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lunes, junio 17, 2013

Eduardo Lalo: "El comercio de la narrativa dañó a la literatura"

A Eduardo Lalo la noticia de haber ganado el Rómulo Gallegos lo encontró sin esperárselo leyendo un ensayo sobre Cioran. No fue el único sorprendido. En las librerías de San Juan de Puerto Rico, su novela premiada, Simone, está agotada a la espera de un nuevo tiraje. En esa obra narra el romance entre dos amantes de la literatura, una de ellos de origen oriental. Lalo, una de las atracciones de la próxima Feria Internacional del Libro de Lima, conversó con el diario oficial El Peruano.

La literatura de Puerto Rico no se conoce mucho en el resto de América Latina. Además, su editorial - Corregidor de Argentina - no es de las grandes.
- No es un hecho casual. Yo le he quitado libros a Alfaguara y otros sellos que me habían aceptado pero decidí hacerlo con otros. Contrario a la mayoría de la gente, no creo que sea la mejor idea publicar en las grandes editoriales. La comercialización de la narrativa ha hecho mucho daño a la literatura.

¿Por qué?
- Porque esos sellos han absorbido a los editores histórico de antaño. Son una cuestión de mercadeo. Se plantean publicar un libro de tantas páginas, de tal tono, formato, temática, pensado para entretener al lector durante un tiempo. Están pensando muy poco en un proyecto literario como tal, que responda a sí mismo y no a otros asuntos. Aparte de eso, es una literatura muy efímera. Si algo es importante el premio Rómulo Gallegos para mí es que he llegado a él en mis propias condiciones. Corregidor es la última editorial histórica de Argentina.

La historia con la que gana el premio no es del tipo de las que uno relaciona con lo caribeño.

- Claro, habría que ver qué es el Caribe. Uno piensa, por ejemplo, en el Perú, y no se imagina que hay japoneses y son tan peruanos como cualquiera. Lo mismo acá. No es una novela sobre la comunidad china, pero uno de sus personajes es de esta comunidad. Literariamente es muy interesante. En cada esquina hay un restaurante chino. Pero no se integran fácilmente, no sabemos mucho de ellos. Pero más que una novela sobre la comunidad china, es más sobre la pasión de la literatura. Lo que puede hacer la cultura en la vida de gente que sobrevive de forma precaria en ciudades perdidas en el mundo.

El tema recuerda a libros sobre apasionados por la literatura como Madame Bovary o El Quijote.
- Sí. Simone, con las diferencias obvias de importancia y calidad, puede estar inscrita en esa tradición sobre la escritura misma. Lo que une a los personajes de mi novela es la seducción por la palabra.




(Entrevista publicada hoy en el diario El Peruano)

jueves, marzo 07, 2013

Santiago Roncagliolo: "Los escritores pretendemos ser mejores que Dios"


Oscar, un guionista de telenovelas, tiene problemas para escribir guiones desde que se separa de su mujer. Esa es, en líneas generales, la trama de Oscar y las mujeres, nueva novela de Santiago Roncagliolo, con quien conversamos a su paso por Lima.

En su libro reflexiona sobre el oficio de escribir.
- Sí. Oscar - el protagonista - pudo ser un escritor de novelas literarias. Un hombre encerrado en sus libros, pero Miami, la telenovela, esta industria, era un escenario muy divertido como para hacer un drama. Lo que le sucede a él, también me pasa a mí y a muchos que conozco, que de escribir ficciones nos cuesta volver a la realidad.
Es curioso cómo la irrupción de "realidad" completa los textos de Oscar. ¿Le sucede también así?
- Sí, claro. Siempre estoy sacando ideas de lo que veo. Los narradores tenemos la pretensión absurda de corregir la realidad. La realidad no tiene sentido, ocurren de manera errática. Pero hacemos historias que tienen un inicio, nudo y desenlace. Lo que nos permite pensar que todo tiene un sentido. La pretensión de ser Dios, ser mejor que Dios.
Lo que comenta recuerda a las películas de Woody Allen - cineasta del que toma un epígrafe para este libro - como Crímenes y pecados en los que no hay castigo por los actos de uno.
- Woody Allen tiene varias así. Eso también ocurre en Match Point, por ejemplo. Películas en los que no, no te persigue tu conciencia. "Puedes ser malo y no te pasa nada, la gente hace cosas horrorosas, tienen buen final y no se siente mal". En la narrativa de siempre se castiga al malo o él se tortura. Pero la vida no es así, bienvenido al planeta Tierra.
¿Cómo elige los temas de sus novelas?
- Yo parto de mi vida, siempre. Esta habla sobre la época en que era guionista de telenovelas, Tan cerca de la vida de la época que era un tipo solo en un hotel, Abril rojo de cuando fui empleado público. Para que un libro me funcione, debe hablar de algo personal. Cuando escribí Tan cerca de la vida quería estar fuera de este planeta, quería estar lejos de mi propia experiencia. Pero Oscar y las mujeres fue mi reconciliación con el mundo real. Siempre escribo de mis emociones en un momento dado.
¿Esta reconciliación se debe a su nueva condición de padre?
- Claro. Estaba viajando mucho y no veía a mis hijos. En un momento me di cuenta que debía hacer cosas que todos los padres habían hecho antes pero que yo, por mis libros, mi éxito, mi vida, no había hecho como llevar una contabilidad, estar con mis hijos, aprender a manejar. Las cosas que todos saben hacer y son parte de tu adultez. Yo pasé de ser un muerto de hambre a que todo vaya muy bien. No había hecho el aprendizaje normal de mucha gente. Yo debía volverme adulto, igual que lo hace el personaje de la novela.

(Versión extendida de la entrevista publicada hoy en el diario El Peruano)

Otros enlaces:
Sendero personal (Entrevista)
Chicharrones en pie de lucha (Crítica)
Un asesino suelto en los andes (Crítica)

jueves, octubre 11, 2012

Jorge Pimentel: Viaje por la ciudad


En 1992 apareció Tromba de agosto, un clásico de Jorge Pimentel del movimiento Hora Zero. Según el poeta, el libro lo escribió en un mes gracias a la beca "Pimentel" en 1977 y lo dejó madurar por más de 20 años. "Creo que se me pasó la mano", dice. Hace poco el autor presentó la reedición del libro, la primera vez que realizaba estas formalidades. Con esta excusa conversamos con él.

