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miércoles, abril 03, 2013

Esperando a que se muera el sol (Comentario a Números reales)


Una familia peruana de clase media en medio de la crisis económica de fines de los 80 y comienzos de los 90. Solo trabaja la madre de enfermera. El padre vive encandilado con supuestos experimentos científicos. Uno de los dos hijos adolescentes mata al padre.

Ese es en líneas generales el argumento de Números reales de Rafael Dumett, un clásico del teatro de los noventa de nuestro país. La actual puesta en escena de Diego López ha respetado el momento en el que se ambientaba la obra originalmente, lo que es un acierto. Otras claves son la escenografía mínima y el uso contado e inteligente de recursos como las proyecciones y el juego de luces. Imperdible el fragmento de “telenovela” que se ve, en el que se dan pistas para entender el desenlace.

Es interesante ver la evolución de Rubén (Renato Rueda, una grata revelación), el hijo rebelde que poco a poco va involucrándose con las fantasías de su padre, interpretado por el solvente Leonardo Torres Vilar. Pero también lo es apreciar lo difícil que le es adaptarse también fuera de su hogar. Encuentra violencia en medio de juegos infantiles o en su torpe flirteo con su vecina Nadia (María Fernanda Valera). 

Muy gráfica es en ese sentido la escena en la que oculta a su amiga del acoso de un extraño teniendo que soportar una agresiva perorata machista. "Todo hombre viene con los polvos contados, y de ellos tendrá que dar cuenta a Dios",  sermonea el extraño ante el nerviosismo del inexperto muchacho.

El desarrollo de la obra muestra que los rasgos de locura del progenitor se pueden rastrear de una u otra forma en otros miembros de la familia intentando aparentar normalidad. Pero ser normal en una sociedad en crisis y violenta no es fácil. Siempre está abierta la posibilidad para, como se dice en uno de los mejores momentos de la obra, sentarse a ver por un telescopio cómo se muere el sol.

Ficha técnica
Números reales de Rafael Dumett
Dirige Diego López
Actúan Leonardo Torres Vilar, Andrea Fernández, Emanuel Soriano, Renato Rueda, María Fernanda Valera y otros
De viernes a lunes a las 20.00 horas, menos los domingos que es a las 19.00 horas, en el Auditorio Museo de Arte (paseo Colón 125, Parque de la Exposición – Lima).

Comentario ligeramente más amplio que el publicado en el diario El Peruano

jueves, noviembre 10, 2011

Esto es medicina, mi amor

En una localidad de Estados Unidos, en los albores del uso de la electricidad a fines del siglo XIX, el doctor Givings (Leonardo Torres) alivia la histeria de sus pacientes gracias a un reciente invento: el vibrador. Pero mientras el éxito profesional lo sonríe, en su propio hogar, su esposa (Vanessa Saba) que recién acaba de dar a luz sufre un cuadro tan complicado como el de sus pacientes.


Aunque la obra gire alrededor del artilugio y su inocente empleo – en esa época no se relacionaba su uso con ninguna connotación sexual – la historia escapa la broma fácil o al humor grueso. En cierta forma, el tema principal de la pieza es el desencuentro en las parejas, reflejado desde la escenografía partida en dos por una pared: por un lado el consultorio del marido, por el otro la sala donde lo espera la mujer.

Casi todos los personajes se muestran contenidos con sus sentimientos – salvo tal vez la sirvienta y en momentos el pintor interpretado por Claudio Camet – teniendo como un tabú referirse a lo que sea erotismo. En ese contexto encaja la actuación contenida de Leonardo Torres Vilar, con sus abortados intentos por ser afectuoso con su cónyuge. Su contra parte, Vanessa Saba, no se queda a la zaga. Ella muestra su talento para la comedia dando vida a un personaje torpe y confundido. Sin embargo, hay que observar que se pueden encontrar en este papel ecos de otros personajes interpretados por Saba, lo que puede ver como un encasillamiento.

Es una buena puesta en escena en la que se ha buen ojo para la selección del elenco. Secundarios inteligentemente construidos como Norma Martínez como una reprimida paciente con una singular tendencia o Malena Romero como una ama de leche recelosa del mundo de los patrones son un buen soporte para la historia central.


Esta es la segunda obra de Sara Ruhl que el director David Carrillo monta. La anterior fue El celular de un hombre muerto, con Vanessa Saba en el protagónico, también una interesante obra aunque ésta nos parece mejor. Anuncia Carrillo para el próximo año repetir el plato con otra más de Ruhl. Esperemos que siga acertado con su elección.

