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martes, agosto 16, 2011

Un balance del festival

Acabada una nueva edición del Festival de Cine de Lima, quizás el evento cultural local más importante del calendario, es momento de hacer un balance. En líneas generales, se nota una actividad ya consolidada, capaz de convocar para el homenaje principal a una actriz de la trayectoria de Geraldine Chaplin.
Las muestras paralelas, por su parte, esas cintas que no compiten por ningún premio pero que gracias al Festival tienen la oportunidad de ser vistas en pantalla grande, tuvieron de cal y arena. Por un lado, fue acertado programar ciclos dedicados a los homenajeados Damián Alcázar y la mencionada Chaplin – un lujo tener en pantalla grande otra vez a Doctor Zhivago, aunque sólo sea una noche – como los preestrenos de lo último de Woody Allen y Eliseo Subiela. Pero salvo el ciclo de cine vasco, se extrañaron esas programaciones temáticas de otros años.
La competencia
Revisando la lista de cintas que disputaron los trofeos en las dos categorías principales, se debe reconocer el afán del Festival de Cine por dar una selección amplia del acontecer cinematográfico de América Latina. Es, hay que recordarlo, una de las pocas ocasiones que el público local puede apreciar cintas de la región en una sala de cine.
En el rubro documental, aunque la ganadora fue El lugar más pequeño de Tatiana Huezo de México, no fue la única que recibió el aplauso de los aficionados. La argentina Amateur o la brasileña Wasteland concitaron también la atención.
En cuanto a ficción, el rubro que más interés atrae, se debe decir que la mayor parte de las cintas en lisa tuvieron un nivel parejo. No hubo una película que descollara significativamente. Prueba de ello es que ni el galardón dado por el jurado – El premio – ni de la crítica internacional – Jean Gentil – ni del público – Tropa de élite 2 – ni de la prensa local – Por tu culpa – coincidió.
Algunas tendencias se pueden apreciar en las 19 películas que compitieron en ficción. Por ejemplo, varias tuvieron a niños enfrentados a situaciones de violencia política o social – la mencionada El premio, Los colores de la montaña, El chico que miente, en parte la peruana Las malas intenciones – mientras que otras – Jean Gentil, Las acacias – mostraban la vida de seres marginales entre dos países. Otro dato es cómo el fútbol se pone al servicio del retrato social en filmes como Hermano o Los colores de la montaña. Pero, como todos los años, lo mejor fue el entusiasmo del público. A esperar una edición corregida y aumentada en el 2012.

miércoles, agosto 10, 2011

La vida de los peces: El camino al Goya

Una de las cintas que más suena en las cábalas para alzarse con el premio de la competencia oficial en la categoría ficción es la película chilena La vida de los peces. El motivo es el haberse hecho con un premio Goya el año pasado.
En declaraciones para el diario oficial El Peruano, el equipo de producción conformado pordirector Matías Bize, su guionista Julio Rojas, y el productor Adrián Solar, manifestaron que temían la competencia que podía darles la cinta peruana Contracorriente. Indicaron que la ópera prima de Javier Fuentes-León venía con la fama lograda por los innumerables premios del público en distintos festivales. Además, dicha cinta había sido exitosa en su paso por las salas de cine española.
Sin embargo, desplegaron una fuerte campaña en apoyo de La vida de los peces para hacer conocidos sus méritos. Subrayaron que este galardón lo consiguieron en su segundo intento, pues años antes lo tentaron con la cinta En la cama.
Retrato social
Matías Bize indicó desde que terminó de filmar su anterior cinta, En la cama, tenía claro que quería repetir la experiencia con el mismo equipo. Señaló que para él es importante ser amigo de quienes trabajan con él, pues todo avanza sin pausa y en confianza. Por este motivo es que Blanca Lewin, actriz que tiene un papel destacado en esta película, ha estado en dos de sus otras tres entregas.
El cineasta añadió que es muy meticuloso con los ensayos, a los cuales les dedica bastante tiempo. Una curiosidad es que el protagonista se incorporó tarde a los ensayos, lo que logra, en palabras de Bize, no se note integrado al resto. Ese efecto era el buscado, puesto el personaje representa a un chileno que vuelve después de una década a su país y se siente fuera de lugar en medio de una reunión amical.
Considera que este método es cercano al teatro, género que le atrae mucho aunque subraya que lo suyo es el Sétimo Arte. El director añade que, de forma inconciente, han hecho un retrato de la sociedad de su país actual. Dice que eso no era la meta, pero se consiguió puesto que la historia se desarrolla en Santiago.

martes, agosto 09, 2011

Damián Alcázar: Camaleón latinoamericano

Un viejo conocido del Festival de Lima, el mexicano Damián Alcázar, está una vez más con nosotros. Pero ahora el motivo no es disputar otra vez el trofeo a mejor actor, sino el de ser uno de los tres principales homenajeados de esta edición.

Algo que llama la atención en su filmografía es la gran cantidad de lugares en los que ha trabajado, incluido Hollywood. ¿Qué diferencias encuentra?

- Alguna vez lo dije en broma, pero es cierto. La diferencia es que ellos tienen para una sola cosa en el set cuarenta personas, mientras que nosotros tenemos una persona para cuarenta cosas. La diferencia es el presupuesto. También todo funciona para conseguir la mejor toma. Por otro lado, nosotros tenemos historias reales qué contar. Mientras que ellos se van por el lado comercial, se olvidan de su realidad. Van más por el divertimento. La emoción más que la reflexión.

¿Cree que el cine de Hollywood es esclavo del éxito, mientras que en América Latina hay más libertad?

