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jueves, mayo 21, 2026

El mito del monorriel y la huaca perdida

Cada vez que ocurre un hallazgo arqueológico importante en el Perú, aparecen voces que piden construir un teleférico para atraer turismo.



Se suele citar el caso de Kuélap como un modelo exitoso.

Sin embargo, conviene detenernos un momento y preguntarnos qué deseamos para nuestro legado cultural, y si lo realizado en Kuélap, fortaleza construida por los chachapoyas, resultó realmente beneficioso frente a la enorme inversión destinada a su sistema de telecabinas.

El Perú posee una inmensa cantidad de sitios arqueológicos que, junto con la gastronomía, constituyen uno de los principales atractivos turísticos del país. Pero estos lugares requieren conservación permanente y el presupuesto estatal para ello sigue siendo limitado.

En 2016, el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo informó que la inversión en el sistema de telecabinas ascendía a aproximadamente S/ 81 millones.

Uno de los aspectos más cuestionados del proyecto ha sido el esquema de subsidio operativo. El contrato contempla un Pago por Operación y Mantenimiento (RPMO), mediante el cual el Estado cubre parte importante de los costos cuando no se alcanza el flujo esperado de pasajeros.

Mientras se invertía en el teleférico, Kuélap arrastraba problemas críticos de drenaje y manejo de aguas pluviales. Diversos informes posteriores al colapso parcial de una de sus murallas señalaron que la humedad acumulada y las filtraciones fueron factores determinantes en el deterioro estructural del monumento.

El acuerdo firmado para operar el teleférico implicó además que el Estado continuara realizando pagos al concesionario incluso durante la pandemia y posteriormente durante los periodos de cierre del complejo arqueológico ocasionados por los derrumbes.

No está mal desarrollar infraestructura que pueda favorecer la llegada de turistas y generar divisas. Lo cuestionable es que esos acuerdos no necesariamente hayan resultado suficientemente favorables para el país ni para la protección del patrimonio.

Hoy se habla del sitio arqueológico María Fortaleza T’aqrachullo tras una publicación de National Geographic. Y nuevamente aparecen propuestas para replicar el modelo de Kuélap.

Lo mismo ocurre con Machu Picchu y Choquequirao, donde periódicamente resurgen iniciativas de teleféricos sin que siempre se discutan suficientemente sus posibles impactos paisajísticos, ambientales y patrimoniales.

Hace falta un Estado fuerte, antiimperialista, capaz de negociar condiciones favorables para el país y de administrar adecuadamente monumentos arqueológicos de enorme fragilidad e importancia histórica.

El recurrente entusiasmo por construir teleféricos recuerda inevitablemente aquel episodio de The Simpsons en el que un vendedor convence a Springfield de invertir en un innecesario monorriel.

No se trata de rechazar la inversión privada. El problema surge cuando ésta puede entrar en conflicto con un interés superior: conservar joyas arquitectónicas prehispánicas que constituyen parte esencial de la memoria histórica del Perú.

Incluso desde una perspectiva económica, resulta más rentable priorizar primero la adecuada conservación de sitios arqueológicos —sea T’aqrachullo, Machu Picchu, Choquequirao o cualquier otra huaca— antes que levantar infraestructura costosa que, sin el patrimonio que le da sentido, termina perdiendo valor por sí misma.

martes, noviembre 29, 2011

Restaurarán las ofrendas del Señor de Sipán

El museo de Tumbas Reales de Sipán fue el ganador peruano de este año del Fondo del Embajador de Estados Unidos para la preservación de la herencia cultural. Así fue anunciado ayer en la embajada de este país por la embajadora norteamericana Rose M. Likins. Será una suma cercana a los 50 mil dólares que se destinará a conservar, registrar y documentar cerámicos y objetos metálicos hallados en este sitio prehispánico.


La diplomática, declaró en la ceremonia de anunciación que este local es uno de los más importantes sitios donde se expone material arqueológico en el Perú. “Las investigaciones realizadas por el museo, bajo el liderazgo del doctor Walter Alva y su equipo han cambiado nuestro conocimiento de la cultura Mochica”, aseguró. También subrayó el aporte de este proyecto arqueológico para la identidad y orgullo de los peruanos. “El Perú es un país con un extraordinario patrimonio cultural, admirado por todo el mundo”, manifestó.

