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jueves, abril 30, 2026

Sobre la cueca futre siútica de "La viuda del conventillo"


De forma azarosa llegó a mis manos "La viuda del conventillo", novela del chileno Alberto Romero publicada en Buenos Aires en 1930.

Una grata sorpresa este libro de 200 y pico páginas.

La trama se ambienta en el Santiago de Chile de inicios del siglo XX, cuando esa ciudad, al igual que Lima y demás capitales latinoamericanas, crecían e intentaban emular a sus pares europeas.

Pero éste no es un canto al progreso. Tampoco a la nostalgia de un pasado más sosegado.

Es, más bien, la descripción de la periferia de la modernidad. Los bajos fondos. Las cités (variante de nuestros callejones) y conventillos hacinados. Proxenetas, alcohólicos, prostitutas, vividores.

Ese es el mundo que describe Romero en "La viuda del conventillo".

La protagonista es una mujer dedicada a la venta de comida en la calle. Un hombre que había perdido la vocación por trabajar la enamora y la vive. Pero el romance dura poco. El galán muere en una borrachera, mientras que ella daba a luz a la hija de él.

Allí empiezan los subes y bajas de la existencia de Eufrasia, cada vez más cerca de lo sórdido y amoral.

Un lector desprevenido podría tomar la novela como un cuadro costumbrista. Pero aunque algo de eso hay, la mirada de Romero va más allá, a las miserias detrás del mundo de las apariencias.

Difícil no recordar a "Duque" del peruano José Diez Canseco, publicado en 1935 en Santiago. Mientras la obra de nuestro connacional describe una espiral de corrupción y decadencia en la clase alta limeña, Romero hace lo propio pero con ese proletario incipiente que surgía en las ciudades.

Eufrasia se maneja en un entorno en el que la prostitución convive en los mismos espacios que los obreros, pequeños comerciantes, inmigrantes, vagos y eventuales jornaleros rurales perdidos en la ciudad.

A comienzos del siglo XX surgió en la literatura peruana - la que conozco mejor - el personaje de la huachafa, mujeres que - desde una mirada clasista - aparentan lo que no son y cubren sus necesidades con la costura. Siútica se diría en Chile.

Pionero en ese rubro fue "Las Cojinovas" de Cloamón de 1905, en donde la prostitución se sugiere como una caída probable. 

Estos personajes femeninos, sea Eufrasia o cualquiera de las huachafas peruanas de las primeras décadas del siglo XX, las eventuales siúticas que aún no leo, que se revelan contra el rol que les impone la sociedad, terminan empotradas contra la realidad: un mundo mediocre, sin espacio para superarse por su propio esfuerzo.

En palabras  de "La viuda del conventillo": "Vivir por vivir, nada más". 

PD: Es una delicia el uso de modismos chilenos de este libro. Algunos, incluso, lo compartimos los peruanos como llapa/yapa, chauchilla, picarones o chancaca. Romero recurre a ese léxico sin impostación, dando el aire de naturalidad. Un acierto previsor el incluir un glosario  en las últimas páginas. 

miércoles, agosto 10, 2011

La vida de los peces: El camino al Goya

Una de las cintas que más suena en las cábalas para alzarse con el premio de la competencia oficial en la categoría ficción es la película chilena La vida de los peces. El motivo es el haberse hecho con un premio Goya el año pasado.
En declaraciones para el diario oficial El Peruano, el equipo de producción conformado pordirector Matías Bize, su guionista Julio Rojas, y el productor Adrián Solar, manifestaron que temían la competencia que podía darles la cinta peruana Contracorriente. Indicaron que la ópera prima de Javier Fuentes-León venía con la fama lograda por los innumerables premios del público en distintos festivales. Además, dicha cinta había sido exitosa en su paso por las salas de cine española.
Sin embargo, desplegaron una fuerte campaña en apoyo de La vida de los peces para hacer conocidos sus méritos. Subrayaron que este galardón lo consiguieron en su segundo intento, pues años antes lo tentaron con la cinta En la cama.
Retrato social
Matías Bize indicó desde que terminó de filmar su anterior cinta, En la cama, tenía claro que quería repetir la experiencia con el mismo equipo. Señaló que para él es importante ser amigo de quienes trabajan con él, pues todo avanza sin pausa y en confianza. Por este motivo es que Blanca Lewin, actriz que tiene un papel destacado en esta película, ha estado en dos de sus otras tres entregas.
El cineasta añadió que es muy meticuloso con los ensayos, a los cuales les dedica bastante tiempo. Una curiosidad es que el protagonista se incorporó tarde a los ensayos, lo que logra, en palabras de Bize, no se note integrado al resto. Ese efecto era el buscado, puesto el personaje representa a un chileno que vuelve después de una década a su país y se siente fuera de lugar en medio de una reunión amical.
Considera que este método es cercano al teatro, género que le atrae mucho aunque subraya que lo suyo es el Sétimo Arte. El director añade que, de forma inconciente, han hecho un retrato de la sociedad de su país actual. Dice que eso no era la meta, pero se consiguió puesto que la historia se desarrolla en Santiago.

sábado, agosto 06, 2011

Tony Manero: Disco Killer

(Comentario que publiqué en el diario El Peruano en agosto de 2008 durante el Festival de Cine de Lima)


En el Chile de fines de la década de 1970, Raúl (Alfredo Castro) es un cincuentón que vive obsesionado con Fiebre de sábado por la noche. Su único objetivo es imitar al personaje de John Travolta en esa película. Para conseguirlo
pondrá su mejor empeño, así tenga que matar una que otra persona. Un Santiago paupérrimo, de calles solitarias, batidas sorpresa y pintas pidiendo “muerte al asesino”, es el hábitat del patético clon de Tony Manero.

Esta excelente cinta consigue con el retrato de un psicópata en franca decadencia dar una metáfora de una sociedad enferma que padece una dictadura.
Aunque los delirios de Raúl sean el foco de atención, el tema de la violencia política se cuela en los encuadres.

