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jueves, agosto 25, 2011

Martín Caparrós: Si no lees, no escribas

(Entrevista que publiqué en el suplemento Variedades en agosto de 2006)
Martín Caparrós (Buenos Aires, 1957) visita la XI Feria Internacional del Libro de Lima promocionando su novela Valfierno (Premio Planeta 2004). Como periodista ha incursionado en varios géneros como la crónica de viaje, los deportes y la gastronomía. Confiesa entre sus ídolos al chalaco Julio Meléndez.

Como argentino a usted le preguntarán en todas partes de fútbol
- Sí, sobre todo después de publicar Boquita, un libro sobre Boca Juniors. A partir de allí me convertí en una especie de consultor futbolístico, cosa que nunca deseé ser. Me gusta demasiado el fútbol como para dedicarme a hablar de eso. Hay tanta gente que lo hace y que dice pavadas.

¿De qué peruano recuerda su paso por Boca Juniors?
- De Julio Meléndez, de quien hablo en mi libro. Él se hizo muy famoso por un partido entre Boca y Cristal en 1971. Necesitábamos ganar para pasar a la siguiente ronda, pero se generó tal gresca que expulsaron a casi todos. Entre los pocos que no le sacaron tarjeta roja estaba Meléndez, quien apaciguaba los ánimos. Recuerdo que yo estaba en "la doce", la barra xeneize en tribuna popular, cantando con la hinchada "Pegue, Boca, pegue". Julio Meléndez fue ídolo porque llegó a Boca y sudó la camiseta.

Usted afirma que para sus novelas no investiga mucho, lo contrario de lo que se debería hacer en periodismo
- Es verdad. Para empezar, no me gusta la palabra investigar. Eso lo hace la policía, los inspectores, inspectores del fisco. Yo miro y observo. Deberíamos inventar una palabra para referirnos a lo que nosotros hacemos. Necesitamos tener la coquetería suficiente de llamar a nuestra actividad de una manera distinta a lo que hace el sargento o el policía secreto.

¿La frontera entre periodismo y literatura es tenue?
- Yo trato de no pensar de las diferencias entre ficción y no ficción. Se supone que un género es sobre hechos reales, mientras que el otro son invenciones, pero casi nunca se cumplen. Al final hay una buena y saludable dosis de ficción.

Pero habrá variantes de periodismo menos proclives a la ficción que otras
- No, ni el periodismo económico. Nadie hace más ficción que los periodistas de economía. Se pasan la vida pronosticando hechos que no se cumplen.

¿El periodista debe estar preparado para escribir de todo?
- No. Si lo piensas, los periodistas no están preparados para escribir de casi nada, aunque lo hacen con gran impudicia. Un amigo me decía que los periodistas son las únicas personas que acaban su educación en público, y es un optimista que cree que la terminan.



¿Cómo ve el periodismo actual?
- Me asombra que exista gente que quiera entrar en esta profesión y no lea. Si no le gusta la lectura que busque otra carrera, carnicero, carpintero, torturador. Hay oficios mucho más decentes que el periodismo.

domingo, agosto 14, 2011

Adiós al Eternauta

Para el peruano Juan Acevedo, la muerte del argentino Francisco Solano López sucedida este viernes, dibujante de El Eternauta, es como la partida de un hermano mayor.
Solano López publicó a fines de la década de 1950 esta novela gráfica con argumento de Héctor Germán Oesterheld, artista posteriormente desaparecido por la dictadura argentina. El Eternauta, que ha tenido varias versiones, es considerada pieza central de la ciencia ficción y el cómic de América Latina.
El conocido autor de El Cuy comentó a la Agencia Andina que tuvo la suerte de conocerlo personalmente y descrubrió que era un hombre muy paternal, que no le molestaba ser didáctico con quienes le rodeaban.
Agregó que le sorprendía su cultura general que podía versar desde historia del arte a cualquier otro tema.
Acevedo hizo notar además que El eternauta debe estar obligadamente en cualquier selección de mejores novelas gráficas del mundo. También recordó que era de lectura obligada en Argentina para el colegio.
El legado de esta novela gráfica se mantiene hasta ahora. Críticos variados han expresado que se encuentra en el centro del canon del cómic no sólo de Argentina sino también de América Latina.
Prueba de ello son las muestras de duelo que ha generado. Una de ellas es del conocido dibujante Liniers, compatriota de Solano López. Él ha publicado en los diarios donde colabora un dibujo alusivo a la muerte de su colega con un texto en el que cuenta su experiencia. Remata su obra con un “Adiós y gracias al maestro Solano López”.
Hay que recordar que Lucrecia Martel, tal vez la cineasta joven argentina más renombrada, estuvo interesada en llevar este libro a la pantalla grande. Ella señalaba que le motivaba la forma en que se describen las ciudades en esta conocida ficción
.