Proyecto

Walter Alva explicó al diario oficial El Peruano que son más de 800 piezas que formaban parte de las ofrendas dedicadas al Señor de Sipán. “Este fondo nos permitirá restaurar más del 70 por ciento de todos los objetos hallados en la tumba que aún no se había recibido labor de conservación”, indicó. Agregó que será oportunidad para contratar más profesionales del rubro.

Estimó que entre ocho a nueve meses se demorarán estas labores de puesta en valor. Consideró que antes de que termine el año 2012 la embajadora de Estados Unidos y el público en general podrá apreciar los frutos de este trabajo. “La idea es inmediatamente incorporar la piezas recuperadas a las exhibiciones”, agregó.

Alva indicó que luego de la puesta en valor de estos objetos, la siguiente meta del Museo Tumbas Reales será ampliar sus instalaciones. “Así como hoy avanzamos en los trabajos de conservación de Sipán, también hemos avanzado en trabajos arqueológicos en otros sitios que se necesita exponer”, afirmó el especialista. Algunos de estos nuevos proyectos que mencionó son Ucupe y Ventarrón.


Destacó que es uno de los museos más visitados del Perú con un promedio anual de 300 mil personas que se acercan a él. Indicó que las muestras temporales son una forma de mantener la atención del público.

Cifras

46 mil dólares ha sido el monto del Fondo del Embajador destinado al Museo de las Tumbas Reales de Sipán
870 cerámicas de 1137 vasijas serán puestas en valor
100 piezas de metal aproximadamente serán intervenidas



Algo más

Otros proyectos que en años pasados han sido beneficiados por el Fondo del Embajador han sido la Ciudad Sagrada de Caral y las pinturas coloniales de la Iglesia de la Compañía de Jesús de Arequipa.


Dato
Están abiertas hasta el primero de diciembre las inscripciones para postular al Fondo del Embajador para el 2012.


Sumilla
El Perú es el país más beneficiado por el Fondo del Embajador de Estados Unidos en América Latida desde que se creara en el año 2001 con más un millón de dólares destinados a nuestro país.

jueves, septiembre 29, 2011

Población cuidará Huaca Garagay

El Ministerio de Cultura está por firmar un convenio con los vecinos del centro poblado 12 de Agosto, en San Martín de Porres, para que estos se comprometan a cuidar el sitio arqueológico de Garagay. Así lo informó la titular de la cartera, Susana Baca, quien destacó que desde hace 26 años existe un conflicto por este complejo.



La funcionaria manifestó que se tiene en mente seguir modelos exitosos de trabajo con la población. Mencionó el caso de Caral, en el valle de Supe, y en Lima el de la huaca Pucllana en Miraflores. Añadió que no se debería tener prejuicio de delegar tales responsabilidades a los vecinos de Garagay sólo por su estrato económico.


La funcionaria manifestó que el centro poblado está cumpliendo el papel de “cerco vivo” para proteger dicho complejo. Según sus palabras, los vecinos no se encuentran propiamente dentro de la zona arqueológica, y su presencia impedirá futuras invasiones.


Asimismo, la ministra de Cultura mencionó que se piensa en la puesta en valor del complejo arqueológico. Por ejemplo, se está estudiando la manera de remover la torre de alta tensión que se instaló en una de las partes altas de la edificación. Dicha instalación eléctrica tiene medio siglo en el lugar.


Cabe señalar que la huaca de Garagay se encuentra en una zona urbana, cerca del cruce de las transitadas avenidas Universitaria y Angélica Gamarra. Al ser consultado, Roberto Bustamante, arqueólogo y estudioso en temas culturales, el comprometer a la población es un camino bastante factible.


Menciona el especialista que Garagay aún conserva parte de su antiguo templo en U. Recuerda que en los 80 se podían ver en el lugar preciosos murales. Añadió que en el pasado los arqueólogos han trabajado de espaldas a la población. Pero que la labor de los profesionales es infructuoso si es que la gente no se apropia del sitio.

