"Madeleine Truel, la heroína peruana de la Segunda Guerra Mundial", filme que
salva del anonimato a una mártir de la resistencia francesa contra los nazis.
Esta función, que sería en el Congreso de la República, es la segunda, pues hace
un par de semanas se vio la cinta en París.martes, junio 05, 2012
Madeleine Truel, la Schindler peruana
"Madeleine Truel, la heroína peruana de la Segunda Guerra Mundial", filme que
salva del anonimato a una mártir de la resistencia francesa contra los nazis.
Esta función, que sería en el Congreso de la República, es la segunda, pues hace
un par de semanas se vio la cinta en París.lunes, agosto 08, 2011
Amateur: Fílmalo tú mismo o Super 8 a la latinoamericana
Teniendo como punto de partida al mundo de las grabaciones de video caseras, Amateur explora el afán del ser humano por retratarse y trascender en el tiempo. La primera parte de este documental nos introduce con bastante humor este universo de cintas familiares hechas por aficionados. Ya instalados en el tema nos presenta el caso singular de Jorge Mario, un odontólogo con el bichito del cine quien lleva hasta el extremo sus aficiones.
La personalidad de este entusiasta cineasta no profesional de un pueblo de provincias es el principal sostén de la cinta. Con la excusa de volver a filmar Winchester Martín, suerte de western en Super 8 filmado en las afueras de su pueblo, se reconstruye la trayectoria de este singular personaje. Pocos segundos se le dedica a la profesión de Jorge Mario o a su vida familiar. Lo principal: sus innumerables hobbies y el empeño que les da.
Aunque por momentos se roza la caricatura, es una delicia observar la repetición de algunas escenas con ligeras variantes. Por ejemplo, Jorge Mario saliendo de su domicilio enfundado en la ropa de un distinto pasatiempo, o la imagen de su esposa planchándole en la cocina el atuendo para cada actividad.
En líneas generales es una fresca película, que entre broma y broma, y a pesar de ligeros excesos en el tono de burla, invita a reflexionar sobre qué es lo que nos define como personas. ¿Qué se acerca más a nuestra realidad? ¿El registro civil o esas imágenes tomadas en nuestro tiempo libre?
Amateur
Dirige Néstor Frenkel
Película en competencia en la categoría documental.
lunes, agosto 09, 2010
El gol del honor
El mundial de España 82, el último al que clasificamos, no es especial solamente para nosotros. Para El Salvador, un país que ha ido, curiosamente, a dos de las tres Copas del Mundo a los que hemos accedido por eliminatoria, también es histórico: allí marcaron su primer (y hasta el momento único) gol en una justa de este tipo. Fue en el también histórico El salvadoreño Gerardo Muyshondt y el colombiano
Uno de sus directores, Muyshondt, menciona que la idea que empujó este proyecto fue reivindicar la forma de ser salvadoreña. Comenta que el aficionado de su país ha sido muy injusto con ese equipo. "Olvidan cinco años buenos por 90 minutos malos".
El cineasta, quien se dedica profesionalmente a la publicidad, indica que en una ocasión se le solicitó hacer una campaña que levantara el orgullo de ser salvadoreño. Al abordar el proyecto se dio cuenta que lo que une a la gente de su país no son los campeones mundiales o artistas famosos que no los tienen, sino el coraje y tenacidad. "Nos crecemos ante la adversidad", señala. Y una muestra de ello considera que se puede ver en su documental.
Refiere también que esta cinta ha servido para reconciliar a estos jugadores - a los que fue muy duro retomar sus carreras deportivas - con los hinchas locales. En especial con Ricardo Guevara Mora, el arquero, quien tuvo que dejar su país ante el resentimiento que suscitó ese mal partido.
Los años 80 eran épocas violentas en El Salvador por los enfrentamientos de la guerrilla y el ejército. En medio de esta situación, la selección lograba calmar los ánimos. Pero luego de la mala performance en el mundial, la admiración del público se tornó en bronca. Tanto así que el vehículo del guardameta fue acribillado y le rompían continuamente los vidrios de la casa de su madre. "Ahora la mayoría recordamos el resultado de ese partido en son de broma", indica Muyshondt.
lunes, diciembre 07, 2009
A comer
El camino escogido por Cabellos ha sido distinto y más interesante. De ollas y sueños, sin dejar de contar las vicisitudes de los cocineros más exitosos o el origen de los potajes, tiene una apuesta mayor. Ver la cocina peruana como un lugar de integración, donde la mayor parte de compatriotas se siente identificado.
