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jueves, abril 30, 2026

Sobre la cueca futre siútica de "La viuda del conventillo"


De forma azarosa llegó a mis manos "La viuda del conventillo", novela del chileno Alberto Romero publicada en Buenos Aires en 1930.

Una grata sorpresa este libro de 200 y pico páginas.

La trama se ambienta en el Santiago de Chile de inicios del siglo XX, cuando esa ciudad, al igual que Lima y demás capitales latinoamericanas, crecían e intentaban emular a sus pares europeas.

Pero éste no es un canto al progreso. Tampoco a la nostalgia de un pasado más sosegado.

Es, más bien, la descripción de la periferia de la modernidad. Los bajos fondos. Las cités (variante de nuestros callejones) y conventillos hacinados. Proxenetas, alcohólicos, prostitutas, vividores.

Ese es el mundo que describe Romero en "La viuda del conventillo".

La protagonista es una mujer dedicada a la venta de comida en la calle. Un hombre que había perdido la vocación por trabajar la enamora y la vive. Pero el romance dura poco. El galán muere en una borrachera, mientras que ella daba a luz a la hija de él.

Allí empiezan los subes y bajas de la existencia de Eufrasia, cada vez más cerca de lo sórdido y amoral.

Un lector desprevenido podría tomar la novela como un cuadro costumbrista. Pero aunque algo de eso hay, la mirada de Romero va más allá, a las miserias detrás del mundo de las apariencias.

Difícil no recordar a "Duque" del peruano José Diez Canseco, publicado en 1935 en Santiago. Mientras la obra de nuestro connacional describe una espiral de corrupción y decadencia en la clase alta limeña, Romero hace lo propio pero con ese proletario incipiente que surgía en las ciudades.

Eufrasia se maneja en un entorno en el que la prostitución convive en los mismos espacios que los obreros, pequeños comerciantes, inmigrantes, vagos y eventuales jornaleros rurales perdidos en la ciudad.

A comienzos del siglo XX surgió en la literatura peruana - la que conozco mejor - el personaje de la huachafa, mujeres que - desde una mirada clasista - aparentan lo que no son y cubren sus necesidades con la costura. Siútica se diría en Chile.

Pionero en ese rubro fue "Las Cojinovas" de Cloamón de 1905, en donde la prostitución se sugiere como una caída probable. 

Estos personajes femeninos, sea Eufrasia o cualquiera de las huachafas peruanas de las primeras décadas del siglo XX, las eventuales siúticas que aún no leo, que se revelan contra el rol que les impone la sociedad, terminan empotradas contra la realidad: un mundo mediocre, sin espacio para superarse por su propio esfuerzo.

En palabras  de "La viuda del conventillo": "Vivir por vivir, nada más". 

PD: Es una delicia el uso de modismos chilenos de este libro. Algunos, incluso, lo compartimos los peruanos como llapa/yapa, chauchilla, picarones o chancaca. Romero recurre a ese léxico sin impostación, dando el aire de naturalidad. Un acierto previsor el incluir un glosario  en las últimas páginas. 

lunes, abril 06, 2026

Los 125 de Serafín Delmar: el vanguardista oculto

El 6 de abril de 1901, hace 125 años, nació Reynaldo Bolaños Díaz, conocido en el mundo de las letras como Serafín Delmar

Natural de Huancayo - aunque algunas fuentes sugieren que nació en Huancavelica - fue uno
de nuestros primeros autores vanguardistas y también pionero de lo que algunos llaman literatura social.

Sus hermanos Federico y Óscar - este último usaba el seudónimo de Julián Petrovick - también tuvieron vocación por la literatura.

Tuvo como pareja a la conocida poeta Magda Portal, y al igual que ella, militó en el Partido Aprista Peruano. 

Estuvo cerca de diez años preso, acusado de haber participado en una intentona por matar al tirano Luis Sánchez Cerro. 

Es poco lo que se ha estudiado sobre su obra. Es un olvido injusto.

Su faceta más conocida es la de poeta, habiendo dado a imprenta su primer libro en 1926, Los espejos envenenados. 

De este título diría años más tarde Luis Alberto Sánchez que en sus páginas se filtraba el dadaísmo, en boga en esos años en Europa.

Cuando dejó la cárcel, migró y publicó el grueso de sus textos conocidos en unos pocos años. Luego de ello, un silencio editorial que mantendría hasta su muerte en Santiago de Chile en 1980.

De ese desembalse literario es su poemario Tiempos de odio (Santiago de Chile, 1946), tal vez lo último que publicó en vida.

De ese libro, en particular, me gusta ese par de versos que dicen 

"No diré, no, sino cuando saquen de mis ojos
la lágrima conque Dios me creó."

Serafín Delmar no solo escribió poesía. También incursionó en el cuento y novela.

Pero es difícil encasillar en un género su libro Sol: Están destruyendo a tus hijos.

Algunos lo consideran novela, otros cuentos. Yo recomendaría olvidarse de categorías y dejarse atrapar por su pluma.

Sánchez, en el prólogo, escribió que en esa obra surgía el "poeta sin escuela, el poeta sin bandería literaria", y tiene toda la razón.

Este libro, que debería ser por su calidad considerado dentro de nuestros clásicos, ha tenido poca fortuna editorial.


Su primera edición fue en Buenos Aires en 1941. La segunda es de 1967, encargada a una imprenta de Lima por la Municipalidad de Huancayo. En ese entonces, el alcalde era el doctor Félix Ortega Arce* del Partido Aprista Peruano.

 Luego, la misma municipalidad lo reeditaría en 2017, siendo alcalde Alcides Chamorro, sin vínculo con el partido.

Es una lástima la circulación casi clandestina de esta obra. Tengo la sospecha que el silencio hacia Serafín Delmar y a su producción literaria se debe a su militancia aprista. 

En este libro inclasificable se combina el cuento, la novela, la prosa poética, la autobiografía y más. 

Esta joya está dividida en tres partes, que el autor bautiza como estancias.

La primera está dedicada a la Revolución de Trujillo. Son breves cuentos que capturan el sentir de los apristas de ese tiempo. 

Son pequeñas pinceladas que hablan de la madre que espera a su hijo mientras los soplones le queman su casa por tener un cuadro de Víctor Raúl, de prisioneros que levantan orgullosos el brazo izquierdo ante el pelotón de fusilamiento, de cadáveres que se consuelan entre sí.

Luego, la segunda, es la dedicada a los años de prisión. Los "presos sociales" - eufemismo que usaba la dictadura para no decir "presos políticos" - conviviendo con los presos comunes. 

Es una mirada al infierno del confinamiento y la decadencia. Al igual que en la primera estancia, son textos cortos, que se confunden con cuentos. 

Pero en esa miseria, encuentra poesía. Esos pasajes en que describe la relación de los presos con animales, unos cautivos de otros cautivos, son muy bellos y crudos. El sadismo de los carceleros y la pérdida progresiva de la cordura también tiene ese atractivo.

Pero es en la tercera estancia en el que el genio de Serafín Delmar se desata y rompe los barrotes de cualquier esquema.

Pudo publicar esa estancia sola y sería una joya por sí misma. Pero aparejada de las dos estancias previas la llena de mayor significado.