lunes, agosto 08, 2011

Amateur: Fílmalo tú mismo o Super 8 a la latinoamericana

Teniendo como punto de partida al mundo de las grabaciones de video caseras, Amateur explora el afán del ser humano por retratarse y trascender en el tiempo. La primera parte de este documental nos introduce con bastante humor este universo de cintas familiares hechas por aficionados. Ya instalados en el tema nos presenta el caso singular de Jorge Mario, un odontólogo con el bichito del cine quien lleva hasta el extremo sus aficiones.
La personalidad de este entusiasta cineasta no profesional de un pueblo de provincias es el principal sostén de la cinta. Con la excusa de volver a filmar Winchester Martín, suerte de western en Super 8 filmado en las afueras de su pueblo, se reconstruye la trayectoria de este singular personaje. Pocos segundos se le dedica a la profesión de Jorge Mario o a su vida familiar. Lo principal: sus innumerables hobbies y el empeño que les da.
Aunque por momentos se roza la caricatura, es una delicia observar la repetición de algunas escenas con ligeras variantes. Por ejemplo, Jorge Mario saliendo de su domicilio enfundado en la ropa de un distinto pasatiempo, o la imagen de su esposa planchándole en la cocina el atuendo para cada actividad.
En líneas generales es una fresca película, que entre broma y broma, y a pesar de ligeros excesos en el tono de burla, invita a reflexionar sobre qué es lo que nos define como personas. ¿Qué se acerca más a nuestra realidad? ¿El registro civil o esas imágenes tomadas en nuestro tiempo libre?



Ficha técnica
Amateur
Dirige Néstor Frenkel
Película en competencia en la categoría documental.

Eliseo Subiela: "Spielberg y Lucas han hecho un gran daño al cine"

Hace quince años la primera ganadora del Festival de Cine de Lima – en aquel entonces llamado Encuentro Lationamericano – fue Despabílate, amor de Eliseo Subiela. Por cosas del destino, el cineasta argentino no estuvo en esa ni en las siguientes ediciones del festival. Hasta que este año por fin pudo estar con nosotros y descubrir la popularidad de su cinta.
“Es increíble. Es lo mejor que le puede pasar a un cineasta, más que cualquier trofeo”, comenta al descubrir la sala donde se proyectará Despabílate, amor totalmente vendida este domingo por la mañana. Subiela confiesa al diario oficial El Peruano que es en nuestro país donde más cariño se le tiene a esta cinta.
Nuevos caminos
El director argentino tiene una dilatada carrera tras las cámaras, que empezó cuando a los 17 años filmara el cortometraje Un largo silencio. El artista constata que mucho ha evolucionado el Sétimo Arte en el tiempo transcurrido. “Con el formato digital cada vez los cambios son más vertiginosos”, opina mientras charla con Carlos Lezama, fotógrafo que me acompaña, sobre las ventajas y desventajas de su equipo.
Subiela sabe de lo que habla. Se encuentra en las últimas etapas de postproducción su cinta Paisajes devorados, la cual fue filmada con una cámara fotográfica de buena resolución. Hay que recordar, también, que él y el mexicano Arturo Ripstein fueron de los primeros que se aventuraron de forma profesional en alternativas distintas que el celuloide en América Latina.
Para el cineasta, estas nuevas tecnologías abren las puertas a un sinfín de posibilidades. Por de pronto, considera que democratiza al cine y da la oportunidad de escaparse de la tiranía de Hollywood. “Lucas y Spielberg le han hecho un gran daño al cine”, dispara. En su opinión, cada corte de las grandes producciones norteamericanas se puede predecir mecánicamente, puesto que son sólo fórmulas.
Sin embargo, Eliseo Subiela hace una salvedad: el cine clásico de Estados Unidos. Es la filmografía a la que regresa cada cierto tiempo y de la que, asegura, se aprende siempre algo nuevo de cómo narrar historias. Por ejemplo, hace poco le sorprendió Seconds – traducida al español como Plan diabólico – de John Frankenheimer, del año 1966.
Consultado sobre algunas constantes en los temas que abordan sus filmes, Eliseo Subiela contesta que tiene la impresión de estar filmando la misma película, pero de distintas maneras. “Creo que uno filma un solo largometraje, y cada película es una escena de esa única película”, añade. “No hay demasiados temas, además. La vida, la muerte el amor. Es cómo lo enfocas”, indica.

martes, julio 26, 2011

Leonera: Maternidad entre barrotes

(Comentario, publicado hace tres años, a película que ganó en 2008 el Festival de Cine de Lima, año en que presidió el jurado Mario Vargas Llosa y que volverá a verse en la actual edición en una retrospectiva)


Julia (Martina Gusmán) es una estudiante universitaria de clase media que un día despierta rodeada por el cadáver de un amigo y el cuerpo herido de otro. Embarazada, no sabe muy bien de quién, termina encerrada en prisión. El filme se centra en cómo esta joven va aceptando su rol de madre en medio del ambiente violento de la cárcel.
Esta última entrega de Pablo Trapero confirma su destreza para contar una historia. Otra virtud es la buena actuación de Gusmán, pareja de Trapero en la vida real, que logra el retrato veraz de una estoica chica atrapada en una situación para la
que no estaba preparada.
Un acierto adicional es que se ha evitado ahondar en la trama judicial, lo que hubiera distraído al espectador del motor de la cinta: la relación entre Julia y su hijo Tomás. A pesar de los golpes al vientre que la joven se da en su primera noche carcelaria, su amor al pequeño le da un sentido a su vida.
La cinta no esquiva varios de los temas habituales del cine carcelario –la relación homosexual entre Julia y Martha es un ejemplo–, pero ellos tienen un tratamiento que no distrae de lo principal. El estilo pausado, sin amaneramientos innecesarios, permite que el morbo por la violencia o el sexo no se imponga.
Sin embargo, en los últimos tramos, esta propuesta casi naturalista se traiciona de cierta forma. Escenas como el motín de reclusas o su intento de fuga no siguen el mismo tono que el resto del filme. Estos momentos no están bien resueltos y
se perciben como disforzados.

