y moderna. Consideró que cuando Szyszlo empezó fue difícil para el público entenderlo porque se salía del patrón de lo conocido.

* Nota publicada en el diario oficial El Peruano en diciembre de 2012 a raíz de unas declaraciones de Fernando de Szyszlo sobre el arte actual. 

lunes, mayo 27, 2013

Una selva de color

Desde hace un par de décadas el arte plástico realizado en el oriente peruano ha ido conquistando cada vez más espacio en el mundo de las galerías y de las exposiciones. Pero, ¿de dónde surge este boom? ¿Cuál es su origen? Tratando de responder estas interrogantes, Christian Bendayán y Alfredo Villar acaban de presentar el libro El milagro verde.

Este proyecto tiene varios años de gestación, según comentó Bendayán al diario oficial El Peruano. El principal problema era la falta de información. Tan es así que los únicos antecedentes bibliográficos a su estudio que llegaron a encontrar fueron dos catálogos de pocas páginas. Uno del periodista Alfonso Navarro Cauter de 1979, y otro de 1984, titulado Pintores de Loreto, a cargo de Humberto Morey Alejo. Aparte, algunos reportes hallados en la Biblioteca Amazónica de Iquitos y poca cosa más.

Las principales fuentes a la que recurrieron para su libro El milagro verde, auspiciado por la municipalidad de Magdalena del Mar, fueron las orales. Conversaciones, vivencias, anécdotas que pasaron de boca en boca que les ayudó a los autores a hacerse un esquema de cómo arraigó la pintura en estos lares y la manera en que alzó vuelo.

Lo primero que nos recuerda Bendayán es que las expresiones artísticas siempre han estado presentes en la selva peruana, a través de pintura corporal, arte utilitario, o lo que fuere. Sin embargo, el objetivo era centrarse en la pintura tal como se le entiende en occidente. Por eso incluye antecedentes como los dibujos del gobernado de Maynas a fines del siglo XVIII, Francisco de Requena.

Una propuesta del libro es proponer a Otto Michael, un viajero del que se tiene pocos datos y que arribó a Iquitos a fines del siglo XIX, como el pionero de la pintura en esta parte de nuestro territorio. El perfil de Michael será una constante entre los cultores de este arte en estos primeros años. Esto quiere decir extranjeros o hijos de inmigrantes que se formaban en el exterior que trataban de aplicar moldes europeos a lo que veían.

No sería hasta unas décadas después, con la aparición de algunos artistas claves, en que según este estudio, la pintura de estas latitudes descubriría su propio rumbo. Al primero que destaca Bendayán es a César Calvo de Araujo, padre del escritor del mismo nombre.


 
"Abre un mundo de posibilidades a la pintura amazónica, tanto que sigue influyendo hoy en día a nuevos artistas", dictamina Bendayán sobre su colega. Agrega que con los lienzos de este creador, el espectador se "transporta a la Amazonía, se siente la atmósfera, y además de eso es un gran retratista".

Él es, junto a su amigo Américo Pinasco, uno de los baluartes de una de las principales tendencias pictóricas de la selva: la corriente realista surgida en Loreto. Los autores identifican a tres más. Una, de carácter más surrealista, que gira alrededor de creadores de Pucallpa, da nombres como Pablo Amaringo, Eduardo Meza Saravia, Eduardo Ríos, entre otros.

Aparte, también está la vertiente de los artistas indígenas. Su figura pionera es Víctor Churay, quien falleciera joven pero que aún hoy influye en la escena actual. Una última, más reciente, es la pintura urbana popular, con exponentes como Luis Aquirai, Achuco, Lu.Cu.Ma. Esta se formó teniendo de escuela la reproducción de afiches de cine.

(Nota publicada originalmente en el diario El Peruano el sábado 25 de mayo de 2013)

jueves, abril 25, 2013

Gil de Castro, el pintor de los libertadores


En una entrevista reciente, Fernando de Szyszlo nos contaba que una obra a la cual volvía cada cierto tiempo para contemplarla y aprender de ella era José Olaya, de Gil de Castro, que se encuentra en el Museo de Antropología, Arqueología e Historia de Pueblo Libre.

Pero, a pesar de la devoción que le tiene uno de nuestros artistas más prestigiosos, es poco lo que se ha estudiado sobre este pintor que se desarrolló en los últimos años de la Colonia y principios de la República.


Para paliar esta falta se ha publicado recientemente Más allá de la imagen. Los estudios técnicos en el proyecto Gil de Castro.
En este libro se reúne una serie de investigaciones hechas con el apoyo de la Fundación Getty a la obra de este creador realizada por especialistas de diferentes países. 


El motivo de este interés que trasciende nuestras fronteras es que sus lienzos se encuentran repartidos principalmente en Chile, Argentina y el Perú, y en menor medida en otras cuatro naciones más de la región.
"Es el artista relevante en esos tres países. Él grafica prácticamente solo la gesta de la Independencia, retratando a todos sus líderes", comenta Natalia Majluf, editora de la publicación y directora del Museo de Arte de Lima (Mali), una de las instituciones involucradas en el cometido de difundir el legado del también conocido como el 'Mulato Gil de Castro'. 


Otras instituciones participantes son el Instituto de Investigaciones sobre el Patrimonio Cultural de (Argentina) y el Centro Nacional de Conservación y Restauración de Chile.
Nuevas miradas
Las investigaciones, empleando técnicas de estudio como rayos X y análisis químicos, han revelado hechos llamativos. 
Por ejemplo, que un retrato dedicado a un héroe de la Independencia haya sido hecho reutilizando un lienzo con el rostro del rey Fernando VII, práctica usual en la época pero que no deja de tener su carga de ironía.

Otra de las novedades que traen estos trabajos es que se ha comparado su obra con la de sus coetáneos y predecesores, mostrando su pertenencia a una tradición.
Majluf nos precisa que ésta es la de la escuela limeña, poco estudiada a pesar de su importancia.Muestra en camino
Natalia Majluf indicó que una meta es hacer una muestra de los trabajos de Gil de Castro en conjunto con Chile, país en el que se encuentra la mayor parte de su legado. 

"Si no conocemos la obra de Gil de Castro en Chile o en Lima, no lo conocemos cabalmente.  Hacer una exposición en Chile con la obra peruana y en el Perú con la chilena es una forma de que ambos países conozcan al pintor que es fundacional para los dos. Esperemos que Argentina se sume", indica.