Las virtudes del filme no se acaban en la trama. La parte visual también aporta lo suyo, jugando a desenfocar a los personajes dependiendo de las necesidades de la narración. El baile de Raúl, con todos los tics de su locura, que va perdiendo el foco hasta parecer una sombra de Travolta, es un momento imperdible.

El filme tiene defectos muy pequeños –un par de referencias muy localistas, por ejemplo–, pero que no hacen mella para calificarla como una cinta muy recomendable.

FICHA TÉCNICA
Tony Manero
Dirige: Pablo Larraín.
Actúan: Alfredo Castro, Amparo Noguera, Héctor Morales, Paola Lattus, Elsa Pobrete.

lunes, noviembre 22, 2010

Nostalgias inéditas

La chilena Claudia Apablaza nos presenta una obra singular. Un libro en el que parece no contarse grandes hechos, o al menos vistosas anécdotas. Pero sin embargo, las pistas que nos va dando página a página sirven para irnos armando un retrato de la protagonista: una chica que aspira con ser escritora, que circula entre Chile post Pinochet y Barcelona, buscando un amor elusivo.

No es casual el subtítulo, la tristeza de la no historia, pues en él se alude a una de las claves del libro: la falta de una trama convencional. La historia avanza y retrocede, y vuelve a narrarse con ligeros cambios, creando en cada vuelta de tuerca una obra más rica.

Eme/a se divide en cuatro partes, y parece empezar de nuevo en cada sección para contar lo mismo pero de forma diferente. Una lectura apresurada puede hacer pensar que es sólo un cúmulo de artificios sin fondo, pero esta idea es errada, una ilusión. Hay una fuerte carga reflexiva y emotiva en sus líneas que requieren de un lector atento para descubrirla.

A pesar del tono melancólico, una de las claves para entender el libro es lo lúdico. La prosa juguetona, de frases cortas y giros ingeniosos, sirve del medio ideal para que la autora aborde temas complejos. El reto de la maternidad enlazado con el miedo a publicar, debates sobre la literatura y la creación, el amor y la soledad, son tocados de forma sugerente.

Respecto a la creación, es imperdible el capítulo dedicado a la búsqueda de un padre, figura que oscila entre Roberto Bolaño ó Nicanor Parra, dos patriarcas extremos en la literatura de su país. Un libro recomendable.
Ficha técnica
Eme/a La tristeza de la no historia
Claudia Apablaza (Altazor)

viernes, agosto 13, 2010

Un clandestino en Lima


Miguel Littin, cineasta cuya aventura en el Chile de Pinochet retratara García Márquez en un libro, se encuentra en Lima presentando Dawson. Isla 10. En esa cinta se narra la historia de los jerarcas del gobierno de Salvador Allende apresados en una base naval. Lo encontramos leyendo las noticias sobre la muerte de Armando Robles Godoy, colega suyo a quien conocía y admiraba.



¿Qué recuerda de Armando Robles Godoy?
–La última vez que lo vi recitamos “Alturas de Machu Picchu” mientras subíamos a la ciudadela inca. Estábamos con un grupo de cineastas latinoamericanos invitados por el Perú, hace algunos años. Fue muy grato. Fue un referente para la filmografía latinoamericana. Ganó el premio en Moscú, hizo películas de una gran fuerza, muy peruanas y latinoamericanas.

Es una pena que su filmografía no fuera más numerosa.
–El problema es que la gente como Armando Robles Godoy, incluso nuestra generación, sufre de un mismo problema: el público hacia el que deberían ir nuestras películas está capturado por un único cine, el norteamericano. El cine nuestro, que debería de estar en todas las pantallas de América Latina, no llega. Usted dice, un cineasta brillante como Armando Robles Godoy, que debió ser conocido en todo el continente, no lo es. No hay acceso. Si no hubiera sido así, él hubiera hecho muchas más películas. Es una situación que no se ha resuelto. Si no fuera por los festivales, el cine latinoamericano como concepto no existiría.
Ha presentado en el festival Dawson. Isla 10. ¿Cómo surgió este proyecto?
–Fui invitado a la isla por la gente que había estado en prisión, que había vivido esa experiencia. Lo que vi fue conmovedor. Después de siete horas de navegación, la Armada, institución que los había tenido detenidos, se cuadraba y les rendía honores. Sentí que era importante transmitir a las nuevas generaciones esa dignidad que mantenían ellos, incluso cuando recordaban su experiencia en prisión.
¿Habrá sido un poco difícil contar la historia de gente que se conoce?
–Sí, es complejo. De pronto uno siente que lo puede limitar. Uno tiene que poner lo que estrictamente se puede comprobar que ocurrió. Esos son los hechos que están en la película. Uno debe respetar la historia de las personas. Sobre todo la de los hombres dignos, porque ellos tampoco lo permiten.

Llama la atención el personaje del sargento que en ocasiones ayuda a los prisioneros. ¿Es real?
–El sargento Figueroa, sí. Es un sargento que se repite en muchas historias de otros prisioneros. Incluso en mi historia personal del setiembre de 1973 me salvó. Pensar que toda la gente que está uniformada está a favor de los golpes es una equivocación muy grande.