- La gran mayoría de las películas que se hacen en Hollywood responden a eso, a querer ser un éxito. Hay grandes cineastas, por supuesto, que son otra cosa. Los Coen, Jarmuch, el mismo Woody Allen, quieren contar historias. Claro que les interesa que se venda su película, pero que no es su objetivo ser un éxito sino contar una historia. En ese sentido, tenemos ventaja. Contamos mejores historias, más interesantes e inteligentes. Debemos encontrar la infraestructura económica.

¿Dónde te ha sido más difícil adaptarte? ¿En cualquier país latinoamericano distinto al tuyo o en una gran producción de Hollywood?

- El desafío como actor es el mismo. Lo mismo hice en El último comandante en Costa Rica, donde hacía de nicaragüense sandinista. Un desafío fuerte, por el acento. O en Colombia, hacer de un violador de niños en Crónicas. Encontrar al personaje. Él es de allí, habla diferente. Como otras cosas, camina esas ciudades. Tienes que ir allí, para darte cuenta cómo es e intentar darle vida. Todos los personajes implican cierto grado de dificultad, no hay que menospreciar ninguno. En el caso de Crónicas de Narnia, el desafío era hacerlo en inglés. A pesar de ser de fantasía, yo quería hacer un personaje complejo, tocado por el poder que hace que este hombre muera. Había que destacar algunas cosas, y entenderlas en inglés.

¿Tiene algún proyecto en el Perú?

- Sí. Salvador del Solar me propuso en Bogotá participar en una película suya y he aceptado. Es la adaptación de una novela que habla de una chica que se escapa tras sufrir el abuso de un militar. El guión es excelente. No sé cómo va el tema de la producción, pero participaré. Por otra parte, siempre le digo a Francisco Lombardi que, cada vez que vaya a hacer una película, me avise para auditar. Ya que después él decida si le sirvo o no.

¿Cómo haces para escoger papeles y cómo has hecho para acabar en varios sitios?

- Primero es leer la historia. Mucha gente me habla que quiere hacer sus películas conmigo, y yo les digo que me manden el guión. Si a mí me parece que vale la pena, que tienen contenidos que me interesan, que puedo decir yo ciertas cosas, entonces lo hago. Normalmente los directores jóvenes son sensibles e interesantes. En cambio, a veces me dan cosas superficiales, que quieren ser comerciales. Te das cuenta cuando hablas con ellos, con qué actores quieren contar. Eso me hace ser muy selectivo, de donde me llamen.

Coméntame dos películas que me gustaron de tu filmografía. Satanás y La ley de Herodes.

- Los jóvenes de Colombia me vieron en Crónicas de Sebastián Cordero, y me ofrecieron hacer Satanás. Leí el guión, me pareció formidable, leí la novela. Además me encanta Colombia. El personaje era muy interesante, ver en qué condiciones queda un hombre después de ir a una guerra, que como todas las guerras, idiota, estúpida. Cómo lo sueltan en una ciudad y él no puede adaptarse. La ley de Herodes, es, sin lugar a dudas, una de las mejores películas que he hecho. No le sobra absolutamente nada. Era muy importante hacerla en ese momento, porque hay una reflexión sobre los setenta años que estuvo sobre nosotros un solo partido. Era muy divertido. La única manera de enfrentar una tragedia como esa es con el divertimento. Yo le di vuelo parafraseando las frases de los políticos.

Las buenas hierbas: Los secretos de mamá

Las relaciones entre padres e hijos son cada una un mundo. Prueba de ello es la que tiene Dalía (Úrsula Pruneda), una joven madre dedicada al activismo social y a fumar marihuana, y su progenitora, Lala (Ofelia Medina), una científica etnobotánica que padece de alzheimer. Desde la primera escena, en la que chica, bajo un aguacero, llama por teléfono a su madre muerta y se alegra que ella le conteste, sabemos que la apuesta de la cinta no es ser realista.
Se persigue dar un tono poético a las cuitas de esta familia peculiar. La hija va tomando nota de los conocimientos ancestrales atesorados por Lala, pero de una forma caótica y sin orden. Mientras, vemos el deterioro de ésta y cómo la información que recopiló a lo largo de su vida no le salva de enfrentarse a la vejez y la muerte.
Sugerente el paralelo que se establece entre Dalía, insegura y sin rumbo, que duda hasta de su padre, con Lala, decidida a dar batalla en todo aunque ya esté perdida. Otro punto sugerente son las otras historias narradas, en especial la de la sirvienta que ha perdido a su nieta, espectro que acompaña diferentes momentos de la cinta.
Tal vez halla un exceso de metraje, tomando en cuenta que se repite al final mucha información que no aporta aspectos nuevos. Sin embargo, es una cinta que se sigue con interés por lo singular de su lenguaje.



