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domingo, marzo 10, 2013

Terapia de baile (crítica a Juegos del destino)

Pat (Bradley Cooper) ha pasado ocho meses en un hospital psiquiátrico por sus intempestivos cambios de humor. Tiene orden de restricción sobre su ex mujer que él continúa considerando su esposa. Regresa a la casa familiar, en donde su padre – un sobresaliente Robert de Niro – acaba de perder el trabajo y, en medio de múltiples manías, se dedica a apostar al equipo local. En ese ambiente de empleos precarios y desórdenes de comportamiento, el protagonista trata de enmendar su rumbo teniendo como norte su obsesivo deseo de rehacer su matrimonio.

Un día, en casa de su amigo Ronnie (John Ortiz), el único de su entorno que lleva una vida exitosa y “normal”, conoce a la cuñada de éste, Tiffany (Jennifer Lawrence), que también tiene serios trastornos de conducta acrecentados por su reciente viudez. Se inicia entre él y ella un tira y afloja esperado, girando, como excusa, alrededor de los entrenamientos para un difuso concurso de baile en el que ambos se han inscrito.

En cierta forma, la trama es una clásica historia de amor, pero llevada a un ambiente viciado, en el que cada personaje es un cúmulo de patologías. Es un retrato de la clase media baja de Estados Unidos con problemas para ascender, ambiente que el director ya había explorado en su destacable El luchador, pero ahora con el agravante de la crisis económica. Maniacos caminando en la línea entre la ilegalidad y la vida decente. El patriarca familiar es un ejemplo, impedido de ir a los estadios por su carácter violento, pero soñando en poner un negocio para que lo trabajen sus hijos.

Imperdible el diálogo entre Pat y Tiffany cuando recién se conocen, hablando animadamente de las pastillas que toman, mientras que sus anfitriones, el matrimonio perfecto, tienen problemas para conducir la conversación a otro tópico que no sean sus recientes compras. Se puede reprochar que en el tramo final se fuerza el Happy End de rigor. Pero es en este segmento en que se da una de las escenas más logradas: el baile del concurso. La coreografía de Pat y Tiffany – y en menor medida por sus “barra brava” que los alientan – grafica cómo este grupo con problemas de adaptación terminan creando sus propias reglas ante la mirada incrédula del resto.

FICHA TÉCNICA
Los juegos del destino  (Silver Linings Playbook)
Director por David O. Russell
Actúan Bradley Cooper, Jennifer Lawrence, Robert De Niro, Chris Tucker, John Ortiz y otros.
Nominada: A ocho premios, incluido a mejor director y mejor película. Logró dos, uno a mejor actriz para Lawrence. No se lo digan a nadie, pero era la que más me gustó de las nominadas a mejor cinta.

 

martes, junio 28, 2011

Mentes peligrosas

Los personajes de Un mundo feliz de Aldous Huxley tomaban una droga, soma, que tenía lo mejor del alcohol y el cristianismo pero ninguno de sus efectos secundarios. Algo de eso hay con el NZT, substancia inventada que motiva esta película.
Eddie (Bradley Cooper), un escritor bloqueado creativamente y casi en la calle, se transforma en un triunfador gracias a ella. Esta pastilla, a la que accede de forma fortuita, le permite utilizar el 100 por ciento de capacidad de su cerebro. Se grafica ingeniosamente esta mayor habilidad con diversos recursos visuales como desdoblamiento del protagonista, aceleración y desaceleración de la acción, etc. Pero lo que parece la panacea para todos los problemas, temprano se descubre su lado oscuro: no muy distinto que las complicaciones habituales a cualquier droga de diseño, la verdad.
Mientras el protagonista escala social y económicamente se va envolviendo con personajes cada vez más siniestros. Entre ellos destaca el personaje de Robert de Niro, un intrigante millonario de Wall Street que le sirve de guía en su nuevo mundo. Pero también hay gangsters rusos y misteriosos guardaespaldas, que van creando un ambiente de resaca y pesadilla.
Es un buen argumento, que atrapa al espectador desde la primera toma de Eddie al borde de un rascacielos, mientras a su espalda se tirotean. Pero le faltó a la película algo más de riesgo para ser del todo redonda. Los minutos finales se vuelve, a mi gusto, algo opaco e intrascendente. Una suerte de moralina autocomplaciente es el discurso que predomina en el desenlace. Sin embargo, no deja de ser un buen producto para pasar un momento entretenido.



Ficha técnica
Sin límites
Dirige Neil Burger
Actúan Bradley Cooper, Robert de Niro, Abbie Cornish, Andrew Howard, entre otros