lunes, septiembre 12, 2011
Manuel Jesús Orbegozo: Una vida tras la noticia
martes, agosto 30, 2011
Ettore Scola: El descanso de un maestro
En estos días, el cineasta Ettore Scola, en una entrevista a un medio de su país, anunció su retiro. Mencionó al diario Il Tempo que ya no habrá más proyectos, incluido el guión que trabajaba para el actor francés Gerard Depardiau.
De acuerdo a los cables de noticias, el responsable de obras como Una jornada particular o Nos habiamos amado tanto, ya con ocho décadas a cuesta, toma como algo natural el alejarse de las cámaras. Caso contrario el de los amantes del particular humor de la llamada “Comedia a la italiana”, quienes, sospecho, anhelaban que Scola siguiera los pasos de Manoel de Oliveira, centenario director portugués que se mantiene en activo.
Pantalla condimentada
Tiene un sabor especial el humor hecho en Italia. Esa mezcla de crítica social y gags hilarantes es una receta que en aquél país logra una sabrosa cocción. Cada amante del cine que se precie menciona con cariño ciertas cintas filmadas en esta tierra.
Recuerdo un amigo recomendarme con insistencia, casi devoción, la conocida Brutos, sucios y malos, una cinta de 1976 sobre una familia hacinada en una casucha a las afueras de Roma y que sobreviven haciendo pillerías varias. Historias como está retrataban un lado que se ocultaba de la sociedad durante los periodos de auge económico.
En el cine italiano ha sido costumbre reunir en una película episodios o pequeñas historias a modo de sketch. En 1963 Scola participó como uno de los guionista en un modelo de eso, la deliciosa Los monstruos de Dino Risi. Catorce escenas en las que se da una lectura ácida de la sociedad italiana en esa época.
Unos años después, participó también en la segunda entrega pero ahora como uno de los directores junto a Risi y Mario Monicelli. Esa cinta tiene uno de esos episodios que hacen ver la comedia del drama y que es, confieso, una de las historias más entrañables que haya visto.
Se trata de “Como una reina”, que dura unos pocos minutos. En ella, un hijo, interpretado por Alberto Sordi, lleva a su anciana madre a un asilo con el engaño de que están saliendo a pasear. En todo el recorrido no pierde él la ocasión de reprocharle la supuesta preferencia hacia su hermano, mientras habla maravillas de la casa de retiro a la que la lleva. Lo patético de la situación puede – y lo hace – arrancar más de una carcajada. Pero al final, cuando el protagonista descubre lo que su madre y el resto ya sospecha – que es la última vez que se verán – no se puede evitar una sensación desasosiego. Ettore Scola se retirará, pero siempre nos quedarán sus películas.
martes, agosto 23, 2011
Escritores en su tinta
Años después, ya retirado de la docencia y dedicado al periodismo, surgió la posibilidad de recopilar este lado poco conocido de las figuras señeras de la literatura nacional. Al material que ya tenía de su época de profesor de secundaria, le añadió algunas ocurrencias escuchadas en la faena de redactor de culturales y en ambientes más bohemios.
El resultado es Rostros de memoria, singular publicación que tiene de todo un poco. Comparten sus páginas desde Martín Adán hasta César Vallejo, pasando por José Santos Chocano y Javier Heraud. Se incluye historias de Mario Vargas Llosa, Alfredo Bryce Echenique y Antonio Cisneros, entre otros.
Por ejemplo, de nuestro Nobel se cuenta la vez que terminó comiendo con Raúl Porras Barrenechea un pollo a la brasa en la conocida casa de citas del Cinco y medio. Anécdota, dicho sea de paso, proporcionada por
Abelardo Oquendo y confirmada luego por el propio Vargas Llosa.
Otra historia se refiere a cómo Marco Martos, muy joven, ganó un campeonato de ajedrez y el periodista que dio la noticia se lamentara en su nota que este muchacho piurano se dedicara a la poesía. El volumen empieza con el accidentado paso de Ricardo Palma por Acarí, el pueblo natal de Pedro Escribano. Aunque él asegura que ha sido casual la aparición de su terruño en el libro, su sonrisa hace dudar de sus palabras.
Por de pronto, anuncia estar preparando la siguiente entrega. Pero esta nueva incursión en el anecdotario tendrá como insumo historias de escritores de América Latina. Estaría listo para fin de año, en donde se consignaría la ocurrencia de cuando Gabriel García Márquez ofició de amanuense de una campesina mexicana y otras historias similares. A esperar.
miércoles, agosto 17, 2011
Cantinflas: Pelado universal
Existen personajes que, querámoslo o no, nos acompañan a lo largo de la vida. Tan entrañables que es difícil recordar cuando uno los conoció. Uno de ellos, Cantinflas, se celebra su centenario en estos días.