¿A usted le gusta más recitar que presentar libros?
- Me encanta recitar, allí me siento bien. El que más me gusta recitar es Tromba de agosto, nunca con Balata para un caballo o Primera muchacha. Es algo catártico para mí. Escribir y recitar me divierten igual. Envolver a quién te escucha me parece interesante. Me gusta esa manera de confrontar con el público.
¿Por qué prefiere esta obra ante las otras que tiene?
- Para mí es uno de los grandes libros, disculpa que lo diga, de la literatura peruana y latinoamericana. Es un libro que rompe con todos los esquemas en poesía. Voy por lados de la vida cotidiana. Le devuelvo al lector sus propias palabras hechas poema.
Hay un verso que me llama la atención: "Solo quise ser ángel en una ciudad de murciélagos".
- Sí, es verdad. Quise ser ángel en una ciudad de murciélagos. El libro está escrito en Lima. Después de recorrerla todos los sitios, pues la conclusión es que Lima es una ciudad de murciélagos. Es como esos barcos piratas encallado en la arena. Es la carga humana emocional tremenda, y más si eres una persona sensible, poeta, novelista. Tienes que salir a caminar positivo, o sino te come. El artista tiene que tirar para adelante.
Hace unos días falleció Antonio Cisneros, con quien tuvieron un duelo en los setenta.
- Fue un duelo muy lindo que tuvimos con Toño. Me apena mucho su fallecimiento. Va a dejar un gran vacío difícil de cubrir. Verdaderamente que su poesía trascenderá. Tuvimos un duelo en la casa de la Cultura, en Lima, con José Miguel Oviedo de árbitro. Fue una confrontación de poemas, más que nada para demostrar que no se debe tener miedo a nadie y la gente se desinhiba. Yo no tenía libro, inclusive.  

Método de escritura
Durante un mes Jorge Pimentel se dedicó a pasear y escribir por Lima. Iba, según confiesa, sin ningún plan fijo, solo armado de tiras de papel y un lápiz. Se levantaba a las 8 de la mañana y caminaba - "porque el libro agarra ritmo caminando" - buscando material. Escuchaba las conversaciones de la gente, su manera de hablar, sus preocupaciones para hacer lo que Pimentel califica de una poesía del otro. Al final de la tarde entraba a un bar o a la banca de un  parque a leer sus textos. Una cosecha de dos o tres poemas diarios, "un volcán que no podía parar". 


Entrevista publicada en el diario El Peruano

jueves, junio 14, 2012

Brus Rubio: Los colores de la Amazonía


Esta noche Brus Rubio inaugura en la Alianza Francesa una muestra de piezas recientes con la cual se hizo acreedor al segundo premio del concurso Pasaporte para un Artista 2011. El creador, miembro de la comunidad huitoto e integrante del reciente boom de pintura amazónica, dio algunas claves para entender su propuesta.
¿Cómo nace su interés por el arte?
- Yo creo que no es una afición, sino más bien una reflexión sobre mi propia realidad como comunidad y persona. Yo me acerqué primero a la pintura para que los valores y las prácticas de mi cultura se puedan expresar.
Se nota una correspondencia entre su estilo y las tradiciones de su pueblo.
- Sí, ese es el inicio. La mitología, las historias, la concepción del mundo huitoto. A eso me arrimo. Es la raíz y el fruto soy yo. No es fácil salir ni negarlo. Toda la mitología está atada a un principio de valores y virtudes. Siempre en mis pinturas las estoy difundiendo.
Pero a la vez se nota un afán por actualizar esta tradición.
- Sí. Si yo me remonto a lo más antiguo, es como dejar de lado mi actualidad. Digo más antiguo por la época antes que llegaran los caucheros. Pero ahora tengo ciertos pensamientos que me han inculcado el colegio, cómo veo mi mundo actual, y cómo actúo en él desde mi identidad de indígena.
¿Con qué propuestas artísticas se siente más cercano?
- Hasta el momento estoy en el proceso de encontrar. Podría decirse que soy parte de múltiples tradiciones. Yo quiero hablar de mis prácticas culturales. Cuando he salido afuera, he tenido más conexiones con Christian Bendayán que también expresa la cotidianidad de lo urbano. Hay una comunicación muy cercana con él pues los dos queremos expresar lo diario.
¿A qué cree que el arte plástico esté en boga actualmente?
- Uno puede ser por el movimiento social indígena que se dio. El otro es la revalorización y encuentro de la Amazonía, para comprender y respetar la naturaleza.
¿Qué encontraremos en su nueva muestra?
- Es reflejo de mi sobrevivencia en Iquitos y en Lima. Veo que no puedo dejar de lado lo que soy indígena, mi práctica cotidiana. Me cuesta comprender el mundo urbano. Veo que no puedo salir de mis valores, mis mitos, mis tradiciones. También mostraré costumbres como la sacada de sal del monte. Son obras recientes hechas en la capital.
¿Extraña mucho su tierra?
- Desde luego extraño mucho, no sólo porque soy de un pueblo indígena. También por las alegrías y la tranquilidad. La ciudad es muy bulliciosa, te aceleras. En la comunidad haces tu labor y estás más contento con tu entorno. 

lunes, mayo 14, 2012

La historia en película


Hace poco terminaron las grabaciones de Teresa, la novia del Libertador, segunda película de Rocío Lladó. Esta cinta, según informa la directora, está ambientada tanto en la época de la lucha por la independencia como en la actualidad con referencias a personajes reales como José de San Martín. La cineasta dio más detalles sobre este proyecto.
Su primera película, Vidas paralelas, trata sobre un momento especial de nuestra historia - la guerra antisubversiva - y esta nueva también - la guerra de independencia. ¿Cuál es el motivo de esta elección?

- En Teresa, la novia del Libertador me interesa rescatar lo que hizo la gente común por lograr la Emancipación. Creo que es importante poner en relieve el esfuerzo y la participación de las personas comunes en los procesos importantes.
¿Qué locaciones ha usado para retratar los inicios del siglo XIX?
- La película transcurre en Lima antigua: el Cercado, El Rímac y Barrios Altos, además de El Callao. Nuestras locaciones han sido la casa Aliaga, la casa Osambela, las catacumbas, el monasterio del Prado, el convento de los Descalzos, el convento de Santo Domingo, el Real Felipe, entre otras.
En su primer filme comentaba que había sido clave la asesoría de expertos en temas militares. ¿Cómo te has asesorado para la recreación histórica?
- Nos asesoraron el doctor en historia Teodoro Hampe-Martínez y el arquitecto Luis Martín Bogdanovich.
¿Cómo nace la idea de combinar el pasado y el presente en esta película?
- De la idea central de la misma: las segundas oportunidades, la posibilidad que la vida nos da de volver a hacer las cosas, de mejorarlas.