El arranque tranquilamente pudo ser el de un poemario o una obra de teatro. Un esclavo que habla con sus cadenas, y ellas le responden. En ese diálogo fluye de forma natural la doctrina aprista, esa que llama a luchar contra el mal y que promete la ansiada redención. 

Porque Serafín Delmar escribe con la mano izquierda con la que los compañeros saludamos al cantar la Marsellesa. Y lo hace tan bien que convierte ese sentimiento en universal.

Luego siguen pasajes que evaden el realismo y se vuelve un sueño o pesadilla. En ella recuerda a su hija, a su madre, a su pareja, al partido. Reflexiones varias.

Y termina tal como empezó: un diálogo entre el preso, la rosa, la mañana. Pura poesía. 

Serafín Delmar, quien sufriera destierros y prisión por su militancia partidaria, merece ser leído por los que amamos la literatura. Su legado trasciende la camiseta política. Rompamos la mezquindad con la que se ha ocultado su obra. 

______________

*Mártir aprista asesinado por Sendero Luminoso en 1987.


domingo, marzo 26, 2023

No al terruqueo o el arte de esconder a los terrucos en el armario

Viñeta del libro Rupay 
de Alfredo Villar y 
Jesús Cossio

Desde hace un tiempo, se ha dado una especie de paranoia en el Perú. Hay un grupo de palabras con la misma raíz que están prohibidas de ser usadas: terrorista, terrorismo, terruco. 

El que las emplee corre el riesgo de ser llamado racista, fascista, clasista o cualquier calificativo de esa índole. El empleo de estas palabras tabús es calificado de terruqueo. 

Lo digo porque leo a varios amigos, conocidos y personas relacionadas a la cultura, cada vez con mayor frecuencia, caer en este sofisma. 

Un buen pata recomendaba en sus redes sociales un artículo de Gerardo Saravia en Ideele, y refería que vivíamos en una época de terruqueo para llamar la atención.

Me ganó la curiosidad y leí la columna de Saravia.

Era un comentario sobre una novela sobre la época del terrorismo que acaba de ser publicada. 

En el texto se destacan algunos aspectos formales del libro que, como no lo he leído, no podría opinar.

Sin embargo, tocó algunos temas que me llamaron la atención. El principal: que se afirmara que la versión de los subversivos no se conociera, que se les estigmatizara y no se contara sus motivaciones. 

Según Saravia, la mirada dominante es la que deshumaniza a los terroristas de Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA). Pero no lo dice exactamente así. 

Él evita con mucho cuidado decir las palabras tabús. No habla de terroristas sino de combatientes o cualquier eufemismo similar. 

Allí está una de las consecuencias de la campaña contra el terruqueo: por arte de magia, desaparecen los terroristas.

Pero no, no es cierto en realidad. Allí están, siguen allí, solo que con otro nombre.

Detrás del terruqueo
¿Cómo les diríamos a los encargados de dar los tiros de gracias en los asesinatos selectivos? ¿Qué palabra describiría a quienes diseñaron y dirigieron tantos atentados que afectaron al país? ¿Qué término quieren que usemos para los sanguinarios culpables de la masacre de Lucanamarca? ¿Cómo quieren que llame a los asesinos de los al menos 1214 de mis compañeros apristas?

Lo pregunto porque pertenezco a una colectividad, los militantes apristas, que sufrió el ensañamiento de los grupos terroristas Sendero Luminoso y MRTA. 

Entiendo el pedido de Saravia de dar voz a los diferentes actores de lo que él llama asépticamente conflicto armado interno y que otros identificamos como la época del terrorismo. Pero se equivoca en decir que la visión de los subversivos es ignorada o silenciada.

Solo en el cine comercial que él menciona se encuentran un buen número de casos en que se intenta salir de la dicotomía que plantea Saravia de "el estereotipo del sujeto desalmado" en contraposición de "militante heroico, indoblegable ante las fuerzas del Estado". "En ambos casos cuesta reconocer al humano cotidiano y sus vicisitudes", dice. 

Pero uno ve La última tarde de Joel Calero, por poner un ejemplo de una película lograda que me agrada, y descubre que lo que dice Saravia no es cierto, o al menos no es exacto.

Por coincidencia, en estos meses estuve leyendo memorias sobre esa época trágica para nuestro país. 

Algunos títulos que me vienen a la mente: Las chekas de Lima de Víctor de la Torre, sobre el secuestro que padeciera su padre - homónimo suyo - a manos del MRTA; Los rendidos de José Carlos Agüero, donde reflexiona sobre su condición de hijo de dos senderistas; De silencios y otros ruidos de Rafael Salgado, sobre su experiencia de hijo de un emerretista; Rehén por siempre de Luis Giampietri, acerca de su experiencia como secuestrado en la casa del embajador de Japón, Chavín de Huantar. El legado de César Astudillo, sobre la operación de rescate de los secuestrados de la embajada.

Seguro me olvido algún título más que he leído recientemente. Pero lo que noto es que hay variedad de testimonios. 

Otro hecho que noto, es que mayor atención mediática y académica reciben los libros que tratan de ese espectro que Saravia dice que se invisibiliza. Estoy seguro que muchos más artículos y comentarios ha recibido el libro de Agüero que el de de la Torre, por ejemplo. 

Incluso en libros como el de Giampietri, quien con todo derecho podría descalificar a sus secuestradores y pintarlos de forma estereotipada, hay pinceladas en que habla de las motivaciones mundanas de los terroristas del MRTA. Por ejemplo, uno anhelaba, con el dinero del posible rescate, poner una bodeguita.

Campaña de censura
A esto se suma una campañita que ha reclutado a gente de letras y periodistas, organizada por una ONG, que piden no caer en lo que ellos llaman "terruqueo", porque es anular políticamente a ciertas personas racializadas.

Pero aquí hay una trampa. A María Elena Moyano, para no mencionar un caso de mi partido, ¿no se le "anuló" políticamente cuando la dinamitaron? ¿No se está invirtiendo la lógica que debería primar? ¿No condenamos a los terroristas y sus actos, sino que se les diga terroristas?

Claro que me opongo que a cualquier protesta se le estigmatice con el mote de terrorista. Pero negar el actuar terrorista de algunos infiltrados en ellas es de una ceguera que recuerda cuando se minimizaba a la subversión calificándolos de abigeos. 

Es más, me recuerda a la novela de George Orwell 1984, en que se impone la neolengua para alterar la percepción de la realidad. Por borrar la palabra terrorista del diccionario, no se logrará desaparecer el dolor que causaron los senderistas y emerretistas. 

Pero démosle una vuelta al asunto. No solo se nos quiere prohibir una palabra, sino el estigmatizar la memoria. 1214 apristas muertos por los terroristas. Pero de ellos nos están vetando hablar. O de los asesinatos a la población LGTB cometidos por el MRTA. No existen. No se le puede decir terrorista al terrorista.  

En medios apristas se ha acuñado un ingenioso término para estas personas que no quieren que se mencione la palabra terrorista ni ninguno de sus derivados: protuco. 

"Al desaparecer el verdugo, desaparece la víctima", parece que es el razonamiento de quienes quieren prohibirnos hablar de terrorismo y de sus asesinados. Pero qué hacemos con sus deudos, con sus familiares, con quienes lloran la ausencia de un hermano, un padre, una madre, un hijo. 

