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jueves, octubre 11, 2012

Jorge Pimentel: Viaje por la ciudad


En 1992 apareció Tromba de agosto, un clásico de Jorge Pimentel del movimiento Hora Zero. Según el poeta, el libro lo escribió en un mes gracias a la beca "Pimentel" en 1977 y lo dejó madurar por más de 20 años. "Creo que se me pasó la mano", dice. Hace poco el autor presentó la reedición del libro, la primera vez que realizaba estas formalidades. Con esta excusa conversamos con él.

¿A usted le gusta más recitar que presentar libros?
- Me encanta recitar, allí me siento bien. El que más me gusta recitar es Tromba de agosto, nunca con Balata para un caballo o Primera muchacha. Es algo catártico para mí. Escribir y recitar me divierten igual. Envolver a quién te escucha me parece interesante. Me gusta esa manera de confrontar con el público.
¿Por qué prefiere esta obra ante las otras que tiene?
- Para mí es uno de los grandes libros, disculpa que lo diga, de la literatura peruana y latinoamericana. Es un libro que rompe con todos los esquemas en poesía. Voy por lados de la vida cotidiana. Le devuelvo al lector sus propias palabras hechas poema.
Hay un verso que me llama la atención: "Solo quise ser ángel en una ciudad de murciélagos".
- Sí, es verdad. Quise ser ángel en una ciudad de murciélagos. El libro está escrito en Lima. Después de recorrerla todos los sitios, pues la conclusión es que Lima es una ciudad de murciélagos. Es como esos barcos piratas encallado en la arena. Es la carga humana emocional tremenda, y más si eres una persona sensible, poeta, novelista. Tienes que salir a caminar positivo, o sino te come. El artista tiene que tirar para adelante.
Hace unos días falleció Antonio Cisneros, con quien tuvieron un duelo en los setenta.
- Fue un duelo muy lindo que tuvimos con Toño. Me apena mucho su fallecimiento. Va a dejar un gran vacío difícil de cubrir. Verdaderamente que su poesía trascenderá. Tuvimos un duelo en la casa de la Cultura, en Lima, con José Miguel Oviedo de árbitro. Fue una confrontación de poemas, más que nada para demostrar que no se debe tener miedo a nadie y la gente se desinhiba. Yo no tenía libro, inclusive.  

Método de escritura
Durante un mes Jorge Pimentel se dedicó a pasear y escribir por Lima. Iba, según confiesa, sin ningún plan fijo, solo armado de tiras de papel y un lápiz. Se levantaba a las 8 de la mañana y caminaba - "porque el libro agarra ritmo caminando" - buscando material. Escuchaba las conversaciones de la gente, su manera de hablar, sus preocupaciones para hacer lo que Pimentel califica de una poesía del otro. Al final de la tarde entraba a un bar o a la banca de un  parque a leer sus textos. Una cosecha de dos o tres poemas diarios, "un volcán que no podía parar". 


Entrevista publicada en el diario El Peruano

domingo, octubre 07, 2012

Adiós al Oso hormiguero


Desde hace algún tiempo se rumoreaba que Antonio Cisneros, uno de nuestros poetas mayores autor de libros imprescindibles como Canto ceremonial contra un oso hormiguero y Como higuera en una campo de golf, padecía de cáncer. El mes pasado, en una entrevista con su colega Enrique Sánchez Hernani, confirmó que se encontraba luchando contra esta enfermedad. Lamentablemente, ayer en la mañana perdió la batalla falleciendo a la edad de 69 años.

El año pasado, en un reportaje que concedió al diario oficial El Peruano, comentaba con el tono irónico que le caracterizaba, que se encontraba escribiendo el último libro de su vida. Confesó que ya tenía avanzado algunos versos y el tema sería uno que nunca había tratado: su madre.

Nuevos rumbos
La importancia de este escritor para las letras nacionales es grande. Según señala el crítico Ricardo González Vigil, Cisneros es el autor que más ha influido en las nuevas promociones de poetas.

Según el estudioso, la literatura peruana vivió en los años 60 y 70 un proceso de abrir el lenguaje poético a nuevas posibilidades, siendo Antonio Cisneros "el que ha tenido mayor presencia en las generaciones siguientes".

González Vigil añadió que es fuera de nuestras fronteras el más reconocido vate nacional surgido en la década de 1960. Recordó que es el que tiene más premios y ediciones en el extranjero.

De acuerdo al crítico, ha valido para esta preferencia en otros países la originalidad de la obra de Cisneros. "Hay varios escritores hispanoamericanos que han aprendido de la poesía en lengua inglesa pero él es distinto. Tiene un tratamiento del lenguaje más elíptico, sugerente, caústico, no es tan verboso como varios", subrayó.

Su singularidad lo reconocen diversos colegas suyos. Por ejemplo, Rocío Silva Santistevan señaló a la Agencia Andina al conocer su deceso que "ha sido una figura cuya obra rompió con la manera de hacer poesía, introduciendo un poesía con toques narrativos".

Pero también añadió que "fue un hombre conversador, ameno y amiguero, al punto que practicaba 'fulbito' y ciclismo con frecuencia, al margen de sus múltiples actividades diarias". Similar impresión es generalizada, en especial sus dotes para la charla.

Sin embargo, más allá de su siempre presente ironía, se sentía en él un cariño especial hacia las letras. Como él mismo declaró al recibir la medalla José de la Riva Agüero el año pasado, "hay pocas cosas que se hacen por amor al arte. La poesía es una de ellas". Descanse en paz, poeta.

Nota en el diario El Peruano

Entrevista a Antonio Cisneros en noviembre del 2011

martes, junio 05, 2012

Versos de la calle


Se suele decir que las revistas de literatura difícilmente superan el segundo número. Por eso, que una publicación artesanal dedicada a la literatura y las artes en general llegue a los 82 números como acaba de hacer el fanzine contracultural Poetas del asfalto es todo un logro. Una novedad es que anuncian para el siguiente ejemplar, que saldrá posiblemente en julio, dejarán su tradicional fotocopia para tener portada a full color.

Nacido hace 17 años "como producto de gente salida de las canteras del rock subterráneo", comenta al diario El Peruano Richi Lacra, uno de los impulsores de esta iniciativa. "Mucha gente se ha ido integrando a lo largo de los años. La esencia del fanzine es publicar textos de gente que no salía en los medios oficiales u oficiosos o de línea académica; gente de la calle, anónima", añade precisando que también autores que han pasado por la universidad pero acordes con su propuesta.

Asfalto a color
Para el número 83 abandonarán por  primera vez la estética de la fotocopia, tan propia de los fanzines de los años 80, para una edición de mejor calidad y con portada a color. Esto es gracias a la cooperación de Trápero Editores de Ángel Yzquierdo Duclós, uno de los tantos amigos de los Poetas del Asfalto. "Ya somos dos los que van a ayudarlos, el de arriba y yo", comenta el también escritor y librero. El lanzamiento está pensado para julio durante un homenaje que organiza este colectivo a los Rolling Stones.

Muchos recordarán a Yzquierdo Duclós por ser quien encontrara hace un par de años la obra perdida de Enrique Verástegui El saber de las rosas. Ese manuscrito, extraviado por más de una década y por el que varios coleccionistas ofrecían sumas considerables, fue devuelto al autor en un recital organizado por los Poetas del Asfalto sin que mediara pago alguno, sólo por puro cariño a la poesía.

