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domingo, julio 12, 2009

Los falsos dioses

Pensador argentino arremete contra el neoliberalismo y el psicoanálisis
Destaca las virtudes de escritor de Vargas Llosa pero cuestiona sus ensayos

Mario Bunge, premio Príncipe de Asturias de 1982, estuvo hace unos meses en Lima dictando un curso en una universidad particular. Aprovechamos para conversar con él.

Usted ha opinado de Mario Vargas Llosa que le gusta la manera de escribir pero no le convence.
- Yo soy gran admirador de Vargas Llosa el novelista. Pero soy gran crítico de Vargas Llosa el ensayista, porque creo que no conoce la realidad social del Perú.
Usted le criticaba su persistencia en el liberalismo.
- Pero acaba de hacer una crisis tremenda por la falta de controles. Le han permitido a las empresas hacer lo que quieran, incluso suicidarse.
¿Considera que el problema es asumir al liberalismo como verdad absoluta antes que como ideología?
- Sí, es verdad. Ya en los años 90 hizo crisis el Consenso de Washington. Eso ha ocasionado que algunos países elijan a gobiernos de izquierda o presunta izquierda, de centro.
¿La ideología impide llegar a la realidad?
- En efecto, porque son ideas preconcebidas. Algunos cuando intentan aproximarse a la realidad echan mano a recetas, es un simplismo puro. Nunca hacen casos de los datos o de las ciencias sociales. Salvo el caso del liberalismo que se aferra a una teoría económica que no tiene que ver con la realidad.
Es que la economía no es una ciencia exacta.
- No. Hablan de libremercado y nunca lo ha habido. Siempre fueron monopolios u oligopolios. Además, una cosa es la libertad del empresario y otra la del trabajador. No son iguales. En Estados Unidos sólo el 7 por ciento está afiliado en sindicatos, pero a fines de la Segunda Guerra era el 50 por ciento. Las empresas no quieren gente sindicalizada. Quieren personas serviles, no quieren trabajadores con ideas propias, quieren máquinas.
¿Considera que es un reto del periodismo informar lo real y no filtrarlo con la ideología?
- Sí, así es. Pero el deber del periodista es primero averiguar la verdad, lo segundo es decirlo. Pero cuando hay intereses creados es muy difícil decirla.
¿El público puede llegar a conocer la realidad a través de los medios?
- Muy poco, porque el público no tiene acceso a las publicaciones especializadas. Por ejemplo, hace un año o dos un panel de expertos de todo el mundo evaluaron las políticas del Banco Mundial. Encontraron que los estudios de este ente eran muy buenos, muy objetivos, pero que las políticas del Banco Mundial no respondían a estos estudios sino a una ideología neoliberal. Pero esto no llega al gran público.
¿El liberalismo se ha vuelto casi una religión?
- Sí, exactamente. Son falsos dioses. Esta crisis es producto de esos falsos dioses.
Cambiando de tema, ¿de qué nace su aversión al psicoanálisis?
- Es que son puros mitos, puros cuentos. Nunca se ha visto un sicoanalista haciendo experimentos, ni a Freud. Las ciencias en las que se estudian hechos se hacen experimentos. La sicología hace experimentos hace siglo y medio. Los psicoanalistas no estudian ciencia, estudian fantasías.
¿Se puede hacer una analogía entre la crítica que tiene contra el psicoanálisis y el liberalismo económico?
- Sí, cómo no. Por ejemplo, el neoliberalismo reposa sobre el dogma de que todos los seres humanos son egoístas. Por doscientos años se ha repetido la idea sin ponerla en prueba. Hace unos años se probó con un grupo de gente, y resultó que sólo la tercera parte responde a estas características.

Sumillas

“Hay una confusión entre liberalismo político y el económico. El neoliberalismo quiere libertad de empresa pero no les importa las libertades políticas. No hay que llamarlo liberalismo. El liberalismo auténtico que creó Smith fue el liberalismo político”.
“Nunca he ido al psicoanálisis porque no he necesitado servicios religiosos”.

martes, septiembre 25, 2007

Pensando desde el Perú


Augusto Castro, catedrático de la Universidad Católica, analiza la relación entre los discursos de Víctor Raúl Haya de la Torre, José Carlos Mariátegui y Víctor Andrés Belaunde y las principales corrientes filosóficas del siglo XX.