(Publicado originalmente en el diario oficial El Peruano y en la Agencia de Noticias Andina)

lunes, septiembre 17, 2012

Arte de liberación




El nombre de Maximino Cerezo, religioso y pintor español, a pocos les dirá algo. Sin embargo, los latinoamericanos tenemos muy presente su arte. Al ver la estética de los cuadros que acompañan esta nota, a varios lectores seguramente les recordará la de los folletos y publicaciones religiosas. No es una coincidencia. Con bastante probabilidad, esas publicaciones de nuestra memoria contengan reproducciones de su obra.

Otro dato que no se ha difundido mucho es que es en nuestro país en dónde inició su peculiar estilo en el que combina el tema religioso con una preocupación social. Clara María Rodríguez Ruiz, historiadora del arte natural de San Martín, comentó  que es en la iglesia de Juanjui en donde inicia este derrotero. Según explicó la especialista, Cerezo cultivaba un arte más tradicional, con trabajos en Europa y Filipinas, que abandonó cuando en los 60 se acerca a la llamada doctrina social de la iglesia.

Llamado del arte
Alejado de la pintura, el español, de acuerdo al relato de Rodríguez Ruiz, decidió tomar de nuevo los pinceles para arreglar su parroquia de Juanjui, afectada por un terremoto a comienzos de los años 70. Realizó un mural con varias escenas, casi todas de corte tradicional, salvo una. En esta se ve a una madre llorando a un niño muerto dentro de su cajón. Esta sería la parte de su trabajo con mayor acogida para la población.

"Al ver la respuesta de la población ante esta imagen, deja atrás la iconografía tradicional, por una nueva en la que se adapta al contexto que la recibe", indicó la profesional.

Este sería sólo el inicio. Revisando las páginas web dedicadas a este artista se podrá encontrar el rastro de su obra desperdigada por diversas partes de América Latina. En la Nicaragua sandinista, por ejemplo, participó de varios murales colectivos, así como en diversos proyectos editoriales. También es conocido internacionalmente por su afiche dedicado a Monseñor Oscar Romero de El Salvador, quien muriera en 1980 por su prédica a favor de los derechos humanos.

En el Perú tiene varios trabajos. En Lima, por ejemplo, se puede apreciar su propuesta en la iglesia de Maranga. Los dos murales de esta iglesia llevan el nombre de Bienaventuranzas de San Lucas en América Latina, lo que da idea de cómo concebía el arte como prédica.

Otro ejemplo en nuestro territorio es la iglesia de Tarapoto. Sobre esta obra, Clara María Ruiz subrayó que se debe tomar en cuenta que se hizo en un momento muy complicado para la región San Martín - fines de los años 80 - por lo que el clima de violencia se refleja en sus trazos.



jueves, junio 14, 2012

Brus Rubio: Los colores de la Amazonía


Esta noche Brus Rubio inaugura en la Alianza Francesa una muestra de piezas recientes con la cual se hizo acreedor al segundo premio del concurso Pasaporte para un Artista 2011. El creador, miembro de la comunidad huitoto e integrante del reciente boom de pintura amazónica, dio algunas claves para entender su propuesta.
¿Cómo nace su interés por el arte?
- Yo creo que no es una afición, sino más bien una reflexión sobre mi propia realidad como comunidad y persona. Yo me acerqué primero a la pintura para que los valores y las prácticas de mi cultura se puedan expresar.
Se nota una correspondencia entre su estilo y las tradiciones de su pueblo.
- Sí, ese es el inicio. La mitología, las historias, la concepción del mundo huitoto. A eso me arrimo. Es la raíz y el fruto soy yo. No es fácil salir ni negarlo. Toda la mitología está atada a un principio de valores y virtudes. Siempre en mis pinturas las estoy difundiendo.
Pero a la vez se nota un afán por actualizar esta tradición.
- Sí. Si yo me remonto a lo más antiguo, es como dejar de lado mi actualidad. Digo más antiguo por la época antes que llegaran los caucheros. Pero ahora tengo ciertos pensamientos que me han inculcado el colegio, cómo veo mi mundo actual, y cómo actúo en él desde mi identidad de indígena.
¿Con qué propuestas artísticas se siente más cercano?
- Hasta el momento estoy en el proceso de encontrar. Podría decirse que soy parte de múltiples tradiciones. Yo quiero hablar de mis prácticas culturales. Cuando he salido afuera, he tenido más conexiones con Christian Bendayán que también expresa la cotidianidad de lo urbano. Hay una comunicación muy cercana con él pues los dos queremos expresar lo diario.
¿A qué cree que el arte plástico esté en boga actualmente?
- Uno puede ser por el movimiento social indígena que se dio. El otro es la revalorización y encuentro de la Amazonía, para comprender y respetar la naturaleza.
¿Qué encontraremos en su nueva muestra?
- Es reflejo de mi sobrevivencia en Iquitos y en Lima. Veo que no puedo dejar de lado lo que soy indígena, mi práctica cotidiana. Me cuesta comprender el mundo urbano. Veo que no puedo salir de mis valores, mis mitos, mis tradiciones. También mostraré costumbres como la sacada de sal del monte. Son obras recientes hechas en la capital.
¿Extraña mucho su tierra?
- Desde luego extraño mucho, no sólo porque soy de un pueblo indígena. También por las alegrías y la tranquilidad. La ciudad es muy bulliciosa, te aceleras. En la comunidad haces tu labor y estás más contento con tu entorno. 

miércoles, mayo 09, 2012

Historia personal: muestra de Kukuli Velarde


Cuadros que reinterpretan de forma lúdica los lienzos de la escuela cusqueña, cerámicas de resonancias prehispánicas con referentes actuales o variantes del retrato de una mujer en diferentes estilos son algunas de las piezas que se podrán ver desde mañana en la muestra "Patrimonio" de Kukuli Velarde en el Icpna de Miraflores.

La artista nacional, residente hace varios años en Estados Unidos, comenta al diario El Peruano, que fue natural para ella el uso de elementos de nuestra tradición iconográfica. Velarde, hija de Alfonsina Barrionuevo, señala que desde el hogar ha estado familiarizada con este legado, por lo que echa mano de él para expresar sus preocupaciones.

Por ejemplo, hace unos años, cuando se recordaban los cinco siglos del descubrimiento de América, ella se cuestionaba que esa fecha se celebre. Por eso, empezó a reelaborar cuadros de espíritu virreinal con un mensaje distinto y crítico hacia lo colonial.