Datos
Los papeles principales recaen en Wendy Vásquez, Gonzalo Revoredo, Christian Rivero, Luis Galli y Ana María Estrada.
Otros participantes son Ana María Teruel, Diego Lombardi, Rossana Fernández-Maldonado, Mónica Hoyos, Igor Calvo, entre otros.
Ana María Estada es una actriz peruana radicada en Nueva York, en donde se desenvuelve en el ambiente teatral. Además, acaba de filmar una película con Eva Mendes.
Se busca recrear los escenarios de inicios del siglo XIX con locaciones del Cercado y el Callao

martes, abril 03, 2012

Juan Diego desea hacer dúo con Tongo


La próxima semana Juan Diego Flórez volverá a cantar en el Perú. En este concierto, que se realizará en el Jockey Plaza, contará como invitado con la compañía de Marco Zunino, quien recientemente protagonizó el musical Chicago en Broadway. El recital será en beneficio de la ONG que apoya el tenor Sinfonía por el Perú.

¿Luego de actuar en escenarios de Nueva York, qué significa para ustedes hacerlo juntos en Lima?
- Significa unir nuestras artes para disfrutar. Yo disfruto de su arte, y él de la mía. Y podemos cantar juntos, que es lo principal. Yo me voy a acercar un poco a su repertorio de Broadway, él a canciones italianas, típicas de mi género. Yo ya disfruté del arte de Marco y me quedé impresionado.

¿Tiene un sabor especial cantar en el Perú que en el extranjero?
-  No tiene precio. Hay una ilusión, un nervio diferente. Marco Zunino está en la meca del musical y yo en la de la ópera. Pero después cuando cantas en tu país siempre es algo especial.

¿Cómo escogieron el repertorio de esa noche?
- Conversando qué queremos cantar. Marco me daba ideas, yo también. Nos vamos a atrever con algunos temas difíciles, que serán sorpresa. Pero ya hemos anunciado que él cantará All I care about is love de Billy Flynn, el personaje principal de Chicago. El arreglo es proporcionado por el mismo compositor de Chicago para orquesta sinfónica.

Siempre comenta que en sus conciertos en el Perú interpreta géneros que normalmente no los hace. ¿Cuál está pendiente?
- Yo crecí con el rock. Tenía mi grupo. Cantaba nueva trova, pop, componía mis baladas. Mi papá interpretaba música clásica. Luego, entré al conservatorio en el Perú y me encaminé con la música clásica. En el Perú tengo la oportunidad de hacer esta otra música, y la paso muy bien.

En sus recitales en el Perú aprovecha para hacer dúos con diferentes artistas nacionales. ¿Con quién sueña cantar luego?
- Ahora mi sueño es Marco Zunino. Eso lo voy viendo. No sólo es invitar, sino ver si quieren cantar conmigo. En el Perú hay muchos talentos. Ya son quince años de cantar profesionalmente, y veo que hay un relevo increíble. Con Tongo me falta cantar, queda pendiente. He cantado con Carlos Álvarez "O sole mio".

¿Cuáles son las metas para la ONG Sinfonía por el Perú?
-  Este año vamos a tener quince núcleos donde los niños donde los niños realizan su práctica orquestal y coral. Al final, todo esto es para los niños que es lo importante.

lunes, marzo 26, 2012

Entre joyas y versos


Está en librerías el nuevo libro de Bili Sánchez, Enrique. El poeta, surgido a fines de la década de 1990, vive entre Barcelona y Lima combinando su dedicación a la orfebrería con la literatura. Conversamos con él sobre esta nueva entrega.
¿Cómo nació el dedicarle un poemario a su padre?
- Cayó por defecto. Mi tercer poemario, Rosario, está dedicado a mi madre, y creo que mi papá estaba un poco picón. Pero más allá de eso, en ese libro hablo sobre lo que es para mí la poesía, es mi arte poética. Pero cuando viajo a Barcelona a estudiar a inicios de la década pasada, empiezo a escribir sobre mi papá, cómo lo extrañaba y el miedo que tenía a su muerte.  
Plantea su libro como el transcurso de un día.
Estudié joyería artística, luego de graduarme de filosofía, porque mi padre es orfebre. De una manera pensé que heredar el oficio, era una forma de vencer a la muerte. De allí empiezo a trabajar la imagen de mi padre como la de un sol que está en el atardecer. El libro transcurre desde un amanecer hasta la noche. Mi papá es el Taita Inti, el sol alrededor de quien gira todo.
Su segundo poema inicia con "Libro del sol", título del único libro que llegara a publicar Josemari Recalde, autor de su generación y que también era padre.
- Cuando puse esa frase recordaba muchas cosas que conversábamos con nuestro amigo entre botellas. Josemari tenía tatuado el sol en el pecho. No sé si es un homenaje, pues el libro está cargado de muchos referentes. Está Eielson, Luchito Hernández, etc. Hilado entre todos, está mi viejo.
Se dice que escribir es reescribir lo de otros.
- Completamente. No somos más que un espejito que refleja una luz que viene de hace tiempo.
Usted hace joyas y videoarte. En algún momento incursionó en la actuación, además de estudiar filosofía. ¿En qué momento nace la poesía?
- Cuando hago joyas, no sé por qué pero estoy pensando en poemas. En general, tomo mi micro y ya pienso en poemas. Hay un momento en que escribo una frase, que me lleva a otra, y así. En verdad, un proyecto me lleva a otro. Para mis libros me hago una estructura, que viene de mi formación en filosofía, sobre qué quiero contar en cada obra. Busco los poemas antiguos que sirvan para ese fin o produzco para ese objetivo en concreto. Llega un momento que escribo como un poseso, pero luego lo dejo enfriar. No tengo la ambición de publicar cada año. Felizmente la poesía no se vende. Es una ventaja que sea así. No hay presión del mercado. Disfruto mucho de escribir. 

miércoles, febrero 01, 2012

Fernando Bryce: Retratando la historia


Una de las mejores muestras que se han presentado en Lima últimamente ha sido la retrospectiva dedicada al peruano Fernando Bryce, la cual está en sus últimos días. El artista, radicado hace bastante tiempo en Europa, exponía en el país luego de varios años. Su estilo se caracteriza por reproducir a través de dibujo documentos históricos como diarios, folletos y demás. Conversamos con él aprovechando que ayer se presentaba un libro sobre su obra.