¿Cómo fue la experiencia del libro que sobre usted hizo García Márquez?
–Fue muy sencillo. Gabriel, al igual que usted, se sentó frente a mí con una grabadora y yo le contaba cosas. Tiempo después llegó con un libro. Como entrevistador es muy bueno, deja hablar mucho. Conversa. Establece niveles de diálogo que a uno le permiten explayarse con mucha libertad. Además, somos amigos. Siempre es muy grato hablar con alguien que se estima. Además, no pensé que Gabriel iba a hacer eso.
(La foto de la escoba fue idea de Miguel Littin. No tiene mucha relación con la entrevista, pero en algún lado debería de dejar constancia de la buena vibra del entrevistado)

sábado, agosto 15, 2009

Servicio doméstico


Raquel (Catalina Saavedra) tiene veinte años como empleada doméstica o, como se dice en Chile, nana, en una familia acomodada de Santiago. Ella, un ser solitario, establece una relación enfermiza con sus patrones y sus hijos. Como todo su universo son ellos, le hace la vida imposible a todas las demás nanas que traen para ayudarla.
Lo mejor de la cinta es la actuación de Saavedra. Desde la primera escena en la que de improviso mira a la cámara mientras cena sola en la cocina sabemos que no estamos ante una persona muy equilibrada. La forma en que construye a su personaje, con un comportamiento tan patológico, nos hizo recordar – guardando las grandes distancias – al de Isabelle Huppert en La profesora de piano.
Sin embargo, el problema que le notamos es su indecisión. No es un thriller, aunque tiene un poco de eso. Tampoco es una comedia con una ácida crítica social como por momentos pareciera. El filme se conforma con ser una comedia ligera con una especie de final feliz sin mucho filo.
La visión complaciente de la clase alta chilena, a través de una familia bonachona y bienintencionada, tampoco ayuda a dar más peso a la película. Sin embargo, se le reconoce algunos momentos hilarantes y una muy buena actuación de la protagonista.
Ficha técnica
La nada dirigida por Sebastián Silva
Actúan Catalina Saavedra, Claudia Celedón, Mariana Loyola, Mundo Valdes y Mercedes Villanueva, entre otros.
Película en competencia en el Festival de Lima.

miércoles, agosto 12, 2009

Películas para recuperar la memoria



Hace unos días, durante las funciones de prensa del Festival de Lima, hubo una película que fue aplaudida por los periodistas presentes. Esa fue El diario de Agustín, documental que aborda el papel de El Mercurio, el principal diario de Chile, durante la dictadura de Pinochet. Conversamos con su director, Ignacio Agüero, a su paso por el Perú.

¿No tuvieron problemas por dedicar un documental tan crítico a un diario tan influyente como El Mercurio?
- El Mercurio ha hecho una cosa habitual con sus críticos: no habla de ellos. Mi nombre desaparece del diario para siempre, lo que ha pasado antes con otra gente. Una política de silenciamiento que se ha expresado claramente con un crítico de cine que hizo una reseña muy objetiva de la película y fue obligado a renunciar sin que se la publiquen. Todos los documentales que se hicieron el año pasado en Chile de cierta calidad han sido comprados por Televisión Nacional que es pública, pero menos este documental por influencia de El Mercurio. Pero nosotros estamos dando la lucha permanentemente.

¿Cómo fue el financiamiento?
- Hubo bastante apoyo. El financiamiento pensé que iba a ser muy difícil, pero fue fácil. Nosotros nombrábamos la idea de la película y se generaba entusiasmo. Hay una masa enorme de oposición al diario que no se expresa por miedo a ser silenciada y dejar de existir. Ningún político va a hablar ni una palabra en contra del periódico por miedo a dejar de salir. Es una trampa. Son más poderosos que el Estado. Más allá de eso no he tenido más problemas.
¿Cómo surgió la idea de hablar de este diario en particular y no de la prensa en general?
- Por varias razones. Uno, porque El Mercurio se dice permanentemente el decano de la prensa. Segundo, porque es un diario que dirige de algún modo el país. La figura de don Agustín Edwards congrega alrededor a la gente más influyente de Chile, políticos tanto de la derecha como de los sectores más progresistas. El Mercurio vende esa idea de ser un poder, y lo es. Además, El Mercurio tuvo una responsabilidad en el tema de los derechos humanos mayor que el resto de la prensa por tener cadena de diarios. También estaba el diario La Tercera, que también tiene su responsabilidad. Pero si hubiéramos ampliado nuestros diarios a tratar hubiéramos perdido fuerza.

¿Cómo fue el diálogo con los directivos del diario que participan?
- Ninguno fue engañado. Incluso en pantalla se le dice al ex director, Ernesto Yañez, el primero que aparece, que confirmó la entrevista y que se le había adelantado que era parte de un documental. Nadie fue engañado, todos fueron informados. Ahora, ellos cayeron en una trampa porque lo que creen que los estudiantes de periodismo le van a preguntar y están acostumbrados a responder, es todo tipo de cosas menos lo referido a los derechos humanos. Ellos no tenían esa experiencia. Entonces, caen en la vanidad. Creen que los estudiantes van a hablar de ellos como viejos sabios del periodismo y los van a halagar.

¿No temían sus colaboradores no conseguir trabajo luego?
- Ellos lo tenían muy claro que ninguno iba a trabajar nunca en parte de la empresa de El Mercurio. Una de ellas está en La Tercera que es la competencia, y los demás trabajan en oficinas de prensa o en docencia.

Ustedes entrevistan a Raquel Correa, periodista de El Mercurio que entrevistó al dueño. ¿Tuvo problemas por aceptar colaborar con ustedes?
- Sí, la echaron del diario. Es una información que no circula, que se habla bajo cuerda. El Colegio de Periodistas nunca dijo nada de eso. Lo cierto es que perdió su trabajo.

¿A veces la prensa es más poderosa que la política?
- Es que la política tiene sus vías de ejecución. La prensa es donde se realiza la política.
¿Usted considera que el documental en Chile está cubriendo el espacio informativo que la prensa no cubrió durante la dictadura de Pinochet?
- Sí, por supuesto que sí. El documental cumple un rol que la prensa no tuvo la capacidad, ni la tiene todavía. El periodismo de investigación es muy escaso en Chile. Hay muy pocos ejemplos de buen periodismo de investigación. El documental tiene la particularidad de tener más tiempo, y poder dar profundidad a los temas. Se demoran un año en hacerlos. Este tomó tres.

¿El gobierno de Pinochet marca el documental en Chile?
- El documental en Chile es muy amplio, muy diverso. Refleja lo que pasa en el mundo con el documental. Hay documentales muy personales, que ponen en escena la intimidad del director, junto a documentales en los que el director no tiene presencia. Se ha ido reafirmando la fuerza del trabajo de la memoria de los últimos 50 años en Chile. Antes era mal visto eso, por una política conducida desde El Mercurio. Se decía que era muy manoseado que no interesaba a la gente, pero la experiencia indica lo contrario.