Ficha técnica
Las buenas hierbas (México, sección de gala)
Dirige María Novaro
Actúan Úrsula Prunedo, Ofelia Medina, Ana Ofelia Murguía, Miriam Banderas, entre otros.

lunes, agosto 08, 2011

Amateur: Fílmalo tú mismo o Super 8 a la latinoamericana

Teniendo como punto de partida al mundo de las grabaciones de video caseras, Amateur explora el afán del ser humano por retratarse y trascender en el tiempo. La primera parte de este documental nos introduce con bastante humor este universo de cintas familiares hechas por aficionados. Ya instalados en el tema nos presenta el caso singular de Jorge Mario, un odontólogo con el bichito del cine quien lleva hasta el extremo sus aficiones.
La personalidad de este entusiasta cineasta no profesional de un pueblo de provincias es el principal sostén de la cinta. Con la excusa de volver a filmar Winchester Martín, suerte de western en Super 8 filmado en las afueras de su pueblo, se reconstruye la trayectoria de este singular personaje. Pocos segundos se le dedica a la profesión de Jorge Mario o a su vida familiar. Lo principal: sus innumerables hobbies y el empeño que les da.
Aunque por momentos se roza la caricatura, es una delicia observar la repetición de algunas escenas con ligeras variantes. Por ejemplo, Jorge Mario saliendo de su domicilio enfundado en la ropa de un distinto pasatiempo, o la imagen de su esposa planchándole en la cocina el atuendo para cada actividad.
En líneas generales es una fresca película, que entre broma y broma, y a pesar de ligeros excesos en el tono de burla, invita a reflexionar sobre qué es lo que nos define como personas. ¿Qué se acerca más a nuestra realidad? ¿El registro civil o esas imágenes tomadas en nuestro tiempo libre?



Ficha técnica
Amateur
Dirige Néstor Frenkel
Película en competencia en la categoría documental.

Eliseo Subiela: "Spielberg y Lucas han hecho un gran daño al cine"

Hace quince años la primera ganadora del Festival de Cine de Lima – en aquel entonces llamado Encuentro Lationamericano – fue Despabílate, amor de Eliseo Subiela. Por cosas del destino, el cineasta argentino no estuvo en esa ni en las siguientes ediciones del festival. Hasta que este año por fin pudo estar con nosotros y descubrir la popularidad de su cinta.
“Es increíble. Es lo mejor que le puede pasar a un cineasta, más que cualquier trofeo”, comenta al descubrir la sala donde se proyectará Despabílate, amor totalmente vendida este domingo por la mañana. Subiela confiesa al diario oficial El Peruano que es en nuestro país donde más cariño se le tiene a esta cinta.
Nuevos caminos
El director argentino tiene una dilatada carrera tras las cámaras, que empezó cuando a los 17 años filmara el cortometraje Un largo silencio. El artista constata que mucho ha evolucionado el Sétimo Arte en el tiempo transcurrido. “Con el formato digital cada vez los cambios son más vertiginosos”, opina mientras charla con Carlos Lezama, fotógrafo que me acompaña, sobre las ventajas y desventajas de su equipo.
Subiela sabe de lo que habla. Se encuentra en las últimas etapas de postproducción su cinta Paisajes devorados, la cual fue filmada con una cámara fotográfica de buena resolución. Hay que recordar, también, que él y el mexicano Arturo Ripstein fueron de los primeros que se aventuraron de forma profesional en alternativas distintas que el celuloide en América Latina.
Para el cineasta, estas nuevas tecnologías abren las puertas a un sinfín de posibilidades. Por de pronto, considera que democratiza al cine y da la oportunidad de escaparse de la tiranía de Hollywood. “Lucas y Spielberg le han hecho un gran daño al cine”, dispara. En su opinión, cada corte de las grandes producciones norteamericanas se puede predecir mecánicamente, puesto que son sólo fórmulas.
Sin embargo, Eliseo Subiela hace una salvedad: el cine clásico de Estados Unidos. Es la filmografía a la que regresa cada cierto tiempo y de la que, asegura, se aprende siempre algo nuevo de cómo narrar historias. Por ejemplo, hace poco le sorprendió Seconds – traducida al español como Plan diabólico – de John Frankenheimer, del año 1966.
Consultado sobre algunas constantes en los temas que abordan sus filmes, Eliseo Subiela contesta que tiene la impresión de estar filmando la misma película, pero de distintas maneras. “Creo que uno filma un solo largometraje, y cada película es una escena de esa única película”, añade. “No hay demasiados temas, además. La vida, la muerte el amor. Es cómo lo enfocas”, indica.

sábado, agosto 06, 2011

Tony Manero: Disco Killer

(Comentario que publiqué en el diario El Peruano en agosto de 2008 durante el Festival de Cine de Lima)


En el Chile de fines de la década de 1970, Raúl (Alfredo Castro) es un cincuentón que vive obsesionado con Fiebre de sábado por la noche. Su único objetivo es imitar al personaje de John Travolta en esa película. Para conseguirlo
pondrá su mejor empeño, así tenga que matar una que otra persona. Un Santiago paupérrimo, de calles solitarias, batidas sorpresa y pintas pidiendo “muerte al asesino”, es el hábitat del patético clon de Tony Manero.

Esta excelente cinta consigue con el retrato de un psicópata en franca decadencia dar una metáfora de una sociedad enferma que padece una dictadura.
Aunque los delirios de Raúl sean el foco de atención, el tema de la violencia política se cuela en los encuadres.

Las virtudes del filme no se acaban en la trama. La parte visual también aporta lo suyo, jugando a desenfocar a los personajes dependiendo de las necesidades de la narración. El baile de Raúl, con todos los tics de su locura, que va perdiendo el foco hasta parecer una sombra de Travolta, es un momento imperdible.

El filme tiene defectos muy pequeños –un par de referencias muy localistas, por ejemplo–, pero que no hacen mella para calificarla como una cinta muy recomendable.

FICHA TÉCNICA
Tony Manero
Dirige: Pablo Larraín.
Actúan: Alfredo Castro, Amparo Noguera, Héctor Morales, Paola Lattus, Elsa Pobrete.

