Mostrando las entradas con la etiqueta alfredo bushby. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta alfredo bushby. Mostrar todas las entradas

jueves, mayo 23, 2013

La peor de las hijas


La obra Por qué cojea Candy puede ser vista como la historia de una mujer de algo más de cuarenta años, miembro de una familia de clase media, que confiesa a su esposo un periodo oscuro de su vida, cuando acabó el colegio y fugó a la selva a encontrarse con su padre. Su relato, ubicado justo en los últimos días de la década de 1980 y primeros de la de 1990, se ambienta en la sórdida realidad de Tingo María, Uchiza y sitios cercanos de esa época. Sin embargo, tiene más aristas que explotar.

A lo largo de la hora y media que dura la función se van soltando elementos que sugieren un secreto mayor y más inconfesable que la cercanía de la joven con narcotraficantes y el mundo de la prostitución. En cierta forma, es una metáfora de aquellos años difíciles para el país, época que no importa todo lo que se recuerde, siempre habrá algo peor en la memoria.

Una buena decisión del montaje es destinar a dos actrices para dar vida al papel protagónico – por ratos de forma alternada, por ratos las dos juntas a la vez – creando un ambiente ambiguo y sugerente. Solo las acompaña un músico y la proyección ocasional de videos.

Un reparo a la puesta en escena es que, una vez acabada la acción, se resuelva uno de los enigmas de la historia a través de la proyección de algunas imágenes. Sin embargo, este problema no opaca los aciertos de la obra como la extraña química que se crea entre las actrices y o lo denso de la historia. Por otro lado, imperdible la aparición fugaz del escritor de esta pieza.

Ficha técnica
Por qué cojea Candy. Dirige Marco Otoya. Escrita por Alfredo Bushby con la colaboración de Briscila Degregori. Actúan Sheillah Gutiérrez y Claudia Tasso. Acompañamiento musical de Pedro Schmitt. En el teatro Racional (avenida Balta 170,  Barranco), de jueves a sábado a las 20.00 horas.

viernes, octubre 21, 2011

Una mirada al boom del teatro

Mucho se habla del auge del teatro peruano. Sin embargo, es poco lo que se ha escrito sobre él. Una de las novedades de la Feria Ricardo Palma es la presentación de una obra que busca llenar ese vacío: Románticos y posmodernos de Alfredo Bushby. En ella, el también dramaturgo da cuenta de piezas de sus colegas César de María, Mariana de Althaus, Roberto Sánchez Piérola y Eduardo Adrianzén. Se presenta el martes a las 20.00 horas.

Salvo este libro y el de Natalia Torres Vilar, La escena paterna, no recuerdo muchos ejemplos de obras que aborden el tema del teatro. ¿Cómo nace este proyecto?
- Casi precisamente por esa razón. Por el poco interés académico que hay por el teatro peruano, en especial el contemporáneo. También creo que salvo el libro de Natalia Torres y alguna tesis que no conozco, no he visto publicaciones de esta naturaleza. Y la principal razón es que el tema lo ameritaba. No se puede negar que estamos en un boom del teatro, y paralelamente un boom de dramaturgos. Ha habido desde los 90 una gran proliferación de cantidad y cantidad de dramaturgos peruanos contemporáneos. Que yo sepa, no ha habido esto antes.


¿Cómo es la recepción académica de este fenómeno?
- Antes ha habido grandes dramaturgos pero no en la misma cantidad que se da desde los noventa, pero no había nadie que hablara del asunto. Me corrijo, había artículos aquí y allá. Un ejemplo, para Latin American Theater Review y Gestos, que son las publicaciones sobre teatro latinoamericano más importante, ¿sabes quién es el dramaturgo peruano más importante? Vargas Llosa. Me animaría a decir que el 80 por ciento de artículos sobre dramaturgia peruana contemporánea es sobre La señorita de Tacna, Katty y el hipopótamo, La chunga.


¿A qué se debe eso?
- Esto se debe principalmente al prestigio que tiene Vargas Llosa. Es un poco fuerte decirlo, pero escribir sobre él vende. En segundo lugar, a un profundo desconocimiento. Estas son revistas internacionales, y los artículos en su gran mayoría no son escritos por peruanos. Han oído de Vargas Llosa, pero no de los demás. Mi primer impulso fue hacer casi un acto de justicia. Hay este fenómeno – el boom del teatro peruano – y hay muy poca gente que escribe sobre él. Hay textos de Gino Luque, Roberto Ángeles, Carlos Vargas, Percy Encinas, tal vez me estoy olvidando de alguno. Hay casos, no soy el primero. Pero son artículos muy enfocados, por eso decidí por hacer una panorámica. Si bien me he restringido a cuatro autores, la intención es abarcarlos a todos.


¿Cómo elegiste a estos cuatro? ¿Por gusto personal o por otro motivo?
- Fundamentalmente por lo que yo considero la representatividad. El marco de esta obra son los autores peruanos nacidos entre los 60 y 70, no antes ni después, que empiezan a montar sus obras en los 90. Escogí estos cuatro porque tenían estilos, temáticas y edades diferentes. Vi que con estos podía trabajar. No es gusto personal. No es una selección de los “mejores”. Otro factor es que son constantes, que han adquirido prestigio de crítica y público. He tenido que descartar a mi pesar a autores como Claudia Sacha, Jaime Nieto, Aldo Miyashiro, Gino Luque, la huancaína María Teresa Zúñiga.


¿Por qué sólo autores de Lima?
- En la investigación hay muy poca dramaturgia personal en provincia, con la excepción de María Teresa Zúñiga. No ha habido una consolidación a nivel crítico, público y artístico.


¿Por qué se da este boom de dramaturgos?
- Mi intención no es decir por qué está pasando este fenómeno, sino decir qué está sucediendo. Cito a algunas personas que han pensado en el tema. Una de ellas es que durante los años 60 y 70 el teatro peruano se fue al lado no dramatúrgico. El trabajo del cuerpo, del performace. El trabajo del dramaturgo no era lo principal. Puede ser, es una hipótesis. Otra razón es el desarrollo de la actividad teatral en Lima y provincias. Los muchachos vieron que se podía hacer. Desde los 80 teníamos grupos de teatro de autor como Telba y Ensayo, pero había otros. Normalmente los que comenzaban a escribir lo hacían con poesía y narrativa, pero se empieza a cambiar, tal vez, no me atrevo a afirmarlo, por estas razones que te doy.