El quehacer político en el Perú, siempre agitado y pendiente del día a día, parece dejarle poco espacio a la reflexión. Sin embargo, el trabajo de Augusto Castro intenta demostrar lo conectado que han estado los líderes de las principales corrientes de pensamiento en el país con la filosofía del siglo XX.
Para ello, ha seleccionado algunos trabajos poco estudiados de estos pensadores. De Haya de la Torre ha tomado sus textos de juventud, en especial los relativos a la teoría del espacio tiempo histórico, de Mariátegui coge Defensa del marxismo y de Víctor Andrés Belaunde elige La síntesis viviente.
Lo interesante del libro de Castro es que inserta nuestro debate político como parte de las preocupaciones filosóficas modernas. Por ejemplo, al tratar de las posturas del fundador del aprismo, señala que éste se basa en las tesis de la dialéctica hegeliana para plantear una superación del marxismo.
Comenta que “pareciera que todo (su legado) ha quedado subsumido en el activismo o en la propaganda, y se ha descuidado la reflexión teórica”. También analiza el impacto que tuvo la teoría de la relatividad de Einstein en las ciencias sociales de su época, y cómo a su vez repercutió en los escritos del joven Haya.
Marxismo y cristianismo
En el caso del autor de 7 ensayos interpretación de la realidad peruana, su interés se basa en mostrar cómo refuta las críticas al marxismo que surgen en el Viejo Mundo y en Estados Unidos. Por ejemplo, Castro recalca la preocupación de Mariátegui por responder a quienes consideraban el legado de Karl Marx más una técnica que una filosofía.
También hace hincapié en las diferencias que encuentra el intelectual peruano entre pensamiento de la Iglesia y de los reaccionarios y en las contradicciones que señala dentro del capitalismo norteamericano. Sobre este último Mariátegui esboza una reflexiona sobre su origen y destino.
Por otra parte, en las páginas dedicadas a Belaunde – tal vez las más interesantes por lo poco difundido de su obra – explica cómo este pensador conservador combina la doctrina cristiana con la filosofía para dar una visión del país. En especial, es curioso constatar cómo Hegel – natural referente de Haya y Mariátegui – también ejerce influencia en el ala derecha del espectro político.
Adiós a la aldea
Como se aprecia en este apretado resumen, el libro de Castro muestra que nuestros pensadores políticos del siglo XX no se quedaban en la cosa menuda de la coyuntura y que miraban más allá de nuestras fronteras. En palabras del autor, no tenían “una mirada provinciana”, sino que abordaban sin complejos las preocupaciones de su época.

Ficha
Filosofía y política en el Perú
Autor
Augusto Castro
Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú (2006)

(Imagen tomada del suplemento Variedades de El Peruano, de autoría de Omar)

domingo, marzo 04, 2007

Un poeta barra brava


Afirma que en Europa se premia a Latinoamericanos por exotismo

También asegura que el Madrid actual es el Paris de los años sesenta

Al comienzo de esta década irrumpió en la escena cultural el Club Patafísico, quienes causaron polémica con quema de libros y performances similares. Miembro fundador de este grupo es Rubén Quiroz, filósofo y poeta chalaco que emigró poco después a estudiar a España. El año pasado su poemario Médula ganó en el país ibérico el primer lugar en el premio de poesía Blas de Otero. Por estos días está de visita en el Perú.

¿Qué ha significado su viaje a España?

- En primer lugar la idea de tener una nueva forma de sensibilización. Te permite aprehender otros formatos de cultura y comportamiento. Para alguien que vive en el caos y tiende a ser barroco por su propia ciudad, estar en urbes más o menos ordenadas y que están ligadas a formas de civilización distintas a las nuestras – pero no tantas como pareciera ser – sirve para aprender, conocer. Para mí ha sido un regreso al vientre materno, al orden y paz.