Los memoriosos de mi generación recordarán haber visto en el cine – o en el primer aparato de video de la casa – a El barrendero (1982), última incursión del bufo mexicano en la pantalla grande. De esa cinta, considerada por la crítica una de sus más bajas entregas, guardo en la memoria algún gag que, a la edad que lo vi, resultaba hilarante y una que otra broma coyuntural a las novelas del momento.
Pero por suerte, la impresión que dejó ese filme se diluye en medio de la avalancha de cintas suyas – mejores en todo sentido – que los programadores de televisión han tenido a bien repetir una y otra y otra vez. Y, cosa curiosa, a pesar del tiempo y las repeticiones, siempre arranca más de una risotada.
Pienso en especial en títulos como A volar, joven, Ahí está el detalle o Águila o sol, en las que su estilo característico no ha sido del todo domesticado. Mucho se ha hablado de cómo el pelado, su personaje representativo, se apropia del lenguaje en contra de los poderosos. Esa fama tiene mayor asidero en sus primeras cintas, en las que la picardía no tiene límites.
Humor a prueba de tiempo
Aunque uno pueda preferir a ese otro pícaro mexicano que es Tin Tan, no se puede dejar de reconocer que el valor de la impronta de Mario Moreno. Tal es así, que es posible no haber visto una sola de sus películas, pero es muy difícil no saber quién es. Hasta en el diccionario de la Real Academia le han tenido que dar un espacio para cantinflear.
El idioma como arma. Voltear lo que se dice o no se dice, pero se desconoce, para defenderse. El floro latinoamericano llevado a la enésima potencia. Como en esos juicios absurdos y eternos, también en nostálgico blanco y negro, de ese otro gran cómico Trespatines.
A fines de los ochenta y comienzos de los noventa hubo un programa de dibujos animados que buscó usar su figura para enseñar a los niños algunos datos de cultura general. Las guerras napoleónicas, cuándo se inventó el pan y cosas así. Muy loable presar su imagen para este fin. Aunque al final, al oír su nombre lo primero que me venga a la cabeza sean esos diez minutos geniales en que, por exceso de cortesía, se anima a pilotear un avión sin preparación previa en A volar, joven.
lunes, julio 25, 2011
Oswaldo Reynoso: Inocente mayor
Un problema de las lecturas obligatorias en los colegios es que los adolescentes, por esa rebeldía de su edad, suelen poner reparos los libros propuestos o, lo que es peor, verlos sólo como una obligación. Hay excepciones. Una de ellas es Los inocentes, también conocida como Lima en rock, primer libro de prosa de Oswaldo Reynoso que en estos días celebra la friolera de medio siglo de salir de impresa.Este año, la coincidencia de este aniversario y los 80 años que cumple el autor arequipeño ha sido la excusa perfecta para homenajearlo. Primero fue, a fines de verano, una singular muestra curada por el colega Enrique Planas en el Centro Cultural de España. Hoy es el turno de la Feria Internacional del Libro de Lima.
Los inocentes es, para algunos, una suerte de novela corta o, para otros, colección de cuentos sobre un grupo de amigos de barrios marginales. Justamente, en alguna edición del libro tenía de subtítulo el de “relatos de la collera”, en el que la jerga con la que se aludía a la gavilla de protagonistas delataba ya la propuesta del autor. Aunque no es el primer libro que persiguiera retratar aristas sórdidas del mundo urbano peruano – varios años antes José Diez Canseco había dado a imprenta Duque, por ejemplo – es uno de los más recordados por su afán pionero por su afán pionero de mostrar el universo adolescente. Un lenguaje agresivo, pleno de lisuras y jergas, captura aún hoy a los jóvenes que por sus páginas se ventura.
Vivito y coleando
Hace unos días, en la inauguración de la Feria del Libro, encontramos a un Oswaldo Reynoso emocionado con el homenaje que se le realizará esta noche. Según sus palabras, estaba feliz porque en el Perú las celebraciones se hacen con los artistas ya muertos, y no como en su caso “vivito y coleando”.
Comentó que no para de escribir, aunque no todo lo que produce lo da a la imprenta. Sin embargo, una buena noticia para sus seguidores es que antes que acabe el año debe estar en librerías un nuevo libro suyo.