Dato
Los próximos proyectos de Agüero son los documentales 21 son los dolores, dedicado a Violeta Parra, y Geometría y misterio, de corte experimental, en el que aborda la relación de su casa con la ciudad de Santiago.

Versión extensa de la misma entrevista que publicamos hoy en El Peruano y Andina

miércoles, octubre 15, 2008

“La literatura no es la vida”


Roberto Ampuero, escritor

* Nuevo libro utiliza la figura de Pablo Neruda en una trama de detectives
* Novelista chileno asegura que en su país hay mucha hipocresía alrededor de Bolaño

Para este libro se ha informado bastante sobre Neruda. ¿Qué es lo que más le ha llamado la atención?
- Tengo la impresión de que sólo conocemos un lado del Nobel, el lado que lo tuvo todo: fama, mujeres, éxito, dinero, premios y cargos excepcionales, que estuvo cerca de sucesos y personajes cruciales del siglo XX. Pero nadie había explorado literariament e la etapa final de su vida, cuando intuyó que los días suyos y del gobierno de su amigo Salvador Allende estaban contados, cuando repasaba solo y enfermo sus actos y omisiones a lo largo de la existencia. Y aquí me interesan dos aspectos: su visión de sus mujeres, porque Neruda fue un hombre de amores y amantes, y su descubrimiento de que lo había tenido todo, menos el hijo que anheló, como se desprende de ciertos poemas. Por eso Neruda le encarga a un joven que investigue discretamente si la hija que tuvo una amante suya, casada, en el México de 1943, es hija suya. En los dramáticos días previos a la dictadura de Pinochet, Neruda quiere averiguar si es suya, pues esa posibilidad representa su última esperanza de su trascendencia esencial.

Lidiar con la figura de un personaje tan conocido como Pablo Neruda no debe ser fácil. ¿Cuáles fueron las principales dificultades al momento de hacerlo personaje de ficción?
- Primero: que Neruda emergiese en la novela como un hombre de carne y hueso y no como un poeta acartonado. Segundo: presentarlo como el ser contradictorio que fue, no como el santo ejemplar que muchas veces se propone. Tercero: que el poeta se incorporase naturalmente a la acción con preocupaciones y angustias que fuesen apasionantes pero no violasen la historia real, ni se circunscribiesen a ella. ¿Pero le confieso algo? Neruda comienza a vivir plenamente, con humor y sabiduría, con esperanzas y arrepentimientos, desde20la primera página de la novela porque se lleva magnífico con el investigador privado Cayetano Brulé, a quien cita a su espectacular casa de Valparaíso, La Sebastiana. Que el Neruda de la novela resulta convincente y chispeante lo demuestra el hecho de que EL CASO NERUDA ocupa desde que se lanzó, hace 7 semanas, el primer lugar del ranking en Chile y está entre los más solicitados en países latinoamericanos. Fuera de eso, ya adquirieron sus derechos importantes editoriales de Brasil, Italia y Alemania, y hay otras más interesadas en la novela.

¿La cantidad de información sobre Neruda no fue un impedimento para escribir sobre él libremente?
- EL CASO NERUDA es una novela, no una biografía del poeta, pero la gente la está leyendo como si fuese la vida real del poeta. Y ahí está el maravilloso poder de la literatura. A veces es más poderosa que la propia realidad. Yo manejo información sobre Neruda, pero no la vierto toda en la novela. Sería aburridísimo. La información que tengo me sirve para que el poeta del libro actúe, piense y hable con verosimilitud, pero lo importante no son los datos biográficos sino sus sentimientos, su interrogantes, sus nostalgias y arrepentimientos, especialmente su relación con las amantes que tuvo, sus pasiones e infidelidades, y la búsqueda final de la hija. Él recuerda que cuando la amante casada mexicana le contó que estaba embarazada, él escapó de ella y de México. No quería hijos, quería d edicarse a la poesía. Al final de su vida, solo y enfermo, en los días finales de la democracia chilena, en un Valparaíso bello y adolorido, él necesita saber si él fue padre o no. El reto de la novela era construir a ese Neruda que busca su hija con la ayuda de un joven que aprende a investigar mediante las novelas de Maigret que le presta el Nobel.

Un tema que plantea la novela es el de la trascendencia, si a través d e los hijos o de los libros. ¿Tiene una visión negativa de la literatura?
- Oh, no, para nada. Pero trato de ser una persona realista. La literatura ha sido clave en mi vida, pero no es la vida. La escritura es una pasión mía, pero no reemplaza el goce que siento al amar a mi mujer y mis hijos, no sustituye el placer que me causan la vida familiar o los buenos amigos. La literatura me ha dado mucho, incluso una forma de vida y un modo de interpretar la vida, pero la literatura es sólo una parte de la vida, no la sustituye. Y digo como dice Neruda en la novela: daría todos mis libros escritos y por escribir por uno solo de mis hijos. A Neruda le ocurre eso: siente que la poesía le ha dado todo, o mejor dicho, casi todo, que la poesía es una parte, bella y esencial de su vida, pero no es la vida. Y en ese sentido el Neruda de mi novela crece y resulta verosímil y atractivo para los lectores, como lo demuestra la entusiasta reacción de ellos.