Esa campañita contra el terruqueo es solo la imposición de la amnesia, de la memoria selectiva. Es, en suma, censura. 


lunes, junio 17, 2013

Eduardo Lalo: "El comercio de la narrativa dañó a la literatura"

A Eduardo Lalo la noticia de haber ganado el Rómulo Gallegos lo encontró sin esperárselo leyendo un ensayo sobre Cioran. No fue el único sorprendido. En las librerías de San Juan de Puerto Rico, su novela premiada, Simone, está agotada a la espera de un nuevo tiraje. En esa obra narra el romance entre dos amantes de la literatura, una de ellos de origen oriental. Lalo, una de las atracciones de la próxima Feria Internacional del Libro de Lima, conversó con el diario oficial El Peruano.

La literatura de Puerto Rico no se conoce mucho en el resto de América Latina. Además, su editorial - Corregidor de Argentina - no es de las grandes.
- No es un hecho casual. Yo le he quitado libros a Alfaguara y otros sellos que me habían aceptado pero decidí hacerlo con otros. Contrario a la mayoría de la gente, no creo que sea la mejor idea publicar en las grandes editoriales. La comercialización de la narrativa ha hecho mucho daño a la literatura.

¿Por qué?
- Porque esos sellos han absorbido a los editores histórico de antaño. Son una cuestión de mercadeo. Se plantean publicar un libro de tantas páginas, de tal tono, formato, temática, pensado para entretener al lector durante un tiempo. Están pensando muy poco en un proyecto literario como tal, que responda a sí mismo y no a otros asuntos. Aparte de eso, es una literatura muy efímera. Si algo es importante el premio Rómulo Gallegos para mí es que he llegado a él en mis propias condiciones. Corregidor es la última editorial histórica de Argentina.

La historia con la que gana el premio no es del tipo de las que uno relaciona con lo caribeño.

- Claro, habría que ver qué es el Caribe. Uno piensa, por ejemplo, en el Perú, y no se imagina que hay japoneses y son tan peruanos como cualquiera. Lo mismo acá. No es una novela sobre la comunidad china, pero uno de sus personajes es de esta comunidad. Literariamente es muy interesante. En cada esquina hay un restaurante chino. Pero no se integran fácilmente, no sabemos mucho de ellos. Pero más que una novela sobre la comunidad china, es más sobre la pasión de la literatura. Lo que puede hacer la cultura en la vida de gente que sobrevive de forma precaria en ciudades perdidas en el mundo.

El tema recuerda a libros sobre apasionados por la literatura como Madame Bovary o El Quijote.
- Sí. Simone, con las diferencias obvias de importancia y calidad, puede estar inscrita en esa tradición sobre la escritura misma. Lo que une a los personajes de mi novela es la seducción por la palabra.




(Entrevista publicada hoy en el diario El Peruano)

miércoles, mayo 22, 2013

¿La fiesta del Chivo, una novela española?

La elección de La fiesta del Chivo del arequipeño Mario Vargas Llosa como la mejor novela española del siglo, en una nota publicada por el diario madrileño ABC, generó polémica entre diversos narradores peruanos. El motivo es que ven a su autor como parte de la literatura nacional más que como de la del país europeo.

Por ejemplo, Thays consideró este hecho como "extraño". "Me imagino que a los españoles no les debe hacer gracia que la mejor novela española del siglo XXI la haya escrito un peruano", comentó a la Agencia de Noticias Andina.
Thays manifestó que lo de la doble nacionalidad del premio Nobel, peruana y española, "es solo un asunto burocrático". "Vargas Llosa es peruano para todos los efectos menos el fiscal", aseguró el narrador.
Diego Trelles, ganador del premio Francisco Casavella por su libro Bioy, puso en tela de juicio la rigurosidad de este listado.
"Aunque Vargas Llosa tiene ambas nacionalidades –la peruana y la española– la lista hubiera sido más rigurosa y lógica, para mí, si solo se hubieran considerado a los escritores nacidos en España o si abarcaba a todos los autores de la lengua española", declaró al diario oficial El Peruano.


Novela brillante
Por su parte, Gustavo Faverón, autor de la novela El anticuario, destacó que el número uno de esta lista del diario ABC sea una novela que "claramente no es española". "Te dice que la novela española no pasa por su momento más brillante", añadió. "Simplemente no hay una novela española que les suene verosímil nombrar 'la mejor del siglo'", añadió Faverón.
Otro hecho que destacaron los escritores consultados es que, si se preguntara en general cuál sería la mejor novela del siglo XXI de todas escritas en español sin importar el origen de su autor, La fiesta del Chivo tendría la competencia de 2666 de Roberto Bolaño.
Para Trelles, la novela de Vargas Llosa es una excelente obra, pero la mejor, desde su perspectiva, de las que se han publicado en este siglo, es 2666 de Roberto Bolaño.


Legado de Bolaño
Al respecto, Faverón recordó que "Bolaño era más español que Vargas Llosa, escribió todas sus novelas en España y vivió ahí sin interrupciones desde los 24 años, pero ni siquiera lo consideran porque no tenía doble nacionalidad. Es una lista absurdamente confeccionada".
En esa línea, Thays señaló que de preguntarse por la mejor novela del siglo en idioma español, el libro de Vargas Llosa sobre Luis Rafael Trujillo sería una favorita. "Merecería ganar, aunque probablemente disputaría el trono con 2666, de Bolaño", anotó.

jueves, marzo 07, 2013

Santiago Roncagliolo: "Los escritores pretendemos ser mejores que Dios"


Oscar, un guionista de telenovelas, tiene problemas para escribir guiones desde que se separa de su mujer. Esa es, en líneas generales, la trama de Oscar y las mujeres, nueva novela de Santiago Roncagliolo, con quien conversamos a su paso por Lima.

En su libro reflexiona sobre el oficio de escribir.
- Sí. Oscar - el protagonista - pudo ser un escritor de novelas literarias. Un hombre encerrado en sus libros, pero Miami, la telenovela, esta industria, era un escenario muy divertido como para hacer un drama. Lo que le sucede a él, también me pasa a mí y a muchos que conozco, que de escribir ficciones nos cuesta volver a la realidad.
Es curioso cómo la irrupción de "realidad" completa los textos de Oscar. ¿Le sucede también así?
- Sí, claro. Siempre estoy sacando ideas de lo que veo. Los narradores tenemos la pretensión absurda de corregir la realidad. La realidad no tiene sentido, ocurren de manera errática. Pero hacemos historias que tienen un inicio, nudo y desenlace. Lo que nos permite pensar que todo tiene un sentido. La pretensión de ser Dios, ser mejor que Dios.
Lo que comenta recuerda a las películas de Woody Allen - cineasta del que toma un epígrafe para este libro - como Crímenes y pecados en los que no hay castigo por los actos de uno.
- Woody Allen tiene varias así. Eso también ocurre en Match Point, por ejemplo. Películas en los que no, no te persigue tu conciencia. "Puedes ser malo y no te pasa nada, la gente hace cosas horrorosas, tienen buen final y no se siente mal". En la narrativa de siempre se castiga al malo o él se tortura. Pero la vida no es así, bienvenido al planeta Tierra.
¿Cómo elige los temas de sus novelas?
- Yo parto de mi vida, siempre. Esta habla sobre la época en que era guionista de telenovelas, Tan cerca de la vida de la época que era un tipo solo en un hotel, Abril rojo de cuando fui empleado público. Para que un libro me funcione, debe hablar de algo personal. Cuando escribí Tan cerca de la vida quería estar fuera de este planeta, quería estar lejos de mi propia experiencia. Pero Oscar y las mujeres fue mi reconciliación con el mundo real. Siempre escribo de mis emociones en un momento dado.
¿Esta reconciliación se debe a su nueva condición de padre?
- Claro. Estaba viajando mucho y no veía a mis hijos. En un momento me di cuenta que debía hacer cosas que todos los padres habían hecho antes pero que yo, por mis libros, mi éxito, mi vida, no había hecho como llevar una contabilidad, estar con mis hijos, aprender a manejar. Las cosas que todos saben hacer y son parte de tu adultez. Yo pasé de ser un muerto de hambre a que todo vaya muy bien. No había hecho el aprendizaje normal de mucha gente. Yo debía volverme adulto, igual que lo hace el personaje de la novela.