Aunque la replana de comienzos de Los inocentes, propia de los 60, ya no es la misma que la que se habla en las esquinas hoy en día, el espíritu rebelde del libro – y de su autor – se mantiene intacto. Sus opiniones, con las que se puede o no estar de acuerdo, las dice sin temor al qué dirán ni a quedar mal con nadie. Se tendrá, pues, esta noche una oportunidad de verlo y escucharlo. Qué nueva provocación irá a decir mientras nosotros, inocentemente, vamos a aplaudirlo.
jueves, marzo 24, 2011
La última reina

Ayer los amantes del cine amanecimos con una triste noticia. Uno de los íconos del Hollywood más glamoroso, Elizabeth Taylor, falleció a los 79 años de edad. Tras ella deja medio ciento de títulos, varios de ellos joyas imprescindibles para entender la historia del sétimo arte.
Las generaciones más jóvenes tal vez tengan una imagen muy magra de ella. La recordarán por su amistad con Michael Jackson, la cantidad de sus maridos o por su lamentable adiós de la grande con la olvidable película Los Picapiedras (1994). Pero ella es más, mucho más que eso.
Ella participó en cintas que han marcado el imaginario de los cinéfilos y del público en general. Por ejemplo, al buscar en Internet Cleopatra entre los primeros resultados siempre están enlaces a la película que protagonizara en 1963 y en la que compartiera el protagonismo con su dos veces esposo Richard Burton.
Son varios los filmes que no se pueden obviar en su trayectoria como La gata sobre el tejado caliente (1958), Butterfield 8 (1960) o El padre de la novia (1950). Elizabeth Taylor compartió pantalla con James Dean en la última cinta de éste, Gigante (1956).
En lo personal, me impactó en ¿Quien le teme a Virginia Woolf? (1966), papel por el que ganaría su segundo Oscar (el anterior fue por Butterfield 8). En esta película de Mike Nichols ella da vida a una esposa dominante, casada con un profesor alcohólico, y que convierte en un infierno lo que iba a ser una rutinaria velada con otra pareja.
Elizabeth Taylor se inició muy joven en el mundo del cine, a unos tempranos 10 años. Pero sería entre las décadas de 1950 y 1960 en que se convertiría en una de las más cotizadas estrellas de Hollywood. Recordemos que por su actuación en Cleopatra llegó a cobrar un millón de dólares, un récord para esa época, comparable a las astronómicas sumas de la actualidad. Se ha ido una grande. El mejor homenaje será volver a ver sus películas.
viernes, enero 21, 2011
Adiós, maestro
Cisneros Vizquerra nació en Lima en 1921, pero a muy corta edad acompañó a su familia al destierro a Buenos Aires. Es allí donde recibió su educación escolar y realizó sus primeros estudios en medicina. Pero el llamado del mundo de las humanidades era más fuerte y se doctoró en letras en la Universidad de San Marcos. Fue docente desde 1948, desarrollando la mayor parte de su carrera como catedrático en la Pontificia Universidad Católica.
Es en esta faceta de maestro en la que muchos lo recordamos. Sus clases de lengua no se limitaban a las teorías de la lingüística, y habitualmente terminaban abarcando temas de la actualidad social en el país. A varias generaciones de universitarios les inculcó los valores de una ciudadanía responsable y del amor a la lectura.
Su inquietud por involucrarse en el destino de nuestra nación se vio reflejada en varios de sus actos. Por ejemplo, fue uno de los fundadores del partido Demócrata Cristiano en la década de 1950. Posteriormente, sería uno de los promotores de la ONG Transparencia, siendo su presidente entre 1994 y 2000. Asimismo, incursionó en el periodismo, siendo director de dos diarios en las décadas de 1970 y 1980.
Paralelo a su desempeño como profesor entregado y a su aplaudida actividad de ciudadano comprometido, desarrolló una aplaudida carrera como estudioso de la lengua. Es así que fue presidente de la Academia Peruana de la Lengua, miembro correspondiente de la Real Academia Española, de la Academia Norteamericana de la Lengua Española y de la Academia de Letras de Uruguay. A pesar de su avanzada edad, se mantuvo produciendo y en actividad hasta hace muy poco. El país pierde a un intelectual en toda la extensión del término.
miércoles, enero 12, 2011
A diez años de su partida
A pesar de lo poco que publicó, el tiempo no ha hecho más que acrecentar el interés en su obra. De esta opinión es Luis Fernando Chueca, quien apoyara a Josemári en la edición de su poemario y uno de los responsables de que a principios del año pasado viera la luz una segunda edición con otros poemas inéditos.
Para Chueca, la herencia que ha dejado va más allá de lo trágico de su muerte. Indica, por ejemplo, que el desaparecido autor siguió líneas poco exploradas por las letras peruanas, combinando de forma singular lo místico con lo callejero. Además, destaca sus indagaciones sobre lo amazónico y el diálogo con otros colegas, como José María Eguren.