Sobre sus influencias menciona Primo Mujica, otro de los impulsores de este movimiento, que "nosotros rescatamos a todos los grandes poetas como Enrique Verástegui, que es para nosotros un ícono, Pimentel, Hinostroza, así como a consagrados como Miguel Ildefonso, Rodolfo Ybarra, Virginia Benavides, como gente nueva que vamos conociendo en el camino". Pero no descuidan la difusión de literatura internacional con autores como Charles Bukowski, a quien dedican algunos números.

Con algo de ironía, comenta Richi Lacra que, mientras algunos los descalifican por no ser apegados a la tradición peruana, ellos han publicado una traducción de Bukowki dedicado a César Vallejo. 

domingo, junio 03, 2012

El libro perdido de Verástegui (*)


Hace algo más de una década, un nuevo libro de Enrique Verástegui estaba a punto de ser entregado a la imprenta. Pero por azares del destino, se perdió antes de ser publicado. Se trataba de El saber de las rosas, un extenso ensayo, del que mucho se hablaba pero del que no se tenían noticias ciertas, hasta este año en que el manuscrito fue hallado.

Correspondió a un poeta, Ángel Izquierdo Duclós, la suerte de hallar el original entre los vendedores de libros y revistas de segunda mano de La Victoria. Estas hojas mecanografiadas, por las que un coleccionista podría pagar una buena suma de dólares, fueron adquiridas por su ocasional descubridor dentro de un lote de gastadas publicaciones que le costó sólo treinta soles.

En declaraciones que da al blog La fortaleza de la soledad de Gabriel Ruiz Ortega, refiere Ángel Izquierdo Duclós que al comprar ese material su interés era una antigua edición Periolibros de Hora Zero. Grande fue su sorpresa al encontrar, entre lo que creía desechable, la obra perdida de Enrique Verástegui.

Travesía de un libro
Verástegui ya confirmó que esos papeles son su manuscrito. El autor, consultado por este diario, indicó que ahora anda a la caza de un editor. Describió su obra como un libro sobre filosofía perenne con el punto de vista del siglo XXI. Pronosticó que le será difícil encontrar quién se anime a publicarlo, pues más salida tienen las novelas. "A pesar de ser el ensayo un género literario mayor", agregó.

El editor de la frustrada primera edición de El saber de las rosas, Paolo de Lima, recuerda que el libro estaba listo para unas pocas correcciones de tipeo. Sin embargo, al parecer en una mudanza en 1998, se extravió junto con otras pertenencias de de Lima. De allí han surgido más de una leyenda urbana sobre el paradero del libro.

El camino que siguió este manuscrito hasta llegar a La Victoria continúa siendo un misterio. Lo cierto es que este jueves, dentro de una velada dedicada a la poesía, será devuelto a su autor en el Bar Zela del Cercado de Lima organizado por el fanzine los Poetas del Asfalto.

(*) Artículo publicado hace un par de años en el diario El Peruano.

martes, abril 03, 2012

Poeta Nilton Santiago publicará en España


Nilton Santiago, poeta peruano residente en Barcelona, ha recibido buenas noticias en estos días. Por un lado, ha sido ganador del premio Poesía Joven de la Fundación José Hierro por su libro La oscuridad de los gatos era nuestra oscuridad; por otro, ha resultado finalista del Copé de poesía anunciados la semana pasada por la obra Porque morir no es para tanto. Es el segundo año que es finalista del Copé. Además, en el 2003 fue segundo puesto.

Sobre la primera distinción comentó al diario El Peruano que "no me lo esperaba para nada y ha sido una enorme sorpresa". Confiesa que había empezado a "perderle ya la esperanza" por lo que el premio ha llegado en el momento justo. "Estoy encantado por este tremendo error del jurado", añadió con ironía.

Como parte de este galardón está la publicación del libro en España. Sin embargo, Santiago admitió que desea también publicar en breve en el Perú.
El autor peruano comentó que el nivel del jurado era muy exigente teniendo entre sus filas a Amalia Iglesias, Ada Salas, Jordi Doce y a "una de las voces poéticas que más admiro, Julieta Valero". Ella es una escritora madrileña conocida por conducir un programa de radio dedicado a la poesía en lengua española.

En palabras del jurado, que concedió de manera unánime el galardón, con el premio se destaca "la ambición artística y el carácter sincrético de este libro, que recoge de manera equilibrada la herencia de tradiciones muy diversas". También describen su obra señalando su "acento visionario, crítica social y culturalismo".

lunes, marzo 26, 2012

Entre joyas y versos


Está en librerías el nuevo libro de Bili Sánchez, Enrique. El poeta, surgido a fines de la década de 1990, vive entre Barcelona y Lima combinando su dedicación a la orfebrería con la literatura. Conversamos con él sobre esta nueva entrega.
¿Cómo nació el dedicarle un poemario a su padre?
- Cayó por defecto. Mi tercer poemario, Rosario, está dedicado a mi madre, y creo que mi papá estaba un poco picón. Pero más allá de eso, en ese libro hablo sobre lo que es para mí la poesía, es mi arte poética. Pero cuando viajo a Barcelona a estudiar a inicios de la década pasada, empiezo a escribir sobre mi papá, cómo lo extrañaba y el miedo que tenía a su muerte.  
Plantea su libro como el transcurso de un día.
Estudié joyería artística, luego de graduarme de filosofía, porque mi padre es orfebre. De una manera pensé que heredar el oficio, era una forma de vencer a la muerte. De allí empiezo a trabajar la imagen de mi padre como la de un sol que está en el atardecer. El libro transcurre desde un amanecer hasta la noche. Mi papá es el Taita Inti, el sol alrededor de quien gira todo.
Su segundo poema inicia con "Libro del sol", título del único libro que llegara a publicar Josemari Recalde, autor de su generación y que también era padre.
- Cuando puse esa frase recordaba muchas cosas que conversábamos con nuestro amigo entre botellas. Josemari tenía tatuado el sol en el pecho. No sé si es un homenaje, pues el libro está cargado de muchos referentes. Está Eielson, Luchito Hernández, etc. Hilado entre todos, está mi viejo.
Se dice que escribir es reescribir lo de otros.
- Completamente. No somos más que un espejito que refleja una luz que viene de hace tiempo.
Usted hace joyas y videoarte. En algún momento incursionó en la actuación, además de estudiar filosofía. ¿En qué momento nace la poesía?
- Cuando hago joyas, no sé por qué pero estoy pensando en poemas. En general, tomo mi micro y ya pienso en poemas. Hay un momento en que escribo una frase, que me lleva a otra, y así. En verdad, un proyecto me lleva a otro. Para mis libros me hago una estructura, que viene de mi formación en filosofía, sobre qué quiero contar en cada obra. Busco los poemas antiguos que sirvan para ese fin o produzco para ese objetivo en concreto. Llega un momento que escribo como un poseso, pero luego lo dejo enfriar. No tengo la ambición de publicar cada año. Felizmente la poesía no se vende. Es una ventaja que sea así. No hay presión del mercado. Disfruto mucho de escribir. 

viernes, enero 06, 2012

Nuestra poesía reciente


Hace unos años el poeta Raúl Heraud se encontraba en La Habana en un encuentro de escritores conversando con César Toro Montalvo cuando surgió en la charla un tema: Qué difícil es tener una idea de lo que se hace en literatura en la actualidad en cada país para quienes lo visitan. Pensó en su caso, que cada vez que va al extranjero recorre librerías, teniendo que elegir y postergar varios libros.
Esta inquietud fue el embrión de lo que posteriormente sería Rito verbal: muestra de poesía peruana 2000-2010. Este es un libro presentado hace pocas semanas en el que, como su nombre lo indica, se hace un muestreo de lo más reciente de la literatura nacional.