(Foto tomada de http://www.arqueologiadelperu.com.ar/garagay.htm)

martes, julio 05, 2011

Zahi Hawass: Machu Picchu está al nivel de la tumba de Tutankamon

El sitio arqueológico de Machu Picchu es parte del patrimonio cultural de la humanidad. Así lo subrayó Zahi Hawass, ministro de antigüedades de Egipto, quien no dudó en comparar con los lugares más conocidos de su país. De acuerdo al célebre arqueólogo, conocido por su lucha por la repatriación del patrimonio cultural a sus lugares de origen, el descubrimiento del santuario inca representó para el mundo lo mismo que el hallazgo de la tumba de Tutankamon.
El estudioso mencionó, además, que el regreso de las piezas halladas por Hiram Bingham es un símbolo que es posible emprender batallas por la restauración de los tesoros culturales en sus países originarios. Estas breves declaraciones las dio a la salida de la inauguración de la Conferencia sobre cooperación internacional para la protección y repatriación del patrimonio cultural en la Cancillería, cita en la que brindó el discurso inaugural.
En su exposición se explayó sobre el valor del regreso de la colección de Machu Picchu indicando que ello honra a los peruanos. El funcionario egipcio comentó que el lugar de objetos así son los museos públicos, pues deben servir para educar a la gente sobre su pasado.
Aprovechó la oportunidad para mencionar un caso emblemático para su nación que es el del busto de Nefertiti. Este se encuentra en la actualidad en Berlín, pero el ministro egipcio confió en que pueda ser exhibido en el futuro en su país. Recalcó que esa famosa estatua “y otros objetos deben regresar donde pertenecen legalmente”.
Zahi Hawass comentó que es un deber proteger la herencia cultural para preservarlas para las futuras generaciones. Subrayó que es justo bregar por el retorno del material arqueológico y que es por ello que su país tiene más de 90 convenios suscritos con igual número de naciones – entre ellas el Perú – acordando ello. Asimismo, se mostró dispuesto a compartir su experiencia en este tema con los estados que lo requieran.

jueves, junio 30, 2011

Luis Lumbreras: “Machu Picchu es nuestro equivalente a las pirámides”

El estudioso Luis Lumbreras, uno de los más reconocidos arqueólogos vigentes del Perú, explica el relieve de Machu Picchu.
¿Cuál es la razón de la importancia de este santuario para la historia peruana?
- Machu Picchu representa algo equivalente para el Perú a lo que son las pirámides para Egipto. Es el monumento, hasta donde las investigaciones han avanzado, mandado a construir por el primer emperador que tuvo el Tahuantinsuyo – Pachacuti – y dónde aparentemente él fue conservado después de muerto. Es un gran mausoleo como hay en el mundo asiático y africano. En el caso nuestro, nosotros no tenemos estos grandes monumentos. ¿Dónde estaban las momias de los incas? Sabemos que se exponían en el Koricancha pero nada más. Las investigaciones nos indican que Machu Picchu era un gran monasterio donde se le rendía culto.
¿Si era tan importante Machu Picchu por qué no se le dio importancia hasta la llegada de Bingham?
- Nosotros los peruanos escondimos todo cuando los españoles comenzaron a arrasar. En 1542 optaron por oponerse al invasor. Como resultado se fueron a Vilcabamba hasta 1572. Esta campaña quitó a los incas de los sitios donde estaban reposando sus restos. Las momias fueron escondidas. Los españoles perdieron las huellas de donde podían encontrarlas. Vaciaron los lugares donde había oro y riqueza, entre ellos Machu Picchu. El lugar que encuentra Binghan no es ni el retrato de lo que pudo ser en su momento. Hay evidencia que había instalaciones como el Koricancha con oro en las paredes que se perdieron a lo largo de dos o tres siglos. Incluso allí había una imagen en oro del inca de acuerdo a lo que narró su nieta. En Machu Picchu sólo quedaron las paredes.
¿La importancia de Hiram Bingham es haberlo puesto en relieve para la comunidad científica?
- Yo consideró que tiene alcances importantes Bingham, al que no sé por qué razón hay mucha gente no lo quiere. Fue un explorador de carácter científico. Venía de la cátedra de historia y venía tras la ruta de Bolívar. Pero le indujeron a buscar sobre los incas rebeldes. Pensó que Machu Picchu era la ciudad donde estos se encontraban. Por eso tituló uno de sus libros como la ciudad perdida de los incas y ha llevado a muchos a creer esto. Pero no es una ciudad.
¿En este marco de celebración, adquiere mayor relieve la devolución de las piezas?
- Hay que salir de la mezquindad de quitarle el mérito del descubrimiento a Hiram Bingham. Eso me parece una gran tontería. Él tiene dos aspectos del descubrimiento. Uno es el descubrimiento científico. Es decir entregó un elemento del conocimiento del mundo andino incaico a la comunidad científica mundial. Con Bingham trabaja un grupo de profesionales como geólogos, antropólogos, botánicos, etc. El otro es el descubrimiento mediático. Machu Picchu es conocido al mundo entero gracias a que estaba asociado a una de las revistas de mayor circulación del mundo, la National Geographic. Es uno de los primeros monumentos americanos que se difunden a nivel mundial. Es impresionante, un bombardeo mediático desde 1911. Es importante que se reconozca eso independientemente de todos los cuestionamientos que se puedan hacer a la figura de Bingham.