Es por ello que son pocos los comentarios sobre la gastronomía del país hechos por extranjeros –un crítico y un chef, ambos de España, entre los más relevantes– pues lo importante no es tanto la cada vez mayor aceptación de nuestros platos en el exterior, sino cómo esos platos son interpretados por los peruanos. Especialmente significativas son las escenas de las familias de inmigrantes en Londres, Nueva York o Madrid, que ven como un acontecimiento especial degustar un turrón de Doña Pepa o un pisco sour, o a los damnificados de Pisco compartir una olla común por Navidad.
Si algo se puede reprochar a la cinta es que en la parte final se le de demasiada a Gastón Acurio. Aunque es un personaje ineludible, por su importancia en la difusión de la gastronomía peruana, en un documental con esta temática, el exceso de exposición de él distrae al público del objetivo primordial del filme. Más allá de eso, se trata de una muy entretenida y suculenta película. Lástima que tan sólo esté en cartelera una semana. Provecho.
Ficha técnica
De ollas y sueños
Dirige: Ernesto Cabellos.
lunes, agosto 24, 2009
El encanto de lo cotidiano
Una de las cintas de usted que me ha gustado es En construcción en donde hace un documental de la rutina de un barrio.
- Yo creo que la mejor materia con la que cuenta el cine es la cotidianidad. Como en la pintura, que antes se trataban temas mitológicos, pero que en la modernidad surgen elementos simples, Van Gogh pintando sus zapatos, naturalezas muertas. Las manzanas de Cezane transforman al mundo, no por las manzanas sino por la mirada. Creo que el cine de la modernidad está basado en ese principio de la mirada.
¿Depende de la mirada para ver algo más?
- Sí. No hay que ir detrás de los grandes temas. Hay que descubrirlos en pequeñas observaciones cotidianas.
¿Qué opina que no se considere siempre al documental como arte?
- Eso se debe a que el documental ha estado por muchos años se ha percibido en su vertiente televisiva. Para mucha gente, por desconocimiento, el documental no es una auténtica expresión cinematográfica, sino una herramienta auxiliar del periodismo, de la sociología, o lo que sea. Que es el uso que le ha dado la televisión, que a mí no me interesa. Me interesa el documental cuando tiene un compromiso ético y estético serio con el medio con el que filma.
¿Cuáles son los compromisos con la sociedad distintos a la ficción?
- Tiene los mismos compromisos para mí. Como te relacionas con el mundo pasa por el mismo compromiso ético, tanto en una ficción como en un documental. En la esencia, no creo en la división entre cine de ficción y documental, sino en cine malo y bueno.
¿Cómo logra ese grado de intimidad en los documentales?
- A base de convivencia. En En construcción se gestó en dos años y medio. El estar allí nos permitió entrar a ver historias muy personales. Lo que no podrá pretender un reportero de televisión que llega con prisas para hacer un documental. Como consecuencia de la convivencia, rodar. Si quieres hacer un documental donde el centro sea el ser humano, entonces la fórmula es primero ser buena persona antes que buen cineasta. Acercarte a la gente con respeto y curiosidad.
Sumilla
"El documental es más libre que la ficción porque no está sometido a la tiranía del guión"
(Entrevista hecha en el Festival de Lima de 2008)
jueves, agosto 13, 2009
En nombre del padre

Uno de los documentales que ha llamado la atención en el Festival de Lima es Ernesto Sábato, mi padre. Conversamos con su director Mario Sábato.
¿Cómo es la relación con una persona tan reconocida como es su padre?
- Es la relación de un padre con su hijo. El hecho que sea conocido, o muy conocido es sólo una molestia externa. Todos los padres creo tiene genialidades, originalidades. En este caso se da que él es muy famoso. Él hace literatura y yo cine. Es lo único que podría decirse.
¿Debe ser difícil hacer un documental sobre una persona tan cercana?
- Muy difícil. En mi caso fue muy desgarrador. Me demoré mucho en filmarlo, cuando normalmente lo hago rápido. A veces regresaba a casa desbastado y no podía filmar en dos o tres días. Pero bueno, también fue una gran alegría poder hacerlo.
Usted ha comentado que con este documental quería hacer de un personaje admirable, un ser querible.
- Quiero mostrarlo como es para los íntimos. Encontrar a la persona que está detrás del personaje. Ese personaje es muy querido por mucha gente, pero está la persona que muy pocos podemos conocer. Esta es para mí el límite y el mérito del documental. Si un estudiante de literatura o un admirador de su obra quieren ver una visión rigurosa de él, este documental no le sirve. Esto es otra cosa.
Usted ha llevado al cine Informe sobre ciegos de su padre. El hijo de García Márquez también tiene proyectos similares sobre su progenitor y lo cita en sus filmes. Curioso que hijo de narradores hagan homenajes a sus padres a través del cine.