FICHA TÉCNICA
Leonera

Dirige Pablo Trapero
Actúan Martina Gusmán, Eli Medeiros, Rodrigo Santero.
Película argentina en competencia

jueves, julio 14, 2011

La importancia de apellidarse Piglia

En América Latina, uno de los premios más longevos y de mayor prestigio es el Rómulo Gallegos. Este año lo recibió el argentino Ricardo Piglia por su novela Blanco Nocturno. Un galardón esperado, tratándose de un narrador muy influyente en la literatura en lengua española, pero que tuvo que lidiar curiosamente con la fama del escritor.

Así lo reveló Roberto Hernández, presidente de la Fundación Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos, institución responsable del galardón. Como se sabe, una de las características de este premio es que participan en él obras ya publicadas en los últimos dos años.

Pero a pesar de conocerse el nombre de los participantes se ha dado el caso que autores poco difundidos se impongan a consagrados y catapulten su carrera. El caso más recordado es el del chileno Roberto Bolaño con Los detectives salvajes, quien se convirtió en autor de culto recién con ese título.

Sin embargo, con Ricardo Piglia su trayectoria iba a jugar en contra. Hernández revela que el jurado, al recibir los libros en competencia, hizo a un lado Blanco Nocturno, publicado en la editorial española Anagrama. “No queremos dejarnos llevar por su fama”, fue el motivo esgrimido.
No obstante, al momento de debatir, terminaron decantándose por el título del argentino. “No había más vuelta que hacer, porque la novela es buena”, manifestó Hernández.

El jurado estuvo conformado por el escritor venezolano Freddy Castillo, el ganador de la edición pasada del galardón, el colombiano William Ospina, anterior ganador de la distinción, y la autora mexicana Carmen Boullosa.

lunes, septiembre 27, 2010

Si tu mirada matara

Benjamín Espósito (Ricardo Darín), un agente del Poder Judicial argentino jubilado, desea en 1999 escribir un libro sobre un sangriento caso de 1974 que lo obsesiona. En ese entonces, investigó el asesinato de una mujer pero no pudo hacer castigar al culpable por tener éste protección de gente poderosa del gobierno.

Paralelo, vemos los recuerdos de su romance nunca concretado con Irene Menéndez-Hastings (Soledad Villamil), una profesional más exitosa que él, y su amistad con su alcohólico compañero Pablo Sandoval (Guillermo Francella).

Cinta eficiente, como las que nos tiene acostumbrados Campanella, pero no tan redonda como La misma lluvia, el mismo amor, película que también recorre varias épocas y que tiene de protagonistas a los mismos actores (Darín – Villamil). Francella cumple el rol de partner necesitado de protección de Darín, como en otras películas lo ha hecho Eduardo Blanco, aportando también una cuota de humor.

Si la comparamos con La teta asustada, película a la que le ganó el Oscar a mejor cinta extranjera, es claro que la argentina es más convencional y menos arriesgada. Sin embargo, tiene sus cuotas de virtuosismo. Por ejemplo, la ahora famosa escena del estadio, en la que se descubre al homicida en medio de la multitud. Otro momento logrado es cómo, siguiendo códigos futboleros, Francella da con una pista importante del criminal.

No obstante los buenos momentos, el final es forzado. Tanto la resolución del misterio del asesino como el rumbo que toma el romance resultan poco coherentes con el resto de la cinta. En especial, el giro sorpresivo que da en los últimos tramos el primer tema no se justifica en lo visto previamente.

Ficha técnica
El secreto de sus ojos de Juan José Campanella
Actúan Ricardo Darín, Guillermo Francella, Soledad Villamil, Pablo Rago y Javier Godino.