“Machu Picchu es un lugar espectacularmente vistoso. No es un simple lugar. Es un stio con una naturaleza y paisaje muy generoso. Pero al mismo tiempo es un lugar planificado. No está hecho al aire”.

miércoles, junio 15, 2011

Hallan lápida Chavín perdida

Hace algún tiempo se descubrió en el sitio arqueológico de Chavín de Huantar una plaza circular hundida. Uno de los detalles que llamaban la atención de este hallazgo eran las lápidas que decoraban el muro perimétrico. En ellas están representados personajes de la mitología de esta cultura prehispánica, y están hechas por duplicado. Lastimosamente, no se encontraron todas las lápidas en el lugar.


Sin embargo, el pasado fin de semana, el equipo de arqueólogos que trabajan en el lugar bajo las órdenes de Luis Lumbreras y John Rick, han podido encontrar una de ellas. Lumbreras informó que este resto se halló como parte de un entierro de la cultura Recuay, posterior por varios siglos a Chavín de Huantar.


El estudioso manifestó que el desentierro ha sucedido recién hace pocos días, por lo que no se ha podido recavar mucha información. Sin embargo, indicó que la imagen representada en la lápida es un guerrero cuyo par es una de las piezas halladas hace unos años.

Luis Lumbreras explicó que entre los años 200 y 300 antes de Cristo personas de la cultura Recuay – contemporánea a los Mochica y Nazca – desmontaron partes del templo Chavín para usarlas en sus propias tumbas. Calculó que deben faltar unas catorce o doce piezas similares más. El templo de Chavín de Huantar, ubicado en la provincia de Huari, en Ancash, es considerado uno de los monumentos arquitectónicos más tempranos del Perú.


miércoles, abril 20, 2011

La colección de Max Uhle


(Esta nota la publiqué en el diario El Peruano hace unos años cuando el tema de las piezas de Machu Picchu no había sido solucionado. Ahora que se ha llegado a buen puerto el problema con la universidad de Yale, sería bueno ver qué es del resto de patrimonio cultural extraviado)

La semana pasada un grupo de arqueólogos e intelectuales suscribió una carta abierta en la que se pronunció sobre la necesidad de reclamar la devolución incondicional de las piezas halladas en Machu Picchu por Hiram Bingham y que se encuentran en la Universidad de Yale. En uno de los acápites de la misiva recalcan que igual trato debe ser dado a otras piezas “como la vasta colección Max Uhle de la Universidad de California-Berkeley”.

