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viernes, noviembre 04, 2011

El vino arequipeño durante la Colonia

En estos tiempos, en los que se vive una reivindicación de nuestra tradición gastronómica, es interesante ver los antecedentes históricos de ella. Un área a explorar es la referida a nuestra industria vitivinícola, más aún si tomamos en cuenta que de ella surge nuestra bebida de bandera, el Pisco. Es lo que hace Carlos Buller en Vinos, aguardientes y mercado, libro que acaba de salir de imprenta.

El historiador y diplomático comenta que su intención al iniciar su investigación era documentar el cambio de élite en la Arequipa del siglo XVIII. Sin embargo, luego de revisar bastante documentación de la época, no encontraba el filón por donde abordar el tema. Hasta que descubrió de forma casual en el Obispado mistiano registro del pago de diezmo en los valles de la región.

Lo interesante es que en estos documentos, que encontró casi en su totalidad entre los años 1770 y 1853, se encuentra con bastante detalle la cantidad y tipo de producción que se tenía en esas zonas. Buller hace notar que la información que se maneja de esa época por otras fuentes es muy general y no es precisa.


Viñas y mercado


La importancia de esta veta es que, por un lado se da luces de cómo van cambiando de manos las tierras arequipeñas por una nueva clase dirigente en el siglo XVIII, y por otro, revela un pasado poco conocido de esta región: su tradición vitivinícola.


Buller menciona que en su estudio documentó que los valles de Vítor, Majes y Moquegua eran el origen de la mayor parte de vino y aguardiente que se consumía en la colonia en las minas del sur peruano y Bolivia. Un dato que no hay que perder de vista que nos proporciona el estudioso es que en Potosí sólo hay registro de consumo de productos vitivinícolas de estos valles y de una zona del en ese entonces Alto Perú, más no así de Chile.


El historiador también indica que la información reunida, en la que se habla de haciendas dedicadas en exclusividad a la industria vitivinícola, es una señal de la existencia de un mercado interno, en el que cada zona produce lo que necesitan otras áreas.


De la viña a la mina


Las actividades económicas se dan dentro de un contexto. Por ejemplo, el auge de la industria vitivinícola de los valles de Arequipa se dio en paralelo con el boom de la minería del Alto Perú. Así lo señala el estudio de Carlos Buller, en el cual se proporciona otro dato a tomar en cuenta: la reducción extrema de las vides se da a partir de la independencia.


El historiador considera que eso se debe a que, por un lado, existía una gran tensión política que dificultaba los negocios. Pero por otro, a una serie de hechos ocasionados con la llegada de la República.


El tener que pagar impuestos para vender a Bolivia y la competencia del aguardiente de caña – prohibido durante el Virreinato – hicieron poco rentable al vino y demás. Productos como el maíz y el ganado fueron desplazando a las vides. El siguiente reto de Buller es ver la evolución de las actividades agrícolas en estos valles en el marco de la economía global.

miércoles, octubre 05, 2011

Devoción a la arequipeña

En el verano del próximo año la vida de la beata Ana de los Ángeles llegará a la gran pantalla. Se trata del nuevo proyecto cinematográfico de Miguel Barreda, director arequipeño, y que en este momento se está filmando en el convento de Santa Catalina de la Ciudad Blanca y en la campiña de los alrededores.

De acuerdo al cineasta, la película titulada Ana de los Ángeles debe terminar su etapa de rodaje en un par de semanas. En los primeros meses de 2012 se podrá ver en la cadena Cinemark. Todavía no está definido si será sólo un estreno regional o si se verá en el resto del país.

El director comentó que ha tenido cierta libertad creativa para retratar la vida de esta beata del siglo XVII. Mencionó Barreda que el guión del proyecto, financiado por las monjas del monasterio arequipeño, ha seguido las biografías que sobre el personaje histórico existen. Sin embargo, ha tenido la oportunidad de introducir escenas metafóricas que acompañen el mensaje de la cinta.