(Versión extendida de la entrevista publicada hoy en el diario El Peruano)

Otros enlaces:
Sendero personal (Entrevista)
Chicharrones en pie de lucha (Crítica)
Un asesino suelto en los andes (Crítica)

jueves, octubre 11, 2012

Jorge Pimentel: Viaje por la ciudad


En 1992 apareció Tromba de agosto, un clásico de Jorge Pimentel del movimiento Hora Zero. Según el poeta, el libro lo escribió en un mes gracias a la beca "Pimentel" en 1977 y lo dejó madurar por más de 20 años. "Creo que se me pasó la mano", dice. Hace poco el autor presentó la reedición del libro, la primera vez que realizaba estas formalidades. Con esta excusa conversamos con él.

¿A usted le gusta más recitar que presentar libros?
- Me encanta recitar, allí me siento bien. El que más me gusta recitar es Tromba de agosto, nunca con Balata para un caballo o Primera muchacha. Es algo catártico para mí. Escribir y recitar me divierten igual. Envolver a quién te escucha me parece interesante. Me gusta esa manera de confrontar con el público.
¿Por qué prefiere esta obra ante las otras que tiene?
- Para mí es uno de los grandes libros, disculpa que lo diga, de la literatura peruana y latinoamericana. Es un libro que rompe con todos los esquemas en poesía. Voy por lados de la vida cotidiana. Le devuelvo al lector sus propias palabras hechas poema.
Hay un verso que me llama la atención: "Solo quise ser ángel en una ciudad de murciélagos".
- Sí, es verdad. Quise ser ángel en una ciudad de murciélagos. El libro está escrito en Lima. Después de recorrerla todos los sitios, pues la conclusión es que Lima es una ciudad de murciélagos. Es como esos barcos piratas encallado en la arena. Es la carga humana emocional tremenda, y más si eres una persona sensible, poeta, novelista. Tienes que salir a caminar positivo, o sino te come. El artista tiene que tirar para adelante.
Hace unos días falleció Antonio Cisneros, con quien tuvieron un duelo en los setenta.
- Fue un duelo muy lindo que tuvimos con Toño. Me apena mucho su fallecimiento. Va a dejar un gran vacío difícil de cubrir. Verdaderamente que su poesía trascenderá. Tuvimos un duelo en la casa de la Cultura, en Lima, con José Miguel Oviedo de árbitro. Fue una confrontación de poemas, más que nada para demostrar que no se debe tener miedo a nadie y la gente se desinhiba. Yo no tenía libro, inclusive.  

Método de escritura
Durante un mes Jorge Pimentel se dedicó a pasear y escribir por Lima. Iba, según confiesa, sin ningún plan fijo, solo armado de tiras de papel y un lápiz. Se levantaba a las 8 de la mañana y caminaba - "porque el libro agarra ritmo caminando" - buscando material. Escuchaba las conversaciones de la gente, su manera de hablar, sus preocupaciones para hacer lo que Pimentel califica de una poesía del otro. Al final de la tarde entraba a un bar o a la banca de un  parque a leer sus textos. Una cosecha de dos o tres poemas diarios, "un volcán que no podía parar". 


Entrevista publicada en el diario El Peruano

domingo, octubre 07, 2012

Adiós al Oso hormiguero


Desde hace algún tiempo se rumoreaba que Antonio Cisneros, uno de nuestros poetas mayores autor de libros imprescindibles como Canto ceremonial contra un oso hormiguero y Como higuera en una campo de golf, padecía de cáncer. El mes pasado, en una entrevista con su colega Enrique Sánchez Hernani, confirmó que se encontraba luchando contra esta enfermedad. Lamentablemente, ayer en la mañana perdió la batalla falleciendo a la edad de 69 años.

El año pasado, en un reportaje que concedió al diario oficial El Peruano, comentaba con el tono irónico que le caracterizaba, que se encontraba escribiendo el último libro de su vida. Confesó que ya tenía avanzado algunos versos y el tema sería uno que nunca había tratado: su madre.

Nuevos rumbos
La importancia de este escritor para las letras nacionales es grande. Según señala el crítico Ricardo González Vigil, Cisneros es el autor que más ha influido en las nuevas promociones de poetas.

Según el estudioso, la literatura peruana vivió en los años 60 y 70 un proceso de abrir el lenguaje poético a nuevas posibilidades, siendo Antonio Cisneros "el que ha tenido mayor presencia en las generaciones siguientes".

González Vigil añadió que es fuera de nuestras fronteras el más reconocido vate nacional surgido en la década de 1960. Recordó que es el que tiene más premios y ediciones en el extranjero.

De acuerdo al crítico, ha valido para esta preferencia en otros países la originalidad de la obra de Cisneros. "Hay varios escritores hispanoamericanos que han aprendido de la poesía en lengua inglesa pero él es distinto. Tiene un tratamiento del lenguaje más elíptico, sugerente, caústico, no es tan verboso como varios", subrayó.

Su singularidad lo reconocen diversos colegas suyos. Por ejemplo, Rocío Silva Santistevan señaló a la Agencia Andina al conocer su deceso que "ha sido una figura cuya obra rompió con la manera de hacer poesía, introduciendo un poesía con toques narrativos".

Pero también añadió que "fue un hombre conversador, ameno y amiguero, al punto que practicaba 'fulbito' y ciclismo con frecuencia, al margen de sus múltiples actividades diarias". Similar impresión es generalizada, en especial sus dotes para la charla.

Sin embargo, más allá de su siempre presente ironía, se sentía en él un cariño especial hacia las letras. Como él mismo declaró al recibir la medalla José de la Riva Agüero el año pasado, "hay pocas cosas que se hacen por amor al arte. La poesía es una de ellas". Descanse en paz, poeta.