Postales de Leningrado: Guerrilla kitsch

(Este comentario lo publiqué en el año 2008 en el diario El Peruano durante el Festival de Cine de Lima)



Una niña y su primo Teo intentan explicarse lo que pasa a su alrededor desde su óptica infantil. El contexto familiar no es de los mejores, pues sus padres se han enrolado en la guerrilla. La acción se desarrolla en el campo venezolano a mediados de los sesenta, en donde se debe convivir en medio de desapariciones y torturas.

Contrario a lo que este resumen podría sugerir, la visión que se nos ofrece es casi festiva. Con la excusa de la imaginación de los niños, se van tejiendo historias con bastante estética pop y sesentera. En la hora y media de la cinta vemos a guerrilleros imitando al che Guevara hasta un grupo de chicas asaltando tiendas en una onda bien a gogó, pasando por animaciones con aire retro y una banda sonora acorde. Esta propuesta que recuerda al Tarantino más nostálgico no impide algunos retratos costumbristas de la campiña venezolana, con su guaracha de telón musical y plato típico servido a la mesa.

El resultado de este singular menjunje es dispar. Por el lado visual y sonoro no se le puede regatear cierta gracia y originalidad. Tampoco hay que negar que presentar una situación complicada desde la mirada ingenua de los niños es una estrategia válida. Sin embargo, algo no cuaja entre el fondo y la forma. No hay comunión entre la historia y la estética elegida para contarla. La pirotecnia visual no ha sido administrada de manera acorde con lo narrado, terminando por banalizar el drama de una familia que vive en constante peligro.



Ficha técnica
Postales de Leningrado
Dirige: Mariana Rondón
Actúan: Laureano Olivares, Greisy Mena, William Cifu, entre otros.

viernes, agosto 05, 2011

Doctor Zhivago: El regreso por una noche de un clásico

Una de las ventajas del Festival de Lima es que películas que normalmente no se ven en las salas de cine se apoderan por unos días de la pantalla grande. Esta afirmación, repetida mil veces y de diferentes formas, adquiere singular significado cuando el filme en cuestión es Doctor Zhivago.

Esta noche, con la excusa del ciclo en homenaje a Geraldine Chaplin, se proyectará en una sala comercial esta cinta protagonizada por Omar Sharif. Una experiencia singular para esta película con varias décadas a cuestas. Y más si tomamos en cuenta su metraje de más de tres horas.

La historia que se narra –tomada de la novela del mismo nombre de Boris Pasternak– no pierde vigencia, así esté ambientada en plena guerra civil rusa. Zhivago, doctor y poeta, miembro de la burguesía rusa, lucha con lo mejor de su voluntad para adaptarse al mundo cambiante que le ha tocado vivir. Así lo recuerda su medio hermano, quien décadas después de su muerte anda tras la búsqueda de una sobrina perdida.

Las circunstancias personales de Zhivago, atormentado entre el amor por su esposa –interpretado por Geraldine Chaplin– y su flirteo con la antigua enfermera Lara, poco valen ante lo convulso de su coyuntura. Pero no importa con quién se cruce, en cualquier bando encontrará lo mejor y peor de la sociedad, sin importar si es bolchevique, zarista o simples ganapanes.

Clave es la frase que da Komarovsky, un potentado que tuvo primero de amante a Lara: "Los idealistas son personas que todos fingen admirar, pero en el fondo desprecian". Quienes mejor se acomodan a los nuevos vientos no son necesariamente los más puros y mejor intencionados. El amor al burgués es uno de ellos.

La trama es un alegato en contra de cualquier fanatismo, y una muestra de cómo, en los momentos más extremos, las personas reaccionan con lo peor y mejor que tienen dentro. En su momento, esta cinta fue una producción filmada gran parte en España. Cosechó en su momento cinco premios Oscar sin recurrir a efectos especiales o cosa similar. Sólo una buena historia bien contada.



Doctor Zhivago. Dirige David Lean.
Actúan Omar Sharif, Julie Christie, Geraldine Chaplin, Klaus Kinski, entre otros. Hoy, a las 20:00 horas, en el Alcázar.










martes, julio 26, 2011

Leonera: Maternidad entre barrotes

(Comentario, publicado hace tres años, a película que ganó en 2008 el Festival de Cine de Lima, año en que presidió el jurado Mario Vargas Llosa y que volverá a verse en la actual edición en una retrospectiva)


Julia (Martina Gusmán) es una estudiante universitaria de clase media que un día despierta rodeada por el cadáver de un amigo y el cuerpo herido de otro. Embarazada, no sabe muy bien de quién, termina encerrada en prisión. El filme se centra en cómo esta joven va aceptando su rol de madre en medio del ambiente violento de la cárcel.
Esta última entrega de Pablo Trapero confirma su destreza para contar una historia. Otra virtud es la buena actuación de Gusmán, pareja de Trapero en la vida real, que logra el retrato veraz de una estoica chica atrapada en una situación para la
que no estaba preparada.
Un acierto adicional es que se ha evitado ahondar en la trama judicial, lo que hubiera distraído al espectador del motor de la cinta: la relación entre Julia y su hijo Tomás. A pesar de los golpes al vientre que la joven se da en su primera noche carcelaria, su amor al pequeño le da un sentido a su vida.
La cinta no esquiva varios de los temas habituales del cine carcelario –la relación homosexual entre Julia y Martha es un ejemplo–, pero ellos tienen un tratamiento que no distrae de lo principal. El estilo pausado, sin amaneramientos innecesarios, permite que el morbo por la violencia o el sexo no se imponga.
Sin embargo, en los últimos tramos, esta propuesta casi naturalista se traiciona de cierta forma. Escenas como el motín de reclusas o su intento de fuga no siguen el mismo tono que el resto del filme. Estos momentos no están bien resueltos y
se perciben como disforzados.