Ficha técnica
En la otra habitación (o la obra del vibrador) de Sarah Ruhl
Dirigida por David Carrillo
Actúan Vanessa Saba, Leonardo Torres Vilar, Norma Martínez, Nicolás Fantinato, Grapa, Malena Romero y Claudio Calmet
De jueves a domingo en el teatro Larco (avenida Larco 1036. Miraflores) a las 20.00 horas. Domingo a las 19.00 horas. Entrada general a 40 nuevos soles.

lunes, septiembre 19, 2011

Bolero de noche: Cuidado con el Coco

El Trovador (Giovanni Ciccia) sueña con ser el autor de un bolero inmortal, tanto que es dispuesto a vender su alma al diablo. Pronto, gracias al Coco (Leonardo Torres Vilar) se le presenta la oportunidad de escribirlo, pero tendrá que escoger entre su sueño con el amor de la Gitana (Vanessa Terkes).

La película, cuya trama es una variante de la clásica historia de Fausto, tiene muy buenos momentos con otros que no lo son tanto. Las más logradas escenas corresponden al Trovador atrapado en su universo nostálgico. Desde su comportamiento hasta la ropa que usa recuerdan a esas cintas mexicanas en las que el bolero y otros ritmos latinos eran la banda sonora obligada, pero en clave ligeramente estilizada.

Y si el protagonista es un bohemio de la vieja escuela, su diablo no podía desentonar. Leonardo Torres Vilar, uno de los mejores actores teatrales de la escena local, se luce en su rol. Le imprime al papel un cinismo de encantador de serpientes bien replicado por Ciccia.

Pero este buen nivel decae enormemente durante la historia de amor. Los diálogos y acciones encargados a la Gitana ya no son tan afortunados como los de el Coco o el Trovador. Terkes no tiene además un registro tan variado como sus compañeros. El romance, salvo uno que otro momento, es convencional y poco sugerente. Quedan esbozos a medio camino no explotados como, por ejemplo, el contraste entre el mundo discotequero de la Gitana con el del bolero.

Un filme con buenos aciertos pero que no logra mantener el buen nivel en todo momento. Sin embargo, quedan varias imágenes recordables. El demonio de Leonardo Torres Vilar es uno de ellos. Teddy Guzmán acompañada de Los Morunos, es otro.

Ficha técnica
Bolero de noche
Dirige Eduardo Mendoza
Actúan Giovanni Ciccia, Vanessa Terkes, Leonardo Torres Vilar, Teddy Guzmán, y otros.