¿Por qué?
- Haber viajado por media Europa y casi toda España es tener la posibilidad de hacer cosas que no había hecho acá, principalmente ligadas a la creación. He trabajado bastante filosofía, que no había hecho en el Perú. He culminado algunos proyectos. Me da cierta paz porque puedo salir a la calle sin el temor a ser asesinado o atropellado por una combi. Es una ventaja coyuntural, porque el miedo a morir aquí te hace escribir como loco.

Usted comenta que el vivir en Europa le ha permitido conocer otras sensibilidades. ¿Le ha influido también a la hora de escribir?
- Te vuelves más tolerante. Te da una visión más abierta de la que uno pudo haber tenido. Estás en contacto con culturas muy sensibles con cuestiones como el racismo y la intolerancia. Europa es una sociedad que reacciona ante formas de pensamiento autoritario. Se defiende a sí misma. Por otro lado, ahora Madrid es el Paris de los años 60. A mí me encanta.

¿Cree que hay mucho de amiguismo en la literatura peruana?
- En toda nuestra estructura de comportamiento. No hay aquello donde no esté metido formas de nepotismo o condescendencias. Está en todo. En la literatura se nota más porque es un discurso autorreflexivo. Sin embargo, decir que hay una mafia es una paranoia de mala película norteamericana. Hay grupos de poder que manejan ciertos sectores de información y cómo se transmite. Es inevitable. No hay porqué asustarse.

¿Qué ambiente artístico ha encontrado en Madrid?
- La visión que se tiene de Latinoamérica o el Perú es muy exótica. Tienen un discurso lacasiano. Su mirada hacia nosotros es muy compasiva y paternalista. Quieren ser los protectores. ¿Por qué crees que premian a novelas como las de Santiago Roncagliolo? Porque les parece curioso que una novela narre un proceso postrealismo mágico inspirado en la violencia. Les parece exótica ese tipo de violencia.

¿Eso también podría explicar el premio que usted ganó?
- Sí. Y varios premios más, en realidad, de los logrados por los latinoamericanos.

¿Cómo combinas la filosofía y la poesía? ¿Qué pesa más en usted?
- Soy un absoluto presocrático. Y no son antagónicos. Cada uno tiene distintos roles. Soy poeta, filósofo o director de teatro dependiendo de qué quiero. Aunque hacer poesía no se escoge.

¿Cómo conjuga su aprecio hacia la literatura con el hecho de quemar libros?
- En realidad todos somos contradicciones andantes. Uno hace y deshace constantemente. Hay que hacer vivas a la incoherencia. No se puede ser consecuente. ¿Consecuente con qué? Ahora soy un gran bombero. Repudio a los que queman libros. Soy dialéctico. Mi única consecuencia es ser hincha del Boys.

Estaba buscando libros suyos en la Biblioteca Nacional y no encontré. ¿Es a propósito esto?
- No sé. ¿Qué? ¿No hay en la Biblioteca? Hay que corregirlo de inmediato.


De interés
Claves sobre Rubén Quiroz
Planea dirigir en Lima a fines de este año su pieza teatral Negra, la cual trata sobre las últimas horas de Lucha Reyes.
Dentro de poco publicará en Europa España, aparta de mí estos poetas, una antología con escritores peruanos que vivieron en la Madre Patria.
Está escribiendo una novela titulada Los impostores
Poetas peruanos en España. Desde González Prada hasta ahora.
En su estadía en España ha descubierto a la poeta Julieta Valero, de quien recomienda Los heridos graves.


Datos
El jueves 8 a las 19.00 horas presenta su poemario Rotación en la librería Commentarios (jirón Ica 144, Lima)
El viernes 9 por la noche presenta el mismo libro en el restaurante Madrid de Barranca.

(Foto de Norman Córdova - Diario El Peruano)

viernes, diciembre 15, 2006

Ética actual

Análisis. Filósofo Miguel Giusti reflexiona sobre la moral en el Perú actual

La violencia política fue síntoma de problemas de convivencia
No existe mucha reflexión en el Perú sobre la ética y los valores

El filósofo chalaco Miguel Giusti publicó este año Tras el consenso. Entre la utopía y la nostalgia en una editorial española. Con unos meses de retrazo el libro ha llegado a las librerías peruanas. El autor nos comenta sobre este trabajo y su visión sobre la moral actual.