Apuesta
Raúl Heraud, quien tiene una experiencia similar antologando a autores de Cuba, confiesa que fue toda una aventura reunir los textos para este libro. Indica que intentó representar la mayor cantidad de departamentos posibles. También menciona que no se trata de una antología "de amigos" y que su meta era agrupar textos de cierta calidad.
El editor de este libro asegura que "es un momento de la etapa cultural del Perú, literaria, muy buena. Hay mucha producción poética, que se apoyan en las páginas web, sacan sus libros". El antologador agrega que se "atreve a decir que nuestra poesía, junto con la chilena, es la mejor del continente". Recordó los premios que algunos de sus integrantes han ganado premios, como el reciente que recibiera Víctor Ruiz Velasco que ganó el concurso José Watanabe.
Un dato adicional que resalta es que también ha perseguido también mostrar las voces femeninas de la literatura nacional. Dice que tienen otro enfoque. Por eso se lee a autoras a un buen número de autoras como Melissa Patiño, Andrea Cabel y Arianna Castañeda.
Indica que hay algunos temas recurrentes en los textos seleccionados. Considera que los poetas de estos días tienen "una sombra de muerte encima". Indica que si algo defina a los autores de esta generación es el tener presente siempre a la angustia.

jueves, noviembre 17, 2011

Ruido blanco de Mario Pera: entre la religión y la memoria

Acaba de aparecer en librerías Ruido Blanco, segundo poemario de Mario Pera. Conversamos con el autor.


Lo que se ve en este libro son bastantes referencias religiosas, a pesar que la voz poética se revela como agnóstica. ¿Cómo nace esta temática?

- La temática ya estaba presente en mi primer libro Preparaciones anatómicas. Creo que tengo tres temas claros. Uno es el religioso, que siendo ex alumno de un colegio católico, sí me motiva a expresarme a pesar de ser agnóstico. Supongo que se mantendrá por unos cuantos poemarios más. También están presente el tema de la familia y de la muerte, formando un triángulo. La muerte de mi papá, mezclada con lo religioso, con no creer en la vida después de la muerte, a mí por lo menos me deja la pregunta de qué va a pasar ahora, si ya no lo voy a volver a ver.

La continuidad de la familia es otra motivación de tu poemario. Hablas, no sólo del padre, sino de la madre y de un posible hijo.

- Va por allí. Me baso más en este libro en referentes culturales que en el anterior para poder expresarme a través de ellos. Hay referencias al Dios cristiano, pero también al Ulises griego, o a Atila, o a un soldado que se prepara para la batalla en Aleppo. Son como mi alter ego o una voz que yo utilice.


Se nota también que no alude a lo popular, prefiriendo lo culto, como en el poema en que se nombra a Maiacovski.


- Ese título se debe a que leí una antología a este poeta xxx y me motivó a escribir. Es un guiño bastante claro y evidente poner su nombre en el poema, y hablar un poco como percibo yo que él percibía para expresarme.


En parte del libro, como en los versos que hablan que “Por primera vez / suda frente a la Cruz / un hombre que ya ha muerto” juegan entre cuestionar o no a la religión.


- El cuestionamiento no es tan directo como en el anterior, en que hacía poco mi padre había muerto. En éste yo lo siento más liberado. El otro es más rígido y duro. El actual es más manejable y maleable, desde la armonía y la cadencia.

miércoles, noviembre 09, 2011

Antonio Cisneros: Un poeta no profesional

Foto: Soledad Cisneros.
El poeta Antonio Cisneros acaba de ganar el premio Southern. Uno más en una larga lista de reconocimientos. Él, con su usual ironía, nos comenta que para un escritor estas distinciones son igual de gratificantes que para un trabajador cualquiera ser felicitado. “Además, si viene acompañado de un dinero, a todo el mundo le gusta, además de la gloria, la prosperidad”.

¿Se piensa en los premios a la hora de escribir?
- Por supuesto que no. Uno de los oficios más gratuitos que conozco es la poesía. Se hace por amor al arte. No hay siquiera la promesa de tráfico y comercio de las novelas. Es conmovedor si piensas en personas que se han dedicado cincuenta años a escribir poesía como yo. Por un lado, tiene algo de ridículo, pobres señores que escriben poesía todo el tiempo. Pero por el otro, es conmovedor tener fe en la palabra. Da gusto cuando de vez en cuando los reconocen.

¿Cómo nacen sus libros?
- Tiene mucho que ver con la inspiración. Un término muy del siglo XIX, que cae en desprestigio en el siglo XX por el populismo católico y marxista que es hacerle creer a la gente que todo se logra con esfuerzo. No. En el caso de la poesía es muy claro, si no naces poeta, así tengas constancia, trabajo y vayas a cien talleres literarios, no vas a ser poeta. Claro que tienes que cultivar y desarrollar tu talento, pero a lo que voy es que tiene que ver con la inspiración. No puedes imponerte un horario de empleado bancario, como los novelistas o Mario Vargas, para escribir poesía porque no tiene ningún sentido.

¿Cómo son esos momentos de inspiración?
- Hay ciertos días en tu vida en que estás particularmente lúcido, con una capacidad de asociar palabras, de ver cosas. Al fin y al cabo la poesía es un acto de gran introspección. Hay momentos especiales que estás en estado de gracia, y eso se ilumina. Tanto que pasado el tiempo hay algunas cosas que relees y dices “carajo, qué inteligente estuve”. Esos estados de gracia duran unos días y sirve para hacer series de poemas. Y como viene sin avisar, se va yendo y vuelves a ser el mismo cojudo de siempre.

Sus libros son cada vez más espaciados.
- Yo no tengo muchos libros en realidad. Eso es normal. Los jóvenes publican más seguido. Es normal en todos los escritores. Hay cada vez más un elemento autocrítico muy poderoso. Sonará absurdo lo que te voy a decir, pero no soy un poeta profesional pero la vida pareciera decir lo contrario. No me muero por la poesía, ni por nada en general, salvo mis nietos.