Una mirada al terruño
Para esta aventura se ha convocado a un equipo que es, con contadas excepciones, totalmente arequipeño. El elenco también es casi todo de la región, salvo por Adriana Cebrian - cantante limeña conocida como Adri Vainilla - que interpreta a la beata entre los 15 y 20 años. La otra intérprete de Ana de los Ángeles es la arequipeña Doris Guillén, que le da vida en su etapa madura. Otras dos etapas que se ven de esta figura son a los tres y a los ocho años, para lo cual se recurrió a niñas de esas edades.

Barreda confesó que uno de los retos para esta cinta es el jugar con la luz natural de la que se goza en Arequipa. Mayor desafío si se tiene en cuenta el contexto histórico de la película. Otro alcance que nos da es que se tuvo en mente varias cintas de biografías y de reconstrucción de época. Algunos de los títulos que repasó fueron La joven de la perla de Peter Webber y Teresa, el cuerpo de cristo de Ray Loriga, entre otros filmes similares.

Miguel Barreda, quien estrenó hace pocos meses la cinta de carretera Y si te vi no me acuerdo con escenas en su ciudad natal, admite que este nuevo proyecto se enmarca en su anhelo por retratar a Arequipa. Indica que tiene avanzada otra película de tono más personal que espera saldrá dentro de pocos meses. Asimismo, indicó que no ha abandonado su idea de dirigir una adaptación de Hamlet en la campiña characata.

Nota sobre la película en Cinencuentro

lunes, mayo 09, 2011

“Me espera un cadáver pudriéndose”

Lagartija (Miguel Iza) regresa al Perú – el país en crisis de fines de los 90, principios del 2000 – luego de una larga estadía en Alemania. Viene por la muerte de su padre. Lo que encuentra es un lugar que lo agrede con tan sólo bajar del avión. La película narra sus peripecias de Lima hacia su natal Arequipa al velorio de su progenitor. En la ruta se involucra con Eva (Marisol Palacios), una joven que quiere escapar a cualquier parte, menos acá, y Jo (Matthias Dittmer), un alemán obsesionado con el esoterismo.
Una característica une a estos tres personajes: están desorientados, buscando un rumbo. En este viaje casi todo les es hostil, en especial para Lagartija y Eva. Desde el entorno familiar que los ve como apestados, hasta los eventuales amigos del primero que tratan de sacar provecho de su precaria situación, pasando por robos y abusos varios. Hay, como es de esperar, un amago de romance entre ambos, pero nada que distraiga de lo principal: lo agresivo de la sociedad peruana.
Aunque más de una escena se ha resuelto con ingenuidad – Eva embadurnando de coca a un traficante en una pelea, por ejemplo – el saldo general es positivo. La ágil narración se apoya en imágenes logradas: Lagartija ante la pared del aeropuerto que dice “Tengo el orgullo de ser peruano” después de ser esquilmado o un matón sangrando, con una bolsa de dinero, en un paraje desértico con los gallinazos dando vuelta, son algunas de ellas. Además de una imperdible – para los hinchas del Melgar – referencia al cuadro arequipeño. Otros encantos adicionales de la cinta es ver, curiosamente, paisajes desaparecidos de hace una década y escuchar el dejo characato de varios personajes.
Un interesante debut, demorado diez años por temas financieros. Esperamos que las siguientes películas de Miguel Barreda no se demoren igual.


Ficha técnica
Y si te vi no me acuerdo de Miguel Barreda
Actúan Miguel Iza, Marisol Palacios, Matthias Dittmer, Delfina Paredes, Oscar Carrillo, entre otros.