¿Cómo llegó a esta propuesta?
- Fue un proceso de búsqueda. En los ochenta, estando en Berlín, pintaba pero estaba descontento con lo que hacía. Faltaba contenido al trabajo. Empecé a dibujar. En mis libretas de apuntes había ideas que tenían más que ver con aquello que yo me imaginaba que podía ser lo mío. Cosas relacionadas a temas que no estaban en la pintura. El dibujo me ha acercado a los temas que siempre me interesaron. Historia, política, etc. Luego ha sido un proceso de sistematización.

¿Luego de haber llegado a este método, no extraña un trazo más libre?
- En realidad no lo extraño. Antes tenía un trazo más libre, aunque en esa época no tenía clara mi idea. Cuando tenía clara la idea, se volvió más sistemático, manierista incluso. Lo que sí me gustaría es explorar otras vetas del dibujo. Pero no necesariamente hacer algo libre que sea abstracto, desligado de algún tipo de contenido, no me interesa tanto.

Por lo que cuenta que busca explorar otras vetas del dibujo, asumo que es para no repetir una propuesta exitosa y estancarse.
- En parte sí. Pero en parte también pienso como principio que el medio debe adecuarse a una idea, adecuarse al fin. Este tipo de dibujo tiene sentido con el trabajo que estoy haciendo. Hubiera sido absurdo hacer todo esto en pintura. La pintura tiene sus especificidades. Una construcción de la imagen distinta que la efectividad que me da el dibujo. Este dibujo también tiene una parte pictórica, al trabajar con claroscuros. La relación con las imágenes originales es un uno a uno algo extraño, no son las mismas. Para lo que estoy haciendo, está muy bien. Pero se me plantea otro tipo de ideas, siempre bajo la lógica de trabajar con el archivo y la historia. Allí pienso que puedo explorar otras variantes del dibujo, no tanto sólo por cambiar. Los medios están sujetos a la dirección por la que uno va.

En una columna de hace unas semanas Vargas Llosa mencionaba que ahora la teoría ha pasado de explicar a reemplazar a las obras de arte. ¿Qué opina?
- En parte tiene razón, aunque es muy esquemático. El arte contemporáneo es muy variado. Sí, ciertamente cuando hay que conocer una teoría para apreciar una obra de arte, es un poco tonto. Pero también la extensión del concepto arte tiene cosas interesantes. En mi caso hay una paradoja en tanto trabajo con un medio tan tradicional como el dibujo. Pero la práctica artística no es tradicional, porque utilizo métodos de investigación que puede ser de historiador o de periodista. Pensar en los géneros clásicos canónicos sería un poco limitado hoy en día. Hay que meterse en el mundo del arte contemporáneo para tener un criterio más ajustado a lo que realmente es.

Además se van adecuando a los tiempos.
- Claro. Ahora se usa mucho el video. Y cómo no, es un medio de nuestro tiempo. Eso no invalida los géneros más antiguos. Ahora hay un renacimiento del dibujo, por ejemplo. Siempre habrá quién se queje que ya no hay un Leonardo Da Vinci. Ese es un cliché de una crítica conservadora al arte contemporáneo. Puedes encontrar excelentes artistas que aplican el dibujo como William Kentridge.

viernes, noviembre 18, 2011

En busca del camino

Hace veinte años se publicó La violencia del tiempo, la que para muchos es la mejor novela peruana de la década de 1990. Esa edición no estuvo exenta de problemas. Su autor, Miguel Gutiérrez, acaba de publicar Una pasión latina, entrega cuyo lanzamiento oficial se demoró un par de semanas más de lo planeado por algunos imprevistos. Conversamos con el narrador.



Curioso que tanto La violencia del tiempo, como este libro hayan tenido dificultades al salir.

- Fueron de otro tipo. Como yo no pude supervisar la edición por la situación que se vivía en el país en 1991, el editor se tomó algunas libertades. Lo interesante de la última edición es que se ha restablecido la versión original. Por ejemplo, la distribución de los capítulos. Menos mal que tenía los originales, que los guardaba el historiador Carlos Araníbar.


¿Cómo surge esta nueva novela que transita entre Estados Unidos y el Perú?

- La novela parte de un hecho real. Ese asesinato sucedió. El asunto era cómo escribir esa historia, que se vuelva turbulenta, atroz, desagradable. Había varias posibilidades. Cuando uno escribe una novela uno se pregunta cómo se va a escribir. A uno se le presentan varios caminos, pero sabe que sólo hay un camino definitivo. Por ejemplo, hay una novela muy buena del punto de vista formal que es Sostiene Pereira de Antonio Tabucci. Esa novela, sin esa frase que se repite como leit motiv, se cae. Yo no me imagino esa novela escrita de otra forma. En el caso mío era encontrar la forma de contar esta historia muy violenta y truculenta.


¿Cuánto se demoró para encontrar la forma de contar esta historia?
- Yo me enteré de este caso hace diez años. Desde entonces, está dando vueltas. Me imaginaba dos o tres maneras de hacerlo, pero ninguna me satisfacía. Pero hasta que el año pasado, mientras escribía otra novela, se me ocurrió. Siempre busco que cada libro sea una aventura de composición, de formas de tratar, de técnicas y de lenguaje. De cierta forma, La violencia del tiempo es una novela suma. Hay varias novelas dentro de ella. Pero esa novela responde a la tradición realista, de Balzac, Tolstoi, todos ellos. En cambio, Babel en el paraíso, responde a otra tradición, otra poética y estética. A la de la novela fantástica, la novela utópica. El lenguaje está determinado por esa forma.


¿Cómo plantea sus libros? ¿Anda a la caza de una historia? ¿De la forma?
- Una de mis preocupaciones ensayísticas es el tema del acto creativo novelesco. Surge de diversas maneras. De un personaje, de una historia, a veces de una imagen, que desencadena todo el imaginario que tiene un escritor. Cuando me cuentan una historia, puedo ver que son novelables, pero no me interesan. Pero otras sí, como esta historia de un hombre que descuartiza a su mujer luego de cuatro décadas juntos. Me conmovió porque vi que podía encajar con un tema que está en toda mi obra, que es la cuestión mestiza. Ahora bien, el otro asunto es cómo escribirla. Soy un autor que se demora mucho para empezar una novela, pero una vez que la inicio soy rápido.