Una constante de su serie de Brulé es ambientar su historia en distintas partes del mundo pero anclado en Valparaíso. ¿Ayuda el carácter portuario de su ciudad natal para estar en una trama cosmopolita?
- ¿Sabe por qué los lectores viajan por el mundo en mis novelas? No sólo porque hoy, a diferencia de lo que ocurría con nuestros abuelos, todos viajamos más. También se debe a que soy un nómade. Me fui de Chile después del golpe de 1973 y desde entonces he vivido en varios países: Cuba en los setenta, en Alemania Oriental, en Alemania Occidental por 15 años, en Suecia y, desde hace 10 años en Estados Unidos. Además fui corresponsal de prensa, viajé informando desde cumbres de los No Alineados a la caída del Muro de Berlín, desde la América Latina bajo dictaduras hasta la crisis del sandinismo, pasando por África, Europa y EEUU. Llevo el desplazamiento en la sangre, y ese desplazamiento marca mis formas de narrar, mis temas y enfoques, y es algo que el lector agradece. ¿Quién no tiene hoy un familiar o amigo que viva fuera de su país? Es parte del mundo moderno debido a las migraciones. Y yo me siento parte de esa corriente migratoria de escritores, por eso mis novelas narran el Norte desde nuestra perspectiva del Sur, y por eso Cayetano Brulé viaja por el mundo resolviendo misterios. Y es cierto lo que Ud. dice: un puerto como Valparaíso siempre es una invitación a salir al mundo, y yo sentí esa invitación desde mi feliz infancia en los cerros de mi pintoresca ciudad, cerca, por cierto, de la casa de Pablo Neruda.

¿El nombre de Beatriz es una referencia a la musa de Dante o a alguna dama de carne y hueso?
- Es un guiño al gran Dante, al que también hago guiños en novelas como LOS AMANTES DE ESTOCOLMO y PASIONES GRIEGAS, que creo son conocidas por los lectores peruanos.

Usted revisa en esta obra una época especial de la historia reciente de Chile, la de los días previos al golpe de Pinochet, los últimos días del gobierno de Allende. ¿Qué queda de esa época? ¿Cuál es su principal herencia?
- EL CASO NERUDA muestra el Chile de 1973, pero desde la perspectiva actual. En ese sentido no es una novela nostálgica, sino crítica y cargada de esperanza con respecto al amor y la democracia. Chile mira hoy al futuro, pero sin olvidar el pasado. La visión del pasado ha de ser realista: debe condenar las violaciones a los derechos humanos bajo Pinochet para que no se repitan nunca más, pero también debe recordar=2 0la irresponsabilidad de la ultraizquierda, que boicoteó al gobierno de Allende e impuso una radicalización del proceso que condujo al país a una crisis económica y política insostenibles. En el reconocimiento de las responsabilidades de ambos bandos radica la clave del reencuentro nacional. De esa época rescato la honestidad de Allende, en un continente donde los presidentes suelen dejar del palacio presidencial convertidos en multimillonarios, morir por una idea es la mayor quijotada imaginable. Rescato la decisión de la nación por luchar por la recuperación de la democracia, la madurez posterior para transitar a la democracia sin caer en el caos económico, y la conciencia de que sólo la equidad garantiza la paz social y el progreso. Rescato también una convicción profunda, compartida por la mayoría: una nación debe guiarse por grandes consensos y políticos honestos. ¿Están los políticos a la altura de estos retos?

Usted mencionaba en otra entrevista que la literatura permite comprender la historia mejor que los mismos libros de historia, por lo que era importante hablar de la época del golpe. Incluso hacía una comparación con la Guerra Civil española. ¿Qué aspectos cree que falta revisar de ese periodo? ¿Considera que la literatura chilena está abordando temas que las ciencias sociales y la historia están evitando respecto al gobierno de Allende y la dictadura de Pinochet?
- La novela, el ensayo y la historia tienen ritmos diferentes para acercarse a lo ocurrido. La novela, arrancando de datos que proporcionan historiadores, permite sumergirse en los sentimientos y dramas de personajes del pasado, captar el espíritu de una época y sus protagonistas, ámbitos que, seamos honestos, se perdieron para siempre. Pero el novelista puede recrear ese espíritu mediante la imaginación. La clave está en combinar la fantasía con la historia, de lo contrario la novela pierde veracidad ante el lector, lo que es fatal si se ha propuesto narrar una etapa histórica. La creación literaria es un misterio: yo comencé a escribir sobre mis vida en Cuba 20 años después de haber salido de allá; sobre Suecia escribí residiendo en Estocolmo, de Alemania años después, de Estados Unidos he escrito una novela hace poco. No tengo un itinerario de creación. Son simplemente los personajes los que se imponen y te obligan a escribir una determinada novela. EL CASO NERUDA me lo impusieron Pablo y Cayetano, así de simple.

Usted es contemporáneo con Roberto Bolaño. ¿Considera que la figura de su coetáneo opaca o atrae la atención hacia los escritores de su promoción?
- Los que piensan que opaca es porque creen que la literatura es una torta: si el otro se lleva un trozo grande, a mi me deja uno pequeño. La literatura, obviamente, no es una torta, y el interés que despierte un escritor en el mundo, despierta a la vez el interés de ese mundo por otros escritores que vienen de la misma región, practican el mismo género o escriben parecido. La influencia de Bolaño nos favorece a todos. Pero quiero agregar que en Chile hay mucha hipocresía con respecto a Bolaño. Hoy, que está muerto, muchos se pelean por celebrarlo pues eso trae exposición mediática. ¿Usted sabe cuántos premios obtuvo Bolaño en vida en Chile? Uno. Como escucha. ¡Uno! Y yo fui el presidente de ese jurado, el Municipal de Santiago. Con Jorge Edwards nos costó un mundo conseguir el tercer voto de cinco para otorgarle el premio por sus cuentos Llamadas telefónicas. ¿Qué me dice? Esto tiene tradición en Chile, donde mucho colega y crítico odia al escritor con muchos lectores. ¿Usted sabe que en Chile le niegan el Premio Nacional a Isabel Allende, y que grandes escritores nuestros nunca lo obtuvieron? Tampoco Bolaño. ¿Sabe que Gabriela Mistral obtuvo el Nobel antes que el Nacional? Hay hipocresía en esto y mucha influencia de mafias en la cultura chilena, por desgracia.