domingo, septiembre 19, 2010

Historias íntimas

En el reciente festival de Lima una de las películas que más halagos cosechó de la crítica fue Rompecabezas. Esta es la ópera prima de la argentina Natalia Smirnoff, asidua colaboradora de Lucrecia Martel y otros cineastas de su país. Conversamos con ella sobre esta cinta.
¿Cómo surge la idea de contar esta historia intimista?
- Sucede en un suburbio, en los alrededores de la capital. Para mí tienen algo de extraños. Si bien están a 40 kilómetros de Buenos Aires y la mayoría de sus habitantes viajan una hora para trabajar en la ciudad, lo hacen para tener una vida tranquila en una casita. Tiene su particularidad. Lo que se muestra más en el cine es la urbe, pero me interesaba esta zona que no lo era tanto.
¿Le interesaba este tipo de zona para mostrar una mujer con una vida más tradicional?
- Exacto. A mí me sorprende la diferencia que hace cuarenta kilómetros. Realmente la gente no está a la moda, no se viste de la misma manera. No existe la misma penetración que hay en la capital. Por eso la mezcla de inocencia y de actitud más firme de esta mujer.
Además hace el retrato de una familia muy machista, donde la madre podrá ser el centro de atención pero la tienen relegada.
- Sí. La verdad que es bastante común en Argentina como estructura. Es común en muchas familias. La madre que no trabaja que la hacen a un lado. Pero a mí no me interesaba como una revelación del machismo. Es un tema secundario. Pero sí me interesaba qué le puede pasar a una persona que no es centro y que puede perderse en dar a otros, y es feliz con eso. No me parece que lleve una vida pobre por eso.
Interesante cómo va evolucionando su protagonista a lo largo de la película.
- Como que hay un momento en que se cambia el orden. Pero no es la historia de una destrucción, sino de un reordenamiento, un ajuste.
En su filme los personajes masculinos no son estereotipados. Son sensibles a pesar de su machismo.
- Yo creo que hay una información cultural que todos traemos. Y hay otra parte que es lo que somos. El marido está sufriendo igual que ella el envejecer, el que los hijos se vayan a ir, los mismos problemas de ella. Aunque la cinta está desde el punto de vista de ella, no busca que haya buenos y malos.

Aves de rapiña con corazón

Héctor Sosa (Ricardo Darín) es un picapleitos especializado en embaucar a víctimas de accidentes para esquilmarles las indemnizaciones, pero ya está cansado de ese trabajo. Luján (Martina Gusmán) es una doctora joven, adicta a los medicamentos, que recién empieza a trabajar en el turno de noche de un hospital en la provincia de Buenos Aires. Los dos se conocen y empiezan una relación. Pero el romance y futuro de ambos se pone en duda cuando una estafa de Sosa no sale como se había planeado.

Se trata de una efectiva película que sigue los lineamientos del llamado cine negro. Se describe un ambiente sórdido, en el que los personajes se manejan bajo ambiguas reglas éticas. Carancho, el título, es el nombre de un ave rapaz que es usado en Argentina para un tipo de abogado corrupto. Pero más allá de la coincidencia con el oficio de Sosa, ese apelativo hace juego con la cruel realidad retratada. Los protagonistas no son exactamente unos modelos a seguir y no las tienen todas consigo. La presentación de Sosa, recibiendo una paliza en las primeras imágenes, es un ejemplo de ello.

Es un guión mucho más redondo que Leonera, anterior cinta de este director que ganara el Festival de Lima hace unos años. Los personajes van cayendo en una espiral de enredos y violencia de la que, a pesar de pequeñas victorias, les es cada vez más difícil huir. Un acierto es el uso de primeros planos de rostros o detalles en los que lo importante queda sugerido en el fuera de foco. Una de las cintas más destacables que hemos visto en este festival. Una escena para recordar es ese beso con los labios ensangrentados que se da la pareja protagonista.

Ficha técnica
Carancho de Pablo Trapero (Argentina)
Actúan Ricardo Darín, Martina Gusmán, Marcos Weber, José Luis Arias.

(Publicado en El Peruano en agosto durante el Festival de Lima)

lunes, agosto 09, 2010

Modelo para armar

En las primeras imágenes vemos una animada reunión familiar que es atendida con esmero por María del Carmen (María Onetto), la anfitriona ama de casa que parece invisible hacia los demás. De pronto, llega el momento más importante de la celebración: cantar cumpleaños. Y descubrimos que la homenajeada es ella. Con este sugerente inicio entramos en el mundo de la protagonista.
Ella se ha sacrificado para ser una madre y esposa dedicada, pero su familia no lo valora. Pero en medio de su frustración encuentra un desfogue en uno de los regalos de cumpleaños: un rompecabezas. A partir de allí María del Carmen se sumerge en un mundo nuevo, el de las competencias de este juego, lejos de la rutina de su hogar. Experiencias nuevas, un conato de affaire, y crisis familiar sortea la protagonista.
Aunque la trama pueda resultar predecible desde el inicio, lo interesante en esta película es el tratamiento que se le da. En esto tiene importancia la actuación contenida y sentida de Onetto, que, aunque en distinto registro, hace recordar por su calidad a la que hizo en La mujer sin cabeza de Lucrecia Martel (cinta que se vio en el festival de hace dos años). La referencia a Martel, tal vez la
cineasta argentina más interesante de los últimos años, no es gratuito. Ambas coinciden en el retrato poco idealizado de la burguesía provinciana argentina y en estilos pausados e intimistas. Un buen debut de una directora que habrá de seguirle el rastro.
Ficha técnica
Rompecabezas de Natalia Smirnoff (Argentina)
Actúan María Onetto, Gabriel Goity, Arturo Goetz, Henny Trailes, Felipe Villanueva, Mora Zinsky, Marta Wons y otros.

martes, junio 01, 2010

La novela que pudo ser


Hace poco el escritor peruano Julio Ortega presentó en España Los Rivero de Jorge Luis Borges. El texto - que se mantenía inédito y desconocido hasta este año - ha causado expectativa en la crítica por ser tal vez la única referencia a un proyecto de novela emprendido por el autor de El Aleph.