Huella poética
Victoria Guerrero, la otra responsable de la reciente edición de Libro del sol y otros poemas, considera a Josemári como una persona que vivió intensamente, que tenía amigos en los sitios menos pensados.
Fruto de ello es que textos suyos se hallan desperdigados en diferentes manos. Por ejemplo, Chueca conserva una gran cantidad de hojas, algunas escritas a mano, con material no incluido en la primera edición. Una curiosidad es que allí se encuentran fragmentos de una novela corta desconocida.
Pero hay más. El editor Teófilo Gutiérrez tiene en su poder un disquete que le entregó Josemári. Allí se suponía que estaba un poemario llamado tentativamente Delante de los árboles.
Pero un virus hizo perder parte del material y solo se conservan tres poemas que los ha ido difundiendo en honor al amigo.
Sobre lo que se ha publicado considera que son versos deslumbrantes, en los que hay un excelente manejo del lenguaje. Lo recuerda como un joven inquieto que caminaba por muchos sitios.
Curiosamente, su gusto por desplazarse de un lugar a otro de la ciudad es un rasgo que muchos –me incluyo– tienen presente al momento de pensar en Josemári. Por ejemplo, el poeta Miguel Ildefonso escribió hace poco en su recuento de los 90 que recuerda al poeta "caminando en la madrugada por Tacora, siguiendo al grupo Neón, que nos íbamos a La Victoria, a continuar la juerga".
Ildefonso añade que "era urbano, de Magdalena, amante de la poesía de Eguren, que conoció el ayahuasca de la selva, y a través de aquel brebaje chamánico se internó a otra dimensión más pura".
Por mi parte, también tengo de Josemári Recalde la imagen de un amante de la ciudad, capaz de saber el nombre de las plantas con las que se cruzaba.
También contaba anécdotas –reales o inventadas con ingenio– sobre diversos rincones de Lima. Para este artículo busqué unas fotos suyas con –decía– "el pino más antiguo de la capital", ubicado en una antigua hacienda en Surco. Esa imagen se ha extraviado en alguna mudanza. Lo que permanece son versos, como los que aquí rescatamos.
calles más tristes
en las que me siento más solo que nada y que la nada
yo solía producir una música transfigurada unas veces y otras
[estridente
hoy intento disfrutar de la tarde que el cuerpo mira con la mirada
[larga entre sus refracciones
que el cuerpo mira en la esquina que fue de efluvios
que el cuerpo mira traspasado de corrientes
Otros enlaces
Testimonio de Fernando Cataño
Testimonio de Ofelia Huamanchumo
Inédito difundido por Teófilo Gutiérrez
Foto: Cortesía de Ofelia Huamanchumo
jueves, agosto 05, 2010
El cine y la dama del teatro
Este año el Festival de Cine de Lima rendirá homenaje a Cuenta Paredes que cuando era una niña de cinco años vio su primera película. La impresión fue tal que al día siguiente se comportaba como si la estuvieran filmando. Señala que de esa experiencia comenzó a gustarle el bichito de
La
Otro dato que nos da Delfina Paredes de la importancia del cine en su carrera es sobre el impulso que tuvo para recitar a César Vallejo, una de sus facetas más reconocidas. Según cuenta, en la década de 1960 vio el documental francés Morir en Madrid de Frédéric Rossif, en la que narra episodios de
La impresión fue inmensa. Al llegar a su hogar, dándole vueltas al tema que acababa de ver y pensando en cómo transmitir esas sensaciones a los demás, recordó el poemario España, aparta de mí este cáliz. El resto, ya es historia conocida.
En filmación
El público más joven recuerda a Paredes por papeles en cintas de los últimos veinte años. Pero ella ya tuvo su paso por la gran pantalla en la década de 1970 con dos cintas de corte social.
Recuerda con ternura, por ejemplo, Kuntur Wachana, en la que se abordaba el tema de la reforma agraria en una provincia de su natal Cusco. Como anécdota, menciona que la mayoría de los que participaban eran pobladores de la zona que años antes estuvieron presos por tomas de tierra y hechos similares.
Sin embargo, el papel que con más cariño tiene presente fue el que le dio Francisco Lombardi en 1992 para
Delfina Paredes señala que aunque actuar en el cine o en el teatro es distinto, ciertos detalles no cambian. Por ejemplo, lo principal para ella es
domingo, septiembre 16, 2007
El regreso del japonés del barrio
*Novela retrata la vida en La Victoria en los años 50
*Narrador señala que alista libro con protagonistas niseis
La editorial San Marcos acaba de lanzar una nueva edición de Final del Porvenir, novela en la que Augusto Higa Oshiro describe la vida en este conocido barrio victoriano durante la década de 1950. El escritor, uno de los miembros más jóvenes del grupo Narración, confiesa sentirse identificado con esa zona. “Hasta hace poco mi familia tenía un negocio allí”, añade.