¿Cuáles son sus próximos proyectos?
- Estoy trabajando en dos novelas. Una de Cayetano. La otra emparentada con LOS AMANTES DE ESTOCOLMO y PASIONES GRIEGAS, novelas que pertenecen al ciclo sobre amor y desamor, celos e infidelidad, sobre las relaciones y la crisis en la pareja moderna. Me interesa explorar las pasiones, la infidelidad y el desamor en mis novelas. Y el próximo verano me marcho a una isla griega para terminar de corregirla, porque la novela20tiene como protagonista a una pareja de latinoamericanos de edad media, que viaja por el mundo tratando de eludir su crisis amorosa.
(Entrevista sin editar)

domingo, abril 13, 2008

El misterio de la muerte


Uno de los poetas vivos más importantes de Chile, Oscar Hahn, acaba de publicar en el Perú la antología Hotel de las nostalgias. Próximo a cumplir los 70 años, nos cuenta sobre su obsesión por ciertos temas y su gusto por el rock. Esta es la entrevista sin editar.


En la antología que se le ha publicado en el Perú se percibe a la muerte como una de sus obsesiones. ¿De dónde surge ese interés suyo?
- Desde muy joven me hice esa misma pregunta y nunca he podido dar con la respuesta. Quizás tiene que ver con la temprana muerte de mi padre, que falleció cuando yo tenía 4 años. Pero a veces las respuestas que parecen más obvias no son las verdaderas. Para mí sigue siendo un misterio y es mejor que sea así. Hay una frase de García Lorca que siempre recuerdo: “Sólo el misterio nos hace vivir; sólo el misterio”.

¿Este interés aumenta o disminuye con el paso del tiempo?
- Ni aumenta ni disminuye, pero cambia la perspectiva. Próximamente voy a cumplir setenta años y sé que entro en la última etapa de mi vida. Cuando joven hablaba de la muerte mediante imágenes barrocas y alegorías medievales, como para distanciarme de ella. Ahora hablo de una manera más filosófica e introspectiva.
Un poema que me gustó en especial fue Una noche en el Café Berlioz. Intuyo que Café Berlioz es un local conocido de Santiago. ¿Cuál fue la intención de ubicar esta historia de desencuentros en ese lugar? ¿La razón de utilizar referentes cercanos como este local o las expresiones coloquiales es para darle mayor vitalidad a la poesía?
- Es curioso, porque en Santiago no hay ningún Café Berlioz. Sin embargo, el poema fue inspirado en algo que sucedió en un Café que se llamaba de otra manera. Despega de una situación real, vivida, pero poco a poco se va transformando en una especie de cuento fantástico. Muchos poemas míos han tenido un origen parecido y no es algo que yo busque a propósito.
En uno de sus poemas hace referencia a la música de Elvis Presley. ¿Sigue oyendo rock and roll? ¿Qué música le gusta oír? ¿Oye música mientras escribe?
- Cuando joven me gustaba mucho el rock. Lo descubrí con esa canción de Elvis que se llama en castellano “Hotel de las nostalgias”. El problema es que después de los Rolling Stones hay muy pocos grupos nuevos que no valen la pena. La excepción podría ser “Nirvana”. Tengo un poema justamente sobre Kurt Cobain. El jazz y la música clásica es lo que más escucho ahora, esté escribiendo o no.
¿Ve alguna relación especial entre la sensibilidad peruana y la chilena? ¿Hay mayor cercanía entre los naturales del norte de Chile y los peruanos?
- Yo tengo una relación muy especial con el Perú, porque mi abuelita paterna era peruana. Peruana de Tacna. Además viví mucho tiempo en Arica y desde ahí tenía un contacto permanente con el Perú como todos los ariqueños. De hecho mi segundo libro, “Agua final”, lo publicó Javier Sologuren en sus ediciones de “La Rama Florida”. Desde siempre los poetas peruanos me han acogido con una gran calidez.
¿Qué planes editoriales tiene para el futuro?
- En los próximos días la editorial Bartleby publicará en España una antología titulada “Poemas de la era nuclear”. También están por aparecer mis poesías completas, con el sello de Visor de Madrid. Paralelamente se publicará en Chile un libro inédito que se llama “Pena de vida”. Y en Lima, Lustra Editores prepara una compilación de mis poemas. El 2009 se publicarán en un solo volumen dos libros míos traducidos al inglés.

domingo, noviembre 19, 2006

Escritores caníbales de América Latina

Entrevista. Novelista chileno Carlos Franz, premio La Nación 2005

  • "Está perdido quien quiera vender con Pinochet o Sendero como temas"
  • Califica de guerrillas intestinas absurdas peleas de ambientes literarios
  • "La literatura demagógica siempre va a usar el cliché de la revolución"

El narrador chileno Carlos Franz, premio La Nación - Sudamericana por su novela El desierto, hace unos años eligió al viejo continente como su residencia. Desde su voluntario exilio comenta lo siguiente sobre el ambiente literario de América Latina.

¿Los escritores latinoamericanos tienden a situar sus ficciones en un determinado contexto político?
- Es inevitable y hasta cierto punto una suerte. Lo que resulta una desgracia para nuestras sociedades, es una fortuna para los escritores y creadores en general. Tenemos ambientes históricos que alimentan la imaginación poderosamente. Por las experiencias traumáticas de nuestros países todavía podemos escribir tragedias. Un artista consciente, pero también un artista a secas, no puede dejar pasar esas oportunidades.

¿Esto crea problemas a los latinoamericanos para vender fuera cuando no quieren tratar temas políticos?
- Se puede usar o no los temas políticos, el punto es que no haya atadura en el acto. Es legítima la actitud borgiana de hacer una literatura universal y atemporal con marca local, pero también es legítimo tratar temas locales con perspectiva universal. Ahora pasa algo paradójico. Los temas de América Latina en Europa importan muy poco, por lo que quien pretenda vender por escribir sobre la dictadura de Pinochet o el conflicto peruano con Sendero Luminoso creo que anda muy perdido.

¿Ya pasó la época que el tópico de la América Latina revolucionaria podía interesar a Europa?
- Siempre hay una literatura demagógica y simplista que va a seguir usando los clichés culturales de la revolución o la represión para vender más de lo mismo. Pero no estamos hablando de eso, sino de literatura y arte de calidad.