¿Cuál es el objetivo del libro?
- Tras el consenso tiene como meta explicar cuáles son los debates de la ética contemporánea. En la actualidad hay dos grandes grupos de filósofos. Por un lado, los que creen que los valores se deberían buscar en las tradiciones, en el pasado, como las civilizaciones fundamentalistas. Por otro, el otro es el que mira al futuro. Los que creen que importa más cómo crear nuevos valores pues el mundo ha cambiado.
¿El Perú dónde se ubica?
- Yo creo que hay una gran confusión en el país con esas dos distinciones. Las dos están presentes. En los últimos veinte o quince años ha habido una ética de liberalización, lo que está del lado de cambiar pensando en el futuro. Pero eso no se puede hacer olvidando la cultura propia del Perú. Debemos cultivar ambas.
¿Pero no existe mucha reflexión en el país sobre ética?
- Es verdad. Yo creo que no hay mucha claridad respecto de lo que es la ética. Pero todo el mundo parece estar de acuerdo en qué es lo que está mal desde el punto de vista ético. Cuando las faltas son tan graves como la corrupción generalizada del gobierno de Fujimori es más fácil señalarlas. Lo difícil es encontrar soluciones. En el Perú hay una gran deficiencia de valores éticos.
¿Desde su perspectiva cómo se define a la corrupción?
- La corrupción es un síntoma claro del deterioro de una sociedad. Para que no exista, no basta con buenas leyes. Debe haber la voluntad de las personas de no caer en ella. Cuanto mayor sea la corrupción, mayor es su deterioro. Pero así como el desgaste ético es similar a una bola de nieve que arrasa con todo, la corrección es como un pequeño hilo que va formando un ovillo poco a poco. Hacer respetar reglas imparciales a pequeña escala tiene consecuencia positiva en el tejido de toda la sociedad.
¿Qué tan cierto es que hace unas décadas se tenía unos valores que ahora no tenemos?
- Casi naturalmente las sociedades vivían las sociedades de forma hermética. Cuando las sociedades se relacionan entre sí, las escalas de valores se relativizan. Los valores tradicionales ya no son suficientes. Es verdad que se nace en una sociedad con determinados valores, pero en el mundo globalizado actual estos ya no son suficientes.
¿Cómo conjugar la reflexión sobre valores morales y la violencia que se vivió en el Perú?
- La ética, si a algo se refiere, es en sostener cuáles son los límites de la convivencia humana, en ver cómo deberíamos convivir unos con otros. La violencia es un síntoma de que se está destruyendo la convivencia. La guerra interna fue un síntoma grave de que la sociedad peruana estaba faltando a la convivencia. La violencia es un mal terrible respecto a la ética. Uno también podría preguntarse por qué surgió, que es el sentido del informe de la Comisión de la Verdad.
¿En el Perú no hay mucha tradición de leer filosofía?
- Creo que es una lástima que no exista la costumbre de discutir filosofía. Somos culpables los profesores que no escribimos en diarios ni participamos en discusiones públicas cuando debiéramos hacerlo. Se publica relativamente poco. Lo que haría falta es una mayor repercusión y eco sobre ello.
Otro problema es que no llegan a conectar con el público.
- Ese es otra culpa de los propios filósofos. En realidad todo el tiempo tenemos en el Perú discusiones que tienen un aspecto filosóficos que va desde la corrupción hasta el matrimonio de homosexuales, la pena de muerte y la exclusión. Son temas que le preocupan a la gente y no son abordados con claridad, son ideales para los filósofos.

Alumno de Habermas
Miguel Giusti ha seguido varios cursos de postgrado en Alemania. En uno de ellos tuvo como profesor al célebre pensador germano Jurgen Habermas. Recuerda el filósofo peruano que, a pesar de lo denso de los textos de su maestro, las clases de éste son muy didácticas. “En alemán se le entiende mejor”, añade.