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miércoles, noviembre 16, 2011

Traición de Harold Pinter en Lima*

Hace cinco años se montó en Lima Traición, una conocida obra de Harold Pinter. Al igual que en la actual obra en cartelera de este autor La fiesta en cumpleaños, uno de los protagonistas era Paul Vega y el espectáculo se realizaba en la misma sala, La Plaza Isil. Lo acompañaban en esa puesta en escena Vanessa Saba, Miguel Iza y Eduardo Cesti. El director en esa ocasión fue Jorge Castro, a quien le hice esta entrevista en el 2006.

¿Cómo llegaste a esta obra?
- La leí hace unos años. Es la primera que conocí de Harold Pinter y siempre me gustó muchísimo. Luego me acerqué a otras. A partir de la propuesta de Chela de Ferrari de que plantee un drama de un autor de peso para este año estuve revisando a distintos autores y textos. Pero después de la búsqueda regresé a Traición que fue mi idea original.

¿Qué te atrajo de esta historia?
- Me resultó muy interesante que contara una historia a lo largo de nueve años. Es como hablar de toda una vida. Eso me resultó muy atractivo pues nunca lo había hecho.

¿Qué es lo que te agrada del teatro de Harold Pinter?
- Me gusta el uso de la palabra que plantean sus textos. Los personajes nunca explicitan qué es lo que quieres. Detrás de las conversaciones cotidianas que realizan se esconden voluntades, intenciones, acciones, que nunca están del todo descubiertas. Esa forma de mostrar cómo transcurren en la intimidad los momentos fundamentales de las personas me resulta muy atractiva. Sus obras permiten al director y a los actores realizar un enorme proceso de elaboración propia. Con el mismo diálogo podrías contar cualquier otra historia.

El reto de Pinter
¿Qué fue lo difícil de esta adaptación?
- El gran reto fue el trabajo de descubrir e interpretar, debajo de esos textos tan poco explícitos, qué pasa realmente en la pieza. La ambigüedad es parte de su riqueza. He buscado interpretar la obra comprendiendo a los personajes sin juzgarlos. Me gustaría que esa sea la experiencia del espectador.

¿Cómo fue el proceso de puesta en escena?
- Hemos empezado a ensayar el 24 de abril. Es bastante tiempo. Para una obra de pocos personajes como ésta, normalmente es más corta la preparación. Sin embargo, había tantas cosas que descubrir que preferimos comenzar antes. La historia retrata nueve años, no tres días. Además, como se narra de atrás para adelante, los actores no pueden usar el estado emocional de una escena para la siguiente. Es un gran reto actoral.


*Entrevista publicada en el diario El Peruano el 27 de julio de 2006 con el título Un Nobel se estrena en Lima.

Jugando a la gallinita ciega

En un pueblo costero, dos ancianos dan pensión y tratan como a hijo a Stan (Paul Vega), quien para encerrado en casa torturando a sus caseros. A esto se suma una coqueta vecina (Gisela Ponce de León) que le envía indirectas sin recibir atención.
Pero la corrosiva rutina es rota al llegar dos amenazantes visitantes en busca de alojamiento. En este contexto se organiza la celebración que da nombre a la obra Casi una fiesta infantil con licor.
Es una de las obras más aplaudidas de Harold Pinter, que incluso ha sido llevada al cine. Sin embargo, su puesta en escena es exigente. El texto no proporciona muchas explicaciones de las acciones, siendo uno de sus atractivos la ambigüedad. El espectador debe armar por su cuenta la historia con los retazos que se le da.
Un problema con este montaje es que, a la ambigüedad existente, se agrega que las actuaciones no se acoplen del todo. Por ejemplo, tenemos a Ana Cecilia Natteri, tal vez la mejor del elenco, construyendo su papel de anfitriona moviéndose entre lo bufo y lo patético. Por otro, a Paul Vega, quien de ser el huésped majadero que domina la escena, desaparece sin motivo a pesar de estar en medio de la acción.
A pesar de un inicio algo lento, la obra va ganando en intensidad conforme avanza. La dupla conformada Rómulo Assereto y Mario Velásquez (¿maleantes, enfermeros, orates?) aporta la dosis de humor necesario. Otro acierto es la interpretación del esposo a cargo de Alfonso Santisteban, el único que parece una persona común y corriente pero que, curiosamente, no sintoniza con el resto.


Ficha técnica
La fiesta de cumpleaños
De Harold Pinter
Dirige Chela de Ferrari
En el teatro La Plaza Isil de Larcomar. Las funciones son de jueves a lunes a las 20.00 horas y los domingos a las 19.00 horas.