"El objetivo de mi trabajo es crear un enlace, entre el pasado y el presente, que refleje la mezcla de estéticas pertinente hoy como lo fue hace 400 años", indica la creadora. Agrega que su trabajo "es una conversación continua, que fue iniciada por los artistas peruanos, cuya percepción de la belleza y el gusto fue rechazada por el conquistador español".

Similar apuesta se da en su serie gráfica Cadavers en la que ella misma se retrata en diferentes estilos sobre planchas de aluminio. En este conjunto de trabajos se ve desde desnudos hasta la portada de un falso cómic titulado irónicamente SuPerúvian.

Indica que a través de sus trabajos busca traducir la cultura nacional hacia códigos actuales. Menciona que para ello le ha servido mucho la distancia, pues así ha podido sopesar de otra forma algunas características de nuestra sociedad. "Como los peces que no se dan cuenta del agua, hasta que salen de ella", indica.

jueves, mayo 03, 2012

Galería de un kilómetro en Noche en Blanco de Miraflores

El asfalto de la avenida Larco servirá, el sábado 12 de mayo, como una inusual vitrina en donde se exhibirán cien lienzos de distintos artistas, los cuales se podrán apreciar, incluso, desde los edificios cercanos. 


En las 13 calles de esta vía se colocarán estos trabajos como parte de la segunda edición de la Noche en Blanco, jornada en la que los principales espacios públicos del distrito de Miraflores serán tomados por distintas actividades artísticas.

Como se recordará, en 2008, en el marco de los numerosos eventos paralelos a la Cumbre del Foro de APEC, se efectuó la primera edición de la Noche en Blanco en Miraflores. Ahora se repite esta experiencia, con propuestas que van desde el videoarte, fotografía, escultura y juegos de luces y conciertos, pasando por esta singular mezcla de pintura e instalación que ha sido bautizada como Mil metros de pintura peruana.

Variedad de propuestas
Consultados algunos artistas participantes convocados por el curador de esta inusual muestra, Cristian Bendayán, explicaron que se sintieron motivados por la peculiaridad del encargo. Por ejemplo, Fernando Olivos comentó que es una experiencia singular el compartir espacio con tantos artistas. "Quizá la colectiva más extensa en la que haya estado", agregó.

Por su parte Luz Letts, otra de los cien artistas invitados a participar, destacó también el hecho que por las dimensiones de los cuadros –cada lienzo mide dos metros por cinco– y el estar puestos sobre el suelo se podrán apreciar desde altura, dando una experiencia nada habitual.

Otra participante, Diana Riesco, artista pucallpina que presentará un trabajo inspirado en el arte shipibo conibo, mencionó que es una oportunidad para que se vean las propuestas de distintas partes del país y se pueda tener una idea de la escena artística más allá de Lima.

miércoles, febrero 01, 2012

Fernando Bryce: Retratando la historia


Una de las mejores muestras que se han presentado en Lima últimamente ha sido la retrospectiva dedicada al peruano Fernando Bryce, la cual está en sus últimos días. El artista, radicado hace bastante tiempo en Europa, exponía en el país luego de varios años. Su estilo se caracteriza por reproducir a través de dibujo documentos históricos como diarios, folletos y demás. Conversamos con él aprovechando que ayer se presentaba un libro sobre su obra.

¿Cómo llegó a esta propuesta?
- Fue un proceso de búsqueda. En los ochenta, estando en Berlín, pintaba pero estaba descontento con lo que hacía. Faltaba contenido al trabajo. Empecé a dibujar. En mis libretas de apuntes había ideas que tenían más que ver con aquello que yo me imaginaba que podía ser lo mío. Cosas relacionadas a temas que no estaban en la pintura. El dibujo me ha acercado a los temas que siempre me interesaron. Historia, política, etc. Luego ha sido un proceso de sistematización.

¿Luego de haber llegado a este método, no extraña un trazo más libre?
- En realidad no lo extraño. Antes tenía un trazo más libre, aunque en esa época no tenía clara mi idea. Cuando tenía clara la idea, se volvió más sistemático, manierista incluso. Lo que sí me gustaría es explorar otras vetas del dibujo. Pero no necesariamente hacer algo libre que sea abstracto, desligado de algún tipo de contenido, no me interesa tanto.

Por lo que cuenta que busca explorar otras vetas del dibujo, asumo que es para no repetir una propuesta exitosa y estancarse.
- En parte sí. Pero en parte también pienso como principio que el medio debe adecuarse a una idea, adecuarse al fin. Este tipo de dibujo tiene sentido con el trabajo que estoy haciendo. Hubiera sido absurdo hacer todo esto en pintura. La pintura tiene sus especificidades. Una construcción de la imagen distinta que la efectividad que me da el dibujo. Este dibujo también tiene una parte pictórica, al trabajar con claroscuros. La relación con las imágenes originales es un uno a uno algo extraño, no son las mismas. Para lo que estoy haciendo, está muy bien. Pero se me plantea otro tipo de ideas, siempre bajo la lógica de trabajar con el archivo y la historia. Allí pienso que puedo explorar otras variantes del dibujo, no tanto sólo por cambiar. Los medios están sujetos a la dirección por la que uno va.

En una columna de hace unas semanas Vargas Llosa mencionaba que ahora la teoría ha pasado de explicar a reemplazar a las obras de arte. ¿Qué opina?
- En parte tiene razón, aunque es muy esquemático. El arte contemporáneo es muy variado. Sí, ciertamente cuando hay que conocer una teoría para apreciar una obra de arte, es un poco tonto. Pero también la extensión del concepto arte tiene cosas interesantes. En mi caso hay una paradoja en tanto trabajo con un medio tan tradicional como el dibujo. Pero la práctica artística no es tradicional, porque utilizo métodos de investigación que puede ser de historiador o de periodista. Pensar en los géneros clásicos canónicos sería un poco limitado hoy en día. Hay que meterse en el mundo del arte contemporáneo para tener un criterio más ajustado a lo que realmente es.

Además se van adecuando a los tiempos.
- Claro. Ahora se usa mucho el video. Y cómo no, es un medio de nuestro tiempo. Eso no invalida los géneros más antiguos. Ahora hay un renacimiento del dibujo, por ejemplo. Siempre habrá quién se queje que ya no hay un Leonardo Da Vinci. Ese es un cliché de una crítica conservadora al arte contemporáneo. Puedes encontrar excelentes artistas que aplican el dibujo como William Kentridge.

lunes, octubre 17, 2011

Espacio y color

La obra de Miguel Ángel Velit tiene dos tendencias. Por un lado, están las esculturas de grandes dimensiones hechas con desechos y metal. Por otro, son los lienzos en los que intenta recrear el mapa de la ciudad a través de líneas y abstracciones. Aunque no son pocas ni infrecuentes las muestras en las que participa, no había habido oportunidad en que estas dos vertientes se vieran en un mismo espacio. Para acabar con este pendiente, se inauguró este mes la exposición “Mapas y ecuaciones matemáticas en el espacio”.