¿Qué libro suyo lo recuerda con más cariño?
- No hay ningún libro. Hay poemas en todos que son más interesantes, que resisten el tiempo y resisten mi propia lectura. Hay mucha gente joven – o había, no sé – que siempre le gustó Comentarios reales. Y a mí, a los dos años de publicado me dejó de gustar. Pasé años de contradicción entre mi público que le gustaba ese libro y a mí me parecía muy pedante. Meter toda la historia del Perú en 70 páginas, muy ingenuo. Tan ingenua como la ironía de la película Las malas intenciones, en que la directora parece que no ha salido aún del colegio San Silvestre. Hay libros que le tengo cariño, porque me da pena el sufrimiento de este muchacho de Como higuera en un campo de golf. Felizmente yo ya no soy él. Por otro lado, Canto ceremonial contra un oso hormiguero es el libro que me lanza a la fama, por decirlo de algún modo. Sin embargo, el libro que está mejor escrito es El libro de Dios y de los húngaros. Pero ninguno de mis libros me entusiasma con toda franqueza. Como en general la poesía no me entusiasma mucho. Si hay un sentimiento poesía que es muy importante, pero no es un género literario.

Dice que su obra no le emociona. ¿Qué libro lo emociona actualmente?

- Difícil. Por momentos, algunos párrafos. Por ejemplo, esa novela, Hombre lento de Coetzee, el premio Nobel sudafricano, estupendo libro realmente. No es que me emocione, pero qué estupendo libro. Otra cosa que tampoco me había dado cuenta lo bueno que era hasta que compré su poesía completa es Wislawa Szymborska, la poeta polaca que ganó el premio Nobel también. Es notable. De vez en cuando encuentras cosas notables. Pero que te dejen conmovido todo el tiempo, en estado de contemplación, ninguna. Pero en su momento, chispazos emotivos. Que al final de cuentas es lo que vale. Al final, tú de un libro no guardas una historia sino una sensación.

Inspiración familiar
¿En qué proyecto está actualmente?
Madre del poeta.
- He escrito un poema, un tríptico muy extraño. Yo soy un señor que va a cumplir en un mes 69 años, y tengo una mamá de ochentaitantos. Y yo no sé de donde he escrito este tríptico casi monstruoso en realidad. Es un recuerdo casi prenatal. Yo en la cuna viendo la cabeza inmensa de mi madre adorándome y yo aterrado. Me da vergüenza y no se lo he leído a mi mamá. A estas alturas, yo que no he escrito poemas a la madre. No tengo cosas maravillosas como el poema Madre de Oquendo de Amat, ni cosas huachafas como el 99 por ciento de los que tocan el tema. Es un recuerdo que tengo de antes del año de edad.

¿Será parte de un proyecto más largo?
- Vamos a ver si escribo más. Por momentos me animo. El último libro de mi vida, me digo. Me dan vueltas más ideas, como el recuerdo de mi madre niño por la bajadita de los baños de Miraflores. Quisiera hacer unos ocho o diez poemas más, para que sea un librito. No me hagas mucho caso. Sólo porque me lo preguntas te lo contesto. No es que de verdad piense hacer el librito, pero puede que sí lo haga.

Lo emocionan los nietos, escribe sobre su madre. ¿La familia lo está marcando en esta etapa?
- Raro, ¿no? Porque yo nunca he sido una persona atacada por el mal de la mamitis. Nunca he hecho un poema sobre mi mamá o sobre mi papá. Nunca ha sido un tema poético para mí. Más que la infancia, debe ser la vejez.

Video

miércoles, noviembre 02, 2011

Conversaciones pendientes

Acaba de aparecer el libro Quise decir adiós, de Enrique Sánchez Hernani dedicado a Constantino Carvallo. Con esta excusa, conversamos con el poeta de fútbol, hijos y literatura.

¿Cómo surge este poemario?
- Yo venía escribiendo un propósitos de propósitos un poquito más ambiciosos en cuanto al despliegue del lenguaje, el tema, la organización como libro mismo. Pero hace tres años ocurre el terrible suceso de la partida de Constantino. Por la relación que tenía con él, que lo conocía desde que teníamos 26 años y que mis tres hijos hayan estudiado en su colegio, el shock fue devastador. Fue una cosa muy fuerte para mí que me llevó a inmediatamente a pensar en escribir sobre cómo había sido nuestra relación. De alguna manera, tratar de recomponer conversaciones que yo pienso le debía. A veces por el apuro de la vida diaria no teníamos mucho tiempo para conversar, solo charlas al paso.

Noto que es una reflexión sobre el paso del tiempo.
- Sí, es una reflexión sobre el paso del tiempo, sobre la vida, sobre la importancia de determinadas personas para otras. Y también cómo esas personas ejercen una influencia en tus hijos, que es lo que más quieres en la vida. Constantino no es un profesor cualquiera. Se involucraba totalmente con sus alumnos. Incluso se conocía los segundos nombres y las chapas. Siempre le guardé mucha gratitud, y consideré conveniente escribir este libro para expresársela, además de hablar de mi dolor y poner a mis hijos que son partícipes de esa historia.

Los versos dedicados a los hijos son muy emotivos.
- Yo siempre mantuve una relación bastante buena con mis hijos. Mi relación con Los reyes rojos y a Constantino viene por eso. Yo venía de un hogar tradicional, formal, con un padre ex oficial de la Marina con un carácter bastante duro. En una etapa en que los jóvenes de los 70 teníamos grandes rupturas y conflictos con nuestros padres, eso me hizo pensar que necesitaba otro rumbo cuando me casé. Y ese otro rumbo, una educación libre, abierta, sin discriminación, solidaria, integrada, esa era Los reyes rojos. Mis ojos participaron de una educación que yo elegí de manera ex profesa en un colegio que felizmente encontré, porque era lo que esperaba de la vida. Escribir sobre ellos en este libro es una manera de aproximarme a Constantino.

En estos versos dedicados a Constantino también habla de la generación de ustedes dos y sus expectativas
- Efectivamente. Como veníamos de la misma generación de jóvenes que en los años 70 teníamos 17, 18 años, teníamos un mismo tipo de aficiones, de ideas, sueños. En ellos estaba no sólo estaba la justicia, sino también la libertad personal, el afecto real. Un poco proviene de la cultura hippie, pero madurada al embate de confrontaciones sociales muy fuertes en el Perú y el mundo de esa época. Y también con eventos como la música como el rock, que era una especie de religión en esa época, que no los segmentaba a los jóvenes como ahora. Además del cine que era una de las pasiones de Constantino, y era parte de esa épica generacional.
A falta de fútbol, buena es la poesía
¿El tener un padre marino habrá dificultado su vocación a la poesía?
- Sí. Yo siempre he pensado que nadie nace a la poesía, en el conjunto de las artes, por un problema de dedicación profesional. Uno naces a la poesía por un problema por una especie de trauma personal, por tener una gran incomunicación con el mundo, que resuelves en la poesía. Por ser un ejercicio literario más libre que el de la narrativa o el ensayo, provoca grandes sesiones de catarsis, grandes sesiones de liberación personal. Muy parecidas a las que tienes cuando te pones ante un sicoanalista. Todo ese tipo de manifestaciones tienes que tener para salvar tu vida y a ti mismo. El resto lo componen tus gustos, si te dedicas a leer o no. Porque hace falta un trabajo. No basta ese impulso decidido de la ruptura, en mi caso contra la rigidez familiar. En mi caso se tiene leer mucho y se debe vivir el doble.

Leer mucho y vivir el doble, buena frase.
- Eso es fundamental. A mí me ha gustado siempre el fútbol, pero no he podido practicarlo soy miope y tenía sobrepeso de niño. Era gran hincha de Alianza, pero nunca practiqué. Iba al estadio pero nunca practiqué. El vacío que otros niños llenaban jugando fútbol lo aproveché para leer, porque a mis padres les interesaba que leyera. Ante la tristeza de no poder jugar, emplee el tiempo en leer. Me dediqué a leer sobre todo poesía.