Su ambición, afirma el narrador, es lograr una novela popular o, en otras palabras, una obra en la que se integren los tipos representativos de la sociedad peruana. Señala como la mayor referencia de lo que le gustaría hacer es Canto de sirena de Gregorio Martínez. Augusto Higa, quien se considera parte de la cultura criolla de la ciudad, busca estos personajes en los barrios de la capital.
El escritor menciona que se siente incluido en la misma tradición que José Diez Canseco y Julio Ramón Ribeyro, quienes también se hacen eco de lo que acontece en la gran urbe. El narrador comenta que gran parte de lo que describe en ese libro es real. Por ejemplo, la trama trata sobre los problemas de desalojo que enfrentan los inquilinos de un edificio, el cual aún existe.
El nisei criollo
Augusto Higa también adelanta que en breve debería estar viendo la luz una nueva novela. Se trata de La iluminación de Kazuo Nakamatsu, un libro en el que describe los problemas de desarraigo de un peruano de origen japonés.
Según su apreciación, esto es muy común en el carácter de nuestro país y se da en diferentes grupos sociales. Asimismo, el narrador asegura que el nisei es una forma de ser peruano y criollo, además de formar parte del paisaje típico de la ciudad. “Quién no ha tenido un amigo ponja en la esquina de su barrio”, comenta sonriendo.
5 Claves sobre Augusto Higa
1 Es segunda generación de hijos de japoneses en el Perú.
2 Afirma haber tenido en sus primeros años problemas para integrarse a su vecindario de La Victoria.
3 Sin embargo, es ferviente hincha del equipo del distrito, Alianza Lima. “O sino me pegaban en el barrio”, confiesa risueño.
4 Es admirador de José Diez Canseco y Julio Ramón Ribeyro. Su cuento favorito de este último es “Silvio en el rosedal”.
5 Participó en el segundo número de la revista Narración.
Datos
Posiblemente el próximo año publique la novela La iluminación de Kazuo Nakamatsu, en la que trata el tema del desarraigo de un nisei.
Su libro Japón no da dos oportunidades narra la experiencia de la inmigración de peruanos de origen nipón de vuelta a la tierra de sus ancestros.
Otras obras suyas son las selecciones de cuentos Que te coma el tigre y La casa de Albaceleste.
martes, marzo 20, 2007
El desafío de las tablas
Aristóteles Picho, artista
Actor dirige Iluminados, pieza teatral para jóvenes escrita por él
Planea filmar próximamente obra en formato digital
Su rostro debe ser uno de los que más ha aparecido en las películas peruanas. Con más de una decena de participaciones en largometrajes e infinidad de papeles en cortos, Aristóteles Picho es de esos artistas a los que el público nacional está acostumbrado a ver en su rol de actores. Sin embargo, él también siente pasión por otros aspectos de las artes escénicas.
Un ejemplo de ello es Iluminados, pieza teatral que se presenta actualmente en la casa de Iguana Talleres en Barranco. Picho - coautor de la obra junto a Aldo Pareja - es el responsable de la dirección.
El artista comenta que este proyecto surgió en el año 2001. Recuerda que en ese tiempo le impactó la noticia sobre un estudiante universitario que había recibido una golpiza sin motivo aparente. Esta anécdota sirvió para que junto a Pareja diera forma a una historia para público y actores jóvenes. Otro alcance que da el autor sobre esta pieza es la temática, la cual asegura gira entorno a la discriminación social y económica.
Entre las tablas y la pantalla
Aristóteles Picho, a diferencia de la mayoría de artistas, no se inició como actor en el teatro. Por ejemplo, cuando interpretó al Boa en la adaptación de Lombardi de La ciudad y los perros en 1985, aún no había hecho sus pininos en las tablas. Sin embargo, no rehuyó la oportunidad cuando se le presentó.
A comienzos de los 90 dirigió la obra Rock, pelagatos, y la otra piel con jóvenes que después darían qué hablar. Ahora, que está por repetir la experiencia, confiesa que le agrada trabajar con chicos que recién se inician. "Me resulta atractivo por su frescura y sentido de la responsabilidad", agrega.
Pero el cine sigue siendo uno de sus intereses. Hace poco presentó el primer corto dirigido por él. En la actualidad viene alistando la filmación de Iluminados en formato digital.
Por otro lado, manifiesta que tiene buen recuerdo acerca de su paso por la televisión. Sobre su última incursión televisiva, la conducción del programa concurso El desafío del Inca, la califica de una simpática experiencia. Pero recalcó que lo suyo no va por la animación, pues "actualmente lo que me atrae mucho es la dirección".