Consultado el intelectual peruano, señala que el manuscrito lo halló en la Universidad de Austin de Texas. Indica que conoce bien las bibliotecas y archivos de dicha casa de estudios en donde él fue profesor, y en la que se han ido reviniendo carpetas con material de Borges. Para lástima de los seguidores del autor argentino, entre ese legado el único texto inédito es Los Rivero.



Ortega también destaca que no existen muchos manuscritos de Jorge Luis Borges. Recuerda por ejemplo que la Biblioteca Nacional de Madrid tiene el manuscrito del cuento El Aleph, así como cartas, postales, libretas de borradores, y algunas copias a máquina en diferentes colecciones, pero poco más.



Los Rivero, que se presentó a mediados de mayo en Madrid, es un manuscrito de tres páginas y un párrafo que constituye un fragmento de un relato que Borges abandonó. La tesis de Ortega es que lo abandonó porque "amenazaba" convertirse en una novela, género del que el argentino descreía. "Le parecía que si una historia requiere 300 paginas es porque está mal contada, ya que una buena historia solo requiere unas cuantas paginas". El fragmento rescatado cuenta la historia de los descendientes de un coronel argentino de las luchas emancipadoras. Ortega considera que Borges se hubiera visto obligado a desarrollar la suerte de cada uno de esos hermanos, "y eso requería una novela".



El intelectual y escritor peruano especula que tal vez no le gustaban las novelas a Borges por la misma razón que le parecían "abominables" los espejos y la cópula: multiplican el número de los hombres. "Las novelas, es verdad, pueden ser abominables cuando multiplican las palabras y los lectores. Salvo que sean muy buenas, y en ese caso pierden lectores y no derrochan palabras", concluye Ortega.

sábado, agosto 15, 2009

La balada del guión inconcluso


Luciano (Daniel Hendler) estudió cine pero ahora trabaja con otro compañero de estudios animando fiestas infantiles en Buenos Aires. Mientras ellos tienen una existencia mediocre, otro amigo, Manuel (Walter Jakob) está triunfando en España. Éste vuelve de visita a Argentina junto a su novia Sofía (Jazmín Stuart), haciendo más evidentes las carencias de la vida de Luciano, quien es incapaz de tomar una decisión, y creando un soterrado triángulo amoroso.
Se trata de una cinta entretenida con muy buenos momentos y con pocos altibajos. Algunas escenas, como la pelea a través de un videojuego entre Manuel y Luciano, pudieron ser más cortas pero en líneas generales no interfieren con la fluidez de la trama. Son rescatables detalles como la constante referencia al guión que nunca escribe Luciano o sus repentinas manías y fobias. La actuación de Hendler como un obsesivo y cobarde treintañero que no se anima a madurar es simplemente notable. Su interpretación le da sentido a escenas como en la que, drogado por la marihuana, deja entender a la novia de su amigo que se ha enamorado de ella.
Dos momentos imperdibles de la película son dos bailes. Uno es del personaje principal en solitario en su departamento al compás de la canción El féretro de Todos tus muertos, y, casi al final, es a ritmo electrónico entre los protagonistas del triángulo amoroso en una discoteca.
Ficha técnica
Los paranoicos de Gabriel Medina (Argentina)
Actúan Daniel Hendler, Martín feldman, Walter Jakob, Jazmín Stuart, Verónica Perdomo, Miguel Dedovich.
Película de ficción en competencia en el Festival de Cine de Lima.

jueves, agosto 13, 2009

En nombre del padre


Mario Sábato, cineasta
Uno de los documentales que ha llamado la atención en el Festival de Lima es Ernesto Sábato, mi padre. Conversamos con su director Mario Sábato.
¿Cómo es la relación con una persona tan reconocida como es su padre?
- Es la relación de un padre con su hijo. El hecho que sea conocido, o muy conocido es sólo una molestia externa. Todos los padres creo tiene genialidades, originalidades. En este caso se da que él es muy famoso. Él hace literatura y yo cine. Es lo único que podría decirse.

¿Debe ser difícil hacer un documental sobre una persona tan cercana?
- Muy difícil. En mi caso fue muy desgarrador. Me demoré mucho en filmarlo, cuando normalmente lo hago rápido. A veces regresaba a casa desbastado y no podía filmar en dos o tres días. Pero bueno, también fue una gran alegría poder hacerlo.
Usted ha comentado que con este documental quería hacer de un personaje admirable, un ser querible.
- Quiero mostrarlo como es para los íntimos. Encontrar a la persona que está detrás del personaje. Ese personaje es muy querido por mucha gente, pero está la persona que muy pocos podemos conocer. Esta es para mí el límite y el mérito del documental. Si un estudiante de literatura o un admirador de su obra quieren ver una visión rigurosa de él, este documental no le sirve. Esto es otra cosa.