Una pasión norteamericana

Noto, por el epígrafe de Don DeLillo y la charla previa a la entrevista, que es un atento lector de lo que se produce actualmente fuera de las fronteras.
- Siempre he sido un lector de la novela norteamericana. Desde los clásicos del siglo XX, la generación de Faulkner, Hemingway, Fitzgerald, hasta los de la segunda post guerra como Philip Roth, Saul Bellow, Truman Capote, o los más recientes como Bret Easton Ellis. La novela norteamericana ha dejado una huella en mí. Por ejemplo, John Dos Passos es un autor casi olvidado, pero para mi generación es importantísimo.

¿Qué es lo que le atrae de esa tradición?
- La vitalidad de la novela norteamericana, aunque esto se ha ido perdiendo últimamente. Pero por lo menos, la novela de esa época tiene una gran vitalidad. Aún obras de autores que no son los mejores como El camino del tabaco de Erskine Caldwell o Viñas de ira de John Steinbeck. Una vitalidad que no encontrábamos en la novela europea, que se había vuelto muy intelectual. Sin embargo, para mí la gran novela del siglo XX es En busca del tiempo perdido. No obstante, la novela norteamericana era muy audaz experimentalmente, y también un lenguaje muy ligado a la vida. Hasta ahora la sigo leyendo.


La novela pendiente
La forma de escribir Una pasión latina se le presentó a Gutiérrez mientras escribía otra novela. Ese libro, que ya había sido pospuesto antes por Confesiones de Tamara Fiol, tiene el título temporal de Se busca a Kymper. El autor confiesa que piensa cambiar el nombre para no confundir con hechos noticiosos que no tiene relación. Dice ya tenerla avanzada y que en ella cuenta la historia de un sujeto, en 1992, perseguido por tres fuerzas: Sendero Luminoso, un grupo paramilitar y su mujer. “Esta última es la más letal”, bromea.

jueves, noviembre 17, 2011

Ruido blanco de Mario Pera: entre la religión y la memoria

Acaba de aparecer en librerías Ruido Blanco, segundo poemario de Mario Pera. Conversamos con el autor.


Lo que se ve en este libro son bastantes referencias religiosas, a pesar que la voz poética se revela como agnóstica. ¿Cómo nace esta temática?

- La temática ya estaba presente en mi primer libro Preparaciones anatómicas. Creo que tengo tres temas claros. Uno es el religioso, que siendo ex alumno de un colegio católico, sí me motiva a expresarme a pesar de ser agnóstico. Supongo que se mantendrá por unos cuantos poemarios más. También están presente el tema de la familia y de la muerte, formando un triángulo. La muerte de mi papá, mezclada con lo religioso, con no creer en la vida después de la muerte, a mí por lo menos me deja la pregunta de qué va a pasar ahora, si ya no lo voy a volver a ver.

La continuidad de la familia es otra motivación de tu poemario. Hablas, no sólo del padre, sino de la madre y de un posible hijo.

- Va por allí. Me baso más en este libro en referentes culturales que en el anterior para poder expresarme a través de ellos. Hay referencias al Dios cristiano, pero también al Ulises griego, o a Atila, o a un soldado que se prepara para la batalla en Aleppo. Son como mi alter ego o una voz que yo utilice.


Se nota también que no alude a lo popular, prefiriendo lo culto, como en el poema en que se nombra a Maiacovski.


- Ese título se debe a que leí una antología a este poeta xxx y me motivó a escribir. Es un guiño bastante claro y evidente poner su nombre en el poema, y hablar un poco como percibo yo que él percibía para expresarme.


En parte del libro, como en los versos que hablan que “Por primera vez / suda frente a la Cruz / un hombre que ya ha muerto” juegan entre cuestionar o no a la religión.


- El cuestionamiento no es tan directo como en el anterior, en que hacía poco mi padre había muerto. En éste yo lo siento más liberado. El otro es más rígido y duro. El actual es más manejable y maleable, desde la armonía y la cadencia.

miércoles, noviembre 16, 2011

Traición de Harold Pinter en Lima*

Hace cinco años se montó en Lima Traición, una conocida obra de Harold Pinter. Al igual que en la actual obra en cartelera de este autor La fiesta en cumpleaños, uno de los protagonistas era Paul Vega y el espectáculo se realizaba en la misma sala, La Plaza Isil. Lo acompañaban en esa puesta en escena Vanessa Saba, Miguel Iza y Eduardo Cesti. El director en esa ocasión fue Jorge Castro, a quien le hice esta entrevista en el 2006.

¿Cómo llegaste a esta obra?
- La leí hace unos años. Es la primera que conocí de Harold Pinter y siempre me gustó muchísimo. Luego me acerqué a otras. A partir de la propuesta de Chela de Ferrari de que plantee un drama de un autor de peso para este año estuve revisando a distintos autores y textos. Pero después de la búsqueda regresé a Traición que fue mi idea original.

¿Qué te atrajo de esta historia?
- Me resultó muy interesante que contara una historia a lo largo de nueve años. Es como hablar de toda una vida. Eso me resultó muy atractivo pues nunca lo había hecho.

¿Qué es lo que te agrada del teatro de Harold Pinter?
- Me gusta el uso de la palabra que plantean sus textos. Los personajes nunca explicitan qué es lo que quieres. Detrás de las conversaciones cotidianas que realizan se esconden voluntades, intenciones, acciones, que nunca están del todo descubiertas. Esa forma de mostrar cómo transcurren en la intimidad los momentos fundamentales de las personas me resulta muy atractiva. Sus obras permiten al director y a los actores realizar un enorme proceso de elaboración propia. Con el mismo diálogo podrías contar cualquier otra historia.

El reto de Pinter
¿Qué fue lo difícil de esta adaptación?
- El gran reto fue el trabajo de descubrir e interpretar, debajo de esos textos tan poco explícitos, qué pasa realmente en la pieza. La ambigüedad es parte de su riqueza. He buscado interpretar la obra comprendiendo a los personajes sin juzgarlos. Me gustaría que esa sea la experiencia del espectador.

¿Cómo fue el proceso de puesta en escena?
- Hemos empezado a ensayar el 24 de abril. Es bastante tiempo. Para una obra de pocos personajes como ésta, normalmente es más corta la preparación. Sin embargo, había tantas cosas que descubrir que preferimos comenzar antes. La historia retrata nueve años, no tres días. Además, como se narra de atrás para adelante, los actores no pueden usar el estado emocional de una escena para la siguiente. Es un gran reto actoral.