Cinco claves de Aristóteles Picho
Es egresado de la Escuela de Arte Dramático
Su primera experiencia en largometraje fue con el poeta Pablo Guevara
En noviembre actuará en el auto sacramental de La vida es sueño
Está planificando la filmación de su obra Iluminados teniendo como referente la cinta Kids de Larry Clark
Besando a tu papá (2005) es el primer cortometraje que dirigió
Algo más
Iluminados se presenta en la casa de Iguana Talleres (calle Ignacio Merino 130 Barranco). Las funciones se realizarán de jueves a lunes a las 20.00 horas. La entrada general tiene un costo de: S/. 20.00 nuevos soles.
miércoles, diciembre 13, 2006
El regreso del inca del rock

Contraataque. Cachuca y Los Mojarras traen de vuelta el ritmo de El Agustino
Músico graba disco después de ocho años de silencio
Nuevos temas se podrán bajar gratis de Internet
Leyenda: Cachuca dixit. “Si Christian Meier sale calato, ¿por qué yo no?”
Foto: Pedro Cárdenas
Un rumor llegó a nuestra redacción. Los Mojarras, el emblemático grupo de El Agustino, volvía a grabar después de casi una década de silencio. Fuimos a confirmar la buena nueva, y para alegría de sus fans, era cierta. El combo liderado por Cachuca alista nueva placa titulada, en homenaje a Héctor Lavoe, “Calle luna, calle rock”.
Como se recordará, a mediados de los noventa Los Mojarras, un grupo de roqueros de forjados en las calles de El Agustino, irrumpieron en las radios peruanas con una propuesta novedosa. Temas suyos como “Triciclo Perú”, “Sarita Colonia”, “Nostalgia provinciana”, en la ronca voz de Cachucha, hablaban de un país en constante cambio. Pero desde su placa Todos contra la pared del 98 se le había perdido el rastro a esta apreciada banda.
Ahora, impulsados y financiados por César Urbina, un amigo suyo, Cachuca y compañía regresan a los estudios de grabación. El vocalista comenta que estos nuevos temas se colgarán próximamente en Internet para quien quiera bajarlos gratis. “Es mejor trabajar sin la presión de la disquera”, confiesa. Otro atractivo es que, al igual que el clásico primer disco “Sarita Colonia”, éste es producido por Wicho García (Narcosis, Mar de Copas).
Arte urbano
Los Mojarras, en su mayor época de gloria, llegaron a firmar para un sello internacional. Durante ese tiempo estaban comprometidos a sacar un disco al año. Sin embargo, el líder de la banda considera que ahora están mejor, componiendo cuando se quiere sin pensar en obligaciones.
Cachuca, también conocido como Hernán Condori, vive consagrado a lo que más le gusta hacer: la música. Atrás dejó varios oficios como vendedor de fierros o taxista. Sólo le interesa hacer canciones y tocar donde se pueda por el placer de hacerlo.
Asegura que la fama lo hace trastabillar a uno, por lo que él ha intentado ser fiel a sus raíces. “Nunca cambié de casa ni cuando éramos populares en la radio. ¿Acaso los grupos de Miraflores se mudan a El Agustino cuando triunfan?”.
El cantante comenta que después de esta entrega planea sacar un cd para julio de 2007. Este disco contendría temas en homenaje a diferentes lugares del Perú y que ha compuesto a partir de sus numerosas giras por el interior. Los hinchas de Los Mojarras estaremos a la espera.
Un tema que le significa mucho a Cachuca es Humareda, el cual está dedicado al genial pintor de La Parada. Según recuerda, a Víctor Humareda lo conoció cuando era adolescente e iba por Tacora a vender fierros para “parar la olla”. Cuando empezó con el negocio de la música, una de sus primeras canciones fue inspirada en la imagen del artista plástico. Sin embargo, las radios se opusieron a programarla pues creían que “Humareda” era una forma de referirse a la droga.
8 años sin grabar han estado Los Mojarras
13 nuevos temas contendrá Calle Luna, Calle Rock.
2000 canciones propias afirma tener como repertorio inédito
Dato
Alguna gente le ha comentado a Cachuca que “Catalepsia”, un hit de Los Mojarras de comienzos de los 90, es muy similar a la más reciente “Kalifornication” de los estadounidenses Red Hot Chilli Pepper. El vocalista toma con humor la coincidencia.