Con ello se referían a las cerca de 10 mil piezas peruanas que Phoebe A. Hearst, madre del magnate de las comunicaciones William Randolph Hearst, donó a la universidad norteamericana a principios del siglo XX y que fueron encontradas en los trabajos de arqueología del estudioso alemán. En la actualidad, este importante lote arqueológico es administrado por el Museo de Antropología de dicha casa de estudios y que se conoce poco en el Perú.

Trabajo pendiente

Consultada sobre el tema, la historiadora Mariana Mould de Pease, una de las firmantes de la misiva, señaló que hace falta documentar el caso de Max Uhle. Hizo notar que a diferencia de las piezas de Machu Picchu que han tenido la atención de público y especialistas, los restos hallados por Uhle no han obtenido similar miramiento.

La intelectual recordó que la salida de material arqueológico está prohibida desde los primeros años de la República del Perú por decreto de José de San Martín. Aunque confesó no ser especialista en el caso de Uhle, destacó que la importancia de su colección es el poseer piezas de varias partes del Perú. Entre las culturas presentes en este material estarían Paracas, Chimú, Chiribaya, Nasca, entre otras.

Por su parte, Ruth Shady, otra firmante de la carta sobre el caso de las piezas en poder de Yale, pidió cautela a la hora de tratar sobre las demás colecciones. Sin embargo, se animó a comentar que el retorno del patrimonio cultural a los pueblos de origen “es una tendencia en el mundo”. Incluso, puso de ejemplo la decisión del Congreso de Estados Unidos de ordenar al Museo Smithsoniano la devolución de material.

Algo más

Por sus hallazgos y por sus teorías sobre la cronología de las culturas precolombinas, Max Uhle es considerado como el padre de la arqueología peruana.

El recorrido de Uhle

En la última década del siglo XIX, Max Uhle viajó a Sudamérica para reunir material para el Museo Etnográfico de Berlín. Aunque su primer destino fue el norte argentino y Bolivia, al poco tiempo se trasladó al Perú. En 1899 pasó a trabajar con el auspicio de la universidad de California, la cual tenía como filántropa a Phoebe A. Hearst. Uhle hizo sus excavaciones en diversos lugares del país como Pachacámac, Chan Chan y otros.

miércoles, enero 27, 2010

Templo fortificado de Chankillo


Una de las preguntas que anima el debate de las ciencias sociales es sobre el origen de la guerra. El cuándo y por qué surge son aspectos que han dado pie a más de una teoría. Contribuyendo a este debate, los últimos estudios sobre la llamada Fortaleza de Chankillo dan luces sobre el inicio de los conflictos bélicos en el antiguo Perú.
Iván Ghezzi, arqueólogo encargado de los trabajos en el lugar, explica que este recinto es un ejemplo de las primeras manifestaciones de edificaciones con fines bélicos. Pero no sólo eso. El especialista propone que esta estructura tenía dos fines principales. Por un lado, repeler un ataque, y por el otro, tal vez más importante, brindar espacio para las prácticas religiosas.
Un templo en el desierto
La Fortaleza de Chankillo se ubica a pocos minutos al sur de Casma, Ancash, y es vecina de las famosas Trece Torres de Chankillo, el observatorio astronómico más antiguo del que se tenga noticia de América. La estructura de la Fortaleza es de dos murallas perimétricas de piedra y barro que rodean otras edificaciones.
Como es obvio, los altos muros buscaban proteger el interior. De acuerdo a los trabajos de Ghezzi, en él se encontraba un templo, principal motivación de los guardianes de Chankillo. El arqueólogo apoya su teoría en algunos hallazgos. Por ejemplo, durante los trabajos en el sitio en una pared de la parte central un mural en bajo relieve de un ser antropomorfo, probablemente femenino, y con algunos atributos de insecto.
Otro indicio que le hace sospechar que la fortaleza, o, como él lo llama, templo fortificado, cumplía primero un rol religioso antes que bélico es la ubicación. Indica que, a pesar de estar la edificación asentada en la parte alta de una colina, no se extiende hasta la cumbre, el lugar desde el cuál es más fácil repeler ataques. El motivo sería, de acuerdo a Ghezzi, la necesidad de alinear la construcción con sus vecinas torres.
Fin de Chankillo
La teoría que baraja el arqueólogo es que a este lugar acudían los pobladores del valle vecino. Para ingresar utilizaban las cinco entradas, repartidas en puntos estratégicos del perímetro, que facilitaban el ingreso pero que obligaban a seguir cierta ruta.
Ghezzi sugiere que esta disposición se hacía para que, en tiempos de guerra, los invasores siguieran un curso y tuvieran que enfrentarse con los defensores del templo cuerpo a cuerpo, tal como era la usanza andina. El arqueólogo resalta que estos combates eran necesariamente rituales, sino que hay evidencia que fueron reales. Para comprobarlo basta con forzar un poco la vista y ver hacia el descampado aledaño a Chankillo. Se podrá distinguir miles de puntos negros en medio de la arena. Al acercarse a ellos se descubre que son piedras de río utilizadas como proyectiles. Los estudios sugerirían que la última batalla de esta fortaleza terminó con la derrota de esta. La destrucción de símbolos divinos y el abandono de la fortaleza hacen sospechar que el combate tuvo su raíz en motivos religiosos.
Un dato más que nos proporciona Ghezzi es que hasta la construcción de Chankillo, el valle de Casma fue rico en construcciones monumentales. Sin embargo, luego del periodo correspondiente a este tempo fortaleza, las edificaciones fueron más ralas o casi inexistentes. Una hipótesis que desliza el arqueólogo es que la derrota de Chankillo marcó el declive político del valle.