*Entrevista publicada en el diario El Peruano el 27 de julio de 2006 con el título Un Nobel se estrena en Lima.

miércoles, noviembre 09, 2011

Antonio Cisneros: Un poeta no profesional

Foto: Soledad Cisneros.
El poeta Antonio Cisneros acaba de ganar el premio Southern. Uno más en una larga lista de reconocimientos. Él, con su usual ironía, nos comenta que para un escritor estas distinciones son igual de gratificantes que para un trabajador cualquiera ser felicitado. “Además, si viene acompañado de un dinero, a todo el mundo le gusta, además de la gloria, la prosperidad”.

¿Se piensa en los premios a la hora de escribir?
- Por supuesto que no. Uno de los oficios más gratuitos que conozco es la poesía. Se hace por amor al arte. No hay siquiera la promesa de tráfico y comercio de las novelas. Es conmovedor si piensas en personas que se han dedicado cincuenta años a escribir poesía como yo. Por un lado, tiene algo de ridículo, pobres señores que escriben poesía todo el tiempo. Pero por el otro, es conmovedor tener fe en la palabra. Da gusto cuando de vez en cuando los reconocen.

¿Cómo nacen sus libros?
- Tiene mucho que ver con la inspiración. Un término muy del siglo XIX, que cae en desprestigio en el siglo XX por el populismo católico y marxista que es hacerle creer a la gente que todo se logra con esfuerzo. No. En el caso de la poesía es muy claro, si no naces poeta, así tengas constancia, trabajo y vayas a cien talleres literarios, no vas a ser poeta. Claro que tienes que cultivar y desarrollar tu talento, pero a lo que voy es que tiene que ver con la inspiración. No puedes imponerte un horario de empleado bancario, como los novelistas o Mario Vargas, para escribir poesía porque no tiene ningún sentido.

¿Cómo son esos momentos de inspiración?
- Hay ciertos días en tu vida en que estás particularmente lúcido, con una capacidad de asociar palabras, de ver cosas. Al fin y al cabo la poesía es un acto de gran introspección. Hay momentos especiales que estás en estado de gracia, y eso se ilumina. Tanto que pasado el tiempo hay algunas cosas que relees y dices “carajo, qué inteligente estuve”. Esos estados de gracia duran unos días y sirve para hacer series de poemas. Y como viene sin avisar, se va yendo y vuelves a ser el mismo cojudo de siempre.

Sus libros son cada vez más espaciados.
- Yo no tengo muchos libros en realidad. Eso es normal. Los jóvenes publican más seguido. Es normal en todos los escritores. Hay cada vez más un elemento autocrítico muy poderoso. Sonará absurdo lo que te voy a decir, pero no soy un poeta profesional pero la vida pareciera decir lo contrario. No me muero por la poesía, ni por nada en general, salvo mis nietos.

¿Qué libro suyo lo recuerda con más cariño?
- No hay ningún libro. Hay poemas en todos que son más interesantes, que resisten el tiempo y resisten mi propia lectura. Hay mucha gente joven – o había, no sé – que siempre le gustó Comentarios reales. Y a mí, a los dos años de publicado me dejó de gustar. Pasé años de contradicción entre mi público que le gustaba ese libro y a mí me parecía muy pedante. Meter toda la historia del Perú en 70 páginas, muy ingenuo. Tan ingenua como la ironía de la película Las malas intenciones, en que la directora parece que no ha salido aún del colegio San Silvestre. Hay libros que le tengo cariño, porque me da pena el sufrimiento de este muchacho de Como higuera en un campo de golf. Felizmente yo ya no soy él. Por otro lado, Canto ceremonial contra un oso hormiguero es el libro que me lanza a la fama, por decirlo de algún modo. Sin embargo, el libro que está mejor escrito es El libro de Dios y de los húngaros. Pero ninguno de mis libros me entusiasma con toda franqueza. Como en general la poesía no me entusiasma mucho. Si hay un sentimiento poesía que es muy importante, pero no es un género literario.

Dice que su obra no le emociona. ¿Qué libro lo emociona actualmente?

- Difícil. Por momentos, algunos párrafos. Por ejemplo, esa novela, Hombre lento de Coetzee, el premio Nobel sudafricano, estupendo libro realmente. No es que me emocione, pero qué estupendo libro. Otra cosa que tampoco me había dado cuenta lo bueno que era hasta que compré su poesía completa es Wislawa Szymborska, la poeta polaca que ganó el premio Nobel también. Es notable. De vez en cuando encuentras cosas notables. Pero que te dejen conmovido todo el tiempo, en estado de contemplación, ninguna. Pero en su momento, chispazos emotivos. Que al final de cuentas es lo que vale. Al final, tú de un libro no guardas una historia sino una sensación.

Inspiración familiar
¿En qué proyecto está actualmente?
Madre del poeta.
- He escrito un poema, un tríptico muy extraño. Yo soy un señor que va a cumplir en un mes 69 años, y tengo una mamá de ochentaitantos. Y yo no sé de donde he escrito este tríptico casi monstruoso en realidad. Es un recuerdo casi prenatal. Yo en la cuna viendo la cabeza inmensa de mi madre adorándome y yo aterrado. Me da vergüenza y no se lo he leído a mi mamá. A estas alturas, yo que no he escrito poemas a la madre. No tengo cosas maravillosas como el poema Madre de Oquendo de Amat, ni cosas huachafas como el 99 por ciento de los que tocan el tema. Es un recuerdo que tengo de antes del año de edad.

¿Será parte de un proyecto más largo?
- Vamos a ver si escribo más. Por momentos me animo. El último libro de mi vida, me digo. Me dan vueltas más ideas, como el recuerdo de mi madre niño por la bajadita de los baños de Miraflores. Quisiera hacer unos ocho o diez poemas más, para que sea un librito. No me hagas mucho caso. Sólo porque me lo preguntas te lo contesto. No es que de verdad piense hacer el librito, pero puede que sí lo haga.

Lo emocionan los nietos, escribe sobre su madre. ¿La familia lo está marcando en esta etapa?
- Raro, ¿no? Porque yo nunca he sido una persona atacada por el mal de la mamitis. Nunca he hecho un poema sobre mi mamá o sobre mi papá. Nunca ha sido un tema poético para mí. Más que la infancia, debe ser la vejez.

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miércoles, noviembre 02, 2011

Conversaciones pendientes

Acaba de aparecer el libro Quise decir adiós, de Enrique Sánchez Hernani dedicado a Constantino Carvallo. Con esta excusa, conversamos con el poeta de fútbol, hijos y literatura.