Usted ha llevado al cine Informe sobre ciegos de su padre. El hijo de García Márquez también tiene proyectos similares sobre su progenitor y lo cita en sus filmes. Curioso que hijo de narradores hagan homenajes a sus padres a través del cine.
- Bueno, yo creo que en los dos casos, tanto en el de Gabo como en el de mi padre, es muy difícil filmar algo de ellos porque están. Los hijos nos podemos permitir libertades que otros no se permiten. Cuando hice El poder de las tinieblas (versión de Informe sobre ciegos) sólo yo le podía decir lo que le dije: “no vas a ver el guión, no vas a ver la película hasta que esté terminada”, y me aceptó todo. Para otro director que no tuviera ese grado de parentesco hubiera sido un calvario filmar con alguien como García Márquez o mi padre.
¿Qué tal la experiencia de dirigir las películas de Parchis?
- Esas son las películas que hice con seudónimo. En la época dictadura, no estaba exactamente prohibido, pero para sobrevivir con el seudónimo de Adrián Quiroga, que conocía todo el mundo, tres películas de Parchis y tres de los Superagentes. Me divertí como un marrano haciéndolas. Están dentro de mi filmografía. Mucha gente me desprecia por eso. Creo que no es un delito tan grave hacer películas para chicos, hay cosas peores. No me arrepiento del momento en que las hice, porque realmente nos divertíamos mucho. Era muy lindo ver cómo los chicos se divertían en el cine.

Sumilla
“No he dejado que mi padre vea el documental que he hecho sobre él”

Dato
El cineasta adelanta que tal vez ya no vuelva a dirigir

domingo, julio 12, 2009

Los falsos dioses

Pensador argentino arremete contra el neoliberalismo y el psicoanálisis
Destaca las virtudes de escritor de Vargas Llosa pero cuestiona sus ensayos

Mario Bunge, premio Príncipe de Asturias de 1982, estuvo hace unos meses en Lima dictando un curso en una universidad particular. Aprovechamos para conversar con él.

Usted ha opinado de Mario Vargas Llosa que le gusta la manera de escribir pero no le convence.
- Yo soy gran admirador de Vargas Llosa el novelista. Pero soy gran crítico de Vargas Llosa el ensayista, porque creo que no conoce la realidad social del Perú.
Usted le criticaba su persistencia en el liberalismo.
- Pero acaba de hacer una crisis tremenda por la falta de controles. Le han permitido a las empresas hacer lo que quieran, incluso suicidarse.
¿Considera que el problema es asumir al liberalismo como verdad absoluta antes que como ideología?
- Sí, es verdad. Ya en los años 90 hizo crisis el Consenso de Washington. Eso ha ocasionado que algunos países elijan a gobiernos de izquierda o presunta izquierda, de centro.
¿La ideología impide llegar a la realidad?
- En efecto, porque son ideas preconcebidas. Algunos cuando intentan aproximarse a la realidad echan mano a recetas, es un simplismo puro. Nunca hacen casos de los datos o de las ciencias sociales. Salvo el caso del liberalismo que se aferra a una teoría económica que no tiene que ver con la realidad.
Es que la economía no es una ciencia exacta.
- No. Hablan de libremercado y nunca lo ha habido. Siempre fueron monopolios u oligopolios. Además, una cosa es la libertad del empresario y otra la del trabajador. No son iguales. En Estados Unidos sólo el 7 por ciento está afiliado en sindicatos, pero a fines de la Segunda Guerra era el 50 por ciento. Las empresas no quieren gente sindicalizada. Quieren personas serviles, no quieren trabajadores con ideas propias, quieren máquinas.
¿Considera que es un reto del periodismo informar lo real y no filtrarlo con la ideología?
- Sí, así es. Pero el deber del periodista es primero averiguar la verdad, lo segundo es decirlo. Pero cuando hay intereses creados es muy difícil decirla.
¿El público puede llegar a conocer la realidad a través de los medios?
- Muy poco, porque el público no tiene acceso a las publicaciones especializadas. Por ejemplo, hace un año o dos un panel de expertos de todo el mundo evaluaron las políticas del Banco Mundial. Encontraron que los estudios de este ente eran muy buenos, muy objetivos, pero que las políticas del Banco Mundial no respondían a estos estudios sino a una ideología neoliberal. Pero esto no llega al gran público.
¿El liberalismo se ha vuelto casi una religión?
- Sí, exactamente. Son falsos dioses. Esta crisis es producto de esos falsos dioses.
Cambiando de tema, ¿de qué nace su aversión al psicoanálisis?
- Es que son puros mitos, puros cuentos. Nunca se ha visto un sicoanalista haciendo experimentos, ni a Freud. Las ciencias en las que se estudian hechos se hacen experimentos. La sicología hace experimentos hace siglo y medio. Los psicoanalistas no estudian ciencia, estudian fantasías.
¿Se puede hacer una analogía entre la crítica que tiene contra el psicoanálisis y el liberalismo económico?
- Sí, cómo no. Por ejemplo, el neoliberalismo reposa sobre el dogma de que todos los seres humanos son egoístas. Por doscientos años se ha repetido la idea sin ponerla en prueba. Hace unos años se probó con un grupo de gente, y resultó que sólo la tercera parte responde a estas características.

