Pero si he de ser sincero, estas fechas la película que más tengo presente es Kramer vs Kramer de Robert Benton. El motivo es personal. La primera vez que la vi fue con mi abuela, que se llama igual que mi hija mayor, en el primer betamax de la casa allá por los primeros años de la década del 80. Yo era un niño y la película me impactó tanto que, años después, siendo adulto, la primera vez que la volví a ver recordaba en gran medida el argumento.
sábado, diciembre 31, 2011
Navidad, Año Nuevo, Nueva York, y otros desvaríos de película
Pero si he de ser sincero, estas fechas la película que más tengo presente es Kramer vs Kramer de Robert Benton. El motivo es personal. La primera vez que la vi fue con mi abuela, que se llama igual que mi hija mayor, en el primer betamax de la casa allá por los primeros años de la década del 80. Yo era un niño y la película me impactó tanto que, años después, siendo adulto, la primera vez que la volví a ver recordaba en gran medida el argumento.
domingo, septiembre 04, 2011
El rey León, una película fascista
Sí, El rey León, una película fascista. Ese fue lo que comenté, medio en broma, medio en serio, a mi amigo Lucho Aguirre ante la posibilidad de que mi incursión al cine con mi hija Iris tenga como fin ver ese filme de Disney. Y, como buen agorero que soy, eso fue lo que terminé viendo. Algo que descubrí al ser padre es la poca variedad de títulos para niños que existe en la cartelera local. Por lo general, son dos opciones por establecimiento. A veces menos. Ese fue mi caso este sábado en la taquilla del cine El Pacífico (1), en la que sin proponérmelo terminé viendo las historias de Simba en 3D.
miércoles, julio 20, 2011
Star Wars y Buñuel
Una enorme campaña mediática pareciera intentar convencernos que este año* no hay más aniversario que recordar en el mundo del cine que los 30 años del estreno de la primera película de Star Wars. Curioso, puesto que en el mismo año en que esta epopeya de ciencia ficción se estrenaba – 1977 – uno de los más geniales directores de todos los tiempos daba su última entrega a la pantalla grande.Me refiero a Ese oscuro objeto del deseo, esa bella despedida de Luis Buñuel del ecran. Seis años después, este provocador profesional dejaba de existir sin volver a filmar más.
Sin embargo, mucha más tinta ha corrido recordando las peripecias de la saga intergaláctica que el adiós del realizador de Viridiana o de El discreto encanto de la burguesía.
No hay que sorprenderse ante este hecho. Las carreras de George Lucas, responsable de La guerra de las galaxias, y de Luis Buñuel no pueden ser de lo más opuestas. Mientras que el español, con cada plano que filmaba, cuestionaba la moral pacata en la que había sido criado; el norteamericano sacó provecho del éxito de su obra máxima para vender franquicias. Ambas actitudes muy respetables, por cierto.

No se puede negar que las dos primeras películas de La guerra de las galaxias tienen reconocibles virtudes, y que estos puntos a favor se mantuvieron en menor medida en la tercera – y por muchos años última – entrega, El regreso del Jedi. Formo parte de una generación que creció con los duelos de espada láser como telón de fondo. Pero el regreso con bombos y platillos de la saga a mediados de los noventa con tres precuelas redundantes desdibujó los recuerdos de mi infancia. Confieso que nunca he sido fan de la originaria trilogía, pero me pareció una traición mercantilista su paso a hexalogía.
El caso de Buñuel es muy distinto. Sus películas cosecharon usualmente críticas de los sectores conservadores. Durante la Guerra Civil española trabajó del lado de la República en contra de la facción fascista. Este pasado de izquierda le causó algunos problemas para asentarse en Estados Unidos una vez concluido el conflicto. Esto sin olvidar que la dictadura de Francisco Franco lo vetó por décadas de filmar en su tierra natal.
La censura española sobre Buñuel durante el régimen dictatorial fue eventualmente levantada en un par de ocasiones, pero causando más de una controversia. Por ejemplo, Viridiana, su primer regreso a su tierra, provocó una enérgica tacha del Vaticano por una escena en la que unos mendigos y ladrones parodiaban el cuadro de la Última Cena de Leonardo Da Vinci.
Las polémicas alrededor de Buñuel podrían ser simples anécdotas sino fuera que su obra marca un hito imprescindible en la historia de la cinematografía. Sus obsesivos planos de pies y retorcidas historias han cautivado a los amantes del sétimo arte desde que en 1928 estrenara junto a Salvador Dalí Un perro andaluz. Pero si nos hemos de guiar por la mercadotecnia, mucho más importante son para la pantalla grande un duelo con espadas láser que una navaja cortando un ojo.
*Hace cuatro años iba a salir publicada esta columna en la sección opinión del diario donde trabajo. Por diversos temas de coyuntura se fue postergando, hasta que se traspapeló y olvidé. Revisando mis textos, la rescaté. Aunque está un poco achori y por allí me quinceo en algún dato, creo que se deja leer.
miércoles, junio 02, 2010
¿Existe un boom del cine peruano?

