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martes, julio 05, 2011

La señorita Julia: Aún niña a su edad

Es la fiesta de San Juan en un poblado rural de Suecia a fines del siglo XIX. La señorita de la casa – Fioerella de Ferrari – se divierte con los empleados. Pero ha decidido coquetearle a uno en particular: Juan (Bruno Odar). Pero éste no está dispuesto a ser su diversión, iniciándose un juego del gato y el ratón entre ambos.
Desde la primera escena en la que vemos a la sirvienta y novia de Juan - Camila Mac Lennan – tomarse su tiempo para arreglar la cocina, sabemos que el montaje va a tener un tono más pausado que lo que se estila ahora. Esta apuesta ayuda a comprender a los personajes, parte de una sociedad en la que la cuna y el qué dirán tienen gran valor. También muestra el cuidado de la puesta en escena en los silencios, en los que los detalles van revelando las pistas de la trama.
El duelo de Juan y Julia es el de dos seres atrapados por las convenciones. Él es refinado y culto, pero no deja de ser un sirviente en su tierra natal. Ella será la señora del lugar, pero no es libre para escoger la pareja que quiera. Pero a su vez, son seres con grandes defectos, despóticos cuando sienten que tienen ventaja sobre el otro. En momentos de tensión se revela el machismo de Juan y la pusilanimidad de Julia. No perder de vista los guiños al sadismo presente en varias imágenes y diálogos.
Un montaje detallista y logrado, además de exigente, que por momentos hacen recordar a la excelente puesta de El tío Vania que llevara a cabo hace unos años la misma directora.
Ficha técnica
La señorita Julia de August Strindberg
Actúan Bruno Odar, Fiorella de Ferrari, Camila Mac Lennna
En el teatro La Plaza Isil de Larcomar a las 20.00 horas
Hoy última función
Dirigida por Marian Gubbins

viernes, mayo 13, 2011

El plebeyo en sueco

En una localidad de Suecia a fines del siglo XIX dos personajes tienen una inesperada relación. Un mayordomo, Juan – Bruno Odar – empieza a flirtear con Julia – Fiorella de Ferrari – su patrona e hija de un conde. Esto ante la presencia de Cristina – Camila Mac Lennan – la cocinera y novia del ocasional galán.
Este es el argumento de La señorita Julia, obra clásica de 1888 del sueco August Strindberg que se estrena hoy en el Teatro La Plaza Isil de Larcomar. La dirección recae en Marian Gubbins, profesional que ha tenido a su cargo recordados montajes como El tío Vania de Anton Chejov de hace unos años.
Gubbins indica que siempre recordó con admiración la versión de La señorita Julia que se llevó a cabo en Lima hace unas décadas. La directora indica que siempre tuvo en mente dirigirla, hasta que se decidió al ver una adaptación para el cine.
Consideró que, a pesar de pertenecer a otro tiempo y país, la historia que se trata atañe también a problemas que se ven en nuestra sociedad. Le interesó mostrar lo que calificó como “las taras del clasismo” que aún no se han superado.
Hay que tomar en cuenta que esta pieza se inscribe dentro de la corriente del naturalismo, en el que se buscaba un retrato minucioso de la realidad. Se da en medio de grandes cambios económicos y sociales a nivel global, que se ve reflejado en el temperamento de las ficciones de la época. Siguiendo estos conceptos, la directora indica que el presente montaje ha sido conservador en cuanto a vestuario y escenografía.

Datos

Las funciones irán de jueves a martes a las 20.00 horas y domingo a las 19.00 horas en el teatro La Plaza Isil en Larcomar. Entrada general a 55 nuevos soles.
En la década de 1980 se llevó a escena esta obra, siendo dirigida por Alfonos Santistevan y protagonizada por Alberto Isola.

martes, mayo 25, 2010

"Yo me muero por hacer cine"


Desde hace unas temporadas el nombre de Bruno Odar se ha relacionado a buenas actuaciones, siendo para algunos el mejor intérprete de nuestro teatro en la actualidad. El artista ha vuelto a ser noticia al protagonizar Octubre de los hermanos Vega, cinta peruana que ha conseguido el premio del Jurado de la sección oficial Una cierta mirada.


Todavía emocionado por el logro, Odar confiesa que aún está sorprendido por lo lejos que ha llegado el filme. Indica que, a pesar de ser un apasionado por el cine, han sido escasas y espaciadas en el tiempo las posibilidades que ha tenido de trabajar en él. “Me hubiera encantado empezar antes”, se lamenta. Incluso adelanta que piensa pasar a trabajar detrás de cámaras y dirigir dentro de poco.


Sobre su experiencia con los hermanos Diego y David Vega sólo tiene palabras de halago. Tanto así que no duda en señalar que ha aprendido mucho al lado de ellos. Recuerda que el ambiente en la filmación era de bastante camaradería y familiaridad. Agrega que todos en el elenco y cuerpo técnico gozaban de libertad para dar su opinión y sugerir. “Me gustaría volver a trabajar con los hermanos Vega otra vez”, confiesa.


Bruno Odar añade que fue convocado para este proyecto hace dos años. En el tiempo entre la propuesta y el inicio de las filmaciones a los pocos meses, los hermanos Vega les mostraron dos guiones distintos, prueba de su afán de perfeccionamiento. Algunos de los alcances que da sobre la cinta es que en ésta predomina lo visual sobre lo oral. “Son pocos diálogos, bastantes planos largos y cámara fija”, precisa. En opinión de Odar, los hermanos Vega han sabido sacar provecho de los silencios y adaptarse a las necesidades del lenguaje cinematográfico.