¿Vivir fuera del país ayuda a escribir?
- Tomar distancia ayuda a escribir. Sobre todo cuando llegas a una etapa media en tu carrera. Suceden dos cosas. Por un lado, mezclas tus temas, tu país, con otras realidades. Por otro, las sociedades literarias latinoamericanas son tan caníbales que se pierde demasiada energía en tu propia nación. Se viven guerrillas intestinas absurdas que es mejor estar fuera.

¿Han destacado más los escritores que emigran?
- Yo creo que sí, pero es una desgracia que eso sea cierto. Los artistas se sofocan por el medio cultural y literario que tenemos.

¿Qué opina de que los autores latinoamericanos no se conozcan fuera de sus países si no son auspiciados por editoriales españolas?
- Es algo bastante triste. Pero de eso como en otras cosas la culpa es de nosotros mismos, de nadie más. Es consecuencia de nuestras propias divisiones y falta de proyecto conjunto.

Algo más
Tiene una novela y un libro de cuentos listos para publicar

De interés
Claves sobre el artista chileno Carlos Franz
a.- Colabora con varios medios de Europa y América. En el Perú se le puede leer ocasionalmente en la revista Quehacer.
b.- Su última novela El desierto narra la historia de una chilena que, acabada la dictadura de Pinochet, regresa a su país luego de 20 años de ausencia.
c.- Otra novela suya, Santiago cero, ganó en 1988 el Concurso Latinoamericano de Novela Cicla.
d.- Fue por varios años director de la feria del libro de Santiago.
e.- Ha publicado La muralla enterrada, un ensayo sobre la identidad chilena a partir de la producción literaria del siglo XX.

jueves, agosto 17, 2006

Las llamas usan iPod

Alberto Fuguet prefirió promocionar su filme Se arrienda en el Festival Latinoamericano de Cine antes que presentar su novela Cortos en la Feria del Libro. A su paso por Lima calificó la ciudad como capital de Mac-ondo, comparó al realismo mágico con el nazismo y dio sus libros favoritos de García Márquez.

¿En qué actividad se siente más cómodo? ¿Como escritor o director?
- Ahora me estoy yendo más al cine. Es una pregunta muy difícil de hacer y no la tengo muy clara. Es como decir cómo te gustaría morir. No me gustaría morirme. Siento que el cine ahora es cien por cien diversión. Estoy cómodo filmando, quiero seguir haciéndolo. Pero también la literatura es un mundo que me ha dado mucho placer. Me gustaría combinar ambas cosas.

En sus obras recientes pareciera haber más influencia del cine que de la música, lo contrario que en sus inicios.
- Pero por otro lado, no puedes hacer cine sin la música. Se arrienda se trata sobre un músico y tuve que trabajar mucho sobre el asunto. Por ejemplo, hice la letra del tema principal. Creamos toda la banda sonora. No es que me haya alejado de la música, sino es al revés. Ahora participo de ella. Además, dentro de poco filmaré un videoclip de Javiera Mena.

¿Es el camino para un creador hoy en día probar con varios géneros como hace usted?
- No me siento un artista total, para nada. Pero sí creo que uno debe probar con varias cosas. De hecho en la vida la gente lo hace. Tú puedes ser un excelente ingeniero y también un gran jugador de videogames, o ser médico y además coleccionista de cintas gore. No me parece algo tan raro.

La diferencia es que los ejemplos que da se pueden ver como pasatiempos.
- Sí, claro. Pero yo cuando me lancé a hacer cine lo hice porque era algo que quería hacer, no porque fuera un hobby. No sabía cuál iba a ser el resultado.

Usted se crió en inglés en Estados Unidos hasta los doce años ¿Influyó en su manera de crear?
- Puede ser. Pero lo que realmente influye es que el continente ahora es así. América está muy ligada, es un híbrido. Están mezclados los idiomas, ven todos CNN, la música es en inglés, los dibujos animados son en japonés, la cultura es made in USA. El hecho que creciera en Estados Unidos fue una anécdota.

¿Es inevitable la influencia anglosajona?
- Anglosajona, y mañana va a ser nipona, y se va a mezclar con la francesa y el rap. Eso es América Latina, que es el continente que mejor capta todas estas influencias. Uno anda por Lima y se encuentra con malls de piratería. La idea de un lugar organizado para vender cosas ilegales es muy bizarra.

¿Haría ficción en inglés?
- No. Con la novela Las películas de mi vida, ambientada la mitad en Estados Unidos, cumplí en parte ese deseo. No me veo escribiendo ficción en inglés, aunque sí artículos si me los piden. Mi idioma es el español, me siento parte de su canon. Sí filmaría en inglés.

Dos escritores chilenos con notoriedad mediática son usted y Bolaño ¿Qué opina de él?
- Yo siento que no debería estar en la misma frase. Roberto Bolaño era muy superior a mí, y soy bastante fan de él. Era una persona que sólo respiraba literatura. Su mayor logro fue demostrar que se puede escribir sobre casi todo, pues era capaz de fabular sobre cualquier cosa.

¿Roberto Bolaño será el escritor a derribar como ahora se ataca a los del Boom?
- Yo creo que no. A Bolaño lo leen no por obligación, ni por causas extraliterarias. Tampoco se ha convertido en escritor de colegio. No van a querer matarlo porque ya está muerto. El problema es que querrán imitarlo. Un buen escritor permite que lo imiten mal, pero también inspira a crear. Me da la impresión que Bolaño puede más lo segundo.

¿No corre el riesgo de que, al igual que el realismo mágico, termine Bolaño reducido a una fórmula?
- Sí, eso siempre suele ocurrir. Pero en el caso de Bolaño eso no va a pasar para nada. Quienes lo están leyendo es gente que lo fue a buscar. Bolaño fue primero un escritor de debajo de la cuerda. El comienza a alcanzar la fama casi post mortem.