¿Cómo nacen sus poemas? ¿Tiene una estructura previa sus libros?

- Van apareciendo nada más. Creo que es común a todos los poetas. Siempre he dicho que la frase más apropiada es la de André Breton: un poeta es un pararrayo. Va absorbiendo la energía del medioambiente, te vas cargando, y en un determinado ocurre la gran descarga. Es la primera o la segunda frase de un poema sobre algún tema que te preocupa. Que luego vas escribiendo gracias a un impulso que no conozco que es de origen subconsciente. Solamente el proceso consciente entra cuando corriges el texto. Es un proceso bien difícil de describir y bastante desconocido. Muy distinto que la prosa.

lunes, septiembre 19, 2011

África en español

Hace poco ha aparecido en España el libro Una gasa delante de mis ojos, inspirado libremente en la argentina Alfonsina Storni. Con esta excusa, nos comunicamos a Elsa López, su autora nacida en Guinea Ecuatorial y residente en Canarias, para que nos comente del proyecto.


Usted ha mencionado que cuando aborda un género que no sea la poesía, libera fuerzas distintas. ¿Qué fuerzas liberó en esta novela sobre Alfonsina Storni?
- Mi necesidad de explicar ideas, posturas, ideologías, me empuja a decir a través de mis personajes lo que necesito decir. Alfonsina es como mi otro yo o lo que yo hubiese sido si hubiese sido ella o hubiese vivido en su época. Su angustia ante la enfermedad, su manera de decir el dolor físico o de explicar sus necesidades más íntimas como el amor liberado de compromisos o ataduras sociales; su necesidad de ser reconocida como profesional al margen de su sexo y condición de mujer, su constante enfrentamiento a la familia y a la propia vida, etc. son situaciones tan suyas como mías. Explicarla es explicarme. Y eso me libera.

¿Qué le atrajo de esta autora argentina nacida en Suiza? ¿Tal vez la coincidencia de ser las dos autoras que realizan su carrera fuera de la tierra donde nacieron?
- No. Mi exilio interior es más profundo que el geográfico. No soy de ninguna parte y, al tiempo, soy de todas partes. De ella me atrajo su poesía hace ya muchos años. Yo tendría 18 años y mi madre tenía un libro suyo. Lo leí y me identifiqué con su ritmo interior y con su manera de decir los sentimientos de una manera tan desgarradora y, sin embargo, tan irónica.

Coménteme de su lado poético. ¿Cómo nacen sus poemarios? ¿Lo planifica o confía en la inspiración?
- No los planifico. No puedo hacerlo. Me salen las imagines de algún lugar, de allá dentro. Pienso en algo y lo pienso así, tal y como lo escribo. El universo que me rodea tiene signos que me son transmitidos por la propia realidad pero cuando llegan a mí se transforman automáticamente en palabras o en formas de palabras o, incluso, en discurso. Es algo natural y espontáneo. Si a eso le llaman inspiración... lo llamaré así. Los poemas los trabajo una vez están escritos, no antes.


Una figura recurrente en su poesía es la del río. Coménteme ese gusto por esa preferencia.
- Me dan miedo los ríos. Quizá porque los asocie con mi infancia en África cuando cruzarlos era una aventura peligrosa. Los asocio con riberas oscuras. Entiendo el miedo de Alfonsina a arrojarse en ellos (presupuesto por mi y deducido de sus poemas). Yo tampoco lo haría. Tengo un poema que tiene mucho de mi filosofía. Pertenece a un libro (“Del amor imperfecto”) Premio Ciudad de Melilla en el año 1987.  

El dolor es un río
donde uno alcanza siempre
a bañarse dos veces
en la mismas orillas.
(Muy a pesar de Heráclito
y su filosofía del tiempo insobornable).
Y por eso yo vuelvo a tus brazos de arena
y a quedarme enredada en su oscura marea.
¿Qué le debe su obra a su infancia en Guinea Ecuatorial?
- Mucho. "El corazón de los pájaros" editado por Planeta en el 2001, tiene muchas referencias a esa niña que vivió en Guinea. Imágenes, poemas, textos en prosa, conferencias y artículos responden de lo que digo. He escrito mucho sobre África y mi próxima novela tendrá ese mundo como fondo.

¿Percibe diferencias entre la literatura hecha en Canarias - donde usted reside - y la realizada en la península? ¿Existe una identidad distinta?
- No. No la veo. La literatura de un lado o de otro responde solo a la manera de escribir cada autor. El vocabulario o las identidades de los personajes pueden situarse en lugares concretos por la manera de estar configurados, pero nada más. Una buena novela o un poemario que también lo sea, no dice del lugar de nacimiento de su autor, sólo de su forma de escribir.


¿Qué contacto tiene con la literatura producida en su país natal? ¿Qué autores recomienda?
- Tengo relación con dos escritores que admiro y aprecio: Justo Bolekia Boleká, un gran poeta, y Donato Ndongo. Su novela "Las tinieblas de tu memoria negra" es un libro que recomiendo siempre.

martes, agosto 23, 2011

Arturo Corcuera: "Para la poesía no importa el tema"

(Entrevista publicada en febrero de 2006 en el suplemento Identidades)

Arturo Corcuera (Trujillo, 1935) acaba de ganar el premio Casa de las Américas. El jurado se lo concedió de forma unánime por A bordo del Arca, poemario donde retoma temas de su célebre Noé delirante. En España su libro La flauta Kikirikí (Editorial Everest) está registrando buenas ventas. Para este año el poeta alista varios proyectos más.

¿A bordo del arca, con el que ha ganado el premio Casa de las Américas, es un libro de reciente elaboración?
- Es parte del material que tengo para publicar. Lo que pasa es que me demoro para sacarlo al público. He escrito A bordo del arca a lo largo de varios años.

¿Sigue con la misma temática que Noé delirante?
- Se trata del arca encallando en Santa Inés, donde yo vivo, y realiza un recorrido por mi casa. Todo está sugerido como en Noé delirante donde no aparece Noé. Pero utilizo en A bordo del arca versos sueltos, más anchos, que en el otro libro. Tiene mucho de memoria y de celebración.

¿Cuánto se demoró en escribir este libro?
- Un libro no se demora tal cantidad de años. Un libro se concibe mucho antes de comenzar de escribirlo. El Noé me demandó cuarenta años. La última reedición tiene 240 nuevos textos. Uno se apura cuando está joven. A mí también me ha pasado. Algunas obras mías ya no las consigno en la solapa de mis nuevos libros.

¿Por qué tantas reediciones aumentadas de Noé delirante?
- Porque es un libro que me he demorado cuarenta años en escribir. Lo he ido publicando parcialmente. Es difícil encontrar un libro de ese volumen, sobre todo si es poesía y no novela. Mi última reedición tiene el auspicio de la Universidad Alas Peruanas. En el Perú no hay ninguna editorial del Estado. Cumple un poco ese papel la del Congreso.