El pintor y escultor reconoce que hay en ambos tipos de trabajo vasos comunicantes. La inquietud por el espacio donde se mueve uno es el principal. Los lienzos que presenta, fiel a su estilo, son cartografías surrealistas e íntimas de las calles y plazas que Velit ha recorrido. De forma lúdica, incluso sus cuadros aluden a la galería donde están expuestos.

Pero la ciudad que ve el artista no sólo se expresa a través de estos singulares planos. También se puede ver esta inquietud en esas esculturas de grandes dimensiones, casi su sello de fábrica, que han sido expuestas en varias muestras fuera de nuestras fronteras.

“Yo me inspiro cuando recolecto objetos de desechos en algunas zonas de Cárcamo o El Agustino”, confiesa.

En estas piezas de más de dos metros de alto recicla chatarras de metales diversos, dándole un significado nuevo. Por ejemplo, una escultura ha sido bautizada como Transformer. Con este nombre se hace un obvio homenaje a una película de la cual el hijo del artista es fan. Pero también se alude a la manera en que los resortes y demás objetos utilizados en la escultura adquieren una nueva función a través de la intermediación de Velit.  

El escultor comenta que quiere imprimir movimiento en sus piezas, por eso evita que se vean rectas. Juega con las posibilidades que le da el material a su disposición. Para que se entienda su forma de trabajo, ha considerado pertinente incluir en la muestra un video en el que se le filma desde el momento en que escoge los lienzos que pintará y las piezas que luego darán vida a una escultura. Va hasta el 27 de octubre.

miércoles, julio 13, 2011

Fernando de Szyszlo: La pintura es cómo la música

Ayer fue condecorado Fernando de Szyszlo, tal vez el mayor referente vivo de la pintura peruana. Son días agitados para el artista, quien hace pocos días inauguró una gran retrospectiva en el Museo de Arte de Lima. Aprovechando un descanso en su trabajo, aprovechamos para conversar con él sobre sus inicios, el arte y su relación con la música.

¿Ha sido distinta la emoción con esta muestra a una exposición normal?
- Esta ha sido especialmente agitada. No porque yo la haya hecho. Me ha demandado menos trabajo físico. Es una exposición más grande y ha tenido un eco mucho mayor. Más reportajes, idas al museo, etc. En ella está desde el primer cuadro que expuse en 1945 hasta pinturas de este año.


¿Cómo vivió la venta de sus primeros cuadros?
- Vender el primer cuadro fue una emoción verdadera. Era saber que para una persona que no era yo, algo hecho por mí tenía valor económico y real. Porque yo era un pintor pobre. Eso me ayudaba a vivir. En esa exposición en los años 40 vendí tres cuadros. Lo curioso es que seguí familiarizados con ellos, pues dos de ellos lo compraron amigos míos – los arquitectos Córdova y Williams – y el otro el psiquiatra Carlos Alberto Seguín. Los he tenido a la vista, en cambio el resto, mil y pico no sé dónde andan. El primer cuadro lo vendí a 300 soles, y creo que el dólar estaba a 14 soles. No era mucho.

¿Cuál cuadro le ha costado más hacer?
- Todos me han hecho trabajar mucho. Pero hay algunos que me han hecho poner más trabajo que otros, sin que signifique que sean mejores. Hay cuadros que salen muy fácilmente, en dos o tres días, y son mejores que otros que me han demandado semanas. No tiene nada que ver el tiempo que uno le pone con su calidad. Cuando pinta, uno pasa más tiempo mirando que haciendo el cuadro. Al mirar el cuadro es allí que lo estoy pintando, corrigiendo, tratando de chapar, coger la idea.

¿Siempre tratando de llegar a algún concepto?
- Concepto no, sino a una sensación. Salvo el arte más reciente trata de comunicar una idea. Pero el arte real quiere expresar a usted una idea, que el artista la siente y quiere que usted la sienta. Es algo que no va a la cabeza, sino al corazón. Usted no debe comprender un cuarteto de Schubert para sentir su música. Es algo que va directamente a nuestras emociones más profundas. No pasa por una reflexión, un entendimiento.

¿La pintura es cercana a la música?
- Sin duda. Lo que más se parece a la pintura es la música. Es un lenguaje que usa para expresarse elementos que son intraducibles. Los sonidos no puede ponerlos en palabras. Son una serie de notas que lo conmueven a usted profundamente, y no puede expresar qué cosa es, qué misterio, qué sonidos, luces y sombras, lo pueden afectar a uno. No es lo mismo que la literatura, que usted lo puede entender, te abre unos horizontes. Cuando lees a Dostoievski, te encuentra dentro de esas descripciones. El arte en general hay complicidad siempre, entre el que la produce y el que la experimenta. El espectador debe poner una parte de él, o sino, no está completo, no hace click.

¿Sin complicidad no hay arte?
- Debe haber esa complicidad. En algunas artes reclama más de un espectador. En pintura uno está acostumbrado a que la vista identifique los objetos. Pero en la pintura abstracta, si no estás preparado, tal vez no “leas” el cuadro. No hay manera de comprenderlo. Yo siempre cuento una anécdota de Matisse. Una señora le dice que no comprendía sus cuadros, y él le repreguntó si comprendía a las ostras. No hay nada qué comprender. En el placer del arte no hay nada que comprender.

Arguedas y lo occidental
Usted posee una amplia colección de arte prehispánico. ¿Le sirve como inspiración?
- Para trabajar dan ideas. Me enriquecen. Al ser pintor, a uno lo enriquece todo. Un arte visual que todo lo que le toca a uno le puede dar ideas para expresarse. El pintar es una experiencia emocional, no es una reflexión mental. Sobre todo, en el tipo de pintura que yo hago, que es más bien expresionista, que no se fija mucho en el aspecto de la forma, sino en el contenido que pueda provocar.