La literatura en los tiempos de Mc-ondo
¿Su prólogo a Mc-ondo era más la reafirmación de una corriente que un manifiesto en contra del realismo mágico?
- Totalmente. Además, no lo consideraba tan literario. Yo lo veía como un diagnóstico al estado actual de las cosas. Creo que teníamos toda la razón. Ahora, caminas por Lima y no está el realismo mágico, no es un pueblito folklórico. Sí es bizarro, pero no realismo mágico. El Perú es el país más Mc-ondo de todos. Lima es totalmente freak. En la sierra del país vas a encontrar llamas con iPod.

¿El manifiesto tampoco niega el lugar del realismo mágico en América Latina?
- Yo creo que no hay realismo mágico en América Latina, sino literatura mala. No hay ningún pueblo donde la gente vuela. Lo que más me molesta es la idea que existe un Perú o un Ecuador puro. Es una especie de nazismo, como que hay que cuidar nuestra raza. Hay que luchar por la caída de todas las identidades para crear una nueva. Uno es latinoamericano por muchos motivos más que por lo superficial.

¿La imagen pintoresca de América Latina la tiene más el Primer Mundo que nosotros mismos?
- Absolutamente. Excepto esos populistas que quiere luchar contra la globalización. Y eso lo estamos viendo con algunos presidentes, pero no quiero entrar en política.

¿Qué libro de García Márquez es su favorito?
- Me gustan mucho algunas de sus crónicas periodísticas. También la primera parte de Vivir para contarla en donde demuestra que puede escribir un libro muy personal y muy colombiano sin recurrir al realismo mágico. También me gusta Noticia de un secuestro.

(Publicado en el suplemento Variedades del viernes 18 de agosto)

viernes, junio 09, 2006

Roberto Bolaño y el Barcelona F.C.

Literatura, fútbol y magia

Para cualquiera sería inconcebible imaginar que un equipo por el que ha desfilado Johan Cruyff, Hugo Sotil o Romario pueda necesitar de ritos tribales para campeonar. Pero el autor de Los detectives salvajes va a contracorriente.


¿Cuál es su equipo de fútbol favorito?
-Ahora ninguno. Los que bajaron a segunda y luego, consecutivamente, a tercera y a regional, hasta desaparecer. Los equipos fantasmas.*


Tres futbolistas de diferentes países y continentes coinciden en el banco de eternos suplentes del Barcelona F.C. Los protagonistas son, por orden de aparición, el chileno Acevedo, el catalán de las divisiones inferiores Herrera y el africano Buba. El equipo azulgrana, al igual que estos jugadores, atraviesa por una inexplicable mala racha.
Una noche el africano propone a sus compañeros realizar una extraña ceremonia para conseguir el esquivo éxito. Desde el momento que aceptan la situación comienza a mejorar. De eternos relegados el trío pasa a ser la atracción de un cuadro de estrellas. Y, cosa rara, el Barcelona empieza a cosechar título tras título.
Esta es sólo la primera parte de la peculiar trama de Buba, un cuento incluido en el libro Putas asesinas de Roberto Bolaño. En este texto el creador mapochino se da maña para introducir sus acostumbradas puyas a la sociedad actual pero en medio de toperoles y ritos budú.

El vil metal en el césped En un momento del relato, Buba pregunta a sus camaradas de equipo que, si ya son ricos, para qué siguen jugando. No deja de ser curiosa la interrogante, sobre todo viniendo del menos occidental y más desafortunado del grupo. Como ese hincha romántico, personaje de Ernesto Sábato, que se sorprende saber que alguien pueda cobrar por defender los colores de su equipo, Buba se queda perplejo que se quiera ganar más dinero del necesario.
Bolaño parece decirnos que hoy en día el fútbol es un negocio más. La página deportiva menciona casi tantas cifras como la página de negocios. Los futbolistas son sólo mercancía. Cada vez hay menos espacio para la magia y la imaginación.
En esa línea es sugerente el sueño que tiene Acevedo antes de conocer al futbolista africano. En la siesta, Acevedo se imagina caminando por el barrio santiaguino de La Cisterna, acompañado de su padre, hablando de la estatua de Ernesto Che Guevara. Este monumento al guerrillero argentino había sido volado cuando Pinochet llegó al poder.
El barrio es descrito como una selva. Padre e hijo llegan a un claro donde se supone estaba la estatua. Después de crear toda una atmósfera fantástica, Bolaño rompe el encanto y nos regresa a nuestra pedestre noción de realidad con una frase: Buba, un negro enorme desnudo, presentándose de la nada en medio del sueño diciendo "Tú debes ser Acevedo, me alegra de conocerte, flaco".
La imagen de la búsqueda sin resultado de la estatua del Che es muy sugerente. Es obligado leer en ella que no sólo se ha perdido el monumento, sino también la mística y los ideales que representaba para ciertas personas. Pero un africano sin ropa en medio de tanto simbolismo como que le quita un poco de tensión a la reflexión.

Playoff En estos días el orbe debe estar hablando sólo de fútbol. El Perú, al igual como lo ha hecho en los últimos veinte años, verá el mundial de Alemania por televisión. Chile, nuestro rival del Clásico del Pacífico y selección de Bolaño, también se ha quedado en casa. Algunos dirán que el biotipo, la preparación, el carácter o la tradición fue la causante de este resultado. Pero quizás lo que haga falta sea convocar a un émulo de Buba.

La óptica del margen
Pocos escritores como Roberto Bolaño (Santiago de Chile, 1953) pasaron por el mundo como él: un trashumante. Exiliado político por oponerse al golpe militar de su país en 1973, se convirtió en un viajero que recorrió Centroamérica y Europa.
A fines de los años 90 se dedicó con mayor intensidad a la narrativa: Los detectives salvajes (1999) obtuvo el premio Herralde y el Rómulo Gallegos. Es el más alto exponente de la literatura urbano marginal latinoamericana, destacando también sus novelas El gaucho insufrible (2003) y Una novelita lumpen (2002).

* última entrevista a Roberto Bolaño