- Bueno, yo creo que en los dos casos, tanto en el de Gabo como en el de mi padre, es muy difícil filmar algo de ellos porque están. Los hijos nos podemos permitir libertades que otros no se permiten. Cuando hice El poder de las tinieblas (versión de Informe sobre ciegos) sólo yo le podía decir lo que le dije: “no vas a ver el guión, no vas a ver la película hasta que esté terminada”, y me aceptó todo. Para otro director que no tuviera ese grado de parentesco hubiera sido un calvario filmar con alguien como García Márquez o mi padre.
¿Qué tal la experiencia de dirigir las películas de Parchis?
- Esas son las películas que hice con seudónimo. En la época dictadura, no estaba exactamente prohibido, pero para sobrevivir con el seudónimo de Adrián Quiroga, que conocía todo el mundo, tres películas de Parchis y tres de los Superagentes. Me divertí como un marrano haciéndolas. Están dentro de mi filmografía. Mucha gente me desprecia por eso. Creo que no es un delito tan grave hacer películas para chicos, hay cosas peores. No me arrepiento del momento en que las hice, porque realmente nos divertíamos mucho. Era muy lindo ver cómo los chicos se divertían en el cine.
Sumilla
“No he dejado que mi padre vea el documental que he hecho sobre él”
Dato
El cineasta adelanta que tal vez ya no vuelva a dirigir
miércoles, agosto 12, 2009
Películas para recuperar la memoria

¿No tuvieron problemas por dedicar un documental tan crítico a un diario tan influyente como El Mercurio?
- El Mercurio ha hecho una cosa habitual con sus críticos: no habla de ellos. Mi nombre desaparece del diario para siempre, lo que ha pasado antes con otra gente. Una política de silenciamiento que se ha expresado claramente con un crítico de cine que hizo una reseña muy objetiva de la película y fue obligado a renunciar sin que se la publiquen. Todos los documentales que se hicieron el año pasado en Chile de cierta calidad han sido comprados por Televisión Nacional que es pública, pero menos este documental por influencia de El Mercurio. Pero nosotros estamos dando la lucha permanentemente.
¿Cómo fue el financiamiento?
- Hubo bastante apoyo. El financiamiento pensé que iba a ser muy difícil, pero fue fácil. Nosotros nombrábamos la idea de la película y se generaba entusiasmo. Hay una masa enorme de oposición al diario que no se expresa por miedo a ser silenciada y dejar de existir. Ningún político va a hablar ni una palabra en contra del periódico por miedo a dejar de salir. Es una trampa. Son más poderosos que el Estado. Más allá de eso no he tenido más problemas.
¿Cómo surgió la idea de hablar de este diario en particular y no de la prensa en general?
- Por varias razones. Uno, porque El Mercurio se dice permanentemente el decano de la prensa. Segundo, porque es un diario que dirige de algún modo el país. La figura de don Agustín Edwards congrega alrededor a la gente más influyente de Chile, políticos tanto de la derecha como de los sectores más progresistas. El Mercurio vende esa idea de ser un poder, y lo es. Además, El Mercurio tuvo una responsabilidad en el tema de los derechos humanos mayor que el resto de la prensa por tener cadena de diarios. También estaba el diario La Tercera, que también tiene su responsabilidad. Pero si hubiéramos ampliado nuestros diarios a tratar hubiéramos perdido fuerza.
¿Cómo fue el diálogo con los directivos del diario que participan?- Ninguno fue engañado. Incluso en pantalla se le dice al ex director, Ernesto Yañez, el primero que aparece, que confirmó la entrevista y que se le había adelantado que era parte de un documental. Nadie fue engañado, todos fueron informados. Ahora, ellos cayeron en una trampa porque lo que creen que los estudiantes de periodismo le van a preguntar y están acostumbrados a responder, es todo tipo de cosas menos lo referido a los derechos humanos. Ellos no tenían esa experiencia. Entonces, caen en la vanidad. Creen que los estudiantes van a hablar de ellos como viejos sabios del periodismo y los van a halagar.
¿No temían sus colaboradores no conseguir trabajo luego?
- Ellos lo tenían muy claro que ninguno iba a trabajar nunca en parte de la empresa de El Mercurio. Una de ellas está en La Tercera que es la competencia, y los demás trabajan en oficinas de prensa o en docencia.
Ustedes entrevistan a Raquel Correa, periodista de El Mercurio que entrevistó al dueño. ¿Tuvo problemas por aceptar colaborar con ustedes?
- Sí, la echaron del diario. Es una información que no circula, que se habla bajo cuerda. El Colegio de Periodistas nunca dijo nada de eso. Lo cierto es que perdió su trabajo.