FICHA TÉCNICA
Leonera

Dirige Pablo Trapero
Actúan Martina Gusmán, Eli Medeiros, Rodrigo Santero.
Película argentina en competencia

jueves, julio 21, 2011

Damián Alcazar: “Me gustaría trabajar con Lombardi”


(Esta entrevista la publiqué en el 2008 con motivo de la edición de ese año del Festival de Lima. Hoy se ha anunciado que este artista será uno de los homenajeados de la edición número 15 que empieza en un par de semanas)

Una de las figuras más carismáticas que llegaron al Festival de Cine de Lima fue el actor mexicano Damián Alcázar. Él fue el encargado de recibir el segundo premio del público otorgado a la cinta colombiana Satanás, película en la que interpreta a un veterano de la guerra de Vietnam apunto de perder el control. Conversamos con él sobre su vocación por la actuación.

¿Es difícil en Latinoamérica dedicarse a la actuación y no terminar haciendo novelas y televisión?
- Es difícil pero depende de los objetivos de cada persona. Hay muchos actores que se niegan a hacer televisión y a mí me parece muy acertada su negativa. Pues la televisión normalmente hace cosas pésimas. Es un negocio en donde no importa la calidad. Muy pocas propuestas son interesantes e inteligentes, y respetan la inteligencia del público. La gran mayoría de las productoras solo quiere hacer negocio, aún atentando contra la dignidad del individuo.


Supongo que si se tiene la opción de hacer cine se le va a preferir a la televisión.
- Por supuesto. Te cuesta, porque tu cuenta bancaria no pasa de los números rojos, pero es mucho mejor porque la gente te lo agradece.

¿Siente que ahora, que es solicitado para actuar fuera de México, su opción está dando sus frutos?
- Sí. Es debido a lo que vas haciendo constantemente. No me lo propuse como estrategia. Pero creo en hacer buenas historias, en cualquier lugar. Hacer malas historias, ni en casa.

¿Alguna vez le ha provocado a pasar detrás de cámaras y dirigir?
- No, nunca lo he intentado. Aún tengo muchas cosas por aprender como actor. Pero si alguna vez lo hago, será por el puro placer de intentarlo.

¿Con qué director de los que ha trabajado con quién ha aprendido más?
- Yo creo que con todos se aprende, y se disfruta el trabajo cuando lo sabes disfrutar. Yo te puedo hablar de cualquiera de mis directores, y me encanta trabajar. Acabo de trabajar con uno de los más importantes cineastas mexicanos, y encantado de la vida de volver a hacerlo. He trabajado varias veces con Luis Estrada, quien me dirigió en La ley de Herodes, y haría cualquier cosa por volver a trabajar con él. No sería justo sólo mencionar a unos de ellos. Me va a encantar trabajar aquí alguna vez con Lombardi o con quien me ponga.

domingo, septiembre 19, 2010

Historias íntimas

En el reciente festival de Lima una de las películas que más halagos cosechó de la crítica fue Rompecabezas. Esta es la ópera prima de la argentina Natalia Smirnoff, asidua colaboradora de Lucrecia Martel y otros cineastas de su país. Conversamos con ella sobre esta cinta.
¿Cómo surge la idea de contar esta historia intimista?
- Sucede en un suburbio, en los alrededores de la capital. Para mí tienen algo de extraños. Si bien están a 40 kilómetros de Buenos Aires y la mayoría de sus habitantes viajan una hora para trabajar en la ciudad, lo hacen para tener una vida tranquila en una casita. Tiene su particularidad. Lo que se muestra más en el cine es la urbe, pero me interesaba esta zona que no lo era tanto.
¿Le interesaba este tipo de zona para mostrar una mujer con una vida más tradicional?
- Exacto. A mí me sorprende la diferencia que hace cuarenta kilómetros. Realmente la gente no está a la moda, no se viste de la misma manera. No existe la misma penetración que hay en la capital. Por eso la mezcla de inocencia y de actitud más firme de esta mujer.
Además hace el retrato de una familia muy machista, donde la madre podrá ser el centro de atención pero la tienen relegada.
- Sí. La verdad que es bastante común en Argentina como estructura. Es común en muchas familias. La madre que no trabaja que la hacen a un lado. Pero a mí no me interesaba como una revelación del machismo. Es un tema secundario. Pero sí me interesaba qué le puede pasar a una persona que no es centro y que puede perderse en dar a otros, y es feliz con eso. No me parece que lleve una vida pobre por eso.
Interesante cómo va evolucionando su protagonista a lo largo de la película.
- Como que hay un momento en que se cambia el orden. Pero no es la historia de una destrucción, sino de un reordenamiento, un ajuste.
En su filme los personajes masculinos no son estereotipados. Son sensibles a pesar de su machismo.
- Yo creo que hay una información cultural que todos traemos. Y hay otra parte que es lo que somos. El marido está sufriendo igual que ella el envejecer, el que los hijos se vayan a ir, los mismos problemas de ella. Aunque la cinta está desde el punto de vista de ella, no busca que haya buenos y malos.

Aves de rapiña con corazón

Héctor Sosa (Ricardo Darín) es un picapleitos especializado en embaucar a víctimas de accidentes para esquilmarles las indemnizaciones, pero ya está cansado de ese trabajo. Luján (Martina Gusmán) es una doctora joven, adicta a los medicamentos, que recién empieza a trabajar en el turno de noche de un hospital en la provincia de Buenos Aires. Los dos se conocen y empiezan una relación. Pero el romance y futuro de ambos se pone en duda cuando una estafa de Sosa no sale como se había planeado.