Nota en el diario El Peruano

Entrevista a Antonio Cisneros en noviembre del 2011

jueves, junio 07, 2012

Ray Bradbury: Adiós al cronista de Marte


"Es un gran autor que no necesita de etiquetas para ser importante. Trasciende la ciencia ficción y la literatura de fantasía tal como lo hace Raymond Chandler con el policial". Así describió Iván Thays ayer a Ray Bradbury, escritor norteamericano que falleció el martes a los 91 y que deja libros imprescindibles como la novela Farenheit 451 y la selección de relatos Crónicas marcianas.
Thays declaró  que el desaparecido autor abordaba temas del espacio o de Marte como otros ambientan sus ficciones en medio de coyunturas políticas. Sobre su título favorito de este autor - Farenheit 451, novela en que se describe una sociedad en la que se persiguen y queman los libros - indicó que "no sé si se llegue a cumplir las profecías de la novela pero el desprecio que hay hoy al libro es más nocivo que el fuego".
Profundidad
Por su parte, Elton Honores, organizador del coloquio de narrativa fantástica, y el autor de ciencia ficción Daniel Salvo coincidieron en señalar que un rasgo que lo describe es su densidad humanística. Honores explica que el impacto de Crónicas marcianas, traducida tempranamente al español y con prólogo de Jorge Luis Borges, fue tal que su impronta se deja percibir en autores peruanos como José B. Adolph o Juan Rivera Saavedra.
Salvo, quien comenta en las páginas de El Peruano a autores que transitan temas similares a Bradbury, añade que "sus cuentos no se sustentan tanto en la rigurosidad científica como en el enfoque humanista respecto a ciertos temas claves del devenir humano". Puso como ejemplo la libertad de leer en el caso de Fahrenheit 451 o los efectos de la expansión desordenada y amoral del hombre en el cosmos en el de Crónicas marcianas.
Gonzalo Portals, ganador del Copé en poesía en 1993 y autor de La estirpe del ensueño, antología de narrativa fantástica peruana, recuerda a su vez que el propio Bradbury rehuyó la etiqueta de autor de ciencia ficción, prefiriendo la de fantasía.  
"Otro elemento que diferencia a Bradbury de otros es la poesía contenida en sus textos. Esto se percibe en Crónicas marcianas, su primer libro de cuentos, publicado en 1950", indicó Portals. El intelectual concluyó diciendo que libros como Farenheit 451 deberían ser de lectura obligatoria en los colegios.


Algo más
Comentario a adaptación cinematográfica de Cazador de dinosaurios.



domingo, junio 03, 2012

El libro perdido de Verástegui (*)


Hace algo más de una década, un nuevo libro de Enrique Verástegui estaba a punto de ser entregado a la imprenta. Pero por azares del destino, se perdió antes de ser publicado. Se trataba de El saber de las rosas, un extenso ensayo, del que mucho se hablaba pero del que no se tenían noticias ciertas, hasta este año en que el manuscrito fue hallado.

Correspondió a un poeta, Ángel Izquierdo Duclós, la suerte de hallar el original entre los vendedores de libros y revistas de segunda mano de La Victoria. Estas hojas mecanografiadas, por las que un coleccionista podría pagar una buena suma de dólares, fueron adquiridas por su ocasional descubridor dentro de un lote de gastadas publicaciones que le costó sólo treinta soles.

En declaraciones que da al blog La fortaleza de la soledad de Gabriel Ruiz Ortega, refiere Ángel Izquierdo Duclós que al comprar ese material su interés era una antigua edición Periolibros de Hora Zero. Grande fue su sorpresa al encontrar, entre lo que creía desechable, la obra perdida de Enrique Verástegui.

Travesía de un libro
Verástegui ya confirmó que esos papeles son su manuscrito. El autor, consultado por este diario, indicó que ahora anda a la caza de un editor. Describió su obra como un libro sobre filosofía perenne con el punto de vista del siglo XXI. Pronosticó que le será difícil encontrar quién se anime a publicarlo, pues más salida tienen las novelas. "A pesar de ser el ensayo un género literario mayor", agregó.

El editor de la frustrada primera edición de El saber de las rosas, Paolo de Lima, recuerda que el libro estaba listo para unas pocas correcciones de tipeo. Sin embargo, al parecer en una mudanza en 1998, se extravió junto con otras pertenencias de de Lima. De allí han surgido más de una leyenda urbana sobre el paradero del libro.

El camino que siguió este manuscrito hasta llegar a La Victoria continúa siendo un misterio. Lo cierto es que este jueves, dentro de una velada dedicada a la poesía, será devuelto a su autor en el Bar Zela del Cercado de Lima organizado por el fanzine los Poetas del Asfalto.

(*) Artículo publicado hace un par de años en el diario El Peruano.

viernes, abril 06, 2012

Confesiones de un Nobel


El miércoles en la noche Mario Vargas Llosa participó de un conversatorio en el centro cultural Inca Garcilaso de la Cancillería. Acompañado en la mesa por los también escritores Antonio Cisneros, Guillermo Niño de Guzmán y Fernando Ampuero contestó las preguntas de sus colegas que iban desde por qué no trabajaban Los Inconquistables, el grupo de bohemios piuranos que protagonizan La casa verde, hasta cómo le ha influido el cine, pasando por el valor que le da a la fidelidad histórica en sus novelas y la homosexualidad como tema literario.
En la charla que duró alrededor de hora y media y que sirvió para que el Nobel peruano hablara de su última publicación, el ensayo La civilización del espectáculo, comentó por ejemplo que tiene como norma no tener certezas o buscar demostrar algo al momento de empezar un texto de ficción.
“Cuando he tenido una tesis o una convicción que quería defender, he escrito un ensayo, un artículo, he dado una conferencia, pero para mí la novela no puede ser un instrumento de divulgación, en que la anécdota es un mero epifenómeno”, mencionó. “La meta del escritor es hacer creer al lector que lo que está leyendo es cierto, y eso no se consigue si percibe que le quieren vender un contrabando de tipo ideológico”, añadió.
Otra clave que dio sobre su obra es que la última palabra acerca de ella siempre la va a tener el público. Esto a raíz de la pregunta de Ampuero sobre cuál era el motivo que Los Inconquistables no trabajaran. “Eso me hace recordar a un muchacho que hace poco me preguntó en Arequipa si el Jaguar mataba al Esclavo o no, o lo que contesté “no sé””, recordó.
El escritor peruano luego narró una anécdota en la que el primer editor al francés de La ciudad y los perros le llegó a convencer en una charla de que el Jaguar sólo se atribuía el crimen para recuperar su autoridad ante sus compañeros. Vargas Llosa señala que a pesar de haber estado convencido cuando escribió la novela que el Jaguar cometía el homicidio, tuvo dudas luego de esa conversación.
“El escritor no tiene la última palabra sobre lo que escribe, eso es una tontería. Eso está en manos del lector”, aseguró. Sobre Los Inconquistables reveló que el origen de este grupo de amigos bohemios en personajes reales de Piura de clase media venida a menos. “Es una clase de bohemia que se daba en toda Latinoamérica. No trabajaban porque podían vivir sin trabajar. Algo que a un académico británico de los años sesenta le costaría entender”, mencionó.
Historia y ficción
El Nobel arequipeño también recalcó la idea de que la fidelidad histórica le tiene sin cuidado al momento de escribir una novela, pero que ese no es impedimento para que haga una investigación exhaustivo del tema que va a escribir. Dijo que eso lo hace para ser capaz de crear la ilusión de lo que escribe es la realidad.
Sobre la homosexualidad como característica de varios de sus personajes indicó que no ha buscado demostrar ninguna tesis. Sin embargo, mencionó que darles esta condición ha respondido a ciertas causas. Por ejemplo, en Historia de Mayta su opción sexual recalca lo marginal de su condición. En el caso del Paul Gauguin de El paraíso en la otra esquina indica que es para mostrar el mundo peculiar que encontró el personaje histórico en la Polinesia en el que los roles de género no se manejan igual que en occidente.

martes, abril 03, 2012

Poeta Nilton Santiago publicará en España


Nilton Santiago, poeta peruano residente en Barcelona, ha recibido buenas noticias en estos días. Por un lado, ha sido ganador del premio Poesía Joven de la Fundación José Hierro por su libro La oscuridad de los gatos era nuestra oscuridad; por otro, ha resultado finalista del Copé de poesía anunciados la semana pasada por la obra Porque morir no es para tanto. Es el segundo año que es finalista del Copé. Además, en el 2003 fue segundo puesto.