jueves, septiembre 08, 2011

Eduardo Mendoza: Nostalgia y romanticismo


La próxima semana se estrena Bolero de noche. Eduardo Mendoza, responsable de las taquilleras Mañana te cuento, comenta sobre esta nueva aventura.
Tus dos primeras cintas, exitosas en taquilla, son más de género. En esta nueva vas más por la experimentación. ¿Por qué el cambio?
- Siempre la idea es explorar nuevos lenguajes y no sólo contar nuevas historias. Uno puede encontrar muchas maneras de narrarlas. Si uno siguiera repitiendo una forma de contar, no avanzarías. Es una onda diferente con lo que he hecho.
¿Bolero de noche lo sientes más personas y experimental que tus anteriores largometrajes?
- Sí. Lo que sucede con Mañana te cuento es que la gente, cuando una novela, serie o película, tiene mucho éxito no se acuerda de otras chambas. Pero sí, Bolero de noche tiene otra onda, desde la estructura narrativa y hasta el género de la película. Tiene de historia de amor, pero también de cuento fantástico, de aventuras. Es un poco un mix de géneros. No es una película habitual en la filmografía peruana.
¿No te incomoda que se te haya encasillado con las dos entregas de Mañana te cuento y no recuerden tus cortos como TQ1992 ó 303?
- No, tampoco, porque finalmente les fueron bien. Imagínate que una película peruana está llevando dos mil, tres mil personas. Mañana te cuento, la saga, llevó más de 500 mil. Tampoco me puedo quejar. Uno sigue haciendo cosas. Va formando parte de tu filmografía. De hecho Bolero es otra cosa. Dentro de poco empezaré a filmar El evangelio de la carne, que es mi proyecto más personal y que escribí con Úrsula Vilca. Tampoco tiene nada que ver con TQ1992, Bolero de Noche o Mañana te cuento.
¿Qué te atrajo de esta película?- Dirigir Bolero de noche me pareció un desafío porque, a pesar de no ser una película de época, sí juega con dos tiempos. Por un lado tenemos al Trovador, el bar de la Barona, con personajes un poco congelados en el tiempo. Se visten y comportan, construyen sus frases, de una forma antigua. Todo un ritual para enamorarse, visto desde el género del bolero. Por el otro lado, tenemos a la Gitana, que representa al mundo de la música electrónica.
¿Cómo llegaste a esta historia? El universo del Trovador recuerda a las cintas mexicanas antiguas
- Hay un poco de eso. En México es muy fuerte el bolero, pero en el resto de Latinoamérica también. Es un género que siempre está presente. Teníamos la historia original de un guión mexicano que ganó un premio, y a partir de allí la reescribí con Úrsula Vilca. Nos pasamos tres, cuatro meses, adaptándolo a lo que acá se podía hacer.
¿Cómo te preparaste para contar una historia sobre boleros?
- A mí ya me gustaba un poco el bolero por mi papá. A mi productor le encanta el bolero. Y, bueno, estuve escuchando un montón. Trabajamos con Los Morunos. Gracias a ellos conocimos más grupos. Fue muy interesante conocer el mundo del bolero.
¿Fue adrede que el segundo tema que se escucha en la película sea Motivos de Los Morunos, canción que usara Francisco Lombardi en Caídos del cielo? ¿Una especie de cita u homenaje?
- No, porque es la canción icónica de Los Morunos. Nos parecía paja ponerla en el bar. La idea era presentarlos como el grupo del bar de la Barona. Esos locales tienen una pequeña banda que siempre tocan allí.
Por el tipo de propuesta de este largometraje es posible que no vaya a tener tal éxito de taquilla que tus dos anteriores.
- Mi primera preocupación como director es que la película me guste a mí. Ya la vi y me gustó, es novedosa para nuestra filmografía. Tiene además el elemento de la historia romántica, que trasciende edades. Una historia de amor puede funcionar. Tal vez no tenga un gancho comercial tan evidente como Mañana te cuento. Pero al ser una historia de amor tan diferente de las de Hollywood, puede ser atractiva, se pueden sorprender. Hay además un buen elenco con Giovanni Ciccia, Vanessa Terkes, Leonardo Torres. Yo sí le tengo fe. Si se logra que el público vaya los primeros días, el boca a boca será muy positivo.
Hablando del elenco, fuera de los protagonistas, sorprende el nivel de Leonardo Torres.
- Sí, está espectacular. Estábamos buscando al actor para el Trovador. Una de las opciones era Leonardo Torres. Y, de repente un día, conversando con Diego Lombardi, con quien hice el casting, se nos ocurrió probarlo como el diablo. Hicimos el casting y se quedó. Es un diablo que tiene una elegancia, ironiza, tiene sarcasmo. Logra engancharte, enredarte. Le ha dado un aire de misterio y humor, súper interesante.
Hace unos meses te quejaste por la forma en que te premiaron en Conacine. ¿Consideras que te perjudicaron para difundir tu cinta?
- No, para nada. Imagínate quién se va a acordar. Ni yo me acuerdo quiénes eran. Y más bien me va a dar gusto que vean la película. Me pareció un apresuramiento o, simplemente ignorancia. Si tú participas en un concurso de postproducción, tú mandas tu cinta en el punto en el que la tienes.

miércoles, mayo 11, 2011

“Nosotros no existimos, sólo lo parecemos”

En una perdida ciudad del interior de Rusia, tres hermanas se adaptan mal que bien a la vida social de la zona mientras sueñan con volver a Moscú. Ellas han perdido hace poco a su padre militar. Una opta con desgana por ser maestra, otra intenta con desigual suerte insertarse en el mundo laboral, mientras que la restante tiene un anodino matrimonio. A ellas se suma el hermano, promesa de la familia, atrapado en un puesto burocrático.
Fiel a su propuesta, Chejov presenta una trama en que los conflictos – infidelidades, recelos, romances – avanzan casi sin notarse. Un reto transmitir el drama de existencias sin un brillo particular. Y más si se toma en cuenta la gran cantidad de papeles que deben convivir en escena.
En el plano actoral no hay mayores inconvenientes, demostrando el talento que tiene Lombardi para dirigir artistas. Sin embargo, se le puede objetar algunas decisiones. Por ejemplo, en ocasiones no distribuye acertadamente a los personajes en el escenario. Esto provoca que en ciertas escenas se les de la espalda al público y no se escuchen algunas líneas.
El vestuario y la escenografía han perseguido recrear la época de forma realista. El fondo, una arboleda sugerida, no aporta ni distrae de la acción. Tal vez ese sea el principal acierto de la puesta en escena en general: deja fluir la pieza sin desviar la atención. La riqueza de los diálogos hace olvidar en varios pasajes que estamos ante un montaje teatral, como cuando un personaje secundario repite como un mantra la frase que titula esta columna.
Un detalle secundario para seguirle el rastro es la pelea subterránea entre las hermanas – muchachas de su casa, al fin y al cabo – y su cuñada – de origen más humilde – surgido por un cinturón.