Uno pensaría que Arguedas podría entender la obra de usted por las referencias prehispánicas, pero ha comentado antes que no era así.
- Yo creo que José María estaba muy metido en el mundo indígena. Yo creo que algo sentía. Uno de los cuadros de la muestra es uno que yo le regalé. Él era una persona inolvidable, valiosísima. Es una persona que han tratado de atrapar los antropólogos. Es un gran poeta. Su prosa es de una belleza increíble. Él ha sido fiel a la circunstancia indígena. Pero eso sólo son los ingredientes que produjeron la obra, esa prosa maravillosa. Es como Proust, que asistía a reuniones sociales, a cosas frívolas, pero que en su obra hay una filosofía tremenda. No lo puedes tomar como un snob. Igual, a Arguedas con la antropología.

Habrá sido emocionante escuchar a Vargas Llosa en Oslo referirse a Arguedas en su discurso ante la academia.
- Esa frase que tiene Mario sobre el invento de la frase “todas las sangres”. Eso somos nosotros. Por eso, los latinoamericanos nos interesamos igual por poesía inglesa, española, francesa. Cosa que no sucede en Europa. Sólo en América Latina se dan esos personajes como Borges, Octavio Paz o Emilio Westphalen, que abarcan todo, que tienen una cultura totalizadora.

¿Somos los más occidentales?
- Sí, somos occidentales de una forma que no se había conocido. Borges es un ejemplo de ello.


Otros enlaces:
La urgencia del lienzo (entrevista de 2009)

lunes, julio 11, 2011

Fernando de Szyszlo: La urgencia del lienzo

(Nota publicada en el diario El Peruano hace un par de años)

Dentro de poco (noviembre de 2009) Fernando de Szyszlo exhibirá sus últimas creaciones en la galería Forum. A sus 84 años de edad se muestra entusiasmado con su pasión por la pintura.

¿Qué novedad habrá en la muestra que presentará esta semana?
- Yo siempre he estado buscando lo mismo. Son replanteos del mismo problema que he tenido siempre. El de sacar un cuadro oscuro que tengo adentro los últimos sesenta años.
¿Siempre ha sido el mismo cuadro el que viene persiguiendo?
- No es el mismo cuadro. Lo que siento no es una forma, sino un clima, una sensación. Entonces, lo trato de atrapar por distintos caminos. Eso provoca serie de cuadros. Cojo un camino y lo exploto. Yo encuentro que no he conseguido lo que quería y lo vuelvo a intentar. Nunca he tenido la intención de hacer una colección de cuadros que se llame "Mar de Lurín", por ejemplo.
¿Usted cada vez pinta más o pinta menos?
- Más. La compulsión por pintar es mayor porque siento que se me acaba el tiempo. Siento que no he pintado lo que quería. Siempre digo que una persona de mi edad el futuro es mi presente. Voy a seguir pintando hasta que pueda. La vocación es una compulsión, lo que da significado a mi vida.
¿Qué pintor se ha acercado a su cuadro ideal? ¿A qué pintor admira?
- Admiro a cantidad de gente, y entre ellos a muchos pintores. Los que más se acercan a mi ideal de pintura es Rembrandt y Leonardo, pero más alcanzable me parece la pintura de Delacroix o Pierre Bonnard. Pero eso no quiere decir nada, son simples modelos.
¿Qué cuadro le hubiera gustado pintarlo?
- Me hubiera gustado pintar La muerte de Sardanápalo de Delacroix. Un cuadro enorme, precioso. Cada vez que voy a París lo primero que hago es irlo a ver al Louvre.
Es interesante cómo usted combina el arte moderno con lo precolombino.
- Es que está muy cerca. Los primitivos peruanos, como los primitivos africanos, lo que querían era expresar un contenido. La forma que ese contenido adquiere no es lo importante. A fines del Renacimiento el aspecto, la forma, se tornó muy importante. El arte primitivo, como el arte que yo intento hacer, lo que importa es el contenido. Lo que usted ve es el resultado de tratar de darle forma a ese contenido.
¿Actualmente se mantiene en la región esa búsqueda de los artistas de su generación de ser "contemporáneos" con el resto del mundo?
- Sigue ese problema de críticos y directores de museo que requieren que los pintores jóvenes imiten lo de afuera. Pero hay pintores que miran para adentro. Lo terrible que organizaciones como el Museo de Arte del paseo Colón se ocupe de instalaciones, de búsquedas vanguardistas válidas, pero que no tiene nada que ver con la función un Museo de Arte del Perú. Debería ser un estudio del arte peruano. Se dedica a buscar instalaciones en las ferias de París cuando acá se necesita que pequeñas organizaciones culturales, como hace en este momento la Británica, haga retrospectivas del indigenismo, de Carlos Quispez Asín. Lo mejor de Sérvulo Gutiérrez debería estar en un museo.

Frases
"Igual como me he nutrido admirando a Rembrandt y Tiziano, también lo he hecho con el arte precolombino peruano y americano"
"La gran paradoja del arte peruano es que fue independiente en el mundo precolombino e incluso durante la Colonia, porque los obligaban a pintar imágenes para las iglesias pero lo hacían a su manera. El arte peruano se vuelve colonial con la independencia"
"No hay cosa más tirada de los cabellos que el Pop Art en el Perú. El Pop Art es el producto de la intoxicación de la publicidad visual de sociedades consumistas. Eso no tiene nada que ver con nosotros".


(Foto tomada de Wikipedia)

lunes, junio 27, 2011

Maravilla Pop

(Esta nota lo publiqué en el 2007 en el diario El Peruano. Con motivo del centenario del descubrimiento mediático de Machu Picchu, creo que vale la pena postearla de nuevo)



Hace dos años Marcel Velaochaga se encontraba en las galerías de la avenida Wilson haciendo unas reproducciones. Mientras esperaba que le entregaran su pedido vio en el local una imagen que le llamó la atención. "Era la foto de unos gringos gritando en Machu Picchu", recuerda. A partir de ese momento empezó a rondarle la idea de hacer algo con la figura de nuestro sitio arqueológico más representativo.

A lo largo de un año se puso hacer bocetos en los que reflejara su crítica al estereotipo de postal que se hace del Perú a partir de la imagen de Machu Picchu. El resultado final fue una serie de catorce cuadros, siete de los cuales se exponen actualmente en la galería Vértice.

Marcel Velaochaga señala que en parte su motivación fue quejarse por la apropiación que se ha hecho de Machu Picchu, haciendo que pierda todo sentido su imagen. Señala que el Perú es mucho más que la famosa ciudadela o los destinos turísticos promocionados.