Sobre la primera distinción comentó al diario El Peruano que "no me lo esperaba para nada y ha sido una enorme sorpresa". Confiesa que había empezado a "perderle ya la esperanza" por lo que el premio ha llegado en el momento justo. "Estoy encantado por este tremendo error del jurado", añadió con ironía.

Como parte de este galardón está la publicación del libro en España. Sin embargo, Santiago admitió que desea también publicar en breve en el Perú.
El autor peruano comentó que el nivel del jurado era muy exigente teniendo entre sus filas a Amalia Iglesias, Ada Salas, Jordi Doce y a "una de las voces poéticas que más admiro, Julieta Valero". Ella es una escritora madrileña conocida por conducir un programa de radio dedicado a la poesía en lengua española.

En palabras del jurado, que concedió de manera unánime el galardón, con el premio se destaca "la ambición artística y el carácter sincrético de este libro, que recoge de manera equilibrada la herencia de tradiciones muy diversas". También describen su obra señalando su "acento visionario, crítica social y culturalismo".

lunes, marzo 26, 2012

Entre joyas y versos


Está en librerías el nuevo libro de Bili Sánchez, Enrique. El poeta, surgido a fines de la década de 1990, vive entre Barcelona y Lima combinando su dedicación a la orfebrería con la literatura. Conversamos con él sobre esta nueva entrega.
¿Cómo nació el dedicarle un poemario a su padre?
- Cayó por defecto. Mi tercer poemario, Rosario, está dedicado a mi madre, y creo que mi papá estaba un poco picón. Pero más allá de eso, en ese libro hablo sobre lo que es para mí la poesía, es mi arte poética. Pero cuando viajo a Barcelona a estudiar a inicios de la década pasada, empiezo a escribir sobre mi papá, cómo lo extrañaba y el miedo que tenía a su muerte.  
Plantea su libro como el transcurso de un día.
Estudié joyería artística, luego de graduarme de filosofía, porque mi padre es orfebre. De una manera pensé que heredar el oficio, era una forma de vencer a la muerte. De allí empiezo a trabajar la imagen de mi padre como la de un sol que está en el atardecer. El libro transcurre desde un amanecer hasta la noche. Mi papá es el Taita Inti, el sol alrededor de quien gira todo.
Su segundo poema inicia con "Libro del sol", título del único libro que llegara a publicar Josemari Recalde, autor de su generación y que también era padre.
- Cuando puse esa frase recordaba muchas cosas que conversábamos con nuestro amigo entre botellas. Josemari tenía tatuado el sol en el pecho. No sé si es un homenaje, pues el libro está cargado de muchos referentes. Está Eielson, Luchito Hernández, etc. Hilado entre todos, está mi viejo.
Se dice que escribir es reescribir lo de otros.
- Completamente. No somos más que un espejito que refleja una luz que viene de hace tiempo.
Usted hace joyas y videoarte. En algún momento incursionó en la actuación, además de estudiar filosofía. ¿En qué momento nace la poesía?
- Cuando hago joyas, no sé por qué pero estoy pensando en poemas. En general, tomo mi micro y ya pienso en poemas. Hay un momento en que escribo una frase, que me lleva a otra, y así. En verdad, un proyecto me lleva a otro. Para mis libros me hago una estructura, que viene de mi formación en filosofía, sobre qué quiero contar en cada obra. Busco los poemas antiguos que sirvan para ese fin o produzco para ese objetivo en concreto. Llega un momento que escribo como un poseso, pero luego lo dejo enfriar. No tengo la ambición de publicar cada año. Felizmente la poesía no se vende. Es una ventaja que sea así. No hay presión del mercado. Disfruto mucho de escribir. 

viernes, enero 06, 2012

Nuestra poesía reciente


Hace unos años el poeta Raúl Heraud se encontraba en La Habana en un encuentro de escritores conversando con César Toro Montalvo cuando surgió en la charla un tema: Qué difícil es tener una idea de lo que se hace en literatura en la actualidad en cada país para quienes lo visitan. Pensó en su caso, que cada vez que va al extranjero recorre librerías, teniendo que elegir y postergar varios libros.
Esta inquietud fue el embrión de lo que posteriormente sería Rito verbal: muestra de poesía peruana 2000-2010. Este es un libro presentado hace pocas semanas en el que, como su nombre lo indica, se hace un muestreo de lo más reciente de la literatura nacional.

Apuesta
Raúl Heraud, quien tiene una experiencia similar antologando a autores de Cuba, confiesa que fue toda una aventura reunir los textos para este libro. Indica que intentó representar la mayor cantidad de departamentos posibles. También menciona que no se trata de una antología "de amigos" y que su meta era agrupar textos de cierta calidad.
El editor de este libro asegura que "es un momento de la etapa cultural del Perú, literaria, muy buena. Hay mucha producción poética, que se apoyan en las páginas web, sacan sus libros". El antologador agrega que se "atreve a decir que nuestra poesía, junto con la chilena, es la mejor del continente". Recordó los premios que algunos de sus integrantes han ganado premios, como el reciente que recibiera Víctor Ruiz Velasco que ganó el concurso José Watanabe.
Un dato adicional que resalta es que también ha perseguido también mostrar las voces femeninas de la literatura nacional. Dice que tienen otro enfoque. Por eso se lee a autoras a un buen número de autoras como Melissa Patiño, Andrea Cabel y Arianna Castañeda.
Indica que hay algunos temas recurrentes en los textos seleccionados. Considera que los poetas de estos días tienen "una sombra de muerte encima". Indica que si algo defina a los autores de esta generación es el tener presente siempre a la angustia.

miércoles, noviembre 09, 2011

Antonio Cisneros: Un poeta no profesional

Foto: Soledad Cisneros.
El poeta Antonio Cisneros acaba de ganar el premio Southern. Uno más en una larga lista de reconocimientos. Él, con su usual ironía, nos comenta que para un escritor estas distinciones son igual de gratificantes que para un trabajador cualquiera ser felicitado. “Además, si viene acompañado de un dinero, a todo el mundo le gusta, además de la gloria, la prosperidad”.

¿Se piensa en los premios a la hora de escribir?
- Por supuesto que no. Uno de los oficios más gratuitos que conozco es la poesía. Se hace por amor al arte. No hay siquiera la promesa de tráfico y comercio de las novelas. Es conmovedor si piensas en personas que se han dedicado cincuenta años a escribir poesía como yo. Por un lado, tiene algo de ridículo, pobres señores que escriben poesía todo el tiempo. Pero por el otro, es conmovedor tener fe en la palabra. Da gusto cuando de vez en cuando los reconocen.