Se trata de una efectiva película que sigue los lineamientos del llamado cine negro. Se describe un ambiente sórdido, en el que los personajes se manejan bajo ambiguas reglas éticas. Carancho, el título, es el nombre de un ave rapaz que es usado en Argentina para un tipo de abogado corrupto. Pero más allá de la coincidencia con el oficio de Sosa, ese apelativo hace juego con la cruel realidad retratada. Los protagonistas no son exactamente unos modelos a seguir y no las tienen todas consigo. La presentación de Sosa, recibiendo una paliza en las primeras imágenes, es un ejemplo de ello.

Es un guión mucho más redondo que Leonera, anterior cinta de este director que ganara el Festival de Lima hace unos años. Los personajes van cayendo en una espiral de enredos y violencia de la que, a pesar de pequeñas victorias, les es cada vez más difícil huir. Un acierto es el uso de primeros planos de rostros o detalles en los que lo importante queda sugerido en el fuera de foco. Una de las cintas más destacables que hemos visto en este festival. Una escena para recordar es ese beso con los labios ensangrentados que se da la pareja protagonista.

Ficha técnica
Carancho de Pablo Trapero (Argentina)
Actúan Ricardo Darín, Martina Gusmán, Marcos Weber, José Luis Arias.

(Publicado en El Peruano en agosto durante el Festival de Lima)

Buscando visa para una pesadilla

José María (Martina García) y Rosa (Gustavo Sánchez Parra) son dos emigrantes latinoamericanos en España que recién empiezan una relación. Él es albañil y ella es sirvienta en una mansión. Todo apunta a ser felicidad, pero él, a pesar de sus afables maneras, tiene violentas reacciones ante los contratiempos.
En uno de sus episodios de ira muere su capataz y decide esconderse en la casona donde labora Rosa sin que ella se entere. La cinta se centra en cómo él convive sin ser visto con los patrones de su novia y su lenta decadencia mental y física.
Uno de sus principales problemas del guión son los diálogos demasiado demostrativos y estereotipados. Escuchar al patrón decir “trabaja, acá no estás en tu país” o las discusiones familiares de los dueños de casa, llenas de clichés, son ejemplo de ello.
Otro asunto es el título que lleva a confusión. Más allá de un par de incidentes, la historia no llega a justificar el apelativo de Rabia.
Sin embargo, hay otros elementos positivos. El no dar mucha información de los protagonistas, desconociendo el por qué ella se ha apegado tanto a José María a pesar de su aparente ausencia o la razón del comportamiento patológico de éste, ayuda a crear una extraña atmósfera en el filme. A este fin también apunta la locación escogida, una amplia casa venida a menos, con infinidad de habitaciones abandonadas con objetos de desecho y ratas.
Se puede interpretar la historia como una demostración de cómo los fantasmas de América Latina viajan con los inmigrantes. Una sutil muestra es verlo al enloquecido José María haciendo ejercicios en su singular encierro. ¿Un eco de su pasado militar o guerrillero? Sin embargo, faltó redondear la trama para que fuera más verosímil.


Ficha técnica
Rabia de Sebastián Cordero
Actúan Martina García, Gustavo Sánchez Parra, Concha Velasco, Xabier Elorriaga Iciar Bollain

(Publicado en agosto en el diario El Peruano)

viernes, agosto 13, 2010

Un clandestino en Lima


Miguel Littin, cineasta cuya aventura en el Chile de Pinochet retratara García Márquez en un libro, se encuentra en Lima presentando Dawson. Isla 10. En esa cinta se narra la historia de los jerarcas del gobierno de Salvador Allende apresados en una base naval. Lo encontramos leyendo las noticias sobre la muerte de Armando Robles Godoy, colega suyo a quien conocía y admiraba.



¿Qué recuerda de Armando Robles Godoy?
–La última vez que lo vi recitamos “Alturas de Machu Picchu” mientras subíamos a la ciudadela inca. Estábamos con un grupo de cineastas latinoamericanos invitados por el Perú, hace algunos años. Fue muy grato. Fue un referente para la filmografía latinoamericana. Ganó el premio en Moscú, hizo películas de una gran fuerza, muy peruanas y latinoamericanas.

Es una pena que su filmografía no fuera más numerosa.
–El problema es que la gente como Armando Robles Godoy, incluso nuestra generación, sufre de un mismo problema: el público hacia el que deberían ir nuestras películas está capturado por un único cine, el norteamericano. El cine nuestro, que debería de estar en todas las pantallas de América Latina, no llega. Usted dice, un cineasta brillante como Armando Robles Godoy, que debió ser conocido en todo el continente, no lo es. No hay acceso. Si no hubiera sido así, él hubiera hecho muchas más películas. Es una situación que no se ha resuelto. Si no fuera por los festivales, el cine latinoamericano como concepto no existiría.
Ha presentado en el festival Dawson. Isla 10. ¿Cómo surgió este proyecto?
–Fui invitado a la isla por la gente que había estado en prisión, que había vivido esa experiencia. Lo que vi fue conmovedor. Después de siete horas de navegación, la Armada, institución que los había tenido detenidos, se cuadraba y les rendía honores. Sentí que era importante transmitir a las nuevas generaciones esa dignidad que mantenían ellos, incluso cuando recordaban su experiencia en prisión.
¿Habrá sido un poco difícil contar la historia de gente que se conoce?
–Sí, es complejo. De pronto uno siente que lo puede limitar. Uno tiene que poner lo que estrictamente se puede comprobar que ocurrió. Esos son los hechos que están en la película. Uno debe respetar la historia de las personas. Sobre todo la de los hombres dignos, porque ellos tampoco lo permiten.