Ver también: entrevista con el director



martes, mayo 03, 2011

En la ruta a la arequipeña

En el año 2001 el arequipeño Miguel Barreda tenía lista su película debut: Y si te vi no me acuerdo. La cinta, protagonizada por Miguel Iza y Marisol Palacios, narra las peripecias de dos jóvenes peruanos desplazándose entre la capital y el sur del país. Pero esta historia parecía que nunca iba a llegar a las salas comerciales del país. Sin embargo, este jueves se estrenará por fin.
¿Por qué tanto tiempo de espera?
- Nosotros la acabamos de filmar en el 2001. De hecho fue una de las primeras películas peruanas en formato digital. La idea era después pasarla a 35 milímetros para presentarla en los cines. Pero lamentablemente no se pudo hacer el transfer que costaba 40 mil dólares. Pasaron los años, la presentábamos a festivales que aceptaban proyectarla en video, pero sin conseguir financiamiento. Hasta que hace dos años obtuvimos un apoyo de Conacine en el concurso de postproducción.
¿Qué expectativa tiene este estreno con diez años de espera?
- Yo estoy ansioso de ver cómo va a reaccionar el público. Aunque sea una película con diez años de haber sido terminada, creo que aún tiene vigencia porque los temas que se tratan como la migración no han pasado de moda. Uno de los protagonistas de la película retorna al país. Esas perspectivas se encuentran. Son dos maneras diferentes de enfrentarse a la realidad peruana.
Va a ser curioso, porque en la película se ven lugares que han variado bastante en esta década.
- Eso también va a ser interesante. Por el estilo de la película filmamos casi todo en locaciones originales, tanto interiores como exteriores. Lo que vemos en Lima, la carretera y Arequipa ha cambiado en este tiempo. El espectador va a reconocer e identificará cómo se han desarrollado las cosas en estos años.
En la cinta se habla de personajes que emigran o vuelven al país. Hay vasos comunicantes con su biografía.
- Claro. Cuando filmé la película vivía en Alemania. Yo estudié en la Escuela de Cine y Televisión de Berlín. Yo quería que Y si te vi no me acuerdo fuera mi tesis. Luego conseguí que una televisora me financiara la película. En uno de los personajes está plasmada mi experiencia personal. Yo sé lo que significa qué es migrar y ver al Perú desde otra perspectiva, y también lo que es el retorno. Uno, cuando vive fuera, quiéralo o no, encubre su realidad de origen con el velo de la nostalgia o de una crítica bastante dura. Es complicado el punto medio.
Además de cine, dirige teatro y escribe. ¿Cómo compagina estas facetas?


- Antes de aprender a hacer cine, yo quería ser escritor. Pero me di cuenta que no tenía la disciplina para dedicarme a la literatura para dedicarme de manera profesional y me acerqué a lo audiovisual. Mantengo esa actitud hacia lo narrativo escribiendo mis guiones. Luego, la experiencia teatral se dio cuando volví a vivir a Arequipa. El grupo Artescénica me pidió que los dirigiera. Y ha sido un ejercicio muy bueno de dirección de actores.

martes, octubre 03, 2006

El poder como obsesión

Desde España. Entrevista con Jorge Eduardo Benavides
  • Escritor anuncia novela ambientada en gobierno de Velasco
  • Personaje principal está inspirado en juventud de Montesinos

¿Tenemos la tendencia a relacionar las novelas con gobiernos específicos?
- Pues no lo sé. Supongo que algo de eso hay. Yo pretendo con este libro terminar una trilogía política empezada con mis dos novelas anteriores. Esta nueva entrega trata sobre el gobierno de Velasco, periodo del que creo no hay nada novelísticamente hablando. Guillermo Thorndike, Alfonso Baella Tuesta escribieron algo, pero eran crónicas periodísticas.

¿Qué título tendrá su nueva novela?
- Aún no le he puesto. Pensaba jugar con la idea de años como mis anteriores libros – Los años inútiles y El año que rompí contigo­­ – pero no lo sé.

En las últimas elecciones un sector reivindicó la época que retrata en su nueva novela. ¿Qué opina?
- Me parece mal, terrible, porque el gobierno de Velasco fue en muchos sentidos malo. Realizó unas reformas agrarias, educativas que no tenían pies ni cabeza. Sobre todo, a mí me interesaba retratar la endeblez de muchos intelectuales que se vendieron al régimen y se convirtieron en los ayayeros de Velasco. Un sector resucitaba esa idea nacionalista absurda, patriotera, mezquina, en un mundo cada vez más moderno, donde se necesita una ideología simple, clara, eficaz. En Europa se está viviendo la fiebre de los nacionalismos y eso es gravísimo.