¿Qué otros proyectos tiene?
- Estoy embarcado en otro poemario. También tengo planeado un libro de memorias. Además tengo otra obra lista para publicar, Celebración del cuerpo, que es poesía de amor.

Otros países de la región hacen campaña para que sus poetas ganen premios. Por ejemplo, en Chile han nominado a Gonzalo Rojas ¿Qué opina al respecto?
- Por eso Chile tiene tantos premios Nobel, Sofia o Cervantes. Para esos grandes premios se necesita un apoyo oficial. Eso es materia de política cultural al nivel de Cancillería. Eso me preocupa mucho. Países como Ecuador se mueven más y obtienen mayor presencia. Varios de sus escritores han sido embajadores, por ejemplo. Entonces están en vitrina.

¿Eso no se puede dar en el Perú?
- No, por qué si analizamos un poco comprobaremos que todas las famas se han tenido que hacer fuera. Para triunfar los escritores peruanos han emigrado. Mario Vargas Llosa hizo su carrera en el extranjero. Alfredo Bryce Echenique igual. Todos han escrito sus mejores libros allá, desde Chocano. Vallejo ni que se diga. Si hubiera muerto acá, se habría demorado más en ser rescatada su obra. Pero felizmente no murió acá. Pero veamos lo que pasa con dos grandes poetas como Eguren o Martín Adán que no trascienden los medios literarios.

"Se fatigó el tema social"
¿Qué ha cambiado en su lenguaje poético en los últimos años?
- En los últimos tiempos he escrito más de quince libros. Siempre hay una búsqueda, una experimentación. Pero siempre dentro de una identidad propia que caracteriza mi poesía que es la fabulación, el acto lúdico, la memoria, la celebración.

¿Ve alguna afinidad con los escritores que están surgiendo recientemente?
- No, porque mi poesía no está dentro de las corrientes de moda. Pero sin embargo Jerónimo Pimentel o Antonio Cisneros dicen que se han formado leyendo Noé delirante de niños. Me cuenta Jerónimo que se reunía en su barrio para leer ese libro. Pero con sus lecturas y vivencias buscan otro rumbo, una voz personal.

¿Por qué la poesía actual no tiene tan presente los temas sociales y políticos como se hacía hace unas décadas?
- Porque hubo una fatiga con esos temas y porque nunca hubo una gran tradición en esa corriente en el Perú. Para la creación de una gran poesía que incorpore las preocupaciones sociales se necesita tiempo. Yo mismo hice una poesía de circunstancia política, de arenga perifoneable. Pero era conciente que la hacía por un tiempo y que volvería a mi voz.

¿Le parece que la poesía política tiene poca vida y que no se lee igual con el pasar de los años?
- Hay buenos poemas de todos modos. Por ejemplo, Canto coral a Túpac Amaru de Alejandro Romualdo. También de Bertold Brecht o Pablo Neruda. Lo que importa en poesía es el resultado, cualquier haya sido el tema. Puede ser religioso, místico, ecológico, bucólico.

¿Qué significa para usted ser poeta a tiempo completo?
- Lo que sucede es que con mi edad no me dan trabajo en ninguna parte. Entonces tengo más tiempo para escribir. Me levanto temprano y escribo hasta el mediodía. Escribo más últimamente. Creo que estoy en mi mejor momento.

domingo, agosto 21, 2011

Victoria Guerrero: Versos al límite

Hace poco apareció en librerías Berlín, última entrega de Victoria Guerrero. La autora nos da pistas sobre este nuevo poemario.
¿Por qué recurres a jugar con referentes como capitalismo, comunismo, Berlín, dos décadas después de la caída del muro?
- Primero es también la idea de la división. Lo que puede significar Berlín con la idea del muro y la caída. Toda la idea de divisiones y límites. Por eso en ese muro central se habla de todas las formas de fronteras que hay. No solamente políticas, sino raciales, de género, culturales, etc. Finalmente, cómo el mercado ha influido para que en el mundo haya reacciones contra este capitalismo tardío. El sueño no se ha cumplido a ningún lado del muro. Al final hay desazón, hasta en nuestros espacios periféricos.
Un tema que haces referencia constante es el del azar.
- Un poco surge del poema de Mallarmé, “Un golpe de dados nunca abolirá el azar”. Siempre me quedó este verso. La idea que uno siempre está a la deriva, nadie tiene el destino predestinado como uno piensa.
En tu poemario también hace una gran cantidad de citas de otros autores, como reescribiéndolos o apropiándoselos.
- Sí, es casi una canibalización de cosas que leo. Lo que me gusta es que, como todo tiene que ver con romper fronteras, puedes poner a un Mallarmé al lado de Juan Ramírez Ruiz, o la palabra de alguien o la música. El asunto es que tenga sentido junto.
¿Buscas darle un nuevo significado a nuevas experiencias, como las esperas en el aeropuerto?
- Las salas de espera son como idas y vueltas de cualquier espacio. Con esta idea de la globalización aparente, donde todos estamos igual de globalizados, lo que es totalmente falso. En realidad el aeropuerto es un no lugar. Buena parte de tu vida estás esperando ir y regresar.
También fantaseas en tu poemario sobre matrimonios y familia.
- Tiene un poco de cosas autobiográficas. Hablo de la separación de un matrimonio, de una caída de alguna manera. También tiene que ver con cómo todo puede ser mercantilizado, incluso el amor. Después de hablar de la política, cuál es el lugar para el amor, también. Dónde está ese lugar, ahora que ya no es posible ningún sacrificio. Si él aún existe o está en los días en que se venden peluches, y todo lo que lo rodea.
Exploras también los nuevos roles que cumple la mujer.
- Que, de alguna manera, ha transformado o trastornado todas las relaciones y las múltiples sexualidades. Ya ese amor de occidente, hombre mujer, no existe. Pero más que nada, si es un amor heterosexual o no, es cual es el lugar del sacrificio por el otro.
¿Luego de este libro, qué viene?
- Berlín tiene que ver con la vena política del anterior libro, Ya nadie incendia el mundo. Aunque ese hablara más de la enfermedad. El que estoy escribiendo ahora es sobre cosas que mi madre no me enseñó y yo no aprendí, pero que de alguna manera hice. Por ejemplo, tejer o bordar. Tareas domésticas que ya no se hacen, pero que en algún momento de mi vida las hice porque estaba tan neuróticas. Es como una terapia de relajamiento. Es un poco la nostalgia de esas habilidades y cómo algunos conocimientos son más valiosos que otros. Cómo yo soy una creación del nuevo sistema, hecho de diplomas.
Curioso cómo planteas tus libros no como colección al azar de poemas sino con un criterio unificador.
- Puedo escribir poemas sueltos, pero siempre pienso en una estructura, en un libro. Intento siempre contar una historia, a pesar de no ser narradora.
¿Tu escritura se rige por la inspiración o sigues una disciplina?
- Creo que de las dos cosas. Primero veo qué temas me están interesando en ese momento. Allí voy elaborando una estructura. Claro que no programo el sentido final de cada texto, pero sí el del poemario.

lunes, agosto 01, 2011

Rosina Valcárcel: En busca del verso desnudo

En la Feria del Libro se presentó una colección de poemarios breves, ganadores de un premio convocado por la editorial Hipocampo. Una de esas obras fue Naturaleza viva de Rosina Valcárcel.