El artista ha echado mano a elementos de la cultura popular colocándolos al lado de la llamada maravilla peruana. En estas pinturas se encontrará desde los Simpson, la familia norteamericana más popular de la televisión, posando como cualquier turista con las ruinas detrás, hasta a Indiana Jones haciendo de Hiram Bingham, supuesto descubridor de Machu Picchu, pasando por un astronauta alunando en la ciudadela o un collage de Fujimori en la embajada japonesa y el sitio arqueológico. La muestra va hasta el 17 de noviembre.


Datos
El cuadro con los Simpson en Machu Picchu lo inspiró un capítulo de la serie de dibujos animados en los que se cita a la ciudadela.
Marcel Velaochaga confiesa no haber visitado el sitio arqueológico desde que tenía diez años.
Asegura haber iniciado su trabajo en esta serie antes de la campaña por declarar a Machu Picchu una de las siete maravillas.
Una de las pinturas lleva el nombre de Himno aéreo, en referencia a una canción del grupo español Aviador Dro

miércoles, septiembre 22, 2010

Gerardo Chávez y el Museo de Arte Moderno de Trujillo


Dentro de poco el Museo de Arte de Trujillo cumplirá cuatro años de funcionamiento. Conversamos con su fundador, el pintor Gerardo Chávez sobre qué tal le va a esta experiencia y cuáles son los planes futuros.
¿Cómo evalúa la experiencia del Museo de Arte Moderno de Trujillo?
- La verdad es que nos hemos visto en la necesidad de buscar fondos con una serie de eventos. Esto para poder hacer exposiciones temporales como también compras. Para hacer que el museo esté activo, y no sólo sirva para albergar las obras sino para hacerlas conocer y la gente venga. Todas esas cosas cuestan.
¿Se ha logrado crear público para este museo?
- Diría yo que muy poco con relación a lo que debería ser. Usted sabe que es el primer museo de arte moderno en el Perú. Es en provincia porque fue así, pero con obras de valor internacional. Podría la curiosidad del espectador hacer al museo más exitoso, pero no lo es. Camina de la mano de eventos como el Festival de la Marinera, y otros que influyen. Pensar en mantener el museo con las visitas y los souvenirs sería absurdo. Necesitamos una cantidad de dinero por mes para cubrir nuestras necesidades primarias.
¿Podría ser su museo complemento del circuito turístico de las huacas de Trujillo?
- Se podría ser. Se está haciendo la gestión para ser parte del mismo tour. Yo me he me permitido crear un tranvía para que la visita sea más lúdica. Pero estamos en esas. Necesitamos permisos, etc. Son obstáculos que debemos vencer.
¿Cuáles son los planes a futuro?
- Vamos a hacer todo lo necesario para que esto camine. Ahora estamos organizando una cena de gala para conseguir dinero para continuar el museo. En realidad, la fundación Gerardo Chávez, que incluye al otro museo del juguete.
¿Con todas las actividades del museo, le alcanza el tiempo para pintar?
- La tengo que luchar. Yo me doy el tiempo de pintar. Solo cuando pasan estos eventos, porque tengo que salir a conversar. El jean que uso para pintar ya no me lo pongo. Pero generalmente soy muy disciplinado. De 9 a 2 de la tarde yo pinto. Es un hobby que yo me doy. Se necesita una fuga por algún lado.

Dato
La cena de gala Degustando el arte se realizará el jueves 23, día de Trujillo, en el Museo de Arte de (avenida Colón 125, a las 19.30 horas).
(Foto tomada de la página artmotiv.com)

miércoles, septiembre 15, 2010

El arte es un carnaval

“El cuadro es la vida. Sigo aprendiendo a pintar”. Con frases de ese calibre, que reflejan humildad y saber, nos recibe Carlos Ostolaza en su departamento de Miraflores. Rodeados de lienzos y de libros suyos y de su esposa la poeta Rossina Valcárcel, y con la excusa de la exposición que inauguró la semana pasada lo escuchamos hablar entusiasmado de su pasión: la pintura.
Para él el artista vive en un carnaval continuo: ve y retrata el amor pero también el dolor. Su material son, asegura, las contradicciones agudas de la sociedad. Por eso, no gusta de ciertas tendencias que para él no dicen nada como el abstracto.
De acuerdo a su apreciación, en esa corriente existen buenos pintores en el dominio del color. Pero para Ostolaza el color, siendo importante, no lo es todo. “Es que los pintores a veces nos creemos muy “listos” y evitamos ir más allá”, refiere.
Pero así como critica lo que no le parece, de la misma manera no tiene reparos en alabar a otros artistas. No escatima elogios, por ejemplo, para Ángel Chávez López. “Un fuera de serie”. También le gustan algunos aspectos del compatriota Luis Palao y de numerosos pintores de América Latina. “Siempre estoy buscando informarme sobre cosas nuevas”, señala.
Manos a la obra
También nos informa de su método. A diferencia de otros, él prefiere el silencio para trabajar. Tal vez, ocasionalmente, oye boleros, género al que su madre es aficionada. La inspiración la toma de lo que observa en cualquier lugar.
El año pasado estuvo internado, y como gratitud y recuerdo de los personajes que allí conoció, hizo la serie Jerónimo de Loayza, nombre del hospital. Hace algún tiempo, asistió a la presentación de una revista de modas y nos muestra los bocetos que de allí sacó. Y de boceto en boceto va ideando su obra, “tal como haría un arquitecto con un edificio”.
Otra premisa que maneja: el cuadro se inicia, pero no se termina. Con esa respuesta torea la pregunta de cuanto se demora en pintar un lienzo. “Depende de cual”, agrega criollo. No por nada es de Barrios Altos. Y bastante de calle, y sobre todo de vida, veremos en sus obras que desde el pasado viernes se exponen en su nueva antológica. Una cita imperdible.


Algo más
La muestra “Carnaval para dos figuras” se realiza en el centro cultural Ccori Wasi (avenida Arequipa 5198, Miraflores).

martes, septiembre 25, 2007

“El arte no es profesión”

Mamani Mamani, pintor
Reivindica con su estilo las tradiciones del altiplano boliviano
Señala que los críticos no han sabido clasificar a su obra


Hace unas semanas se realizó en Lima dos exposiciones en simultáneo de Mamani Mamani, uno de los artistas plásticos bolivianos más conocidos del momento. Aprovechando su primera visita al Perú, aprovechamos para que nos hable de su obra.