¿Cómo surge este poemario?
- Yo venía escribiendo un propósitos de propósitos un poquito más ambiciosos en cuanto al despliegue del lenguaje, el tema, la organización como libro mismo. Pero hace tres años ocurre el terrible suceso de la partida de Constantino. Por la relación que tenía con él, que lo conocía desde que teníamos 26 años y que mis tres hijos hayan estudiado en su colegio, el shock fue devastador. Fue una cosa muy fuerte para mí que me llevó a inmediatamente a pensar en escribir sobre cómo había sido nuestra relación. De alguna manera, tratar de recomponer conversaciones que yo pienso le debía. A veces por el apuro de la vida diaria no teníamos mucho tiempo para conversar, solo charlas al paso.

Noto que es una reflexión sobre el paso del tiempo.
- Sí, es una reflexión sobre el paso del tiempo, sobre la vida, sobre la importancia de determinadas personas para otras. Y también cómo esas personas ejercen una influencia en tus hijos, que es lo que más quieres en la vida. Constantino no es un profesor cualquiera. Se involucraba totalmente con sus alumnos. Incluso se conocía los segundos nombres y las chapas. Siempre le guardé mucha gratitud, y consideré conveniente escribir este libro para expresársela, además de hablar de mi dolor y poner a mis hijos que son partícipes de esa historia.

Los versos dedicados a los hijos son muy emotivos.
- Yo siempre mantuve una relación bastante buena con mis hijos. Mi relación con Los reyes rojos y a Constantino viene por eso. Yo venía de un hogar tradicional, formal, con un padre ex oficial de la Marina con un carácter bastante duro. En una etapa en que los jóvenes de los 70 teníamos grandes rupturas y conflictos con nuestros padres, eso me hizo pensar que necesitaba otro rumbo cuando me casé. Y ese otro rumbo, una educación libre, abierta, sin discriminación, solidaria, integrada, esa era Los reyes rojos. Mis ojos participaron de una educación que yo elegí de manera ex profesa en un colegio que felizmente encontré, porque era lo que esperaba de la vida. Escribir sobre ellos en este libro es una manera de aproximarme a Constantino.

En estos versos dedicados a Constantino también habla de la generación de ustedes dos y sus expectativas
- Efectivamente. Como veníamos de la misma generación de jóvenes que en los años 70 teníamos 17, 18 años, teníamos un mismo tipo de aficiones, de ideas, sueños. En ellos estaba no sólo estaba la justicia, sino también la libertad personal, el afecto real. Un poco proviene de la cultura hippie, pero madurada al embate de confrontaciones sociales muy fuertes en el Perú y el mundo de esa época. Y también con eventos como la música como el rock, que era una especie de religión en esa época, que no los segmentaba a los jóvenes como ahora. Además del cine que era una de las pasiones de Constantino, y era parte de esa épica generacional.
A falta de fútbol, buena es la poesía
¿El tener un padre marino habrá dificultado su vocación a la poesía?
- Sí. Yo siempre he pensado que nadie nace a la poesía, en el conjunto de las artes, por un problema de dedicación profesional. Uno naces a la poesía por un problema por una especie de trauma personal, por tener una gran incomunicación con el mundo, que resuelves en la poesía. Por ser un ejercicio literario más libre que el de la narrativa o el ensayo, provoca grandes sesiones de catarsis, grandes sesiones de liberación personal. Muy parecidas a las que tienes cuando te pones ante un sicoanalista. Todo ese tipo de manifestaciones tienes que tener para salvar tu vida y a ti mismo. El resto lo componen tus gustos, si te dedicas a leer o no. Porque hace falta un trabajo. No basta ese impulso decidido de la ruptura, en mi caso contra la rigidez familiar. En mi caso se tiene leer mucho y se debe vivir el doble.

Leer mucho y vivir el doble, buena frase.
- Eso es fundamental. A mí me ha gustado siempre el fútbol, pero no he podido practicarlo soy miope y tenía sobrepeso de niño. Era gran hincha de Alianza, pero nunca practiqué. Iba al estadio pero nunca practiqué. El vacío que otros niños llenaban jugando fútbol lo aproveché para leer, porque a mis padres les interesaba que leyera. Ante la tristeza de no poder jugar, emplee el tiempo en leer. Me dediqué a leer sobre todo poesía.

¿Cómo nacen sus poemas? ¿Tiene una estructura previa sus libros?

- Van apareciendo nada más. Creo que es común a todos los poetas. Siempre he dicho que la frase más apropiada es la de André Breton: un poeta es un pararrayo. Va absorbiendo la energía del medioambiente, te vas cargando, y en un determinado ocurre la gran descarga. Es la primera o la segunda frase de un poema sobre algún tema que te preocupa. Que luego vas escribiendo gracias a un impulso que no conozco que es de origen subconsciente. Solamente el proceso consciente entra cuando corriges el texto. Es un proceso bien difícil de describir y bastante desconocido. Muy distinto que la prosa.

viernes, octubre 28, 2011

Martha Hildebrandt, habla

La lingüista Martha Hildebrandt es la principal homenajeada de la feria Ricardo Palma. Además, acaba de presentar un nuevo libro, 1000 palabras y frases peruanas.

¿Qué libro de los que ha publicado es el que más le ha satisfecho publicar?
- Todos en su debido momento. Pero el que me parece ahora más importante es Peruanismos. Me han pedido su republicación. Estaba leyendo una palabra y me gustó. Y eso es mucho decir, porque no me gusta ni lo que escribo después de 20, 30 años. Yo soy hipercrítica con lo que hago y con los demás. Sin embargo, estaba leyendo la palabra “calato” y me di cuenta que más que eso no se podía decir. Me quedé muy satisfecha al leer ese artículo sobre calato.


¿Qué nuevas entradas le gustaría agregar a Peruanismos?
- No he revisado más que esa. Vamos a ver que lo revise todo y añada, o corrija o quite. Ya se verá.


Comentaba en una entrevista pasada que subrayaba y tenía observaciones sobre los libros de Vargas Llosa. ¿Era pensado en un libro sobre su habla?
- No, yo ficho todos los autores que leo. Tengo un fichero enorme. No podía leer sin subrayar, porque ahora la vista me falla. De todos, de Bryce, etc. Veo lo que es incorrecto, que sale de la norma. A veces es general en el Perú, a veces no. Eso se llama entre los lingüistas papeletizar. Tener papeletas para cada autor en donde se dice que tal palabra se ha usado en tal obra y en tal página. Palabras que han llamado la atención, por erróneas o por alguna otra cosa.