“Dejad que los niños vengan a mí”
José Tola de Habich. Pintor, escritor, entre otras cosas
Publica nuevo libro destinado a “menores que piensan”
Próximo proyecto es hacer escultura para Miraflores
“Me dedico 16 horas al día a hacer lo que quiero”, afirma tajante José Tola. Esa estresante rutina incluye, según propia confesión, pintar, escribir, crear objetos y sentarse en un sillón a escuchar música. Es en ese lapso de tiempo que hace tres años pergeñó Una historia para un guerrero (Alfaguara), un cuento redactado e ilustrado por él.
El artista comenta que ha dado este material a imprenta gracias a la insistencia y gestiones de Mijael Garrido Lecca, amigo suyo a quien le lleva más de cuarenta años de diferencia.
Tola describe a Una historia para un guerrero como un libro para que los niños piensen. Es que, según este creador multifacético, le desagradan esos textos que tratan a los menores como deficientes mentales. “Que la casita, el chocolatito, pura tontera”.
Pero ese no es la única aventura en la que se ha embarcado. Asegura que ya tiene avanzado un proyecto de escultura monumental. “Son unas manos que se cruzan y que se ubicarían en el parque Isaac Rabin de Miraflores. Sólo me falta el permiso para empezar”.
Museos y fraile
José Tola, uno de los artistas más cotizados del Perú, recuerda que le ha costado llegar al lugar donde está. “Fueron como treinta años que las pasé negras, vendiendo mis cosas para vivir”. Sin embargo, reconoce que desde hace un tiempo puede hacer lo que quiera con tranquilidad.
Es que para este creador multifacético lo primero es el arte. Por eso considera que no se debe mezclar con otros menesteres como la publicidad. “Se nota cuando uno se dedica a otras actividades. Por suerte yo sólo me he dedicado a la creación”.
Señala que su dedicación al arte lo lleva a estar encerrado en su casa durante casi todo el año. “Si salgo, me distraigo”. En palabras suyas, durante once meses se comporta como un fraile, mientras que el restante como casquivana.
Aprovechando su buen humor le preguntamos sobre la polémica del Museo de Arte Contemporáneo. “Me da pena que Szyszlo, a su edad, se preste para eso”comentó. Por otro lado, afirmó que el museo de Gerardo Chávez en Trujillo es “una venganza comanche hecha con buen estilo”.
Para terminar, nos dio su comentario sobre los nuevos valores del arte peruano. “Hay un jovencito que me gusta mucho. No me acuerdo su nombre. Creo que se llama José Tola”.
Bob Dylan en el taller
Antes eran vínilos, después casets, ahora son los cd. Lo único constante es el cantante: Bob Dylan. Esa es la única música que escucha José Tola mientras está creando. Así sea un lienzo o una escultura, la única voz que se oye en el taller del artista es la del cantautor norteamericano. “Es que, como no sé nada de inglés y ya lo conozco de memoria, no me distrae. Además, todos los días traduzco diferente cada canción”, bromea el pintor.
Cinco motivos para sentirse orgulloso de ser peruano
Origen. Haber nacido acá y tener mis raíces peruanas.
Oportunidades. No me gusta como está el Perú, pero acá se puede hacer algo. Hay posibilidades.
Valentina. Mi novia, Valentina, es peruana.
Ataúd. Porque tengo 63 años y pienso que debo vivir un par más acá. Además, aquí tengo mi ataúd.
Paisanos. Porque la gente es muy agradable.
martes, diciembre 05, 2006
Antonio Gálvez Ronceros: Una voz en el papel
- Rinden homenaje a narrador en Feria del Libro
- Anuncia su primera novela para el próximo año
“Uno de nosotros era pariente del guardián. Aprovechábamos la situación para llevarnos los libros que quisiéramos”. Desde ese entonces estableció un fuerte vínculo con la literatura. “Aunque aquí no se puede hacer carrera con eso”, se queja.
Fiel a su origen, el escritor buscó llevar ese mundo de su niñez y adolescencia a las letras en molde los libros. Sin embargo, reconoce que es a partir de su migración a Lima que empieza a descubrir las peculiaridades de su tierra. “Es como cuando uno se acostumbra al buen vino. Si tomas uno distinto, te das cuenta enseguida”.
Su afán por rescatar el acento del terruño le ha valido para que se tome a sus libros como un ejemplo del habla afroperuana. No obstante, Gálvez Ronceros puntualiza que no se trata de grabar lo primero que se oiga. “Se trata de un trabajo de creación y elaboración, no de una simple trascripción”.