¿A veces la prensa es más poderosa que la política?
- Es que la política tiene sus vías de ejecución. La prensa es donde se realiza la política.
¿Usted considera que el documental en Chile está cubriendo el espacio informativo que la prensa no cubrió durante la dictadura de Pinochet?
- Sí, por supuesto que sí. El documental cumple un rol que la prensa no tuvo la capacidad, ni la tiene todavía. El periodismo de investigación es muy escaso en Chile. Hay muy pocos ejemplos de buen periodismo de investigación. El documental tiene la particularidad de tener más tiempo, y poder dar profundidad a los temas. Se demoran un año en hacerlos. Este tomó tres.
¿El gobierno de Pinochet marca el documental en Chile?
- El documental en Chile es muy amplio, muy diverso. Refleja lo que pasa en el mundo con el documental. Hay documentales muy personales, que ponen en escena la intimidad del director, junto a documentales en los que el director no tiene presencia. Se ha ido reafirmando la fuerza del trabajo de la memoria de los últimos 50 años en Chile. Antes era mal visto eso, por una política conducida desde El Mercurio. Se decía que era muy manoseado que no interesaba a la gente, pero la experiencia indica lo contrario.
Dato
Los próximos proyectos de Agüero son los documentales 21 son los dolores, dedicado a Violeta Parra, y Geometría y misterio, de corte experimental, en el que aborda la relación de su casa con la ciudad de Santiago.
Versión extensa de la misma entrevista que publicamos hoy en El Peruano y Andina
lunes, julio 06, 2009
Memorias de una guerra
En 1983 una columna de Sendero Luminoso se ensañó con el pueblo de Santiago de Lucanamarca en venganza por la muerte del mando terrorista de la localidad. Más de dos décadas después un documental intenta dar luz sobre este sangriento hecho. Conversamos con sus directores Héctor Gálvez y Carlos Cárdenas.
La filmación de este documental duró seis años. ¿Cómo enfocaron el proceso?
- (Héctor Gálvez) Cuando empezamos a grabar en el 2002 no habíamos hablado en hacer el documental. La realidad nos lo fue presentando. Lo único que hicimos fue hacer un seguimiento. Carlos había estado antes en comunidades que sufrieron el proceso de violencia y conocía cómo habían estado entre dos bandos. Fuimos en la época de la CVR para ver qué podíamos encontrar. Yo no sabía nada más que cuestiones generales. Nos dimos que era interesante, pero visualmente no sabíamos cómo podía funcionar el documental. Hasta que nos enteramos del proceso de exhumación. No fue planificado.
¿Por qué escogieron Lucanamarca y no otro sitio donde se haya hecho exhumaciones?
- (Carlos Cárdenas) A partir de una foto que vi de una granja experimental en Puno quemada por Sendero Luminoso tuve el impulso por saber qué había pasado. Yo venía con la idea de ir a esos pueblos abandonados, porque me parecía bien loco que en medio de una guerra no se sabía que había zonas arrasadas que la gente se vio obligada a abandonar. Quedaron muchísimos pueblos fantasmas en el Perú. Esa fue una motivación personal.
-(HG) Para cerrar, no es que nosotros escogimos a Lucanamarca. Es más bien que la historia nos escogió a nosotros. No pensamos en hacer un largometraje sobre Lucanamarca, sino que nos dijimos que grabaríamos el proceso de exhumación y veríamos qué encontrábamos. Luego de quince días de grabación nos dimos cuenta que había historia, los conflictos que fuimos descubriendo.
Un punto llamativo de su documental son las declaraciones de Honorio Curitomay, hermano del mando senderista ajusticiado por el pueblo un día antes de la masacre. ¿Cómo consiguieron su testimonio?
- (HG) Con Honorio pasó algo muy particular. Cuando la época de la CVR se empezó a recolectar testimonios antes del documental. Pero Honorio no quiso declarar. Yo lo encontré como sale en el documental haciendo el baño para los comisionados. Entonces, comenzamos a conversar y nos ofreció contarnos su historia en su casa. Ni sabíamos que era el hermano, ni los de la CVR.
¿Tienen pensado seguir con este tipo de temática?
- (CC) En esa época hemos trabajado juntos en la ong TV Cultura haciendo este documental. Pero ahora Héctor tiene proyectos propios dentro de la ficción cinematográfica. Pero nosotros en TV Cultura tenemos un proyecto que trata un tema emparentado y que está finalista en Conacine. Se titula La Cantuta en la boca del diablo.
Sumilla
“Teníamos como premisa no mostrar ni buenos ni malos” Héctor Gálvez