Sumillas

“Hay una confusión entre liberalismo político y el económico. El neoliberalismo quiere libertad de empresa pero no les importa las libertades políticas. No hay que llamarlo liberalismo. El liberalismo auténtico que creó Smith fue el liberalismo político”.
“Nunca he ido al psicoanálisis porque no he necesitado servicios religiosos”.

jueves, octubre 16, 2008

Que no quede huella

Vero (María Onetto) pertenece a la clase media del interior de Argentina. Un día tiene un accidente en la carretera y pierde la memoria. Duda si ha atropellado a una persona o a un animal. No sabe qué hacer, simplemente se deja llevar. En su entorno, nadie parece darse cuenta de su amnesia y se va reintegrando de a pocos, como si nada hubiera pasado.

La directora Lucrecia Martel vuelve a abordar en esta cinta su tema preferido de la decadencia de la burguesía provinciana. Junto a la protagonista, vamos descubriendo un mundo de relaciones endogámicas, casi incestuosas, y de trato displicente y despectivo hacia quien no es del entorno.

Ayudan a crear un aire enrarecido las imágenes fuera de foco, con unos primeros planos del rostro de una desubicada Vero. Otro acierto es el tratamiento que se le da a la historia. Nada es certero, los hechos van variando ante nuestros ojos o desaparecen. La escena en la que una anciana tía de la protagonista comenta un video familiar, confundiendo nombres de parientes y chismes íntimos, es un buen ejemplo de esta idea.

Se trata de una buena cinta que le exige al espectador más que la película promedio. Sin embargo, no es tan lograda como el excelente debut de la cineasta, La ciénaga, en la que también aborda la descomposición de una familia acomodada del interior argentino pero de un modo más sugerente.

Ficha técnica
La mujer sin cabeza
Dirige Lucrecia Martel
Actúan Maria Onetto, Claudia Cantero, Ines Efron, Daniel Genoud y otros.
Película argentina que compitió en el Festival de Cine de Lima.

lunes, diciembre 24, 2007

“¿A quién le importa lo que pasó?”


La historia relativamente reciente de los movimientos alzados en armas ha servido de material para infinidad de libros en América Latina. En esta ocasión, el periodista Jorge Lanata aborda en clave de novela la historia del Ejército Guerrillero del Pueblo, grupúsculo que existió en la realidad inspirado por el Che Guevara que trató de iniciar la revolución en 1963 desde Salta, Argentina.
Planteado como un libro coral, combina en su narración los partes policiales y cartas de Jorge Ricardo Masetti, “Comandante Segundo”, líder de la guerrilla; con reflexiones y anécdotas de esta abortada gesta revolucionaria. El estilo es ágil y ameno.
Una de las intenciones que se descubren en el texto es el de reflexionar sobre el proceso por el cual varios militantes de izquierdas de América Latina abrazaron las armas en los años 60 y 70. Cuestiona el ideal de la revolución inspirada en Cuba, mostrando las contradicciones de un movimiento formado por burgueses citadinos peleando en la sierra argentina sin ningún apoyo de la población.
A pesar de algunos aciertos – frases agudas, por ejemplo – y de su corta dimensión – menos de 150 páginas – su principal defecto de la novela es el ser repetitiva. Lanata da vueltas sobre las dudas del grupo de aspirantes a guerrilleros y reincide una y otra vez en monólogos interiores que no siempre aportan material nuevo o algún punto de vista sugerente a la historia. Aunque en su país de origen se le criticó por no ser un riguroso compendio de los acontecimientos, visto con otra mirada se le puede objetar el haber dependido demasiado de la anécdota y no haber explorado más allá de ella.

Ficha técnica
Muertos de amor de Jorge Lanata (Editorial Alfaguara)

martes, agosto 08, 2006

Personajes antes que trama

En 2003, Historias mínimas, una película interpretada por personas sin experiencia actoral, ganó el premio del Festival de Cine Latinoamericano de Lima. Esa cinta marcó el regreso, después de una década dedicada a la publicidad, de su director, el argentino Carlos Sorín, al mundo del sétimo arte. Ahora, el cineasta está en nuestra ciudad como parte del jurado del mismo premio que recibiera hace tres años.

Una constante de su cine es el viaje...
–Sí, siempre hago películas con temas de viaje. La próxima también lo será. Me encanta viajar. Me siento cómodo en las estaciones de servicio, en la ruta. La película es para mí como un paréntesis. Salgo de mi vida cotidiana y me paso tres meses viajando.

¿Cómo planifica sus proyectos?
–Hay algo que no se puede planificar que es tener la idea en general. Luego, lo primero que me entusiasma es un personaje y después creo la historia. Hago al revés de lo usual, en el inicio se crea la trama y luego se adaptan los papeles. Mis películas son más de personajes. Por eso apuesto a no actores que sean similares en la ficción y la realidad.

¿La trama termina siendo una excusa para describir personajes?
–Exacto. Me interesa más el desarrollo del personaje, sus gestos, su drama. Mis historias son muy simples. No tengo plots muy complejos que te atrapen. Si no te enganchó el personaje de mi película, moriste.

¿La propuesta de trabajar con actores no profesionales no llega a un límite?
–Sí, se agota porque sólo puedes hacer papeles muy simples. Tanto así que para mi próxima película espero trabajar con actores profesionales o hacer un mix. Si quieres lograr personajes de cierta complejidad, debes recurrir a los profesionales. Usted también trabaja con animales.