¿Qué autor peruano le ha llamado la atención?
- Depende. A mí me gusta mucho Bryce. Por supuesto me gusta muchísimo Vargas Llosa. El hecho de que yo le haya hecho notar – corregir ya es demasiado – algunos malos usos del lenguaje, no le quita nada. Es un gran escritor incorrecto. Como yo le llamo y a él no le gusta, digo que Cervantes era un gran escritor incorrecto para su época. Descuidos. Innovaciones no se cuentan. Son legítimas en todo escritor.


¿Qué palabra nueva le ha llamado la atención?
- Montones. Papeletizo acostada, a oscuras. Tengo tarjetas y bolígrafos. Todo hecho que me parece que no es general – ya tengo, no sé si oído u olfato – lo apunto, en el día lo compruebo con el diccionario de la Academia, después con el más grande diccionario que hay de español que es el de Corrominas, y una cantidad de libros que sé que contienen esa palabra.


Usted ha comentado antes que lee bastante prensa y está atenta a escuchar la televisión. ¿Debe ser una fuente rica para un lingüista?
- Rica en un sentido, y pobrísima en otro sentido. Cada día está más chabacana la televisión. Cada día está más para el gusto más vulgar. Buscando el rating. El rating es el amo del lenguaje ahora.

¿Cómo nace su interés por ciertas palabras?

- Para eso hay que tener una base lingüística. ¿Cómo puedo notar si una palabra es peruanismo o no si no conozco la lengua general? El hablante normal, que no es lingüista, cree que todas las palabras que se usan en el Perú deben y pueden ser entendidas por todos los hablantes de español, pero no es así. Hay una buena cantidad de palabras que tienen un sentido diferente en cada país de América y en España o sólo existe en un lugar. Eso solo se aprende estudiando la historia de la lengua española.


Llama la atención su oído para identificar palabras peculiares no solo del habla culta sino de otros estratos.
- Eso no es cuestión de oído, sino de estudio lingüístico, conocimiento de la lengua general. El denominador común de las lenguas de España y América, o sea, términos que no pueden ser malentendidos en ningún país. Para poner un ejemplo manido, si va a Madrid y dice “por favor, que venga un gasfitero que el caño de la tina está malogrado”, allí no le entiende ni gasfitero, caño, tina ni malogrado. Eso se aprende viajando, y a veces cuesta. No basta con estar atento. Hay que haber leído mucho, tener una cultura general.

¿Hasta la prensa chicha ya no es tan buena que la de hace unas décadas?
- Eso llamó la atención cuando empezó. Mueren chinos como cancha y eso. Son portadas célebres porque fueron novedosas. Esa época es muy distinta de lo que hoy es ya banal. Columnistas, buscando mayor audiencia, quieren ponerse al nivel del lector de más baja cultura, y lo logran. A veces porque ellos tienen baja cultura o porque, no teniéndola, hacen el esfuercito de hablar mal.

¿Cómo compara la replana peruana con la de otros países?
- A mí me tiene harta la replana. Las personas que no saben nada de lingüística creen que la replana es el gran hallazgo, el gran tesoro, lo que hay que estudiar, lo diferente, lo original, lo distinto. Pero de donde parten. Las palabras de la replana son para mí cada vez más sosas. No tienen la vitalidad que tuvieron antes cuando era parte del habla de delincuentes, y que dieron palabras tan bonitas como tombo. Es la inversión de botón. Esa palabra se remonta a cuando Lima era chica y los policías eran pocos y se vestían elegantísimos. Se vestían en invierno con un uniforme de paño azul, con capa y tremendos botones dorados. De allí viene tombo. Lo demás son juegos con ciudades, cosas consabidas, anodinas. Yo, a la gente que trabaja conmigo que empieza en la lingüística, lo primero que les quisiera prohibir es que se ocupen de la replana. Hay que ocuparse del nexo común que tenemos los hablantes de español. Ahora, si usted termina con eso, y sigue con la replana, perfecto. Pero no empiece por la replana. Es como empezar a estudiar el aparato digestivo por la indigestión.

martes, octubre 25, 2011

Anuncian estreno de Reshinn Sangre de anaconda

Luego de un largo periplo, se estrenará la película peruana Reshinn Sangre de Anaconda. Esta narra una historia de una guerrera de leyenda y está ambientada en la Amazonía peruana. Conversamos con el director Rogger Asto sobre esta aventura que llega a la pantalla grande el 10 de noviembre.


¿Cómo surge la idea de esta película?
- Como hemos visto en otros países que tienen sus propios superhéroes como Superman o Superniña, queríamos que el Perú tuvieran su heroína. Siempre soñamos con eso. Nos pusimos a trabajar, y pensamos que en la selva era el sitio ideal para sacar un personaje que identificara al Perú. De allí nace la idea de Reshinn, que es una guerrera.

Por el argumento recuerda a una experiencia como El guerrero Chanka.
- Lo que hemos querido hacer con esta película es hablar de los indígenas. Trabajan varios ashaninkas en ella. Hemos querido hacerlo con ellos para que se escuche su idioma que se está perdiendo.


¿Cómo se acercaron a la cultura ashaninka?
- El acercamiento con los ashaninkas fue que, cuando queríamos hacer la película viajamos a Tarapoto y a Pucallpa, buscando indígenas. Pero la selva es tan inmensa y peligrosa. Volvimos a Lima, contactamos con los ashaninkas que están en Junín. Viajamos allá y con bastante esfuerzo y penurias tuvimos contacto con ellos. Tuvimos que buscar una tribu que estuviera más cerca de la ciudad para ir entrando a lo más profundo.


¿Cómo fue trabajar con anacondas de verdad?

- Nos demoramos 3 meses buscando las anacondas del tamaño que queríamos. Las trajimos de Loreto. Las anacondas debían conocer a la protagonista Mayella Lloclla, que estaba vestida con las mudas de anaconda. Al acercarse a ellas, será el olor, no sé, ellas se encariñaron. El entrenamiento duró dos meses, porque además debíamos curar a las anacondas de bichos en el cuerpo. Una vez que estaba bien ensayado, fuimos a la selva. Ahora las anacondas volvieron a su hábitat natural. Las buscaremos después para las dos próximas películas, porque esto es una trilogía.


¿Ha sido difícil llegar a cines de Lima?
- Las salas de cine no le dan mucho crédito a las cintas peruanas. Llegan más películas norteamericanas, y le dan más acogida que a nosotros. Se estrenan pocas producciones peruanas. El gobierno debería tomar cartas en el asunto para que haya más apoyo. Esta película está siendo apoyada por la ministra de Cultura para que sea vista por mucha gente, en especial quienes no van seguido al cine. Estamos haciendo ventas corporativas.