¿Cómo nacen sus libros?
- Tiene mucho que ver con la inspiración. Un término muy del siglo XIX, que cae en desprestigio en el siglo XX por el populismo católico y marxista que es hacerle creer a la gente que todo se logra con esfuerzo. No. En el caso de la poesía es muy claro, si no naces poeta, así tengas constancia, trabajo y vayas a cien talleres literarios, no vas a ser poeta. Claro que tienes que cultivar y desarrollar tu talento, pero a lo que voy es que tiene que ver con la inspiración. No puedes imponerte un horario de empleado bancario, como los novelistas o Mario Vargas, para escribir poesía porque no tiene ningún sentido.

¿Cómo son esos momentos de inspiración?
- Hay ciertos días en tu vida en que estás particularmente lúcido, con una capacidad de asociar palabras, de ver cosas. Al fin y al cabo la poesía es un acto de gran introspección. Hay momentos especiales que estás en estado de gracia, y eso se ilumina. Tanto que pasado el tiempo hay algunas cosas que relees y dices “carajo, qué inteligente estuve”. Esos estados de gracia duran unos días y sirve para hacer series de poemas. Y como viene sin avisar, se va yendo y vuelves a ser el mismo cojudo de siempre.

Sus libros son cada vez más espaciados.
- Yo no tengo muchos libros en realidad. Eso es normal. Los jóvenes publican más seguido. Es normal en todos los escritores. Hay cada vez más un elemento autocrítico muy poderoso. Sonará absurdo lo que te voy a decir, pero no soy un poeta profesional pero la vida pareciera decir lo contrario. No me muero por la poesía, ni por nada en general, salvo mis nietos.

¿Qué libro suyo lo recuerda con más cariño?
- No hay ningún libro. Hay poemas en todos que son más interesantes, que resisten el tiempo y resisten mi propia lectura. Hay mucha gente joven – o había, no sé – que siempre le gustó Comentarios reales. Y a mí, a los dos años de publicado me dejó de gustar. Pasé años de contradicción entre mi público que le gustaba ese libro y a mí me parecía muy pedante. Meter toda la historia del Perú en 70 páginas, muy ingenuo. Tan ingenua como la ironía de la película Las malas intenciones, en que la directora parece que no ha salido aún del colegio San Silvestre. Hay libros que le tengo cariño, porque me da pena el sufrimiento de este muchacho de Como higuera en un campo de golf. Felizmente yo ya no soy él. Por otro lado, Canto ceremonial contra un oso hormiguero es el libro que me lanza a la fama, por decirlo de algún modo. Sin embargo, el libro que está mejor escrito es El libro de Dios y de los húngaros. Pero ninguno de mis libros me entusiasma con toda franqueza. Como en general la poesía no me entusiasma mucho. Si hay un sentimiento poesía que es muy importante, pero no es un género literario.

Dice que su obra no le emociona. ¿Qué libro lo emociona actualmente?

- Difícil. Por momentos, algunos párrafos. Por ejemplo, esa novela, Hombre lento de Coetzee, el premio Nobel sudafricano, estupendo libro realmente. No es que me emocione, pero qué estupendo libro. Otra cosa que tampoco me había dado cuenta lo bueno que era hasta que compré su poesía completa es Wislawa Szymborska, la poeta polaca que ganó el premio Nobel también. Es notable. De vez en cuando encuentras cosas notables. Pero que te dejen conmovido todo el tiempo, en estado de contemplación, ninguna. Pero en su momento, chispazos emotivos. Que al final de cuentas es lo que vale. Al final, tú de un libro no guardas una historia sino una sensación.

Inspiración familiar
¿En qué proyecto está actualmente?
Madre del poeta.
- He escrito un poema, un tríptico muy extraño. Yo soy un señor que va a cumplir en un mes 69 años, y tengo una mamá de ochentaitantos. Y yo no sé de donde he escrito este tríptico casi monstruoso en realidad. Es un recuerdo casi prenatal. Yo en la cuna viendo la cabeza inmensa de mi madre adorándome y yo aterrado. Me da vergüenza y no se lo he leído a mi mamá. A estas alturas, yo que no he escrito poemas a la madre. No tengo cosas maravillosas como el poema Madre de Oquendo de Amat, ni cosas huachafas como el 99 por ciento de los que tocan el tema. Es un recuerdo que tengo de antes del año de edad.

¿Será parte de un proyecto más largo?
- Vamos a ver si escribo más. Por momentos me animo. El último libro de mi vida, me digo. Me dan vueltas más ideas, como el recuerdo de mi madre niño por la bajadita de los baños de Miraflores. Quisiera hacer unos ocho o diez poemas más, para que sea un librito. No me hagas mucho caso. Sólo porque me lo preguntas te lo contesto. No es que de verdad piense hacer el librito, pero puede que sí lo haga.

Lo emocionan los nietos, escribe sobre su madre. ¿La familia lo está marcando en esta etapa?
- Raro, ¿no? Porque yo nunca he sido una persona atacada por el mal de la mamitis. Nunca he hecho un poema sobre mi mamá o sobre mi papá. Nunca ha sido un tema poético para mí. Más que la infancia, debe ser la vejez.

Video

miércoles, noviembre 02, 2011

Conversaciones pendientes

Acaba de aparecer el libro Quise decir adiós, de Enrique Sánchez Hernani dedicado a Constantino Carvallo. Con esta excusa, conversamos con el poeta de fútbol, hijos y literatura.

¿Cómo surge este poemario?
- Yo venía escribiendo un propósitos de propósitos un poquito más ambiciosos en cuanto al despliegue del lenguaje, el tema, la organización como libro mismo. Pero hace tres años ocurre el terrible suceso de la partida de Constantino. Por la relación que tenía con él, que lo conocía desde que teníamos 26 años y que mis tres hijos hayan estudiado en su colegio, el shock fue devastador. Fue una cosa muy fuerte para mí que me llevó a inmediatamente a pensar en escribir sobre cómo había sido nuestra relación. De alguna manera, tratar de recomponer conversaciones que yo pienso le debía. A veces por el apuro de la vida diaria no teníamos mucho tiempo para conversar, solo charlas al paso.

Noto que es una reflexión sobre el paso del tiempo.
- Sí, es una reflexión sobre el paso del tiempo, sobre la vida, sobre la importancia de determinadas personas para otras. Y también cómo esas personas ejercen una influencia en tus hijos, que es lo que más quieres en la vida. Constantino no es un profesor cualquiera. Se involucraba totalmente con sus alumnos. Incluso se conocía los segundos nombres y las chapas. Siempre le guardé mucha gratitud, y consideré conveniente escribir este libro para expresársela, además de hablar de mi dolor y poner a mis hijos que son partícipes de esa historia.

Los versos dedicados a los hijos son muy emotivos.
- Yo siempre mantuve una relación bastante buena con mis hijos. Mi relación con Los reyes rojos y a Constantino viene por eso. Yo venía de un hogar tradicional, formal, con un padre ex oficial de la Marina con un carácter bastante duro. En una etapa en que los jóvenes de los 70 teníamos grandes rupturas y conflictos con nuestros padres, eso me hizo pensar que necesitaba otro rumbo cuando me casé. Y ese otro rumbo, una educación libre, abierta, sin discriminación, solidaria, integrada, esa era Los reyes rojos. Mis ojos participaron de una educación que yo elegí de manera ex profesa en un colegio que felizmente encontré, porque era lo que esperaba de la vida. Escribir sobre ellos en este libro es una manera de aproximarme a Constantino.