Llama la atención el personaje del sargento que en ocasiones ayuda a los prisioneros. ¿Es real?
–El sargento Figueroa, sí. Es un sargento que se repite en muchas historias de otros prisioneros. Incluso en mi historia personal del setiembre de 1973 me salvó. Pensar que toda la gente que está uniformada está a favor de los golpes es una equivocación muy grande.

¿Cómo fue la experiencia del libro que sobre usted hizo García Márquez?
–Fue muy sencillo. Gabriel, al igual que usted, se sentó frente a mí con una grabadora y yo le contaba cosas. Tiempo después llegó con un libro. Como entrevistador es muy bueno, deja hablar mucho. Conversa. Establece niveles de diálogo que a uno le permiten explayarse con mucha libertad. Además, somos amigos. Siempre es muy grato hablar con alguien que se estima. Además, no pensé que Gabriel iba a hacer eso.
(La foto de la escoba fue idea de Miguel Littin. No tiene mucha relación con la entrevista, pero en algún lado debería de dejar constancia de la buena vibra del entrevistado)

lunes, agosto 09, 2010

Pesadilla digital

Laura (Florencia Colucci) intenta salir de una casa de campo donde “algo” la está atacando. Filmada con una cámara digital y en aparentemente una sola toma, esta cinta se presenta como un correcto ejercicio de cine de terror.

La película, más allá del virtuosismo técnico que este experimento exige, sigue los patrones clásicos del género. Conforme avanza el metraje va soltando información que cuestionan las primeras impresiones y arman el rompecabezas de la vida de la protagonista. El estatus de víctima o victimaria de la protagonista se pone en duda en algunos momentos. La armonía familiar del inicio puede que no sea tal.


Una peculiaridad es cómo la cámara sigue con obsesión a Laura. Sin embargo, los momentos de mayor tensión son cuando ella sale de encuadre o está fuera de foco. La textura de la grabación digital, menos nítida que la de celuloide, ayuda a crear un ambiente de desamparo acorde con la historia.


La cinta recuerda a películas como El proyecto de la bruja de Blair o la española Rec. Aunque es predecible en su desenlace, es una cumplidora película de terror con sus buenas dosis de sangre. Un consejo. Al verla, quedarse hasta después de los créditos. Viene con una yapa. Tal vez el inicio de la continuación.


Ficha técnica


La casa muda de Gustavo Hernandez (Uruguay) Actúan Florencia Colucci, Abel Tripaldi, Gustavo Alonso

El gol del honor

El mundial de España 82, el último al que clasificamos, no es especial solamente para nosotros. Para El Salvador, un país que ha ido, curiosamente, a dos de las tres Copas del Mundo a los que hemos accedido por eliminatoria, también es histórico: allí marcaron su primer (y hasta el momento único) gol en una justa de este tipo. Fue en el también histórico 10 a 1 de Hungría sobre la selección centroamericana.


El salvadoreño Gerardo Muyshondt y el colombiano Carlos Moreno decidieron contar la historia detrás de ese solitario tanto. El resultado es Uno: historia de un gol, película que fue proyectada en la inauguración del Festival de Lima y que participa en la sección documental.


Uno de sus directores, Muyshondt, menciona que la idea que empujó este proyecto fue reivindicar la forma de ser salvadoreña. Comenta que el aficionado de su país ha sido muy injusto con ese equipo. "Olvidan cinco años buenos por 90 minutos malos".


El cineasta, quien se dedica profesionalmente a la publicidad, indica que en una ocasión se le solicitó hacer una campaña que levantara el orgullo de ser salvadoreño. Al abordar el proyecto se dio cuenta que lo que une a la gente de su país no son los campeones mundiales o artistas famosos que no los tienen, sino el coraje y tenacidad. "Nos crecemos ante la adversidad", señala. Y una muestra de ello considera que se puede ver en su documental.


Refiere también que esta cinta ha servido para reconciliar a estos jugadores - a los que fue muy duro retomar sus carreras deportivas - con los hinchas locales. En especial con Ricardo Guevara Mora, el arquero, quien tuvo que dejar su país ante el resentimiento que suscitó ese mal partido.


Los años 80 eran épocas violentas en El Salvador por los enfrentamientos de la guerrilla y el ejército. En medio de esta situación, la selección lograba calmar los ánimos. Pero luego de la mala performance en el mundial, la admiración del público se tornó en bronca. Tanto así que el vehículo del guardameta fue acribillado y le rompían continuamente los vidrios de la casa de su madre. "Ahora la mayoría recordamos el resultado de ese partido en son de broma", indica Muyshondt.