Algo más
El sitio arqueológico data, según los fechados radiocarbónicos, entre el año 400 y 0 de nuestra era.

Dato
Las paredes del templo fortificado estaban pintadas de diferentes colores.

Cifra
4 kilómetros cuadrados se expande el complejo arqueológico.
Foto del Servicio Aerofotográfico Nacional.

lunes, julio 06, 2009

Piedra guerrera

Sitio arqueológico de Sechín


Los bajorrelieves de Sechín, un complejo arqueológico a pocos minutos de Casma, siguen impresionando a tres milenios de su construcción. En estos días se cumplen 72 años de su descubrimiento para la ciencia. Fotos y video Maru Panta

En la década de 1930 el padre de la arqueología peruana, Julio C. Tello, descubrió para la ciencia un singular sitio arqueológico en el valle de Casma: Sechín. Singular pues su edificio principal, un templo cuya pared perimétrica es de piedra, presenta una gran cantidad de bajorrelieves de guerreros en actitud desafiante.
Tello asumió que se trataba de una manifestación de la influencia de la cultura Chavín. Para ello hacía notar que en este lugar se trabajaba la piedra y la iconografía hacía referencia a cabezas degolladas. Sin embargo, estudios más recientes han puesto en duda esta afirmación señalando que Sechín es anterior y diferente a esta civilización.
Barro y antigüedad
El templo tiene en su interior una estructura hecha de adobes cónicos. Esta sería la sección más antigua de todo el complejo. Tan remota que cada ladrillo utilizado ha sido moldeado a mano pues aún no se había avanzado más en el área de construcción.
Posteriormente, se habría construido las paredes perimétricas y la portada del sitio. Este revestimiento está edificado sobre roca de granito y cuenta con la particularidad de tener tallado bajos relieves exclusivamente de seres humanos.
De acuerdo a lo que nos comentan funcionarios del INC en el lugar, este complejo arquitectónico tiene una antigüedad de entre 2000 y 1800 antes de Cristo. Otro dato que proporcionan es que se estima en alrededor de ocho siglos la ocupación que tuvo este recinto.

Sitio arqueológico de Sechín
Sitio arqueológico de Sechín
Sitio arqueológico de Sechín
Sitio arqueológico de Sechín

Ver más en www.flickr.com/photos/tuturum/sets/72157621025702224

Sangre y piedra
Pero lo que más llama la atención es la pared que rodea toda la estructura. Los estudiosos no se ponen de acuerdo sobre el significado de las figuras de guerreros. Son dos hileras de huestes prehispánicas que miran hacia la portada principal, casi como si estuvieran en marcha hacia ese lugar. Entre los soldados de actitud desafiante y victoriosa, se encuentran otras representaciones que se pueden entender como de hombres cercenados y decapitados.
De acuerdo al arqueólogo Lorenzo Samaniego Román, especialista en la cultura Sechín, se trata de la ilustración de un desfile mítico religioso. El especialista señala que la iconografía de la pared perimétrica es una muestra temprana del gusto por la dualidad y simetría en el mundo andino.