En estos versos dedicados a Constantino también habla de la generación de ustedes dos y sus expectativas
- Efectivamente. Como veníamos de la misma generación de jóvenes que en los años 70 teníamos 17, 18 años, teníamos un mismo tipo de aficiones, de ideas, sueños. En ellos estaba no sólo estaba la justicia, sino también la libertad personal, el afecto real. Un poco proviene de la cultura hippie, pero madurada al embate de confrontaciones sociales muy fuertes en el Perú y el mundo de esa época. Y también con eventos como la música como el rock, que era una especie de religión en esa época, que no los segmentaba a los jóvenes como ahora. Además del cine que era una de las pasiones de Constantino, y era parte de esa épica generacional.
A falta de fútbol, buena es la poesía
¿El tener un padre marino habrá dificultado su vocación a la poesía?
- Sí. Yo siempre he pensado que nadie nace a la poesía, en el conjunto de las artes, por un problema de dedicación profesional. Uno naces a la poesía por un problema por una especie de trauma personal, por tener una gran incomunicación con el mundo, que resuelves en la poesía. Por ser un ejercicio literario más libre que el de la narrativa o el ensayo, provoca grandes sesiones de catarsis, grandes sesiones de liberación personal. Muy parecidas a las que tienes cuando te pones ante un sicoanalista. Todo ese tipo de manifestaciones tienes que tener para salvar tu vida y a ti mismo. El resto lo componen tus gustos, si te dedicas a leer o no. Porque hace falta un trabajo. No basta ese impulso decidido de la ruptura, en mi caso contra la rigidez familiar. En mi caso se tiene leer mucho y se debe vivir el doble.

Leer mucho y vivir el doble, buena frase.
- Eso es fundamental. A mí me ha gustado siempre el fútbol, pero no he podido practicarlo soy miope y tenía sobrepeso de niño. Era gran hincha de Alianza, pero nunca practiqué. Iba al estadio pero nunca practiqué. El vacío que otros niños llenaban jugando fútbol lo aproveché para leer, porque a mis padres les interesaba que leyera. Ante la tristeza de no poder jugar, emplee el tiempo en leer. Me dediqué a leer sobre todo poesía.

¿Cómo nacen sus poemas? ¿Tiene una estructura previa sus libros?

- Van apareciendo nada más. Creo que es común a todos los poetas. Siempre he dicho que la frase más apropiada es la de André Breton: un poeta es un pararrayo. Va absorbiendo la energía del medioambiente, te vas cargando, y en un determinado ocurre la gran descarga. Es la primera o la segunda frase de un poema sobre algún tema que te preocupa. Que luego vas escribiendo gracias a un impulso que no conozco que es de origen subconsciente. Solamente el proceso consciente entra cuando corriges el texto. Es un proceso bien difícil de describir y bastante desconocido. Muy distinto que la prosa.

martes, octubre 11, 2011

El Nobel sueco visto desde el Perú


Hace unos días, la Academia Sueca anunció a Tomas Tranströmer como el sucesor de Mario Vargas Llosa en el premio Nobel de Literatura. Aunque el nombre de este poeta sueco se veía en varias cábalas al galardón desde hacía un par de décadas, para muchos era un desconocido. Incluso, el autor de La ciudad y los perros reconoció a la prensa que aún no lo leía.Pero, a pesar de lo poco difundida que es su obra, algunos poetas peruanos, colegas de Tomas Tranströmer, sí lo conocen y han leído. Tal es el caso de Víctor Ruiz Velasco, quien también es el responsable de la editorial Lustra. Él comenta que desde hace unos años está tras la publicación de libros del autor sueco en el Perú.


Explica que hace un par de años estableció contacto en la feria de Fráncfort con los representantes de Tranströmer, el mayor poeta escandinavo vivo. Se había proyectado hacer una coedición con otro sello venezolano. Sin embargo, después del anuncio del premio, Ruiz Velasco manifiesta que tal vez varíen los planes. Asegura que están evaluando sacar una edición especial para el Perú antes de que acabe el año o, máximo, fin del verano de 2012. Aún no se ha decidido entre antología o un libro en especial con material a ser lanzado bajo su sello.

Tradición nórdica


Otro que conoce de la obra de Tranströmer es Jerónimo Pimentel. Una curiosidad es que su acercamiento a este autor se ha dado más por lo que circula en internet que en libros de papel. Para él es una gran noticia que una editorial peruana se anime a publicarlo por estos lares, y habla muy bien de su olfato que los tratos se hayan iniciado desde antes que le otorguen el Nobel.

Pimentel comenta que a él le atrae del escritor sueco lo ecléctico de su registro. Menciona que tiene ese tono reflexivo e intimista propio de los autores nórdicos, pero a la vez trasciende su tradición. "No se mira el ombligo", apunta el poeta peruano. Hace notar, por ejemplo, que ha adoptado géneros propios de otras culturas, como el haiku japonés.


Una observación similar nos da Roxana Crisólogo, quien también le encuentra las características de la poesía nórdica. Crisólogo, residente hace varios años en Finlandia, indica que su arraigo a la tradición de esta zona se percibe en "la forma de tratar temas como el silencio, la nieve, el frío".


Añade que "tiene un tono práctico, como son los nórdicos, breves, concisos, este clima y oscuridad los hace así". La poeta también señala que ha tenido oportunidad de constatar el respeto que se le tiene a Tranströmer en los países escandinavos.

Yapa

Unas horas después del cierre de esta nota, publicada en el diario El Peruano, me llegaron al correo unas líneas de Renato Sandoval, tal vez quien más sabe de literatura escandinava en el Perú. Las incluyo casi sin editar:

"Leí a Transtörmer hace muchos años; antes incluso de que lo empezaran a vocear con insistencia para el Nobel. Pero hace mucho que no lo he vuelto a leer, de manera que no te puedo decir mucho al respecto. Salvo que, en efecto, está en la onda de muchos poetas de su generación que en un primer momento (en los años 40-50) escribían influidos aún por el surrealismo francés y otras vanguardias, pero que poco a poco fueron retomando el tono intimista, irónico, reflexivo, de aparente sencillez pero de gran complejidad conceptual propia de la poesía nórdica. Esta se inició con lo que se conoce bajo el nombre de "modernismo escandinavo", y que, en lengua sueca, tiene como exponentes a Edith Södergran, Gunnar Björling, Elmer Diktonius, Raabe Enckell, Karin Boye, etc.


Sin embargo, de los que conozco personalmente, quisiera destacar la poesía del sueco Lasse Sôderberg (1931), coetáneo de Transtörmer y junto con él asiduo colaborador de la muy influyente revista Upptakt, y al finlandés de expresión sueca Gösta Agren (1936), de quien he tenido la gran experiencia de traducir al español tres libros y cuya poesía, debo confesar, me parce superior a la del más reciente Nobel."

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Nosotros matamos menos
Mirko Lauer