Al autor de clásicos de la literatura nacional como Los ermitaños le causa gracia que nos interesamos por sus próximos proyectos. “Tiempo que no me lo preguntan”, añade. Afirma que el próximo año saldrá a la luz su primera novela. Esta está ambientada en el mundillo artístico y se aleja de los tópicos del costumbrismo. Paralelamente, está escribiendo otra en la que narra la vida en los extrarradios de una ciudad de provincia. “La cultura de allí está hecha con los desechos del mundo rural y del citadino”. Estaremos pendientes de los libros.
La Academia y Gálvez RoncerosAdemás de la literatura, el escritor chinchano tiene otra pasión. Ese otro amor viste camiseta blanca con una franja roja en el pecho y se llama Deportivo Municipal. Ese romance tiene fecha de inicio: el invierno de 1953. Según rememora Gálvez Ronceros, la selección peruana le ganó uno a cero a Brasil por la Copa América de entonces. El tanto patrio lo convirtió un puntero de apellido Navarrete y que militaba en el Muni, cuadro que desde entonces el escritor adoptó como suyo.
DatoLa Cámara Peruana del Libro rendirá hoy un homenaje a Antonio Gálvez Ronceros en el marco de la Feria del Libro Ricardo Palma. La cita es a las 19.00 horas en el salón de actos de la municipalidad de Miraflores.
jueves, noviembre 23, 2006
La leyenda delante del artista
El imaginario colectivo ha hecho del genial artista puneño un antihéroe a la medida de estos tiempos. La marginalidad y sordidez - verdaderas o imaginada - en la que vivió el pintor es más difundida que su obra.
Entre hombres sudando y Marilyn, mi enamorada
Los Mojarras
Crecí escuchando las leyendas urbanas que circulan sobre el genial pintor. A su ya de por si extravagante vida en un hotelillo de La Parada, los rumores le agregan datos - por lo general falsos - que añaden marginalidad donde ya la había. Grandes borracheras, memorables noches prostibularias, largas temporadas en París son sólo algunos de los tópicos que, a fuerza de repetirse, ya algún desprevenido toma por ciertos.
Sin embargo, el Humareda real no se reflejaba, según sus íntimos, en ese estereotipo de artista maldito. Era abstemio, aficionado al té y las infusiones. Llevaba una vida casi monacal, consagrado a su pasión, la pintura. Pasó más de la mitad de su vida en el decadente Hotel Lima de La Victoria, y su único paso por París fue de menos de un mes.
El personaje, que aseguraba reunirse en los cafetines del Centro de Lima con Toulouse Lautrec y Goya, roba nuestra atención del dedicado pintor. No obstante, Humareda se parodiaba a sí mismo con tal gracia que su imagen, llena de contradicciones y supuestos, no desentona con su principal legado: sus cuadros.
Un tímido con esquina
- Representa el papel de timorato en musical Morir de amor
- Afirma que experiencias personales le sirvieron para personaje
Muchos lo recuerdan a Gonzalo Torres por su papel de Gonzalete en la teleserie de Pataclaun. Otros lo relacionan más por su labor de conductor del programa A la vuelta de la esquina. Algunos melómanos tal vez se acuerden de su paso por la banda de rock La liga del sueño. Ahora suma una nueva faceta para la galería: la de cantante y actor en la obra musical Morir de amor.
En esta pieza da vida a Felipe, un tímido y melancólico personaje que tiene problemas con las mujeres. Torres indica que para construir el personaje la directora Marisol Palacios le hizo repasar varias cintas clásicas de Woody Allen.
A pesar de esta afirmación preguntamos si esas dificultades para relacionarse con el sexo opuesto no era parte de la experiencia del mismo actor. "Ahora no tanto, pero antes... si te contara", responde en confianza.
Gonzalo Torres, criado en Magdalena pero de familia chalaca, hace un paralelo entre el personaje y su equipo de fútbol, el Sport Boys. "A ambos nadie les tiene fe pero cuando menos se espera, sorprenden. Me identifico con los que vienen de atrás".
Por otro lado, el artista comenta que, a pesar de su experiencia como músico, le demandó mucho prepararse para cantar en vivo para esta obra. Recuerda que durante tres meses tuvo clases intensivas. El tema que más le costó: En carne viva de Raphael.
Cinco razones para sentirse orgulloso de ser peruano
Gastronomía. Por su extraordinaria comida y sazón.
Compatriotas. Por la gente que entiendo y no entiendo, y que guarda los mismos códigos de humor y sociabilización que yo.
Geografía. Por que en cinco horas puedes pasar de la costa a la selva. Cada paisaje del Perú es surrealista y alucinante.
Tradición. Tiene historia que es interesante. Hay muchas cosas de las que me siento orgulloso particularmente.
El equipo. Por el Sport Boys del Callao.
Dato
Morir de amor se presenta en el teatro La Plaza Isil de Larcomar todos los días menos miércoles.