¿Cómo surge Naturaleza viva?
- En verano del año pasado leí las bases del concurso de Hipocampo. Hacía años que no me presentaba a certamen de ninguna índole. Pero esta vez me dije “me va a servir para ordenarme”, porque tenía como 500 poemas sin ordenar. Y esa fue mi intención. De los 500 fui seleccionando hasta llegar a 60, pero aún era muy largo. Hace tiempo vi un óleo de Frida Kahlo que se llamaba Naturaleza viva y anoté el nombre. Entonces, como hay poemas dedicados a Frida Kahlo, Diego Rivera, México, vi que ese era el nombre. Me quedé con cuarenta y lo dividí en cuatro partes. Y lancé una botella al mar.
¿Cuál cree que es la clave su poemario?
- Creo que mi libro tiene la virtud de ser humanista, en el sentido hondo de la palabra. A la vez, tiene ironía. Trato de sacarle la lengua a Diego Rivera, por mujeriego, por ejemplo, reconociéndole su calidad de pintor.
Noto que hay un equilibrio entre lo nostálgico e íntimo y el tema social y político. Pienso en el poema “Bombardean Palestina”, por ejemplo.
- Hay algo de lo que tú dices. No es deliberado. Hay una tendencia en mi poesía de rescatar el yo lírico. En mis libros anteriores siempre hubo un lirismo, pero en éste intenté de despojarme de lo social político. Pero enhorabuena que siempre esté ese compromiso con la humanidad. Más allá de denunciar lo que sucede en la historia contemporánea, yo creo que en este libro me permito recoger los amores platónicos que todos tenemos, que no traes a tu casa porque chocas con la pareja. Pero yo tengo la suerte de estar con un artista (Carlos Ostolaza), que pintas desnudos de otras mujeres. Entre nosotros hay tal respeto que muchos de mis personajes son amores platónicos pero también otros son de la vida real, como mis anteriores compromisos.
Debe ser muy peculiar cómo se nutre su arte de la de su esposo.
- Los dos nos retroalimentamos, y eso es lo que más nos une: el arte. Ostolaza pinta de lunes a domingo. Yo debo combinar la escritura con otras tareas culturales. Pero yo vivo admirando lo que él hace. Yo le consulto, y él igual.
¿Debe ser muy difícil para un poeta descartar y escoger entre sus versos?
- Es como decir con estos hijos viajo y con estos no. Yo tengo un poema que se llama Canto surrealista que me gusta, pero que era muy largo para este libro. En este caso era por cuestión formal, pero en otros hay que escoger. En ocasiones ves que hay retórica, y los dejas de lado para seguir trabajándolos. Y te quedas con los que son desnudos, donde hay más sobriedad y redondez. Sientes que son diferentes, puedes decir algo nuevo.
Algunos observan que el tema social cada vez es menos importante en el arte. ¿Qué opina?
- Tú pregunta es difícil. Si me lo preguntabas hace quince años te hubiera dicho que siempre debía estar lo social. Pero también hay amigos que se han pasado al extremo, que sólo importa el arte. Yo soy una peruana socialista, creo que hay que construir un mundo nuevo. En nuestro arte, si se expresa nuestra ideología, enhorabuena. Pero si no, se expresa cuando haces un plantón, firmas un manifiesto, escribes un artículo. Sí creo en el compromiso del escritor y del artista, pero no hay que ser dogmático.
En una entrevista a Gisela Valcárcel le preguntaron qué libros lee, y ella contestó que todos los que le recomienda su prima Rosina. ¿Qué libros le has recomendado?
- Hace muchos años, en el 91, nos reencontramos, porque no nos hemos visto de chicas a pesar de ser primas en primer grado. Le he recomendado libros de Juan Gonzalo Rose. La última vez que la vi, hace dos años, le recomendé a Blanca Varela. No sé si tenga el tiempo de leerlos. Pero siempre le trato de regalarle libros por su cumpleaños o por navidad. Algunas cosas de narrativa hecha por mujeres, por ejemplo. Me alegra que lo haya dicho, no lo sabía. Es muy simpática. Tenemos supersticiones parecidas. Cuando las dos soñamos con bebes, nos va a ir mal, vamos a sufrir.

martes, julio 12, 2011

Roger Santiváñez: Fantasía verbal

En estos días nos visita Roger Santiváñez, quien aprovechará su estadía para presentar varias obras y participar en recitales.

En su nuevo poemario Roberts Pool Crepúsculos se percibe la literatura como una forma de rescatar lo pasado, bastante nostálgico.
- Sí. En mi caso, la memoria, la nostalgia, cumplen rol importante. En Estados Unidos yo tengo imágenes recurrentes de mi vida en el pasado. Eso vuelve recurrentemente como visiones, imágenes. También hay temas que tienen que ver con lo que me está rodeando en ese momento. Como la piscina o el ambiente verde alrededor o las nubes.

Esa mezcla con el ambiente norteamericano con los recuerdos peruanos, como el verso dedicado a una Monalisa rimense.
- Claro. Ese poema tiene que ver con, efectivamente, una Monalisa rimense. Solo que está transformada y transrealizada a través del lenguaje.

En el poemario me llamó la atención la forma en que cortan las palabras entre estrofa y estrofa. ¿De dónde surge esta necesidad de violentar el lenguaje?
- Hay una concepción de violentar el lenguaje un poco. De fracturarlo como de romperlo. Además, a mí me gusta trabajar el poema de una forma clásica, como de estrofas. Si tengo que romper la palabra, lo hago por eso. Y también porque también puedo conseguir otro significado con la mitad de palabra. Lo que pretendo demostrar es la arbitrariedad del lenguaje. El lenguaje es una secuencia fónica que tú la puedes manipular como si fuera música. Antes mi poesía era más coloquial. Ahora estoy en una onda del trabajo del lenguaje, cerca, de cierta forma, al neobarroco. Yo trabajo por secuencias fónicas. Siento un fluido fonético en mi mente y no tengo una precisión sobre qué estoy hablando.

¿Si fuera música su poesía cuál ritmo sería?
- Algunos críticos dicen que el rock está muy presente en mi manera de trabajar. Puede ser. Toda la vida he escuchado rock y es mi música. Pero no me lo he planteado conscientemente. Simplemente trabajo las palabras como si fuera música. Más bien la semántica la voy encontrando después.

Pero a pesar de todo ese aparato teórico para crear su poesía, cada cierto tramo introduce elementos coloquiales.
- Yo integro de todas formas las cosas de la vida cotidiana. No sólo por el origen de mi poesía, sino porque en la coloquialidad hay una gran riqueza idiomática, verbal. La uso o la incrusto, si quieres. A veces trabajo una secuencia abstracta, y le incrusto algo muy cotidiano, porque es un hallazgo del lenguaje. Confío mucho en la sucesión de imágenes y en el desencadenamiento de una fantasía verbal al que yo me entrego cuando compongo un poema.

¿Cómo es para un poeta escribir en español y vivir en medio del mundo angloparlante?
- El inglés de todas maneras filtra un poco en una palabra, una frase, una construcción, porque uno está en ese mundo y habla esa lengua. Pero para mí, en mi interior lo que me sale como un fluido consistente es el español. Tu lengua o tu idioma es tu patria. Algunos teóricos han hablado de eso. Yo recupero mi vida, mi patria, en el sentido de tierra de tus padres. En el lenguaje recuperas la patria que perdiste. Dejas de estar, dejas de ser. Te conviertes en latino en Estados Unidos.