Datos
El primero de julio de 1937 Julio C. Tello, gracias a datos proporcionados por los lugareños, encontró la ubicación del templo de Sechín.
Al lado del complejo arqueológico se ha construido el museo regional Max Uhle. En este recinto se pueden apreciar lo encontrado en los sitios arqueológicos de los valles cercanos.

Cifras

5 kilómetros separan Sechín de Casma y a 10 del mar.
5 hectáreas comprende el complejo arqueológico, aunque la zona monumental tan sólo ocupa una hectárea.

Algo más
La piedra utilizada es granito y se extrajo de una cantera cercana del mismo cerro Laguna en donde se encuentra el templo.


domingo, noviembre 19, 2006

Las Shicras en peligro

Patrimonio. Obra de electrificación atraviesa zona con cinco mil años de historia
  • Realizan tendido eléctrico en complejo arqueológico
  • Construcción no cuenta con autorización del INC

Hace una semana el descubrimiento del complejo arqueológico de las Shicras en Huaral llamaba la atención del mundo. Sin embargo, una polémica construcción ha hecho temer por la conservación del lugar.
En estos días la empresa Corporación Elecon ha realizado un tendido de red eléctrica en la zona. Según señalan fuentes de la municipalidad de Huaral, esta obra atraviesa zona comprendida dentro del área intangible de Las Shicras.
Juan Yovera, administrador de la compañía, afirma que la ruta del cableado ha sido modificada siguiendo las recomendaciones del arqueólogo Walter Tosso, descubridor del complejo. Agrega que debido a ello se ha aumentado el costo de la construcción.
Por otra parte, el aludido arqueólogo asegura no haber sugerido ningún trazado alternativo. "He sido mal entendido. Propuse que el INC evaluara la obra y diera una solución", señala. Tosso comenta que en los trabajos de tendido eléctrico se descubrió un muro prehispánico. "esa es una de las razones para pedir más cuidado con el área", añade.
Yuri Castro, director de arqueología del INC, asegura que no existe ningún expediente para construir en el área de las Shicras. "Las empresas saben que deben consultarnos antes de ejecutar este tipo de obras. Más aún si se realizan en la provincia de Huaral que tiene tanto potencial".

Se suspenderían obras
Ayer viajaron al lugar un abogado y un arqueólogo del INC para evaluar la situación. El resultado de sus indagaciones se sabrá en estos días. De encontrar que se está atentando contra el complejo arqueológico se suspenderían las obras de construcción. Además, la empresa podría ser penalizada hasta con mil UIT de multa.

(Versión extensa de nota breve aparecida en El Peruano el jueves 16 de noviembre)

viernes, julio 28, 2006

Choquequirao: Ciudad en las nubes

Las visitas a Choquequirao han aumentado de 50 anuales a comienzos de década a casi siete mil en el año 2005

La ceja de selva del departamento de Cusco es una zona agreste que oculta varias riquezas arqueológicas. Choquequirao, una de las más representativas, es recuperada para el disfrute de las nuevas generaciones.





Viajar a Choquequirao no es fácil. Cachora y Kiuñalla, los pueblos más cercanos, se hallan a unos cuantos días de caminata de distancia del complejo arqueológico. La otra alternativa, viajar por helicóptero, sólo está reservada para actos oficiales y emergencias. Sin embargo, hace veinte años era mucho más complicado, y lo que podía apreciarse era muy poco.

En 1986, el Plan Copesco, organismo estatal encargado de la inversión para el turismo, propone un proyecto de restauración y puesta en valor de esta ciudadela inca. Desde esa fecha, se ha avanzado mucho.