Modelo para armar

En las primeras imágenes vemos una animada reunión familiar que es atendida con esmero por María del Carmen (María Onetto), la anfitriona ama de casa que parece invisible hacia los demás. De pronto, llega el momento más importante de la celebración: cantar cumpleaños. Y descubrimos que la homenajeada es ella. Con este sugerente inicio entramos en el mundo de la protagonista.
Ella se ha sacrificado para ser una madre y esposa dedicada, pero su familia no lo valora. Pero en medio de su frustración encuentra un desfogue en uno de los regalos de cumpleaños: un rompecabezas. A partir de allí María del Carmen se sumerge en un mundo nuevo, el de las competencias de este juego, lejos de la rutina de su hogar. Experiencias nuevas, un conato de affaire, y crisis familiar sortea la protagonista.
Aunque la trama pueda resultar predecible desde el inicio, lo interesante en esta película es el tratamiento que se le da. En esto tiene importancia la actuación contenida y sentida de Onetto, que, aunque en distinto registro, hace recordar por su calidad a la que hizo en La mujer sin cabeza de Lucrecia Martel (cinta que se vio en el festival de hace dos años). La referencia a Martel, tal vez la
cineasta argentina más interesante de los últimos años, no es gratuito. Ambas coinciden en el retrato poco idealizado de la burguesía provinciana argentina y en estilos pausados e intimistas. Un buen debut de una directora que habrá de seguirle el rastro.
Ficha técnica
Rompecabezas de Natalia Smirnoff (Argentina)
Actúan María Onetto, Gabriel Goity, Arturo Goetz, Henny Trailes, Felipe Villanueva, Mora Zinsky, Marta Wons y otros.

domingo, agosto 08, 2010

Retrato de un hombre sincero

Hacer una película sobre la biografía de un héroe admirado como José Martí es una tarea difícil. Se corre el riesgo de caer en la hagiografía. Para sortear estos riesgos, el director Fernando Pérez se ha centrado en la época previa a su transformación en líder independentista. Dividido en cuatro partes, vemos primero al niño casi adolescente descubriendo las inequidades de la sociedad en la que le tocó vivir, para luego ver al jovencísimo poeta en sus primeros escarceos con la política. Todo ello con una correcta ambientación de época.

El resultado es curioso. La primera mitad, la más alejada del Martí conocido y quizás por eso más poética, hace un inteligente paralelo entre el héroe y su padre. Mientras el primero sufre el abuso de maestros y compañeros, el segundo, policía colonial, sufre vejámenes de sus superiores por intentar aplicar la ley.


La segunda se desliza abiertamente hacia una apología del poeta. Pero es aquí en que la cinta parece más un relato en clave sobre la situación política actual de Cuba que un retrato de época. Imposible no relacionar frases como “libertad de prensa podrá haber, pero de expresión, nunca” o las críticas al maltrato de los presos políticos con el presente de la isla. Otra pista a tomar en cuenta es el papel del padre, una persona que de joven luchó y sacrificó todo por su ideal de la justicia, pero ya mayor parece perder el rumbo y se muestra despótico. ¿Un comentario al régimen de los Castro?


Una cinta que provoca diferentes lecturas, más allá de las obvias y que resulta de vista imprescindible en este festival.


Ficha técnica

Martí, el ojo del canario de Fernando Pérez (Cuba)

Actúan Damián Antonio Rodríguez, Daniel Romero, Broselianda Hernández, Rolando Brito Rodríguez, y otros.

jueves, agosto 05, 2010

El cine y la dama del teatro

Este año el Festival de Cine de Lima rendirá homenaje a la actriz Delfina Paredes. Ella, con una dilatada carrera en el teatro, también se ha dado tiempo para mostrar su talento en la pantalla grande. Aunque los largometrajes en los que ha participado no llegan a la decena, su vocación está ligada desde el inicio con el sétimo arte.

Cuenta Paredes que cuando era una niña de cinco años vio su primera película. La impresión fue tal que al día siguiente se comportaba como si la estuvieran filmando. Señala que de esa experiencia comenzó a gustarle el bichito de la actuación.

La
actriz recuerda que recién vio teatro a los 18 años, cuando ya tenía como espectadora varios rollos de celuloide.



Otro dato que nos da Delfina Paredes de la importancia del cine en su carrera es sobre el impulso que tuvo para recitar a César Vallejo, una de sus facetas más reconocidas. Según cuenta, en la década de 1960 vio el documental francés Morir en Madrid de Frédéric Rossif, en la que narra episodios de la Guerra Civil española.



La impresión fue inmensa. Al llegar a su hogar, dándole vueltas al tema que acababa de ver y pensando en cómo transmitir esas sensaciones a los demás, recordó el poemario España, aparta de mí este cáliz. El resto, ya es historia conocida.



En filmación


El público más joven recuerda a Paredes por papeles en cintas de los últimos veinte años. Pero ella ya tuvo su paso por la gran pantalla en la década de 1970 con dos cintas de corte social.

Recuerda con ternura, por ejemplo, Kuntur Wachana, en la que se abordaba el tema de la reforma agraria en una provincia de su natal Cusco. Como anécdota, menciona que la mayoría de los que participaban eran pobladores de la zona que años antes estuvieron presos por tomas de tierra y hechos similares.



Sin embargo, el papel que con más cariño tiene presente fue el que le dio Francisco Lombardi en 1992 para la película Caídos del cielo. En ese filme ella daba vida a una abuela ciega que explotaba a sus nietos para darle de comer a un cerdo. Según confiesa con una sonrisa, esa historia, inspirada en el cuento Gallinazos sin plumas de Julio Ramón Ribeyro, le ha significado que hasta el día de hoy la gente le pregunte cómo pudo ser tan mala con su familia.



Delfina Paredes señala que aunque actuar en el cine o en el teatro es distinto, ciertos detalles no cambian. Por ejemplo, lo principal para ella es la sinceridad. Para la actriz, primero hay que entender el texto que se va a representar, luego van surgiendo la expresión corporal. Indica que el público se da cuenta cuando el artista no siente lo que representa, y eso vale cuando está trabajando ante un auditorio lleno o ante el lente de una cámara.

Foto: Alberto Orbegoso / Agencia Andina