Su estilo mezcla los temas rurales con símbolos prehispánicos. Cuéntenos al respecto.
- La inspiración de mi obra está en la cosmovisión andina y en la simbología tiawanacota. Mis orígenes son aymaras. Mi alimentación son los aguayos – mantas usadas en el altiplano. Soy heredero de esta gran cultura.

¿En qué se inspira? ¿En la vida cotidiana, en historias que le han contado?
- Mi aguicha, mi abuela, me enseñó el respeto hacia la Pachamama, la armonía con la naturaleza. Parte de mi formación y mis sentimientos han tenido que ver mi aguicha, mis hermanos mayores y los amautas de mi comunidad. De allí parte todo lo que yo pinto, porque no he tenido una formación académica. Más es una visión de vida.

¿Lamenta la falta de preparación académica o cree que no es necesaria para pintar?
- Yo creo que el arte no es una profesión, sino una vocación. Yo creo que el caminar en estos 25 años de artistas ha ido saliendo un arte particular y único. Esto es como una visión, un lenguaje más nuestro. Los críticos no saben en qué corriente ponerlo. Le han puesto naif primitivista, pero yo le digo mágico andino.

Usted maneja diversos formatos. ¿En cual se siente más cómodo?
- Considero que un artista debe manejar diversas disciplinas. Pero con la técnica que más disfruto es la que estoy exponiendo en Lima que es pintar sobre papel con pigmentos puros usando las manos y no pincel.

¿El haber vivido desde los 9 años en el altiplano le ha dado una sensibilidad distinta hacia los colores?
- Sí. En las comunidades cada color tiene su significado y su interpretación. Siempre ha sido caracterizado como gris u ocre. Pero alguien dijo que Mamani Mamani ha puesto color a los andes. Yo creo que si uno va a un pueblo, uno lo ve como un fuego de colores. De allí nace el color, de las fiestas, de los tejidos. Es una forma de vida.

5 claves sobre Mamani Mamani
Aunque nació en la zona tropical de Bolivia, vive desde los nueve años en el altiplano, tierra de sus padres
A pesar de su vocación por el arte estudió agronomía en La Paz. Es pintor autodidacta.
Su nombre de pila es Roberto, pero firma sus cuadros como Mamani Mamani – sus apellidos paterno y materno – para homenajear a su familia y representar la dualidad andina
En su visita al Japón hizo un cuadro del monte Fiji a su estilo
Esta es su primera visita al Perú

martes, junio 12, 2007

Descubre al asesino

Clue. Muestra colectiva en Artco
Obras de artistas se inspiran en personajes de popular juego de mesa
Exposición plantea misterio que público debe descifrar

Todo surgió como jugando. Hace algo más de dos años Patricia Villanueva se encontraba en Irlanda en una residencia para artistas. Mataba el tiempo con algunos juegos de mesa. En esos ratos de ocio, se le ocurrió que le gustaría una exposición con el mismo espíritu lúdico de esos entretenimientos.
Así nació Clue, una muestra colectiva inspirada en el popular juego del mismo nombre. Como recuerdan quienes han participado de él alguna vez, éste consiste en tratar de adivinar quién, cómo y dónde ha sido asesinado Don Difunto, mientras que cada competidor asume el rol de uno de los sospechosos.
Empieza el juego
Villanueva convocó a seis colegas más para este proyecto. Previamente jugaron una partida de Clue, en la que, después de dos horas de arduas conjeturas, se descubrió quien era el asesino de Don Difunto. Después, cada uno de los artistas se comprometió a hacer unas cuantas obras inspiradas en ese juego en especial e interpretando el personaje que había asumido. Incluso Don Difunto, rol que le tocó al videasta Diego Lama, tuvo cabida en esta aventura.
El resultado se podrá apreciar desde el jueves en la galería Artco. La sala se ha acondicionado para que recuerde de forma minimalista a un tablero de Clue. El espacio de cada artista representa una habitación de la mansión donde pasó a mejor vida Don Difunto. En el centro, recordando que por algo son las pesquisas, un video de Diego Lama hará recordar a los asistentes al muerto.
Según aseguran los artistas, en las obras presentadas se dan pistas que permitirán adivinar quién fue el asesino de esa primera partida. El público que quiera participar podrá dar sus conjeturas en un ánfora a la salida de la muestra. Un premio, mantenido muy convenientemente en misterio, se sorteará entre los que acierten.

Dato
A partir del jueves 14 en la galería Artco (calle Roaud y Paz Soldán 325, San Isidro).

Algo más
Participan en la muestra Giancarlo Vitor, Ivana Ferrer, Luis Castellanos, Toto Fernández-Ampuero, Mariana Riveros, Patricia Villanueva y Diego Lama.

viernes, junio 08, 2007

Un peruano entre góndolas

Federico del Campo, artista plástico


Paisajes venecianos de limeño son bien cotizados por coleccionistas


Su pincel era solicitado por nobleza europea de fines del siglo XIX


Cada cierto tiempo nos enteramos de los altos precios que alcanzan las piezas de arte en las subastas de Nueva York o Europa. Lo que no trasciende mucho es que, junto a los grandes maestros, un nombre frecuente en estos publicitados remates es el de un peruano: Federico del Campo.

Es cierto que sus cuadros no llegan a cifras de siete dígitos que las obras de otros autores logran, pero sí que sus paisajes de Venecia cada vez son más solicitados por los coleccionistas. Sin ir muy lejos, este año la casa de subasta Sotheby’s vendió en abril pasado un lienzo en más de 300 mil dólares. Su precio base había sido menos de la mitad.

Federico del Campo fue un pintor limeño nacido en 1837 y que emigró joven a Europa. Es en el Viejo Continente donde desarrolla prácticamente toda su carrera artística, siendo éste el motivo por el que muy pocas de sus obras están en el Perú. Se sabe que estudió con el pintor español Lorenzo Valles en Madrid, y que posteriormente se trasladó a Italia.

Pinceladas de un peruanoEste artista limeño se especializó en pintar los canales de Venecia y otras vistas de esta peculiar ciudad mediterránea. Otros motivos menos frecuentes de sus lienzos son Nápoles y Capri, y eventualmente retratos de sus clientes.

Su producción estaba destinada tanto para la nobleza italiana como para los visitantes de alcurnia y dinero de Europa y Norteamérica necesitados de un recuerdo de la península. Por ejemplo, en tres semanas se subastará en Londres un paisaje de Venecia perteneciente a la familia del conde de Guaqui.