Para empezar, los viajeros a los que les provoca venir ya pueden apreciar los vestigios arqueológicos cuidados y restaurados, y no las piedras cubiertas de maleza que había antes.

Tras la maleza
El director ejecutivo de Copesco, Jorge Chávez, comenta que la refracción de Choquequirao tuvo mayor impulso desde 2002, fecha en que el Perú y Francia suscribieron un acuerdo de canje de deuda por inversión en desarrollo. Lo pactado fue emplear cinco millones de euros en este complejo arqueológico. De esta cifra se han gastado hasta el momento alrededor de once millones de nuevos soles.

Las tareas incluyen el desbroce del área monumental, la instalación de ciertos servicios básicos y la reparación de las construcciones incaicas. También se mejoraron los caminos rurales que comunican la ciudadela con los poblados de Cachora y Kiuñalla. Como consecuencia, las visitas a Choquequirao aumentaron de 60 personas al año a comienzos de esta década a casi siete mil en 2005.

Según estudios, la red vial del Tahuantinsuyo permitía viajar a pie de Choquequirao a Cusco en solo cinco días y a Machu Picchu, en dos. Sin embargo, el Capaq Ñan o Camino Inca entre el complejo y las otras urbes se encuentra derruido en su mayor parte. “No se sabe cuánto tiempo necesitemos para dejarlo operativo de nuevo”, se lamenta Miguel Yepes, arquitecto de Copesco.

A pesar de estos inconvenientes, algunos turistas que encontramos en nuestro paso por el complejo nos relataban que parte del atractivo era el reto que significaba llegar. Dan y Ariel, dos jóvenes israelíes, contaban que nunca habían tenido que hacer una caminata tan exigente como ésta. Ambos se mostraban felices de haber llegado y aseguraban que la travesía valía la pena.

De todas maneras, la puesta en valor impulsada por Copesco incluye que en un futuro cercano estos visitantes puedan tener acceso a espacios con unos cuantos servicios mínimos. Por ejemplo, áreas destinadas a campamento, sitios de venta de comida y hasta conexión con Internet.

Historia de altura

El arqueólogo cusqueño Zenobio Valencia, uno de los responsables del trabajo de puesta en valor del complejo, cuenta que en la zona circundante se hallaron hasta setenta sitios de interés. Las 28 mil hectáreas de zona reservada pertenecen a una agreste ceja de selva, lo que dificulta más las labores de conservación.
Valencia explica que Choquequirao formaba con Machu Picchu y Vilcabamba un triángulo de ciudades incas de avanzada en la Selva.

“La importancia estratégica que tenía este complejo es la minería que se desarrollaba en los alrededores. Dicho sea de paso, la extracción de metales se ha desarrollado en las cercanías hasta mediados de la década de 1990”.

Otro detalle que relata el arqueólogo es la influencia Chachapoyas en algunas de las construcciones. “Posiblemente, se trate de mitimaes que fueron trasladados para colonizar esta zona selvática”. Se tiene noticias de esta urbe, ubicada a más de tres mil metros de altura sobre el nivel del mar, desde al menos 1710. En ese año llegó por la zona el español Juan Arias Díaz Topete. Casi dos siglos después, el estadounidense Hiram Bingham también pasó por Choquequirao.

Esta ciudadela se encuentra en la provincia cusqueña de La Convención, a muy corta distancia de la frontera con la Región Apurímac. A pesar de las dificultades que puede acarrear venir a estos lares, el paisaje y las construcciones prehispánicas bien justifican un viaje. Sólo falta algo. Que usted, lector, se anime a darse una vuelta por aquí.



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Hospitalidad peruana

El cusqueño Manuel José Flores Pareja trabaja en Choquequirao desde el inicio de las obras de recuperación. Él es parte de los casi sesenta obreros que se dedican a cuidar e implementar el complejo arqueológico. A pesar de no estar entre sus responsabilidades, este grupo de trabajadores siempre está dispuesto a dar una mano a los turistas que se aventuren por acá. Más de un visitante en apuros da fe de ello.




(Publicado en Variedades, suplemento del diario El Peruano)