Desde que en el verano pasado La teta asustada fuera nominada al Oso de Oro de Berlín los peruanos nos hemos acostumbrado a escuchar buenas noticias sobre el cine nacional. Luego de ese festival que ganamos por primera vez, siguieron la proyección de Paraíso en Venecia, Contracorriente es galardonada por el público en Sundance y hace poco Octubre consigue un reconocimiento en Cannes. Todas películas de peruanos de base treinta.
La pregunta que surge es si estamos ante un boom del sétimo arte o estos logros son producto de
Tiempo al tiempo
Por ejemplo, Gabriel Quispe comenta que dentro del mundo cinematográfico peruano existe “una talentosa generación de realizadores de base 3 – Josué Méndez, Claudia Llosa, Quattrini, Gálvez, los Vega, Velarde, Fuentes–León) que es competitiva en los grandes festivales del mundo porque tiene ideas frescas, flirtea con la modernidad y cumple con los estándares internacionales”.
Para Quispe se está generando interés en el ámbito internacional por el cine peruano. Sin embargo, ese impacto habría que mantenerlo con más propuestas innovadoras y rigurosas.
En esto último coincide con su colega Enrique Silva. Él recuerda que hace unos pocos años, debido a algunos premios, se hablaba mucho del cine rumano, pero que éste perdió visibilidad últimamente. “Yo no creo que estemos ante un boom del cine peruano”, asegura categórico.
Muevan la industria
Enrique Silva hace hincapié en la poca continuidad que tienen muchos de nuestros cineastas. Menciona que falta crear una industria fílmica, aunque reconoció que se puede hablar de una nueva camada de realizadores talentosos. Consideró que es muy pronto para hablar de características en común de esta generación.
Respecto a la necesidad de mayor producción también opina similar el crítico Raúl Lizarzaburu. Comparando cifras hace notar que en el Perú se filma mucho menos que en Argentina o México. Incluso hace notar que el año pasado, salvo La teta asustada, el nivel de lo estrenado en películas nacionales no fue muy bueno.
Cronología
Enero, 2009. La teta asustada es incluida en la selección oficial del Festival de Berlín, uno de los tres más importantes.
15 de marzo, 2009. La teta asustada gana el Oso de Oro, máximo premio del festival.
Setiembre, 2009. Paraíso de Héctor Gálvez participa en
Enero, 2010. Contracorriente de Javier Fuentes León logra el World Cinema Audience Award del festival de Sundance.
Marzo, 2010. La teta asustada compite por el Oscar a mejor película extranjera.
Mayo, 2010. Octubre de los hermanos Vega gana el premio del jurado en la sección "Una cierta mirada" del Festival de Cannes.
Foto Vidal Tarqui / Andina en el recibimiento en el aeropuerto a Claudia Llosa y Magaly Solier luego de competir en los premios Oscar.
miércoles, junio 27, 2007
Conrad sin pasaporte

Con todo lo debatible de esta iniciativa, había algo que aún resultaba más polémico. Entre los autores que el ministro proponía purgar de los colegios polacos por extranjeros se encontraba Joseph Conrad, autor de la aplaudida El corazón de las tinieblas. Como es sabido, este narrador fue criado en la Polonia ocupada por la Rusia de los zares. A pesar de tener al polaco como lengua materna; y de dominar el francés, el idioma culto de su época; escogió desarrollar su carrera literaria en inglés. Es de suponer que esto bastó para que Giertych le negara la nacionalidad literaria.
Pero Conrad no es el único que planteaba desaparecer de las escuelas este polémico ministro de educación. Sus connacionales Stanislaw Witkiewicz y Witold Gombrowicz también estaban en la lista negra para eliminar de las aulas. Felizmente, prevaleció la cordura y el primer ministro de ese país, Jaroslaw Kaczynski, dio marcha atrás a tamaño despropósito.
Esta anécdota nos hace reflexionar sobre qué criterios se siguen para escoger las lecturas de los programas escolares. Nadie discute que determinados libros son preferibles leerlos a determinada edad. Por poner un par de ejemplos, El decamerón de Bocaccio puede no ser un texto apropiado para niños de cinco años que recién empiezan a leer, pero en cambio El lobo estepario de Hermann Hesse es ideal para adolescentes.
Pero decir esto no significa aceptar que la literatura tenga que transmitirnos obligatoriamente determinados valores. Si se inculca el hábito de lectura no es para que las personas se aprendan un discurso de paporreta. El leer, se supone, despierta la capacidad de análisis y de sacar conclusiones por uno mismo. Propuestas como la del ministro polaco reflejan la inseguridad de posturas dogmáticas, las que dudan de la voluntad de aquellos a quienes dicen proteger.
Esta propuesta de censura me hizo recordar a Línea de sombra, una novela del cuestionado Joseph Conrad. En ella, un joven capitán tiene que hacerse cargo de la conducción de un barco en pleno temporal. El marino debe tomar por primera vez en su carrera decisiones que podrían significar la vida o la muerte. Pienso que escoger qué deben o no leer los escolares sólo por el grado de compromiso de los autores con un proyecto nacional, es considerar a los ciudadanos como incapaces de pensar por sí mismos y que, llegado el momento, no podrán tomar el timón cuando arrecie el temporal.
(publicado en la página de opinión del diario El Peruano)