¿Todos vuelven?
Fue poco lo que llegó al Perú de autoría de Federico del Campo. A diferencia de Ignacio Merino –otro artista peruano del siglo XIX que emigró a Europa, pero que donó su colección al Perú–, resulta difícil encontrar en nuestro país lienzos firmados por Del Campo.Sin embargo, existen excepciones. Algunos coleccionistas privados interesados en rescatar la obra de este compatriota han comprado algunos de sus cuadros. El público puede apreciar un pequeño retrato que expone el Museo de Arte de Lima (MALI) en la muestra permanente.Esto es posible gracias a la donación efectuada décadas atrás por Manuel Cisneros y su esposa. En el depósito del MALI también se encuentra uno de los afamados paisajes venecianos de Del Campo perteneciente a la familia Prado.


Algo más
El martes 26 de junio el lienzo Escena de un canal veneciano se rematará en Londres.

Cifras
312,000 dólares pagaron en abril por un cuadro de su autoría.
120,000 mil libras esterlinas es el precio base por el que se subastará otro lienzo de Del Campo este mes.
2 cuadros suyos superaron el cuarto de millón de dólares al subastarse en Sotheby’s.

miércoles, diciembre 13, 2006

“Dejad que los niños vengan a mí”

José Tola de Habich. Pintor, escritor, entre otras cosas

Publica nuevo libro destinado a “menores que piensan”
Próximo proyecto es hacer escultura para Miraflores

“Me dedico 16 horas al día a hacer lo que quiero”, afirma tajante José Tola. Esa estresante rutina incluye, según propia confesión, pintar, escribir, crear objetos y sentarse en un sillón a escuchar música. Es en ese lapso de tiempo que hace tres años pergeñó Una historia para un guerrero (Alfaguara), un cuento redactado e ilustrado por él.
El artista comenta que ha dado este material a imprenta gracias a la insistencia y gestiones de Mijael Garrido Lecca, amigo suyo a quien le lleva más de cuarenta años de diferencia.
Tola describe a Una historia para un guerrero como un libro para que los niños piensen. Es que, según este creador multifacético, le desagradan esos textos que tratan a los menores como deficientes mentales. “Que la casita, el chocolatito, pura tontera”.
Pero ese no es la única aventura en la que se ha embarcado. Asegura que ya tiene avanzado un proyecto de escultura monumental. “Son unas manos que se cruzan y que se ubicarían en el parque Isaac Rabin de Miraflores. Sólo me falta el permiso para empezar”.
Museos y fraile
José Tola, uno de los artistas más cotizados del Perú, recuerda que le ha costado llegar al lugar donde está. “Fueron como treinta años que las pasé negras, vendiendo mis cosas para vivir”. Sin embargo, reconoce que desde hace un tiempo puede hacer lo que quiera con tranquilidad.
Es que para este creador multifacético lo primero es el arte. Por eso considera que no se debe mezclar con otros menesteres como la publicidad. “Se nota cuando uno se dedica a otras actividades. Por suerte yo sólo me he dedicado a la creación”.
Señala que su dedicación al arte lo lleva a estar encerrado en su casa durante casi todo el año. “Si salgo, me distraigo”. En palabras suyas, durante once meses se comporta como un fraile, mientras que el restante como casquivana.
Aprovechando su buen humor le preguntamos sobre la polémica del Museo de Arte Contemporáneo. “Me da pena que Szyszlo, a su edad, se preste para eso”comentó. Por otro lado, afirmó que el museo de Gerardo Chávez en Trujillo es “una venganza comanche hecha con buen estilo”.
Para terminar, nos dio su comentario sobre los nuevos valores del arte peruano. “Hay un jovencito que me gusta mucho. No me acuerdo su nombre. Creo que se llama José Tola”.

Bob Dylan en el taller
Antes eran vínilos, después casets, ahora son los cd. Lo único constante es el cantante: Bob Dylan. Esa es la única música que escucha José Tola mientras está creando. Así sea un lienzo o una escultura, la única voz que se oye en el taller del artista es la del cantautor norteamericano. “Es que, como no sé nada de inglés y ya lo conozco de memoria, no me distrae. Además, todos los días traduzco diferente cada canción”, bromea el pintor.

Cinco motivos para sentirse orgulloso de ser peruano
Origen.
Haber nacido acá y tener mis raíces peruanas.
Oportunidades. No me gusta como está el Perú, pero acá se puede hacer algo. Hay posibilidades.
Valentina. Mi novia, Valentina, es peruana.
Ataúd. Porque tengo 63 años y pienso que debo vivir un par más acá. Además, aquí tengo mi ataúd.
Paisanos. Porque la gente es muy agradable.

jueves, noviembre 23, 2006

La leyenda delante del artista

El Víctor Humareda que inventamos

El imaginario colectivo ha hecho del genial artista puneño un antihéroe a la medida de estos tiempos. La marginalidad y sordidez - verdaderas o imaginada - en la que vivió el pintor es más difundida que su obra.
Me gusta disfrutar de París y la parada
Entre hombres sudando y Marilyn, mi enamorada

Los Mojarras
Mi recuerdo más temprano de Víctor Humareda no fue ningún cuadro, ni boceto ni dibujo suyo. Mi primer contacto con el artista fue un reportaje de televisión pocos años antes de su muerte. En él, un excéntrico con sombrero hongo hablaba con seriedad impostada sobre su novia. ¿Cuál? Obviamente, Marilyn Monroe.
Crecí escuchando las leyendas urbanas que circulan sobre el genial pintor. A su ya de por si extravagante vida en un hotelillo de La Parada, los rumores le agregan datos - por lo general falsos - que añaden marginalidad donde ya la había. Grandes borracheras, memorables noches prostibularias, largas temporadas en París son sólo algunos de los tópicos que, a fuerza de repetirse, ya algún desprevenido toma por ciertos.
Sin embargo, el Humareda real no se reflejaba, según sus íntimos, en ese estereotipo de artista maldito. Era abstemio, aficionado al té y las infusiones. Llevaba una vida casi monacal, consagrado a su pasión, la pintura. Pasó más de la mitad de su vida en el decadente Hotel Lima de La Victoria, y su único paso por París fue de menos de un mes.
El personaje, que aseguraba reunirse en los cafetines del Centro de Lima con Toulouse Lautrec y Goya, roba nuestra atención del dedicado pintor. No obstante, Humareda se parodiaba a sí mismo con tal gracia que su imagen, llena de contradicciones y supuestos, no desentona con su principal legado: sus cuadros.