¿Requieren de más trabajo que los actores?
–No, requieren de lo mismo. Hay que filmar mucho y cruzar los dedos para que salga todo bien. La escena más fácil que he filmado es la del final de Bombón. En ella dos perros se emparejan. Sólo tuve que conseguir una perra en celo, a la que no tuve que enseñarle nada.

Su primer filme, La película del rey, es de 1986. ¿Cómo ve la evolución del cine en este tiempo?
–El cine ha adquirido una madurez técnica mayor. Ahora es más fácil hacer películas y mejores tomas con menos equipo. Sin embargo, lo que no ha cambiado es su parte autoral. Sigo pensando que en las décadas de 1960 y 1970 surgieron las obras de los grandes maestros de todos los tiempos: la nueva ola, el cine inglés, Visconti, Antonioni. Esa época es como el renacimiento para el sétimo arte.

¿Esos maestros hubieran hecho mejores obras con los actuales adelantos?
–No, no creo. Eso pasa más por lo “autoral”. Una película de Buñuel es una película de Buñuel, así sea filmada con limitaciones o con las comodidades de hoy. Lo importante allí es Buñuel y su forma de ver al mundo. Esos son cines de autor.

viernes, julio 28, 2006

Si no lees, no escribas

Martín Caparrós visitó la 11a Feria Internacional del Libro de Lima promocionando su novela Valfierno (Premio Planeta 2004). Como periodista ha incursionado en varios géneros como la crónica de viaje, los deportes y la gastronomía. Confiesa entre sus ídolos al chalaco Julio Meléndez.

Como argentino a usted le preguntarán en todas partes de fútbol.
Sí, sobre todo después de publicar Boquita, un libro sobre Boca Juniors. A partir de allí me convertí en una especie de consultor futbolístico, cosa
que nunca deseé ser. Me gusta demasiado el fútbol como para dedicarme a hablar de eso. Hay tanta gente que lo hace y que dice pavadas.

¿De qué peruano recuerda su paso por Boca Juniors?
De Julio Meléndez, de quien hablo en mi libro. Él se hizo muy famoso por un partido entre Boca y Cristal en 1971. Necesitábamos ganar para pasar a la siguiente ronda, pero se generó tal gresca que expulsaron a casi todos. Entre los pocos que no le sacaron tarjeta roja estaba Meléndez, quien apaciguaba los ánimos. Recuerdo que yo estaba en “la doce”, la barra xeneize en tribuna popular, cantando con la hinchada “Pegue, Boca, pegue”. Julio Meléndez fue ídolo porque llegó a Boca y sudó la camiseta.

Usted afirma que para sus novelas no investiga mucho, lo contrario de lo que se debería hacer en periodismo.
Es verdad. Para empezar, no me gusta la palabra investigar. Eso lo hace la Policía, los inspectores, inspectores del fisco. Yo miro y observo. Deberíamos inventar una palabra para referirnos a lo que nosotros hacemos. Necesitamos tener la coquetería suficiente de llamar a nuestra actividad de una manera distinta a lo que hace el sargento o el policía secreto.

¿La frontera entre periodismo y literatura es tenue?
–Yo trato de no pensar en las diferencias entre ficción y no ficción. Se supone que un género es sobre hechos reales, mientras que el otro son invenciones, pero casi nunca se cumplen. Al final hay una buena y saludable dosis de ficción.

Pero habrá variantes de periodismo menos proclives a la ficción que otras.
–No, ni el periodismo económico. Nadie hace más ficción que los periodistas de economía. Se pasan la vida pronosticando hechos que no se cumplen.

¿El periodista debe estar preparado para escribir de todo?
–No. Si lo piensas, los periodistas no están preparados para escribir de casi nada, aunque lo hacen con gran impudicia. Un amigo me decía que los periodistas son las únicas personas que acaban su educación en público, y es un optimista que cree que la termina.

¿Cómo ve el periodismo actual?
Me asombra que exista gente que quiera entrar en esta profesión y no lea. Si no le gusta la lectura, que busque otra carrera: carnicero, carpintero, torturador. Hay oficios mucho más decentes que el periodismo.

La guerra del pisco
¿Cómo califica a la cocina peruana?
–Me parece muy interesante. Sus preparaciones son muy propias. Ahora, en Buenos Aires, hay cada vez más sitios donde probar comida peruana. Hasta hace unos años había unos pocos restaurantes peruanos pero sólo para la colonia. Eran como fondas. En la actualidad existen locales más fashion a los que va cualquier porteño.

¿Qué platos son los que más atraen?
–El cebiche, el picante de gallina, el pisco sour.

¿La popularidad de la comida peruana ayuda a que se asocie el pisco con nuestro país?
–Sé que hay una cierta lucha entre el Perú y Chile por ese tema. Podría decir acá tranquilamente que el mejor pisco es el peruano, pero posiblemente sospecharían que cuando esté en otro lado diría lo contrario. Entonces, mejor no digo nada.

(Publicado en el suplemento Variedades del diario El Peruano en julio de 2006)