Ficha técnica
Las tres hermanas de Anton Chejov
Dirige Francisco Lombardi
Actúan Wendy Vásquez, Jimena Lindo, Natalia Cárdenas, Leonardo Torres Vilar, Stephanie Orue, Delfina Paredes y Carlos Gassols, entre otros.
De jueves a lunes a las 20.00 horas en el Teatro Británico (jirón Bellavista 527, Miraflores)
Entrada general 50 nuevos soles.


Ver también:
Chejov según Francisco Lombardi
Comentario a película Ella
Comentario a película Un cuerpo desnudo
Comentario a puesta en escena de El tío Vania

miércoles, enero 26, 2011

Yo sé y tú no

Carol (Alejandra Saba), una universitaria con problemas en el estudio, está en el despacho de su profesor John (Leonardo Torres Vilar). Ella quiere que le de una mano para entender su curso. Él quiere sinceramente ayudarla. Pero ese inocuo primer encuentro derivará en varios malentendidos que trastocan la relación entre ambos.
Se trata de un auspicioso debut del director de cine Frank Pérez Garland en el teatro, quien ha elegido para esta primera experiencia una interesante obra del también cineasta David Mamet. Los parlamentos son muy logrados y precisos, sobre todo teniendo en cuenta que gran parte de ellos son prácticamente monólogos de los protagonistas que divagan acerca del poder, la educación y la sociedad.
Otro reto para los actores es lidiar con la gran cantidad de frases a medio hacer de sus personajes, lo que requiere cierta empatía de los artistas. Tanto Torres como Saba consiguen el objetivo de hacer veraz esos tartamudeos de diálogos en constante construcción. Los dos hacen una buena dupla que combina la experiencia de uno con la frescura de la otra.
Aunque se exploran las contradicciones de lo políticamente correcto hasta rozar lo absurdo, el mayor acierto de Oleanna está en la manera en que evolucionan los protagonistas ante situaciones de dominio o debilidad. Esta peculiaridad se puede percibir en cómo van variando su vestimenta los involucrados. El catedrático, de la apariencia casi de ejecutivo del inicio, termina en camiseta, por ejemplo. La escenografía realista y detallista, no distrae de lo principal: profesor y alumna en una disputa de poder.


Ficha técnica
Oleanna de David Mamet
Dirige Frank Pérez Garland
Actúan Leonardo Torres Vilar y Alejandra Saba
En el Auditorio Municipal de San Isidro (calle La República 455, Parque El Olivar, San Isidro).

miércoles, enero 19, 2011

Salta de la cámara a las tablas

Frank Pérez Garland, director de la aplaudida película Un día sin sexo y uno de los responsables de C4atro, tiene un nuevo estreno esta semana. Pero no se trata de otra cinta, sino de un montaje teatral: Oleannna, de David Mamet. "Ni busques por internet, es el primero que realizo", bromea apenas comenzamos a conversar sobre esta nueva experiencia. Pérez Garland nos comenta también que ha sido una suma de casualidades la que ha dado como resultado esta puesta en escena.

Cuenta que hace unos tres años, estando de viaje con su esposa y actriz Vanessa Saba en Nueva York, decidieron comprarle unos libros de teatro a su cuñada, Alejandra. Entre estos se encontraba esta pieza. A ella le encantó y le propuso trabajarla juntos. Y ya está a un día de estrenarla. La protagonizan Alejandra Saba y Leonardo Torres Vilar.


Frank Pérez Garland confiesa que se enganchó desde un primer momento con la obra –una estudiante que va a reclamar por sus notas a su profesor–, pero que aún no ha visto la versión cinematográfica que hizo el propio David Mamet. Menciona que es una coincidencia total que esta primera pieza que lleva a las tablas la haya escrito otro artista de cine. Sin embargo, admite que le motivó bastante apreciar cómo "el maestro Pancho Lombardi se mete a hacer teatro y lo hace bien".

Escape de la pantalla
Esta incursión a las tablas le ha parecido enriquecedora. Por ejemplo, no se esperaba que fuera tan agotador ser director en este medio. Comenta que en el ámbito audiovisual se tiene bastante apoyo de personal, pero que en el teatro se centralizan más las decisiones.