¿El paso del tiempo no ha idealizado esa época de la década de 1970?
- Sí. Además hay muchos reciclados que estuvieron primero con Velasco, luego con Morales Bermúdez, etc. Estuvieron aquí y allá.

Últimamente se han publicado varios libros sobre la época de violencia en el Perú. ¿Esta novela tratará tal vez de los orígenes de esto?
- No. En ese entonces lo que había era la rebelión de unos blancos en el valle de La Concepción. Pero en la novela no toco tanto eso porque lo que me interesaba era como funcionaba el poder. Tal vez sea mi novela más política. He hecho entrevistas, he leído, me he preparado en el tema, pero es una ficción. Hay algunos personajes que aparecen en Los años inútiles, pero en versión juvenil. También apareció de forma natural en mi novela Vladimiro Montesinos.

¿Ese personaje está basado en hechos reales?
- En la novela lo nombro sólo como Montesinos y es uno de los personajes principales. Casi todo está inspirado en hechos reales, lo que pasa es que el libro no confirma la realidad. Lo que pasa es que algunos hechos a mí me interesaba matizar. Yo cuento en esta obra una faceta del ex asesor que no es que no se conozca, sino que interesa menos. Cómo era él cuando era militar durante el gobierno de Velasco.

¿De qué se trata la historia que cuenta?
- Es una trama con muchísimos personajes en la que hablo de la soledad del poder. En ella trato sobre un presidente ficticio que cada vez se ve más rodeado de gente que le quiere mover el piso y cómo alrededor de los militares hay toda una gama de conspiraciones, traiciones, rencores. Narro un poco cómo es el poder y cómo es la fuerza corruptora de éste.

Hace novelas realistas y cuentos fantásticos. ¿Por algún motivo en particular?
- El cuento me permite explorar aspectos de género fantástico que me gusta mucho y que me resultan inviables en la novela por los temas que trato. Hay un perfil de estructura narrativa completamente distinto que ofrece cada tema. Es algo totalmente personal. Por otro lado, no me ha apetecido hacer una novela fantástica.

¿En qué proyecto está trabajando?
- Yo estoy planeando mi próxima novela que ocurrirá en Arequipa durante la Guerra con Chile. Creo que esa época que se puede novelar muy bien. Estando en Arequipa se me ocurrió el tema. Lo que quiero ahora es documentarme mucho, conseguirme libros de la época. Dependiendo de la información que consiga tendré para dos o tres años de trabajo. No sé qué tan larga puede ser.
¿Qué es lo que estás leyendo actualmente?
- A autores peruanos como Ruiz Ortega, Sergio Galarza, Leonardo Aguirre. Estoy leyendo País de Jauja de Edgardo Rivera Martínez. Una buena novela de Peter Elmore, El fondo de las aguas, un ambiente muy sórdido, muy pesimista. Es una novela muy buena que la alterno con lo que ya te dije. También estoy con algunas cosas de españoles que había postergado como de Francisco Umbral.

¿Ya no piensas convocar a otro congreso de literatura?
- No, ya no. Con el congreso del año pasado fue suficiente.

Perfil
Jorge Eduardo Benavides / Arequipa, 1964
De adolescente estuvo a un paso de debutar como futbolista profesional. Sin embargo, abandonó el deporte para estudiar derecho en la universidad Garcilaso de la Vega. Luego, se dedicó al periodismo radial. No obstante, la literatura lo terminó capturando. Reside desde hace una década en Madrid dedicado íntegramente a escribir. El próximo año publicará su tercera novela.

Algo más
Ha publicado los libros de cuentos Cuentario y otros relatos (1989) y La noche de Morgana (2005) y las novelas Los años inútiles (2002) y El año que rompí contigo (2003).