Desde los años rebeldes de Kloaka y antes hasta la actualidad radicado en Estados Unidos ha habido una evolución.
- Claro. Uno va evolucionando de alguna manera, no hay cómo evitarlo. Desde las células de uno van evolucionando, se va volviendo viejo. Uno se va pudriendo en vida. Kloaka fue un movimiento radical de jóvenes poetas radicales, que tuvo su momento de existencia, su rebelión como tú dices. Pero son sólo estados de ánimo en la vida. Después, cada uno de los que ha estado en ese movimiento, necesitan su propio camino, su propio tiempo. Deben escribir su obra personal, buscan su lenguaje propio.


El año pasado lo publicaron en España, en breve lo harán en provincia, y en Lima presentará dos obras. ¿Era tan activo en los 80 el mundo editorial?
- Es muy diferente. Ahora hay muchas editoriales jóvenes: Borrador, Revuelta, Altazor, Mesa Redonda. Hay muchas. En los 80 sólo había una: Lluvia. Además de Milla Batres y las de las universidades. Se ha implementado.

Datos

Mañana se realizará una reunión de Kloaka en el centro cultural El Averno (jirón Quilca 238, Lima)
El 14 se presentará Amarath, obra que saliera primero el año pasado en España. La cita será en Pisco Bar (calle Berlín 172, Miraflores).
El poemario Roberts Pool Crepúsculos se presentará junto a otros libros breves en la Feria del Libro el 21 de julio.
En Cajamarca se reeditará en breve El chico que se declaraba con la mirada de 1988.




(Foto tomada de su facebook)

jueves, mayo 19, 2011

Nocturno eterno

En noviembre de 1981, Carmen Ollé dio a imprenta un libro de culto: Noches de adrenalina. A tres décadas de esta publicación, dicho título no pierde vigencia y sigue tan vital como el día en que fue escrito.
¿Cómo nació este proyecto?
- Pensé en el libro después de haber escrito dos de poesía, diversos. Bebía de autores como Alejandra Pizarnik, entre otros. Fui encontrando mi propio estilo cuando estaba en Menorca, con mi ex marido Enrique Verástegui y mi hija. Fueron más de dos años en Mahón que nos dedicábamos a leer. Invertimos esa experiencia en un laboratorio literario. Fue allí que cumplí 30 años. Mi madre me escribió diciéndome que entraba a la edad de la seriedad, que debía vestir falda y parecer una señora, cosas así. Y junto a mis lecturas, empecé a reflexionar qué significaba mi experiencia de vida. En esa época, España vivía una época primaveral, con la reciente muerte de Franco.
Uno de los temas importantes en el libro es la reflexión sobre el cuerpo.
- Debo haberme nutrido en esa época de varias lecturas interesantes sobre el cuerpo. Incluso el filósofo francés Georges Bataille, que lo cito en el libro, habla mucho del cuerpo. Tiene libros de relatos como El pequeño, que así en francés se refieren al recto. Influida también por la literatura. En ese entonces estaba muy en boga una literatura liberal. En ese entonces se daban a conocer en España varias voces de mujeres gracias al feminismo. Una manera de ver la poesía para expresar las inquietudes más íntimas, conectadas con lo político y cultural. No me interesaba ver el cuerpo como un territorio privado, sino cruzado por lo cultural.
¿Cómo fue creativamente esa convivencia con otro poeta, su ex esposo Enrique Verástegui, mientras usted escribía Noches de adrenalina?
- La pasábamos solos en ese tiempo en la isla de Mahón. Gráficamente puedo explicar esa respuesta. Recuerdo que había una mesa redonda. En el centro de la mesa altos de libros. Él escribía para un lado, yo para el otro, separados por una muralla de libros. A veces venía la niña que se le colgaba a él o a mí. En las noches comentábamos un poco, pero cada uno en lo suyo.
¿Cómo ve su libro tres décadas después?
- Yo he cambiado algunas cosas. En las nuevas ediciones he incluido fragmentos que se quedaron fuera y que me parece que encajan perfectamente por ser de la época. Y he sacado algunos versos que me parecen muy escandalosos y grotescos. Cambié algunas grafías que ahora ya no me parecen interesantes. He cambiado el texto para que esté más limpio, más de acuerdo al lector de ahora.
¿Se ha vuelto más conservadora respecto a su libro?
- No. Me he vuelto más objetiva. Supongo que en algún momento me entró una veleidad vanguardista por poner de otra forma los textos como la poesía concreta, dándole forma. Opino que el resto del poemario no va con eso. Es un detalle que ya lo saqué. El resto es más natural en ese sentido.
Coméntenos sobre cómo vive su relación entre la poesía y la narrativa.
- En el primer poemario ya tenía un pie en la dinámica de la narrativa. Es todo un texto. No son islas. No es un poema tras otro poema unidos por un tema. Es un texto que se escribió de corrido y que tiene varios momentos narrativos. Incluso se pierde el ritmo poético tradicional para dar un ritmo más de la narrativa. Ya estaba en ese camino. La prosa ha permitido ampliar mi campo de interés a la creación de personajes, a crear atmósferas.


Yapa
Acabada la entrevista y conversando antes de despedirnos, la poeta contó esta anécdota que, los que han leído Noches de adrenalina entenderán y que con su autorización gloso:
"Muchos estudiantes, hombres y mujeres, se acercan aún hoy a comentarme sobre Noches de adrenalina. Incluso una me dijo que si lo hubiera leído antes no se operaba la nariz."

lunes, enero 24, 2011

Debate poético

A fines del año pasado, José Carlos Yrigoyen y Carlos Bucco Torres Rotondo publicaron el libro Poesía en rock. Conversando sobre esta obra con Rubén Quiroz, éste me comentó su incomodidad ante un pie de página dedicado a los neobarrocos. Las frases de su molestia se encuentra en la página 137 y copio con todo el pie de página para entender en contexto.


Al pensar en la poesía de José Morales Saravia (Lima, 1954), uno recuerda la respuesta de Sergio Leone sobre si él era el padre del spaghetti western: “Es cierto, soy el padre, pero de un montón de hijos de puta”. Siguiendo esa idea, Morales sería el papá de los neobarrocos de la poesía peruana última, subgénero que nos ha legado un elevado número de bluffs cuya retórica no llega a esconder casi nunca la clamorosa falta de ideas de sus autores. Sin embargo, Morales, al igual que Leone, es un extraordinario poeta que ha logrado en su obra una afortunada fusión de barroquismo, naturalismo y clasicismo, lo sufi cientemente poderosa como para considerarlo uno de los escasos marginales de valor entre los no inscritos en la poesía conversacional hegemónica de estos años. Ha publicado Cactáceas (1979), Zancudas (1983) y Oceánidas (2006).




Dando vueltas sobre cómo difundir las dos posturas en desacuerdo sobre los neobarrocos, se llegó a la idea de juntarse los tres involucrados en terreno neutral y discutir sobre el tema. El resultado de esta conversa lo pueden ver en estos videos.