Otro apunte que hace es que le fascina tener que perder el control de la obra una vez que empiecen las funciones. Explica que durante una filmación el cineasta puede parar el rodaje y repetir las veces que crea necesarias una toma. Sin embargo, ahora tendrá que confiar en el trabajo previo.


Dato
Se estrena este jueves a las 20.00 horas en el auditorio de la biblioteca de la Municipalidad de San Isidro (Calle La República 455, Parque El Olivar).

Fotos Carlos Galiano

jueves, diciembre 09, 2010

“Yo sólo vine a cazar coleópteros”

Un hombre (Leonardo Torres) en un perdido paraje del desierto pide hospedaje por una noche a una mujer (Andrea Fernández). Pero lo que iba a ser una estadía temporal se va prolongando por confusas razones. Ella aparenta ser sumisa, mientras que él es un sabelotodo citadino empeñado en irse. Con el paso del tiempo, como era de esperarse, se va estableciendo una peculiar relación. Pero lo interesante no es el desenlace, predecible desde las primeras escenas, sino la manera sugerente en que se llega a él.

La pieza, inspirada en la novela del japonés Kobo Abe, transmite un aura de misterio desde la escenografía. Arena, una casucha de esteras, una escalera que cuelga de la nada, poca cosa más. Pequeños detalles van variando y marcan el tiempo. La ropa de él se desgasta y cambia. Se agrega una planta, una radio. Ella cuenta sobre su hijo y esposo perdidos en la arena. Él de su vida como profesor de escuela y aficionado a los insectos. En el contexto, ambos recuerdos son tan fantasmales como las historias que cada tanto se cuentan ambos.

La desconcertante realidad descrita subraya lo enigmático. ¿Dónde están? ¿Por qué deben juntar arena todos los días? ¿Quiénes les proporcionan los víveres? Preguntas que quedan en el aire y no distraen de lo principal de la obra: indagar en el vínculo de dos personas. Ese tal vez sea su principal virtud. Plantear más dudas que certezas. Una bella y sugerente obra. La mejor que le hemos visto a la eficiente Marisol Palacios.


Ficha técnica
La mujer de arena
Dirección de Marisol Palacios
Adaptación de la novela del mismo nombre de Kobo Abe hecha por Marisol Palacios y Giovanna Pollarolo
Actúan de Leonardo Torres Vilar y Andrea Fernández
En la Alianza Francesa (avenida Arequipa 4595, Miraflores) a las 20.00 horas de jueves a lunes.

miércoles, mayo 02, 2007

Desde Rusia con amor

La acción, ambientada en la Rusia de los zares, transcurre en una finca administrada por la joven Sonia (Urpi Gibbons) y su tío Vania (Leonardo Torres Vilar). La vida del lugar se ha visto alterada por la llegada del padre de la chica, el profesor Alexandre (Leonardo Torres Descalzi) y de su joven esposa Elena (Katia Condos). Esta última despierta los deseos de Vania y de un amigo de la familia, el doctor Astrov, secreto amor de Sonia.
Aunque descrita así pareciera que lo medular son los triángulos amorosos, eso no es lo que más conmueve en esta pieza sino el patetismo de sus personajes. Lo que en escena vemos es a un mosaico de caracteres atrapados en vidas sin brillo. Un ejemplo es Vania, quien no hace más que reprocharle a su cuñado por la mediocridad en la que está sumido.
La acertada puesta en escena de Marian Gubbins le ha dado a la obra una cadencia pausada. Todo parece transitar en medio de la rutina más abúlica. Pequeñas mezquindades, traiciones absurdas y hasta un intento de homicidio no hacen más que recalcar lo mísero de la existencia de este grupo humano.
El elenco responde con creces a las expectativas. Urpi Gibbons y Leonardo Torres Descalzi muy metidos en sus personajes, por citar a dos. Mención aparte merece el excelente trabajo de Leonardo Torres Vilar. Sentimientos encontrados produce oírlo decir que "hace buen día para ahorcarse".

Ficha técnica
El tío Vania de Anton Chéjov
Dirige Marian Gubbins
Actúan Leonardo Torres Descalzi, Katia Condos, Urpi Gibbons, Rita Fernández, Leonardo Torres Vilar, Javier Valdés, Ricardo Velásquez y Delfina Paredes.
De jueves a martes en el teatro La Plaza Isil de Larcomar.
Entradas desde 20 nuevos soles.